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YOGUIS Y YOGUINIS
¿SERES SUPERDOTADOS?

Por: Geanela Cruz Ávila y Ronald M. Casimiro Fernández de la Vega

Ni extra-terrestres, ni superdotados, los Yoguis y Yoguines (hombres y mujeres que practican el yoga) alcanzan su salud física, mental y espiritual con dedicación y disciplina cultivadas en las prácticas de yoga. Basta no más que alguien conozca sobre el yoga y los cambios de estilos de vida que éste amerita, para que piense que en su vida tan agitada, no hay tiempo para esa práctica; se equivoca, es quien más lo necesita.

El yoga se encuentra entre los sistemas de salud más antiguos conocidos y practicados en el mundo en la actualidad y la investigación sobre las prácticas del yoga ha tenido un fuerte impacto sobre los campos de la reducción del estrés, la medicina mental-corporal y la medicina energética.

La palabra yoga significa “unión”: la integración de las energías físicas, mental y espiritual que mejoran la salud y el bienestar; aunque su surgimiento es dudoso, los estudios señalan a La India o El Tibet. Cualquiera que sea su origen la verdad es que no es una secta, religión o doctrina, puede ser practicado por todos los hombres sin restricciones. El yoga, que fue establecido por primera vez en forma escrita por Patanjali, siglo II a. c. en el Yoga Sutras, enseña un principio básico de unidad mental corporal: si la mente está inquieta y agitada crónicamente, la salud del cuerpo se verá comprometida y si la salud del cuerpo es mala, la salud mental y la claridad se verán afectadas adversamente. La práctica del yoga puede contrarrestar estos efectos perjudiciales, restableciendo la salud integral.

El yoga clásico se organiza en varias “ramas” que ofrecen un sistema completo de salud, ordenadas para delinear esquemas específicos de estilos de vida, higiene y destoxificación, así como prácticas físicas y sicológicas que pueden conducir a un desarrollo personal más integrado. Las primeras ramas sirven para lograr la armonía entre la mente y el cuerpo y reflejan muchos de los cambios de estilos de vidas invaluables para mantener la calidad de la salud, constan de posturas (asanas) y prácticas respiratorias (pranayama), las restantes se refieren a la etapa de la meditación.

La práctica más ampliamente conocida es el “asana”, comúnmente conocida como HATHA YOGA (asana significa postura).
Incluyendo varios ejercicios y posturas que crean cambios inmediatos en el cuerpo, existen en la actualidad dos tipos principales de asana: Meditativo y Terapéutico. Los primeros producen una alineación perfecta en la columna y la cabeza, promoviendo el flujo sanguíneo adecuado y poniendo la mente en estado de relajación que facilita la meditación, activa funciones vegetativas, mantiene las glándulas, pulmones y el corazón en un nivel adecuado de energía. Las terapéuticas como La Cobra, La Langosta, La Torsión de la Columna y Pararse sobre los Hombros, se orientan a mejorar la salud y bienestar físico, han sido prescritas comúnmente para los pacientes con dolores de espalda, cuello y articulaciones.

La relación entre la respiración y la mente, un principio fundamental del yoga, una instrucción en las prácticas respiratorias del yoga en la eliminación de cualquier movimiento brusco durante la respiración para mantener el flujo aéreo uniforme; por tanto el Pranayama (regulación o control del prana o la fuerza vital) muchas veces se realiza como preparación para la meditación. Esta práctica puede ser benéfica para la digestión, función cardíaca y otros padecimientos físicos adicionales. Estudios recientes encontraron que son particularmente efectivos para la disminución de la frecuencia de los episodios de Asma Bronquial, práctica que se desarrolla con fuerza en nuestro sistema de salud, con resultados en diferentes grupos.

