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Incidencias de agujeros accesorios en mandíbulas humanas

Autores: Michele García Menéndez y Alexander Hernández Bahamondi.

Tutor: Felix A. Companioni Landín, Doctor en Ciencias Médicas.

RESUMEN

Diversos autores han señalado la presencia de agujeros accesorios en la mandíbula humana indicando sus posibles implicaciones en los fallos de las técnicas de anestesia; motivo por el cual nos hemos propuesto realizar un estudio de los agujeros accesorios de la mandíbula en una muestra de la osteoteca del Dpto. de Ciencias Morfológicas.

Para este trabajo se utilizaron 56 mandíbulas adultas, en las que fueron estudiadas bajo inspección directa, la incidencia de los agujeros relacionados con la espina mentoniana, alveolar interno, mentoniano interno, retromolar, de la fosa triangular, coronoideo y retromandibular accesorio. Los resultados del trabajo nos permitieron concluir que la mayor frecuencia de los agujeros estudiados fue del supraespinoso con un 92,8% y el retromandibular accesorio con un 54,4 en el lado derecho y un 50,9 en el lado izquierdo.

La incidencia de agujero más baja corresponde al agujero retromolar con un 12,5% en ambos lados.

INTRODUCCIÓN

En ocasiones es frecuente, en la clínica estomatológica, que pacientes anestesiados, haciendo uso de una técnica correcta y sin que el paciente presente estados inflamatorios agudos, se quejen de dolor sin que exista una explicación anatómica real de por qué se da esta situación.

Farache y colaboradores(1), en su descripción del nervio bucal, señala que forma un plexo situado profundamente en la mejilla, con "anastomosis" con los nervios facial infraorbitario, y el más importante, con el nervio alveolar inferior; en efecto, un grupo de fibras del alveolar inferior se separan y emergen a nivel del foramen retromandibular donde se distribuyen profundamente " anastomosándose" con el plexo de la rama bucal. Como el bloqueo anestésico del alveolar inferior es más cefálico, todos estos filetes escapan a la infiltración, por lo cual, algunas piezas dentarias conservan su sensibilidad. Es por eso que este autor señala(2): la anestesia complementaria del nervio bucal debe realizarse siempre que haya sido insuficiente la anestesia del alveolar interno.

Además, existen en la mandíbula otros agujeros no descritos en la anatomía clásica, los cuales, pudiesen ser salida de canales por los que pasan filetes nerviosos, contribuyendo así a la inervación de la mandíbula.

Zivanovic(3)en un estudio de 335 mandíbulas del este africano, describe la presencia de agujeros genial, de los cuales, el más observado fue el supraespinoso, siguiéndole el infraespinoso, que han sido descritos también por Companioni(4) en 255 mandíbulas cubanas señalando la posición que ocupa con relación a la espina mentoniana.

Aprile y Figun(5) señalan la existencia del conducto de Serrés, en individuos jóvenes, al que se le llamó erróneamente conducto de la primera dentición, relacionándose supuestamente porque contenía una rama de la arteria alveolar inferior destinada a la irrigación de los dientes temporales. En los recién nacidos el conducto se presenta en el 100% de los casos y posee un orificio de entrada por detrás y por debajo de su similar, el conducto mandibular, y un orificio terminal en la cara externa de la mandíbula, a igual distancia entre la sínfisis y el agujero mentoniano. Más recientemente Beaujón(6) realiza un estudio morfológico de los maxilares utilizando técnicas radiológicas, señalando que en el feto de 32 semanas se identifican los orificios superiores de los conductos dentarios y de Serrés y que en mandíbulas a un año después del nacimiento, el conducto Serrés es cataterizable hasta el primer molar temporal.

Suárez Núñez(7) describe la existencia de un canal llamado de Robinson ,en la mandíbula, situado por debajo del canal mandibular, por el cual discurre una rama de la arteria alveolar inferior y un filete del nervio alveolar inferior. El autor no está de acuerdo con la denominación del canal de la tercera dentición. Double(8) en su tratado de las variaciones de los huesos de la cara del hombre, interpretó el agujero mayor accesorio del mentoniano como una fosa del canal de Serrés. Augier (9), describe el agujero mentoniano alveolar situado por dentro, entre los incisivos lateral y medio, en la posición alveolar del hueso mandibular a los que también se les han llamado agujeros alveolares internos. Zivanovic(3) señala que es más frecuente su presencia en forma simple.

En las observaciones realizadas hemos apreciado otros agujeros además de los señalados por los autores anteriores, que pueden tener implicaciones en la interpretación de los resultados en las técnicas anestésicas, por lo que nos hemos propuesto como objetivo estudiar la incidencia de los agujeros accesorios de la mandíbula con vista a aumentar el nivel de conocimiento anatómico de las mandíbulas humanas.

