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SIGNIFICACIÓN HISTÓRICA DE LA MEDICINA HIPOCRÁTICA

Autores: Jorge Luis Reguero Hernández
Mauro Castelló Glez
Jorge Ernesto Peraza Nieves


Tutor: Jorge Luis Quintanas


(*) Estudiante de 2do año de medicina
(**) Estudiante de 1er año de medicina
(***)Lic. En Filosofia e Historia. Profesor de Historia de la Medicina.

RESUMEN

En este trabajo se investiga sobre una figura clave para el nacimiento de la medicina como ciencia y su aislamiento de los antiguos conceptos míticos y religiosos que le servían de base: Hipócrates de Cos. En el mismo se analizan además sus aportes a la Patología, el Diagnóstico, el Pronóstico y el Tratamiento de las enfermedades desde el punto de vista de los conceptos científicos de la medicina actual. Al hacer una valoración de los mismos se pretende mostrar una imagen real de aquel que mereció ser llamado el “Padre de la Medicina”

INTRODUCCIÓN

El acontecimiento más importante en la Historia de la Medicina y probablemente de la historia universal, tuvo lugar en Grecia durtante el sigloVa.n.e., hecho que dio la señal y cambió la suerte en la batalla contra las enfermedades; a partir de aquel momento el hombre , y no la enfermedad, iba a ser el vencedor. Este gran descubrimiento no era en si mismo un nuevo modo de curar o de evitar enfermedades, sino simplemente un nuevo sistema de estudiarlas-, una creencia, una filosofia que descubrió dónde estaba el enemigo y dónde había que atacarlo. Dejó de buscarse en lo sobrenatural la causa de las enfermedades para buscarla donde realmente se halla: en la naturaleza, en el mecanismo del cuerpo humano, en el mundo material que rodea al hombre. Este cambio de estrategia en la lucha contra las enfermedades marca los comienzos de la medicina moderna. (1)

Esto fue posible unicamente, gracias a todo un movimiento de filósofos y pensadores griegos que revolucionaron la forma de concebir y explicar los fenómenos de la naturalez, abandonándolos de un modo racional para dejar atrás lo sobrenatural y lo religioso. (2).

En el seno de este movimiento surge Hipócrates , uno de los hombres más importantes en la historia de la humanidad, y por supuesto de la medicina, cuyos aportes a esta ciencia han sido enormes.

Por desgracia no siempre se le ha situado en el lugar que le corresponde, ya sea porque ha sido subestimado en ocasiones o porque su vida ha quedado envuelta en una nebulosa de mitos y leyendas creados por historiadores , que solo provocan que piense en él como en uno más de los dioses de la mitología griega. Otros autores le han atribuido ciertos méritos que van más alla de las limitaciones propias de su tiempo y que es necesario despojar de todo fanatismo.

De esta manera, y teniendo presente la importancia particular que representa el conocimiento de tan excepcional figura para aquellos que nos consideramos seguidores de esa tradición milenaria, se realiza una investigación que permita adquirir elementos para llamar decididamente a Hipócrates el “Padre de la Medicina”.


OBJETIVO GENERAL

Valorar el significado histórico de Hipócrates de Cos como figura cumbre del surgimiento de una medicina racional y científica en el siglo V a.n.e. en Grecia.

OBEJETIVOS ESPECÍFICOS

1- Analizar los aportes reales que hizo Hipócrates a la Patología.
2- Analizar sus aportes al Diagnóstico, Pronóstico y Tratamiento Médico.

 

DESARROLLO

El doctor Howard Haggard señaló en su libro “El médico en la Historia” lo siguiente:
“Hipócrates existe más como un nombre que como un hombre, y bajo este nombre agrupamos a todos los grandes de Grecia, ahora olvidamos, en el sigloV a.n.e que crearon las bases científicas de la medicina”. (1)

Pudiera parecer de primera intención que el contenido de la frase es erróneo e idealista. Es decir, puede interpretarse que Hipócrates es un mito o leyenda al del semidiós de la medicina egipcia Imhotep, o el deificado Aselepio de la medicina griega. Sin embargo, esta interpretación carece de sentido, pues lo que realmente debemos extraer de la misma, es que existió un hombre que ha protagonizado una hazaña sin precedentes, obligando a vincular para siempre su figura o su nombre con las hazañas de otros, que prácticamente constituyeron representantes anónimos del arte médico.