Las posturas físicas, los ejercicios de respiración y las prácticas de meditación del yoga, han probado reducir el estrés, controlar la presión arterial, regular la frecuencia cardíaca e incluso, retardar el proceso de envejecimiento; éstas y otras como la ansiedad, la migraña, el insomnio, las neuropatías o miopatías, endocrinopatías, úlceras duodenales, depleción de la médula ósea, trastornos menstruales, EPOC, artritis, reumatismos, mialgias y hábitos tóxicos, son algunas de las indicaciones de la práctica de yoga, con muy pocas contraindicaciones, entre las más importantes los estados psicóticos y los cuadros degenerativos óseos avanzados.

El yoga aumenta el caudal sanguíneo y de la energía nerviosa y enaltece las actividades funcionales de las glándulas. Ahí es donde radica el secreto de que una ejercitación física tan sencilla como son las posturas de la prácticas del Hatha Yoga, restablezcan todo el sistema endocrino y no solo consigan la normalización de sus funciones, sino que lo hagan alcanzar un grado extraordinario de eficiencia. La importancia de que el sistema endocrino funcione normalmente es algo que todos debieran comprender y valorar. Influye en la apariencia física de la persona, en su humor y en su conducta y la capacidad para enfrentarse a las altas y bajas de la vida. Cuando esto está trabajando en perfectas condiciones, el hombre está sano, fuerte, vigoroso y optimista, su pensamiento es sutil y penetrante, su cuerpo acciona con ligereza, se hace más intenso en sus intereses y deseos, posee una mente clara y una disposición feliz. El fin que se proponen los ejercicios Yogas es allanar todos los obstáculos que dificultan el suministro sanguíneo que necesitan las glándulas y restablecen su actividad normal.

Principios fundamentales del Yoga

1.- La relajación adecuada que libera la tensión existente en los músculos y restituye a todo el organismo, va a acompañarnos en todas nuestras actividades, enseña a conservar la energía y a desentenderse de preocupaciones o temores.

2.- El ejercicio correcto, proporcionado por las posturas asanas que van a actuar sistemáticamente en todo el cuerpo, estirando y tonificando los músculos y ligamentos, manteniendo flexible la columna y articulaciones y mejorando la circulación.

3.-La respiración plena y rítmica, en la cual se incrementará el aporte de oxígeno, no se usa solamente en los pulmones, sino en la totalidad del organismo.

4.-La dieta nutritiva y bien equilibrada, basada en alimentos naturales, mantiene el cuerpo ligero y flexible y calma la mente a la vez que nos da gran resistencia a la enfermedad.

5.-Pensamiento positivo y la meditación ayudan a desaparecer los pensamientos negativos y a silenciar la mente.

6.-Inmovilidad; un cuerpo estable, confortable en la postura, pero sin esfuerzos.

7.-El tiempo no podrá ser inferior a uno o dos minutos, el tiempo intermedio puede ser de dos o cinco minutos, el superior puede ser de cinco a quince minutos.

ETAPAS DEL HATHA YOGA: según el orden con que ha sido enseñado:

1-Posturas (asana)
2-Control de la respiración (pranayama)
3-Control del sistema nervioso (pranayama)
4-Control de la mente o concentración.
5-Meditación (dhyiana)
6-Enstasio (samadhi)

Podríamos decir que el yoga y la práctica tienen tres tiempos:

1.-La iniciación: Es donde el practicante encontrará un notable cambio entre antes y después de la práctica.

2.-La práctica estable, donde el organismo va asimilando las posturas, quizás donde note menos cambio, es que el cuerpo se va adaptando a las posturas.

3.-El yoga ya se incorporó a la vida, es por eso que es importante la perseverancia en la práctica.

Aunque hay ciertos asanas que pueden ser útiles en enfermedades particulares, la manera más segura y confiable de usar terapéuticamente el HATHA YOGA, es seguir un programa equilibrado de posturas para lograr un efecto total, lo mejor es que el principiante inicie con un programa simple de posturas básicas y que reciba una instrucción inicial del facultativo, para lo que puede dirigirse a las clínicas o consultas de Medicina Natural y Tradicional de su área o en Centros Especializados.