MATERIAL Y MÉTODO

Para nuestro trabajo se utilizaron 56 mandíbulas humanas procedentes del Dpto. de Ciencias Morfológicas de la Facultad de Estomatología. Las mandíbulas fueron analizadas por inspección directa.

Para el estudio de los agujeros alveolares internos fue requisito que las mandíbulas presentaran de forma íntegra el proceso alveolar, dado por la presencia de los dientes o los alvéolos de los mismos, siendo utilizadas para esta parte de la investigación 36 mandíbulas.

En el estudio de la presencia del agujero coronoideo sólo se pudieron analizar 51 mandíbulas porque estaba fracturada la zona. Asimismo, se comprobó la incidencia del agujero retromandibular accesorio en 55 mandíbulas.

Los agujeros accesorios estudiados fueron los siguientes:

  • Agujeros relacionados con la espina mentoniana: de acuerdo a su localización se dividen en supraespinoso, infraespinoso, centroespinoso y lateroespinoso derecho e izquierdo.
  • Agujero alveolar interno: pequeños agujeros situados en la cara lingual del proceso alveolar, generalmente entre ambos caninos.
  • Agujero mentoniano interno: pequeño agujero situado en la cara lingual del cuerpo de la mandíbula, aproximadamente a la misma altura que el agujero mentoniano.
  • Agujero retromolar: pequeño agujero situado por detrás del tercer molar en la zona del trígono retromolar.
  • Agujero de la fosa triangular: agujero situado en la fosa triangular la cual se delimita, por debajo, por el reborde endocoronoideo y por arriba, por la incisura mandibular.
  • Agujero coronoideo: situado en la cara media de la rama mandibular a nivel del toro triangular.
  • Agujero retromandibular accesorio: agujero situado inmediatamente por detrás del agujero mandibular en la cara media de la rama mandibular.
La incidencia de dichos agujeros se expresa en por cientos.

RESULTADOS

En la tabla 1 se observa la incidencia de los agujeros accesorios localizados en la cara media de la rama de la mandíbula. En más del 50% de los casos, se presentan agujeros en la fosa triangular y agujeros retromandibular accesorio en el lado derecho e izquierdo con un por ciento de bilateralidad de un 42,9 y un 45,5%, respectivamente. El agujero con por ciento más bajo de frecuencia corresponde al agujero coronoideo, que solamente se aprecia en ambos lados en el 5,8%.

La incidencia de los agujeros en el cuerpo de la mandíbula se plantea en la tabla 2, en la cual se destaca que el más frecuente es el agujero mentoniano interno, con una bilateralidad de un 26,7% y el agujero menos frecuente es el retromolar que presenta un 12,5%, tanto en el lado izquierdo como en el derecho.

En la tabla 3 se refleja la incidencia de los agujeros relacionados con la espina mentoniana, el más frecuente es el supraespinoso, con una incidencia de un 92,9%, seguido del infraespinoso con incidencia del 67,9%. En orden decreciente le sigue el lateroespinoso izquierdo, el lateroespinoso derecho y el centroespinoso.

Como puede observarse, en la tabla 4, se muestra la incidencia del agujero alveolar interno, el más frecuente es el localizado entre el incisivo central e incisivo lateral en ambos lados. Se pudo detectar en una mandíbula un agujero situado entre el primer premolar y segundo premolar derecho, siendo esta posición poco frecuente, considerando lo alejado que se encuentra del resto de los agujeros.

TABLA 1: Incidencia de los agujeros observados en la cara medial de la rama de la mandíbula, expresada en por ciento
 

Agujeros  Lado  No.  % 
Agujero en la fosa triangular  29  51,79 
31  55,36 
24  42,86 
Agujero retromandibular accesorio  30  54,55 
28  50,91 
25  45,45 
Agujero coronoideo  13,73 
9,80 
5,88 
D: Derecho

I: Izquierdo

B: Bilateral

TABLA: 2 Incidencia de los agujeros observados en el cuerpo de la mandíbula, expresada en por ciento
 

Agujeros  Lado  No  % 
Agujero mentoniano interno  26  46,43 
21  37,50 
15  26,79 
Agujeros retromolar  12,50 
12,50 
5,36 
D: Derecho

I: Izquierdo

B: Bilateral

TABLA 3: Incidencia de los agujeros relacionados con la espina mentoniana,  expresada en por ciento
 

Agujeros  No.  % 
Agujero lateroespinoso derecho  17  30,36 
Agujero lateroespinoso izquierdo  26  46,43 
Agujero supraespinoso  52  92,86 
Agujero infraespinoso  38  67,86 
Agujero centroespinoso  13  23,21 
 