Para mejor comprención de esta afirmación debemos remitirnos a lo recogido en la historia acerca de la antigua civilización griega, justamente en el Siglo V a.n.e, Este período que se corresponde con la actividad de Hipócrates es a la vez el período del gran jefe de la democracia ateniense Pericles.
Bajo su mando alcanzó Grecia su máximo reconocimiento y es lo que se conoce como “el Siglo de Oro de Pericles”. Por esta época Atenas, se encontraba más unida que nunca con las ciudades griegas, a causa de las invasiones persas, primero bajo el mando de Darío y luego de Jerjes. En un largo período de paz y prosperidad que se produjo luego de las victoria griegas en las batallas de Salamina (480 a.n.e.) Platea y Micala, es donde todos aquellos hombres pudieron dedicarse al estudio y la reflexión bajo el impulso de Pericles para el desarrollo del saber y las artes. (1)

Entonces surge el más grande grupo de filósofos que haya existido jamás.. Pudiéramos mencionar a Sócrates, Aristóteles, Platón, Empédocles, Tales, Pitágoras, Anaxagoras y Democrito. Todos ellos trataban de descubrir la verdad que se ocultaba tras los mitos.

Algunos eran médficos y pretendian curar las enfermedades de acuerdo a las explicaciones que daban de sus causas, casi siempre resultado de sus propias especulaciones. Trataban de normalizar el equilibrio de los humores, o de aplicar el sistema de los números o de la teoria del frío, calor, humedad y sequedad, fracasaban en sus esfuerzos, sus pacientes no se curaban.

A las especulaciones de los filosofos les debemos que se separa a la enfermedad de lo sobrenatural y a la medicina de la religión; pero una vez que hubo indicado donde se hallaban las causas de las enfermedades dejó de ser necesaria y lo que pasé a ser importante fueron los hechos confirmatorios de sus teorias. Se tenían que descubrir y recopilar los diferentes mecanismos de los fenómenos de la naturaleza y solo cuando hubieran acumulado estos datos, podría llegarse a la construcción de teorías sólidas y explicaciones plausibles. (2) Por tanto , y volviendo a la frase inicial, debmos ver a Hipócrates como representante de la tradición médica de sus contemporáneos, de ese movimiento potente que sentó las bases racionales y científicas para el desarrollo de la medicina en la medida que rompía con las concepciones mítico religiosas que existían o sobre las que se habían fundado las prácticas médicas. Por esto no estamos de acuerdo con las aseveraciones de algunos autores que le otorgan la distinción de haber sido el primero en rechazar la ignorancia y superstición acerca de las enfermedades. Hipócrates reflejó en la medicina el alumbramiento de una gran Grecia, y su escuela descartó las causas religiosas para las enfermedades, comenzando el estudio racional del organismo basado en la observación e investigación. Fue Hipócrates, citando a Celso, “quien primero separó la medicina de la filosofía”, pues la rescata en cierta medida del campo de la especulación.

Por otro lado basta revisar la literatura existente en la Historia de la Medicina referente a las numerosas escrituras sobre diversos temas médicos que datan de su época y que son agrupados en lo que se conoce como 2Colección Hipocrática”, para darnos cuenta que incluso muchos de estos escritos y conocimientos que se asocian a su autoria fueron elaborados por discípulos, contemporáneos o extemporáneos. (3) Por consiguiente para llegar a un acercamiento a los verdaderos aportes de Hipócrates para la medicina y la humanidad y hacer una valoración de los mismos a la luz de la actualidad, debemos comenzar por exponer lo que realmente conocemos sobre su vida, gracias al legado de los historiadores de la antigüedad.

