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“ 16 DE ABRIL DE 1961”


Por Julio Tejas

 

Amanece y con los primeros destellos de la mañana, se ven acudir hacia la histórica escalinata Universitaria, grandes núcleos de ciudadanos, obreros, estudiantes, gente humilde, que llevan en el rostro una serenidad poco habitual, es que todos se preparan a acompañar hasta su último destino los cuerpos de otros siete héroes de la Patria, que en el día anterior han caído bajo la metralla cobarde y traicionera de aviones mercenarios, pagados por el oro imperialista y tripulados por norteamericanos aventureros y sin escrúpulos, a las ordenes de la Central de Inteligencia. Ya a media mañana se ve descender por los mismos peldaños, por los que tantas veces bajaron con la frente alta y el pecho generoso, toda una legión de héroes gloriosos; los ataúdes que conducen los cuerpos de nuestros mártires de la Revolución. Comienza el entierro, y todo el pueblo habanero se extiende a lo largo de la ruta, hasta el cementerio, para después concentrarse frente al mismo para escuchar la palabra de Fidel.

Aquel día, hasta la atmósfera tenía algo distinto, mezclado con la tensión por la ya inminente invasión, se notaba una decisión inquebrantable, que parecía flotar en el pensamiento de todos los allí presentes, era como indicio de la firme decisión de todo un pueblo, que había encontrado su verdad, y que ahora, cuando enemigos poderosos trataban de arrebatarle y de alejarle su triunfo definitivo, se aprestaba a combatir con todas sus fuerzas, seguros de su razón y convencidos del triunfo.

Y allí, ese día se alzó más emocionada que nunca, más grave y más firme que otras veces, la voz de Fidel, la voz que era esa mañana, como el coro de voces integrado por la gran Legión de Héroes de la Patria, pues ese día en la voz y en el pensamiento de Fidel, se sentía la presencia de nuestros Libertadores, de José Martí, de Antonio Maceo, de Máximo Gómez, que habían visto truncados sus sueños de una Patria Grande y Soberana, se adivinaba la presencia de tantos y tantos, que como José Antonio Echeverría, que como Julio Antonio Mella, que como Frank País, Fajardo, Camilo Cienfuegos, habían forjado en sus sueños la Patria que hoy se está construyendo; y Fidel habló, y condenó el bombardeo criminal sobre nuestra Patria, y resaltó el gesto heroico de aquellos que no vacilaron ni un solo instante, frente al ataque sorpresivo y traicionero. Y allí, esa mañana, Fidel habría de pronunciar estas palabras: “ Lo que les duele es que hayamos realizado una Revolución Socialista en sus propias narices”.

Sí, Fidel anunciaba al mundo que aquí, en esta pequeña Isla, a menos de 90 millas del más grande Imperio Explotador del Mundo, se había realizado y se estaba realizando una Revolución Socialista. Eran sus palabras como eco de los cañones que un día, desde el Crucero Aurora, dieron comienzo a la Gloriosa Revolución Socialista de la Unión Soviética, que marcaron a la humanidad el maravilloso porvenir, que hoy disfrutan los seres integrantes del hoy poderoso y triunfante mundo socialista.

Era la realización de los sueños de tantos cubanos, la cristalización de los anhelos de miles y miles de hombres humildes y oprimidos de nuestra Patria, de los campesinos sin tierra, minados de parasitismo, olvidados en su propio país, que ahora sonreían satisfechos mientras apretaban el fusil, con el que defendían sus ciudades escolares, sus viviendas, sus médicos rurales, sus cooperativas, sus tractores: De los obreros, explotados por patronos inescrupulosos, trabajando horas en exceso para poder alimentar a sus familias, sin escuelas, sin atención médica, sin derecho a rebelarse por temor al despido, sin acceso a los lugares de recreo, que ahora,mientras marchaban marciales con sus uniformes de milicias, portando sus metralletas lo hacían convencidos de que estaban luchando por sus casas propias, gracias a la Reforma Urbana, por las escuelas que hoy disfrutan sus hijos, gracias al gigantesco Plan Escolar del Gobierno Revolucionario, por los círculos sociales y por las playas, ahora se abren a los humildes y atenúan su dolor, y que le brindan las medicinas necesarias, en fin de todos los hombres honrados que ayer tenían que inclinarse ante el poderoso, a fin de tener una oportunidad para abrirse paso, y que ahora disfrutan de todas las oportunidades, no importa su procedencia, o el color de su piel, sino en definitiva su capacidad personal y su esfuerzo individual.

Era en una sola palabra, el fin de la explotación del Hombre por el Hombre.

Es por ese motivo que hoy, al iniciar la publicación de este periódico, órgano de la Asociación de Estudiantes de la Escuela de Medicina, Escuela que en estos momentos se remueve hasta sus cimientos y adopta nuevos derroteros de superación y de integración a la obra grandiosa de nuestra Revolución obrera y campesina. Escuela, cuyo alumnado se funde junto a los profesores y empleados para constituir un frente de lucha, de vigilancia Revolucionaria, de Capacitación Cívica y de aplicación en el trabajo y en el estudio.

Escuela que fue proclamada unánimemente por sus estudiantes, profesores y empleados, como la Primera Escuela de Medicina Socialista de América.

Es por eso, decimos en recuerdo a esa fecha luminosa y simbolizando en ese nombre, el inicio de la nueva Orientación Revolucionaria en nuestra Escuela. Titulamos nuestro periódico “ 16 DE ABRIL” y prometemos que habremos de cumplir con el histórico nombre que asumimos y estamos convencidos que los ideales humanos y socialistas que hoy tomamos como Bandera, sean muy pronto realidad imperecedera de todos los hombres honrados y oprimidos del Mundo.


¡ Viva nuestra Revolución Socialista!

PATRIA O MUERTE

VENCEREMOS

 

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