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¿Por casualidad se han imaginado ustedes la realización de un enema mediante
electricidad?
Pues, aunque resulte poco creíble, leyendo varios artículos
de la revista de la Asociación de Estudiantes de Medicina de La Habana,
correspondiente a los meses de enero - febrero del año 1997, encontramos una
detallada descripción del enema eléctrico.
Esta revista, que constituye
al igual que "El eco de París",un antecedente lejano de la actual publicación,
contiene interesantes materiales que periódicamente iremos incluyendo en esta
sección donde presentamos hechos curiosos relacionados con la
Medicina.
Indiscutiblemente, los avances e innovaciones que los
científicos, investigadores y personal técnico han logrado introducir con sus
conocimientos e ingenio en las distintas etapas que les ha tocado vivir, han
contribuido a mejorar los diferentes exámenes que para llegar a un diagnóstico
se indican a los pacientes, disminuyendo el dolor y las molestias que muchos de
esos métodos ocasionan de forma inevitable.
De manera que, en esta
oportunidad, incluimos las dos formas empleadas para practicar un enema (antes y
ahora). Léalas con detenimiento, establezca comparaciones y díganos si no es
preferible soportar las molestias de una constipación (en el menor de los casos)
ante la osadía de pasar por la prueba del enema eléctrico, con el posible riesgo
de morir electrocutado...
EL ENEMA ELÉCTRICO
Las reglas que
deben regir la indicación y empleo del enema eléctrico, son, en general, poco
conocidas; creemos pues, ser útiles a nuestros lectores recordándolas y como las
acaba de formular el Dr. De Bossiere.
"El enema eléctrico vale mucho más de
lo que cree la opinión médica, por esto se le utiliza en la práctica menos de lo
que merece"(Lejars).
Forma de la corriente._ Nos servimos en la mayor parte
de los casos de la corriente continua. La galvannofarádica debe utilizarse sólo
cuando hay atonía intestinal completa, como sucede algunas veces después de una
operación o de un parto.
Instrumentación: El instrumental se compone de una
caja de pilas de 25 elementos por lo menos con un miliamperímetro de corriente;
de un electrodo de piel de gamuza 24/30, de una sonda de Boudet lo más flexible
posible y un recipiente lleno de agua caliente (38º C) y salida (7p.
100).
Posición del enfermo: Se colocan sobre el dorso con las piernas
separadas y las posaderas sobre un recipiente plano.
Aplicación: Se sitúa el
gran electrodo embebido de agua salada caliente, sobre el vientre y se le
introduce en el recto la sonda que debe penetrar lo más alto posible para pasar
el resto y ganar una región en que el reflujo impulsivo sea mayor.
Cuando la
sonda está bien colocada y ha penetrado un vaso de agua en el intestino, se da
la corriente y se practica una nueva aplicación de cinco minutos. Hay que evitar
las sacudidas bruscas recomendadas por ciertos autores; no tienen ninguna acción
sobre la fibra lisa del intestino y son perjudiciales porque provocan dolores,
fatigan al enfermo y pueden, por vía refleja, despertar el espasmo intestinal
agravando así la situación.
La duración del enema debe ser de unos 25
minutos, prolongándose hasta 40 si el enfermo lo resiste.
El irrigador no
debe estar a un nivel mayor de 50 cm, a fin de que el agua no penetre
bruscamente en el intestino. Es preciso dar al enfermo un enema de 2 litros de
agua por lo menos. Esta cantidad es suficiente para diluir los escíbalos,
aumentar por su absorción la diuresis y facilitar la desintoxicación. El
paciente debe conservar el mayor tiempo posible.
Examen del enfermo: Debe
hacerse minuciosamente antes del primer enema. Se anota el pulso, la
temperatura, el estado de la lengua, las fascies; se mide el perímetro máximo
del vientre; las modificaciones que se presentan en el curso de las aplicaciones
dan preciosas indicaciones sobre la conducta que debe seguirse.
Número de
enemas: ¿Cuántos deben darse antes de recurrir a la operación?
Esta pregunta
sólo puede contestarse en la cabecera del enfermo. Es raro que se obtenga un
resultado satisfactorio con una sola aplicación y hay que dejarse guiar por los
exámenes sucesivos del mismo.
Si el enema produce contracciones intestinales
que no vayan acompañadas de ninguna evacuación, se debe pensar en un obstáculo
infranqueable, casi siempre un tumor y es inútil persistir. De igual modo, si la
aplicación eléctrica no provoca ninguna sensación intestinal, si la necesidad de
defecar cesa con el paso de la corriente es probable que no se obtenga ningún
resultado. La persistencia de la hinchazón, la disminución del pulso, la
continuación de los vómitos fecaloideos, la aparición o persistencia del hipo,
la oliguria o la anuria son las indicaciones formales para que se suspendan los
enemas y se imponga la operación.