TABLA 4: Incidencia del agujero alveolar interno, observado en las mandíbulas estudiadas,  expresada en por ciento
 

 

Agujeros 

Derecho  Izquierdo  Bilateral 
No.  %  No.  %  No.  % 
Incisivo central  8,33  2,77 
Entre incisivo central e incisivo lateral  20  55,55  23  63,88  17  47,22 
Incisivo lateral  19,44  16,66  13,88 
Entre incisivo lateral y canino  13,88  11,10  5,55 
Canino  2,77  8,33 
Entre canino y primer premolar  13,88  8,33  5,55 
Entre primer premolar y segundo premolar  2,77 
 

RESULTADOS

Los resultados obtenidos nos muestran que existe en la mandíbula un número de agujeros accesorios que se deben tener presentes en las descripciones morfológicas de la mandíbula, debido a que los mismos no aparecen descritos en los tratados clásicos de anatomía ni en los libros de texto utilizados, por lo que ha de significarse la importancia que le ha dado Farache(1,2) al agujero retromolar en el posible establecimiento de ramos o fibras comunicantes entre diferentes nervios que posibilitarían explicar por qué se presentan fallos a la hora de lograr la insensibilidad de la zona, aunque la técnica haya sido bien empleada.

Lo señalado anteriormente también pudiera ser indicado para el resto de los agujeros estudiados por nosotros, si tenemos en cuenta que la existencia de esos agujeros es producto de la presencia de vasos sanguíneos y nervios, y aunque no existieran nervios definidos como tales, debemos recordar que en las paredes de las arterias se encuentran plexos vegetativos secundarios que se distribuyen con ella.

En las mandíbulas estudiadas en este trabajo hemos observado que de los agujeros relacionados con la espina mentoniana el de mayor incidencia es el supraespinoso, con un 92,6%, lo cual presenta una frecuencia superior que los observados por Zivanovic(3) en mandíbulas del este africano. Por otro lado, sus resultados son muy similares en la incidencia del agujero centroespinoso a los obtenidos por nosotros.

El agujero descrito como retromandibular accesorio pudiera valorarse de acuerdo a lo señalado por Beaujón(6) como un remanente del llamado conducto Serrés, para lo cual sería necesario ampliar el trabajo de investigación a la disección de mandíbulas fetales. Por la proximidad que presenta este agujero del mandibular es posible que filetes del nervio alveolar se introduzcan por el mismo y se distribuyan por el interior de la mandíbula.

Los agujeros alveolares internos presentan su mayor incidencia entre los incisivos lateral y central, lo cual coincide con Augier(9); sin embargo, en nuestro trabajo, hemos observado además su presencia en otros lugares más distantes como a nivel del canino, primer premolar y segundo premolar.

Se debe destacar el alto número de mandíbulas que presentaban bilateralidad en la presencia de los agujeros, como el alveolar interno, situado entre los incisivos central y lateral, el agujero de la fosa triangular y el agujero retromandibular accesorio.

CONCLUSIONES

Los resultados y análisis en nuestro trabajo nos permiten llegar a la siguiente conclusión: los agujeros accesorios de la mandíbula presentan una incidencia bastante elevada en los agujeros de la fosa triangular, retromandibular accesorio, alveolar interno y los relacionados con la espina mentoniana y son menos frecuentes el agujero coronoideo, mentoniano interno y retromolar.

REFERENCIAS

  1. Farache, S Czemiuk, E. Y L.N. Ferrira. Nervio Bucal, su rama mandibular y anastomosis. XI Congreso Internacional de Anatomía. México. Resumen 1980: 98-99.México.
  2. Farache, S., N. Alonso: Contibución del plexo cervical en la inervación de la mandíbula. Rev. Asoc. Odon.Argentina. 57(3), 1969: 76-78.
  3. Zivanovic, S., Some morphological characters of the east african mandible. Acta anual 1970: 77; 109-119.
  4. F.A. Companioni: Estudio de algunas variables morfológicas en mandíbulas cubanas. Medicentro 1985: 1; 1-14.
  5. Aprile, U., Figun M.E.: Anatomía odontológica. Buenos Aires, El Ateneo, 1954: 26-27.
  6. Beaujón, O.: Evolución morfológica de los maxilares. Acta Odontol de Venez, 1965: 3: 107-152.
  7. Suárez Núñez, J.M.D. y L.A.N. Martínez: A propósito de la existencia de un canal de Robinzon en la mandíbula. Anal español odontoestomatol. 1964: 23; 221-222.
  8. Le Double, A.F.: Traite des variations des os de la fase de l´homme Vigot París 1909.
  9. Augier, M. 1931. Squelet cephalique in traite d´anatomie humaine. Poirier. Charpy, Nicolás. 1931 V.1p.19.

 

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