Hipócrates nació en el año 460 a.n.e.. Se cree que perteneció a la antigua familia sacerdotal de los Asclepíades de la Isla de Cos, la que trasmitia de generación en generación los preseptos del arte de curar, y preciaba, en efecto, de descender de Asclepio o Esculapio. Tuvo por maestros a su propio padre (Heráclides) en su ciudad natal; fue a tomar en Selimbria (Tracia) lecciones de Heródico, que entonces era el médico más afamado y se dice que también recibió enseñanza de Georgias de Leoncio. Al parecer ejerció su arte en diferentes ciudades por las que realizó un periplo, como fueron , Beocia, Dórida, Melibea, Larissa y en la isla de Tasos. Las vividas y verídicas descripciones que hace de varios países apartados, son muestra de que no limitó sus viajes a las mismas, si no que los mismos dieron la oportunidad de conocer los progresos de la medicina antigua de la India, de Egipto y de los pueblos del Asia Menor. Particularmente los médicos escitas que vivían en la orilla del Mar Negra tuvieron cierta influencia sobre él.(4)

Algunos han escrito que Hipócrates libró a Atenas de la peste durante la guerra de Peloponeso y que no quiso pasar al lado de Artajerje para socorrer a los bárbaros, diezmados por el azote (3). Sin embargo, en ninguna de las partes de sus obras nombra a esta ciudad, ni el historiador Tucidiccs quien describió detalladamente esta epidemia lo relaciona con ella.
Dicen algunos que ya entrando en años se restituyó a Cos y fundó su célebre escuela de médicos. Murió en Larissa, aunque los biografos no se han puesto de acuerdo con la edad de su muerte: para unos 85, para otros 109 y muchas más edades. (2) (3).

En general su existencia está envuelta en tinieblas y leyendas que han recogido sus biógrafos como Histómaco, Sorano, Andreas, Erastótenos y Tzctzéz, todos muy posteriores a su tiempo. Hay muchas otras relaciones fabulosas con que los autores de los siglos de decadencia procuraron embellecer la vida de Hipócrates, y que la convirtieron en una especie de narración semejante a la de los tiempos heroicos. (3) Lo que no puede dudarse es de su existencia ni su celebridad por los testimonios de sus contemporáneos como Platón y Aristóteles. No obstante ello, lo único positivo que se sabe hoy de Hipócrates es su colección o canon, verdadera enciclopedia médica de la antigüedad.

No mucho después del año 300 a.n.e. comenzaron a circular un grupo de trabajos médicos conocidos como la Colección Hipocrática de Hipócrates era ya en esa fecha sostenido en alto lugar y en esa colección fue arrojado cualquier escrito que por alguna circunstancia pudiera ser atribuido a él.(5) La veracidad de muchos de estos trabajos fue sospechada desde fechas muy tempranas, cuando sabios como Galeno, quién vivió 600 años después de Hipócrates, escribieron comentarios sobre algunos de ellos. Se cree que estos textos fueron por primera vez reunidos por un vendedor de libros de Alejandría en la tercera centuria a.n.e. (6). La fecha de escritura de los textos oscila entre el año 500 a.n.e y el 250 n.e.. En este intenso intervalo sufrieron alteración considerable, bien por adición o por pérdida de muchos. En dependencia del método para dividir la serie, el número de estos oscila entre 60 y 100. (5)

La atribución de las obras hipocráticas a un autor determinado ha motivado largas y empeñadas discusiones y la literatura sobre este tema es vasta. Se cree que son verdaderamente de Hipócrates las siguientes: de la Antigua Medicina, Pronóstico, Aforismos; Aires Aguas y Lugares; Articulaciones; Fracturas; Heridas de la cabeza; Instrumentos de reducción; Juramento; Ley; Epidemias: El primero y tercer libro de Régimen en las enfermedades agudas. (4) No obstante, las obras atribuidas a él con las atribuidas a sus discípulos y seguidores, representan en conjunto un rayo de luz que parte de las tienieblas en que se encontraba sumergida la medicina y se eleva con fuerza contra las tentativas de explicación que no fueran puramente naturalistas rompiendo así con las leyendas y superticiones sacerdotales. Por tanto veamos detenidamente todos los aportes que valieron a Hipócrates ser considerado como “El Padre de la Medicina”

Patología

¿Qué es la Patología? Del griego pathos o pathe, enfermedad y logos, tratado; es una rama de la medicina que estudia las enfermedades y los trastornos que producen en el organismo.

¿Cómo concebía Hipócrates la enfermedad?