Por el contrario, si después de las
aplicaciones el estado del enfermo mejora, si el pulso va mejor, si la lengua
está menos seca y la cantidad de orina es más abundante, y por fin el perímetro
del vientre disminuye, debe perseverarse en el tratamiento. En estos casos es
frecuente ver que los enfermos evacuan el agua de los enemas junto con los
materiales fecales, experimentando, después de la aplicación, imperiosa
necesidad de defecar.
En ciertas obstrucciones intestinales se obtiene un
resultado definitivo al cabo de 7 ó 9 enemas. Esto es tanto mejor cuanto antes
se aplique y cuantos menos purgantes le hayan precedido.
ENEMA ACTUAL
Enema: Es la administración de determinada cantidad de soluciones por el recto
a través de una sonda.
Los enemas pueden ser evacuantes y medicamentosos o a retener.
La cantidad de solución varía según la edad, el estado del paciente y el tipo
de enema.
Los enemas evacuantes consisten en la introducción de grandes cantidades de
líquidos en el colon, a través del recto, mediante una sonda, con el fin de
estimular los movimientos peristálticos y eliminar el contenido intestinal y
gases.
Precauciones:
Al realizar este procedimiento con la solución indicada.
1. extraiga el aire antes de introducir la sonda.
2. introduzca la sonda rectal 3 ó 4 cm.
3. administre el enema a una temperatura de 36 a 37º C
4. evite la entrada de aire en el recto.
Equipo
1. Recipiente con la solución indicada
2. Irrigador con sus tramos de goma y adaptadores, pinza protegida y pinza portainstrumento.
3. Sondas rectales de calibres 18, 20 y 22.
4. Lubricante
5. Depresor
6. Hule y sábana tirante
7. Llave de seguridad o pinza vestida
8. Porta irrigador.
9. Papel higiénico.
10. Parabán
11. Torundas
12. Una sábana adicional para bajar cubierta
13. Una riñonera para desecho
14. Una cuña.
Procedimiento:
1. Revise cuidadosamente la indicación médica y verifique el nombre del paciente,
el número de la cama, el tipo de solución indicada, la dosis y la hora en que
debe ser administrada.
2. Identifique al paciente y llámelo por su nombre
3. Haga la preparación psicológica y explíquele el procedimiento al que va a
ser sometido.
4. Proceda a lavarse las manos antes de iniciar el procedimiento, para evitar
las infecciones cruzadas.
5. Prepare la solución y logre la temperatura adecuada. La cantidad de solución
que se empleará estará en dependencia de la edad y el criterio médico.
6. Retire la cubierta del irrigador.
7. Conecte el tronco de goma del irrigador
8. Pince el tramo de goma
9. Vierta la cantidad de solución indicada en el irrigador
10. Lleve todo el equipo al lado de la cama del paciente.
11. Sitúe la cuña desinfectada sobre el escabel
12. Ayude al paciente a colocarse en la posición indicada (decúbito lateral
izquierdo)
13. Observe la posición correcta que debe mantener el paciente para la realización
de este procedimiento.
14. Doble la cubierta en forma de sobre.
15. Extraiga la sonda de la cubierta estéril y adáptela al tramo de goma
16. Lubrique la sonda y déjela protegida.
17. Sitúe el irrigador en el portairrigador, a una alltura de 45 cm con relación
al paciente
18. Extraiga el aire del equipo dejando correr el agua y pinzando nuevamente
19. Cúbrase los dedos índice y pulgar con torundas en forma de dedil
20. Separe suavemente los glúteos hasta que esté visible la región anal
21. Tome la sonda entre los dedos índice y pulgar e introdúzcala suavemente
en el recto
22. Retire la pinza y oriente al paciente a que respire profundamente
23. Oriente y ayude al paciente a cambiar de posición y pince el tramo de goma
por espacio de medio minuto, para evitar que la solución continúe pasando y
origine molestias innecesarias al paciente.
24. Coloque nuevamente la pinza cuando toda la solución haya pasado
25. Retire la sonda suavemente y protéjala con papel sanitario, colocándola
en la riñonera de desechos
26. Ponga la cuña al paciente, ayúdelo a acomodarse en la misma y coloque la
cama en posición de Fowler, si no está contraindicado
27. Retire la cuña y compruebe los efectos del enema y observe el color de las
heces fecales, la consistencia, la cantidad evacuada y otras características
de importancia.
28. Realice la higiene de la región mediante la utilización de agua y jabón
en otra cuña destinada para ello.
29. Observe al paciente antes, durante y después del procedimiento, para detectar
cualquier anormalidad.
30. Recoja todo el material utilizado y sométalo a limpieza mecánica para su
esterilización
31. Registre en la historia clínica el procedimiento realizado y las observaciones
advertidas durante el mismo.