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Historia de la MedicinaDe la medicina... en la historia


El eco de París, primer antecedente de la revista "16 de Abril"


Por el profesor: José Antonio López Espinosa del
Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas


Durante el siglo XIX la medicina francesa ejerció una influencia notable sobre la cubana, la cual llegó a expresarse, entre otras cosas, en un hábito adquirido por los jóvenes criollos de viajar a París con el objetivo de realizar o completar allí sus estudios médicos. Algunos de ellos tuvieron inclusive un desenvolvimiento tan sobresaliente en altos centros científicos como el Hotel Dié, la Charité y la Petié, que lograron ocupar la entonces difícil y ambiciosa posición de internos de los hospitales. Dos de esos jóvenes, Francisco Villar Cisneros y Joaquín Albarrán Domínguez, fueron aún más lejos, pues hasta pudieron ejercer allí la carrera profesoral; el primero en la Facultad de Medicina de Burdeos y el segundo -quien llegó a ser una de las figuras más reputadas de la cirugía francesa de todos los tiempos- en la de París (1).

Otro cubano graduado de médico en Francia fue Carlos Valdés, un inteligente espirituano que no regresó a Cuba y llegó a sustituir en ese país al gran Pidau en la dirección de Aguas Claras (2). Su brillante iniciativa de agrupar a varios compatriotas estudiantes de medicina en París para fundar una publicación, significó pues el nacimiento del primer antecedente de la revista "16 de abril".

Esta publicación, editada en la capital francesa en español bajo el título de El Eco de París, se concibió por el doctor Valdés al efecto de que los cubanos estudiantes de medicina en esa ciudad recogieran y transmitieran los estudios, trabajos y doctrinas de la escuela francesa a sus compatriotas residentes en la isla (3).

En la cubierta de cada número de EL Eco de París, aparece que la revista estaba dirigida por el Dr. Carlos Valdés quien para a redacción contaba con el apoyo de los estudiantes Luis M. Cowley, Gabriel M. García, Pedro de Hevia, Ramón Luis Miranda y Antonio Mestre, además de identificarse como un "periódico" de medicina, cirugía y ciencias auxiliares. Después de la cubierta, se observaba una página con la dedicatoria: <A los estudiantes de medicina de la Universidad de La Habana >.

En el primer editorial se explica como principal motivación de la fundación de la revista, la necesidad de llevar a los estudiantes de La Habana los conocimientos adquiridos por sus homólogos en la capital francesa, así como los progresos de las ciencias médicas en ese país, dado que no todos los cubanos podían estudiar fuera de la isla y que los que se mantenían en ella conocían en pocos casos el idioma de los trabajos originales, traducidos por sus redactores (4). De ahí que la mayoría de los materiales publicados en sus páginas fueran notas de clases y traducciones, relacionadas casi siempre con la medicina en general y con la epidemiología, la oftalmología, la farmacología y la química en particular. En varias de sus entregas aparecen interesantes notas sobre clínica médica del Hotel Dié, tomadas de la Gaceta de os Hospitales por Luis M. Cowley; algunos artículos acerca de la fiebre amarilla, traducidos por Ramón L. Miranda, así como un gran número de notas terapéuticas, extractadas o reproducidas por Carlos Valdés.

De El Eco de París, se editaron 12 números que abarcaron el lapso comprendido entre marzo de 1858 y febrero de 1859. esas entregas conformaron un tomo con 390 páginas, numeradas consecutivamente, en las que vieron la luz 89 trabajos. Al final del número 12, hay un índice de materias ordenado alfabéticamente, donde se pueden encontrar los temas específicos abordados en la revista durante su existencia.

En el último editorial en el número 12, los redactores manifestaron su satisfacción por la labor realizada en el tiempo de vida de la revista, a la vez que exhortaron a los cubanos a que permanecieran en París para continuar la tarea iniciada por ellos, la cual supieron mantener durante un año (5).

Todo parece indicar que El Eco de París cesó cuando terminaron su estancia en esa ciudad los cubanos que allí se hicieron médicos, quienes tuvieron la hermosa idea de estimular con su esfuerzo y dedicación la difusión de los progresos de su tiempo, mediante la creación de una publicación para beneficio de sus compatriotas en La Habana. Tal acontecimiento debe servir de estímulo para los actuales y futuros estudiantes de las distintas Facultades de Ciencias Médicas de Cuba, y con ese mismo espíritu lleguen a consagrarse a la investigación y puedan brindar toda la información que generan con esa acción a sus colegas.

La revista "16 de abril" es hoy día la vía para hacer posible este propósito, pues en ella se expresan también, de manera genuina, los avances de la medicina cubana, con independencia de que sus casi cuarenta años de circulación mantenida demuestran que los redactores de El Eco de París han tenido fieles seguidores a través del tiempo.

REFERENCIAS

1.- Delgado García G. El profesor Grancher y los médicos cubanos. Cuad Hist Salud Pub 1987; (72): 209-20
2.- Fernández JS. Bosquejo histórico del periodismo médico en la isla de Cuba. Rev Med Cir Hab 1905; 10 (17): 396-411.
3.- ----- La prensa médica de la isla de Cuba. Cron Med Quir Hab 1903; 29(11): 402-9
4.- Valdés C, Cowley LM, García GM, Hevia P, Mestre A, Miranda RL. Al público. El Eco de París 1858; 1(1): 1-4.
5.- ----- Al público. El Eco de París 1859; 1(12): 353-5.

 

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