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TRES ASAMBLEAS

Por: Marcos Taché y Eusebio Cristo

 

 

La sociedad cubana, desde el triunfo de la Revolución, ha pasado por mutaciones que le elevan y desarrollan; primero, pasa por la etapa de la liberación nacional hasta la implantación de las relaciones socialistas de producción operándose de esta manera un cambio de calidad reflejo de estas nuevas normas económicas.

Nuestra Escuela, como parte integrante de la sociedad, no ha quedado a la zaga de este cambio operado: fiel exponente de ello han sido las tres últimas asambleas multitudinarias que han demostrado la combatividad y militancia revolucionaria de los profesores, empleados y alumnos de nuestro centro de estudios.

Vibraba aún la indignación de nuestro pueblo por el cobarde y sorpresivo ataque a los aviones yanquis y sus hordas mercenarias derrotadas por el ejército proletario, con un saldo de vidas valiosas inmoladas por la defensa de la nueva sociedad cubana, entre ellos la de nuestro compañero Pedro Borrás Astorgas.

En pié de guerra se alzó nuestro pueblo. En todos los frentes y ciudades respondieron al llamado de Fidel de proceder sin contemplaciones contra los enemigos de la clase obrera y el campesinado, de aplastar sin vacilación al gusano traidor que con su labor de zapa, destrucción y divisionismo, preparaba el camino a la invasión de monstruos como Calviño y niños bien mascadores de chiclets y bailadores de Rock que hasta ayer pululaban a costa del sudor y la explotación de las masas trabajadoras. Estos hechos apresuraron el trabajo de la Comisión de Depuración, convocándose a una Asamblea General Extraordinaria el día 28 de abril, bajo el lema de “ A la limpia de los gusanos”. Fue reflejo de verdadera democracia, nacida de la solidez de nuestro poder revolucionario, emanada de la fuente de derechos que constituye la revolución socialista. Se elevó a la consideración de la asamblea de los nombres y las causales atribuidas a este grupo de connotados conspiradores, los cuales fueron unánimemente aceptados en todos sus por cuantos y resoluciones por la enorme cantidad de compañeros que colmaba nuestro salón de actos. La masa estudiantil repudió con toda su energía a aquellos elementos que viciaban nuestro ambiente universitario que un día glorificaron Mella, Echeverría y Antonio Borrás.

La juventud honesta de esta Escuela, inspirada en la defensa de la Revolución brindándonos datos concretos acerca de elementos que a título de estudiantes se mantienen agazapados en nuestras aulas. La Comisión de Depuración no se mantiene ociosa, trabaja objetiva y exhaustivamente en el análisis concreto de los datos aportados contra los acusados, sin perder de vista la premisa planteada por los líderes de la Revolución, de tratar de lograr la re- educación de estos individuos y solo expulsar a los enemigos irreconciliables de los humildes.

Se libró y se ganó la primera batalla, seguimos combatiendo y ante el peligro de agresión directa por parte del Imperialismo a nuestro suelo, se convoca a una nueva asamblea. Una vez más el salón sw actos fue colmado por la masa estudiantil, planteándose por la asociación de estudiantes, orientada por el gobierno revolucionario, la necesidad del acuertelamiento de todos los estudiantes de medicina que quisieran ser útiles ante la amenaza. La reacción no se hizo esperar. Amaneció nuestra Facultad convertida en una fortaleza de la Revolución. Deseosos estábamos todos de marchar al frente a prestar servicios médicos a los batallones de combatientes atrincherados a todo lo ancho y largo de nuestra Isla. Efectivamente muchos marcharon jubilosos a cumplir con el deber revolucionario. Una semana duró el acuartelamiento y movilización. Los compañeros regresaron con el mismo estado de animo y fortalecida aún más su convicción revolucionaria.

Una tercera asamblea precedió la reanimación de las actividades docentes. Fueron recibidos los compañeros que regresaban de las trincheras para reincorporarse a sus estudios y así cubrir un nuevo frente de la revolución. El de la creación de los técnicos necesarios en la construcción de la nueva sociedad. Se caracterizó esta asamblea por la cabal comprensión por parte de todos los estudiantes de Medicina del cambio operado en nuestra nación. Por la enorme cantidad de compañeros que con entusiasmo indescriptible llenaban el salón de actos además del vestíbulo. Nunca antes en nuestra Escuela se había dado un acto de tal magnitud, consignas revolucionarias eran coreadas incesantemente por todos los presentes como muestra del respaldo entusiasta a los planteamientos allí formulados, y así como de ferviente militancia revolucionaria que demostraba la inquebrantable unidad existente hoy entre los estudiantes, la clase obrera y el campesinado.

Proclamándose, como consumación de esta asamblea, a nuestra Escuela, como el primer Centro Socialista de Medicina en América. Señalándose la necesidad de orientar nuestras enseñanzas por el camino de la verdadera ciencia, al ciencia de vanguardia, destinada inexorablemente a descubrir lo que falta por conocer en el campo científico.

Así pues, tres asambleas marca el inicio de una nueva etapa en la Escuela de Medicina; que es la decisión de todos los estudiantes de marchar junto a la clase obrera y sus ideología de luchar unidos por la completa redención de todos los explotados del mundo capitalista.

 

 

 

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