A continuación brindamos un programa que se puede realizar en alrededor de media hora:

-El Cadáver (Shavasana)

Postura excelente para iniciar un programa, se puede usar entre las posturas para ayudar a relajar y preparar a la mente para la siguiente postura y al terminar el programa para reducir la fatiga.

Acuéstese bocarriba, con los brazos extendidos a una distancia entre 18 a 30 cm del costado, con palmas de las manos abiertas hacia arriba y los pies separados a la distancia de los hombros. Coloque una manta doblada detrás de la cabeza y cuello. Cierre los ojos y relájese, respirando lenta y profundamente, permitiendo que el abdomen se expanda con una inhalación y caiga con cada exhalación. Practique este ejercicio durante cinco a diez minutos.
• Mejora la circulación y el funcionamiento del sistema nervioso.
• Relaja los músculos esqueléticos, permitiendo que vaya avanzando en las posturas y al mismo tiempo reduzca la probabilidad de lesiones.
• Reduce la fatiga.

La postura del Niño (Balasana) Fig. 1

Siéntese sobre las rodillas, con el empeine de los pies sobre el suelo y sus glúteos sobre los talones, manteniendo en posición recta la cabeza, el cuello y el tronco. Relaje los brazos y el resto de las manos sobre el piso, con las palmas hacia arriba y los dedos apuntando hacía atrás, exhalando; doble el cuerpo lentamente hacia delante, desde las caderas hasta que el tórax descanse sobre los muslos y la frente toque el piso frente a las rodillas, mientras deslice las manos hacía atrás. No despegue los muslos ni los glúteos de las piernas, si se siente incómodo extienda los brazos sobre la cabeza, manteniéndolos rectos y las palmas sobre el piso. No permanezca así durante más de cinco minutos ya que reduce la circulación hacia las piernas. Las personas sobre peso pueden sentirse más cómodas con las rodillas separadas. Para dejar la postura inhale mientras levanta lentamente la cabeza y el tronco y regrese a la postura de rodilla.

• Relaja la espalda y promueve la curación de las lesiones, libera la presión sobre los discos intervertebrales y proporciona una forma natural de tracción.
• Alivia el dolor prelumbar, que pudiera ser ocasionado por otras posturas, puede usarse entre puentes, entre asanas.

El estiramiento posterior (Paschimottanasana) Fig. 2

Siéntese con la cabeza, el cuello y el tronco recto y las piernas juntas, extendidas frente al cuerpo, inhale levantando sus brazos por encima de la cabeza, expandiendo el tórax. Exhalando, dóblese hacia delante, coloque las manos cómodamente sobre las piernas, manteniendo las rodillas rectas, relájese y respire de manera uniforme, sosteniendo la posición por cinco o diez segundos.

• Estimula la perístasis y previene el estreñimiento.
• Estimula los órganos abdominales, alivia la digestión, la falta de apetito, puede ser terapéutico en las diabetes.
• Estira la musculatura y ligamento de los muslos y espalda, manejando los discos intervertebrales.

La Cobra (Bhujangasana) Fig. 3

Acuéstese bocabajo con la frente sobre el piso, las piernas y pies juntos y el cuerpo extendido y relajado. Doble los codos y coloque sus manos junto al tórax alineándolas con los pezones. Mientras inhala, levante lentamente la cabeza, la nariz y después el mentón debe tocar el piso a medida que estira la cabeza hacía adelante y hacia arriba. Levante lentamente los hombros y el tórax, mire hacia arriba y dóblese hacia atrás lo más que pueda, sostenga la posición durante cinco segundos, manteniendo el ombligo sobre el piso y sin usar los brazos para empujar el cuerpo, manteniendo las piernas relajadas, accione solo los músculos de la espalda. Exhalando vaya a la posición inicial.

• Fortalece los músculos de hombro, cuello y espalda, corrige las desviaciones de la columna, mejorando la circulación a este nivel.
• Expande el tórax y desarrolla la elasticidad pulmonar.
• Contribuye al alivio del dolor prelumbar, en la espalda y trastornos digestivos.

La Langosta (Shalabhasana) Fig. 4

Acuéstese bocabajo con las piernas juntas y los brazos extendidos a los lados del cuerpo; coloque el mentón sobre el piso, cierre los puños, con los dedos pulgar e índice sobre el piso y coloque los puños debajo de la parte más alta de los muslos. Inhalando levante ambas piernas lo más alto que pueda, sosteniéndolas por cinco segundos. Exhalando levante ambas piernas lo más alto que pueda, sosteniéndolas por cinco segundos. Exhalando vaya a la posición inicial.

La Medida Torsión de la Columna (Ardha Matsyendrasana) Fig. 5

Siéntese con la cabeza, cuello y tronco rectos, las piernas juntas y extendidas frente al cuerpo. Doble la pierna izquierda y coloque el pie sobre el piso en la cara externa de la rodilla derecha, tuerza el cuerpo hacia la izquierda y coloque la mano a nueve o quince centímetros detrás de la cadera izquierda. Pase el brazo derecho y tome el pie izquierdo por la parte externa de la pierna sin arquearse hacia atrás. Gire manteniendo la espalda recta hacia la izquierda, use los brazos solo para equilibrarse. Respire uniformemente durante quince segundos. Repita el ejercicio del lado opuesto.
• Tonifica los músculos y ligamentos de la espalda.
• Mejora la circulación de órganos abdominales, reduce la grasa y mejora la digestión.

La Posición sobre los Hombros (Sarvangasana) Fig. 6

Esta “postura de todos los miembros” se le conoce como “La reina de los Asanas” y se le considera como una panacea para las molestias de los órganos internos, especialmente las asociadas con el envejecimiento. Tonifica y combate la degeneración de los órganos internos. Se logra con la práctica disciplinada y la experiencia hasta que se pueda mantener cómodamente por un minuto.

El medio Pez (Asdha Matsyasana) Fig. 7

Siéntese con la cabeza y el tronco rectos, las piernas juntas; coloque las piernas y antebrazos sobre el piso, alineados con el cuerpo y estire el cuello hacia atrás, colocando la coronilla sobre el piso. Mantenga la boca cerrada para garantizar el estiramiento del cuello, respirando de manera uniforme por quince segundos. Relájese lentamente en posición supina, terminando en la posición de cadáver.

En Holguín, se viene utilizando el Hatha Yoga hace aproximadamente cuatro años en la rehabilitación de pacientes reumáticos, recogiéndose los siguientes efectos:

-Un incremento de la capacidad pulmonar y por ende de la respiración.
-Aumento de la capacidad de resistencia al estrés.
-Reducción del peso corporal y del cinturón adiposo en pacientes obesos
-Control de la hipertensión .
Además, hace un año se viene promocionando en la revista “Mientras tanto” del telecentro Tele-Cristal, en una sección llamada Gimnasia ambiental , presentada por la Psicoterapeuta Mariela Góngora Marrero, donde se ha dado a conocer el Hatha Yoga como un estilo de vida saludable a tomar en consideración por la población. Se trabaja asimismo en una clínica anti-estrés en la que se aplican estos ejercicios a personas supuestamente sanas, una vez por semana de 4 a 6 pm. Con el objetivo de elevar la calidad de vida de estas personas.

Así podemos concluir que cualquiera puede practicar el yoga, no se necesita ropa ni equipos especiales, basta con un pequeño espacio y un deseo intenso de llevar una vida más sana y realizada.

BIBLIOGRAFÍA

1.-Benítez R.I. Yoga Salud, Juventud y Mente. La Habana: Editorial Científico-Técnica, 1999.

2.- Rodríguez D. Yoga-Terapia-Hormonal para Menopausia. Sao Paulo: Madras Editorial Lida, 1998.

3.-El Yoga. Segunda Parte: Las terapias alternativas en Goldberg B. Medicina Alternativa. La guía definitiva. EUA: Future Medicine Publishing, Inc, 1999: 449-481

 

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