Par Hipócrates la enfermedad era una manifestación de vida del organismo como resultado del cambio del substrato material no una manifestación de la voluntad divina o del espiritu maligno. Sus concepciones fundamentalmente materialista, buscaban la explicación de las enfermedades en los factores materiales que las condicionaban y en el cambio de estos. Aquí vemos un paso crucial de avance en la medicina, en cuanto a la concepción de la enfermedad.

Por otro lado Hipócrates fue el verdadero fundador de una Patología necesariamente fisiológica. El primer esquema de este tipo había sido dado por Alcmeón de Crotona cuando por vez primera habló de salud como equilibrio de potencias (isonomía) y de la enfermedad como monarquia o predominio de una potencia sobre otra. (7)

Hipócrates lleva adelante su genial idea de la salud en función del equilibrio de los humores que existen en la naturaleza humana, es decir, la propia enfermedad enfocada por causas endógenas asociadas a una realidad objetiva: “ el cuerpo humano”. La importancia de este hecho radica en que sentó las bases para la búsqueda futura de las causas de las enfermedades en la naturaleza de l hombre, en su organismo, aunque debemos ser cuidadosos al valorar su significación. Decimos esto ya que Hipócrates conocía poco el mecanismo de las funciones e ignoraba cómo puede la vida ser en su desarrollo y en su movimiento espontaneo causa de enfermedad. Desde su visión la vida solo interviene como potencia reguladora y conservadora. No obstante por la relevancia de su teoría para la humanidad, vamos a exponerla más detalladamente.

Según Hipócrates en el organismo se encuentran cuatro humores: la sangre que viene del corazón, la flema que viene del cerebro, la bilis amarilla que procede del hígado y la bilis negra que viene del baso. Cuando estos humores son normales en calidad y proporciones, el organismo se halla en equilibrio (cracia); cuando uno de ellos se altera o cambia su curso normal ocurre un desequilibrio( discrasia). Esta discrasia origina la enfermedad que evoluciona asumiendo tres estados: crudeza (apepsis), cocción (pepsis) y crisis (crisis) que trae la curación. El resultado favorable es sobretodo, obra de la naturaleza mediadora y el medio debe sencillamente velar y guiar la marcha de la misma sisn tratar de precipitar su efecto. La crisis se produce preferentemente después de ciertos días de evolución. Es preciso tener en cuenta que estos plazos no se producen en razón de su variedad de enfermedad, sino de manera absoluta en cifras abstractas. Aquí se reconoce claramente la influencia de las doctrinas pitagóricas en el valor místico de ciertas cifras. Existen días críticas decretorios (7, 14, 20, 27, y 34), días críticos contemplativos y dias intercalados, (8)

DIAGNÓSTICO

La práctica de la medicina curativa, descansa sobre dos bases fundamentalmente: el diagnóstico y el tratamiento. De ellas, la primera y más importante es el diagnóstico, ya que se él depende el tratamiento a seguir. Es sin duda la piedra angular de la medicina.

Derivado etimológicamente del griego día: a través, y de gnignoskein: conocer, es la identificación o el conocimiento de la enfermedad, es decir, el juicio por el que se afirma la existencia de un determinado proceso morboso que se distingue de otros procesos morbosos con los que puede guardar analogía, y hasta se llega a conocer la enfermedad a través del disfraz con que pretendiera oculares.(9)
Hipócrates hizo lo que ningún médico antes de él: examinar al enfermo con gran cuidado y describir de modo fidodigno, sin teorizar sobre ello, los signos y síntomas de las enfermedades. (10) Ni buscaba pruebas de existencia de espíritus, ni de demostrar que los humores estaban desequilibrados, sinó de estudiar con exactitud en que se diferenciaba un hombre enfermo de uno sano, y un enfermo de otro. Observó y recopiló sintomas de las enfermedades y empezó así la acumulación de datos que es la base de cuanto se sabe en la medicina moderna.

El diagnóstico es el resultado de saber que varias enfermedades distintas e independientes unas de otras, pueden atacar al hombre, cosa que ignoraban los médicos en los días de Hipócrates y no llegó a saberse hasta más de 2000 años después, pero si se llegó a saber fue gracias al método que creó Hipócrates: estudio cuidadoso del enfermo, anotación de todos los síntomas y acumulación de datos sacados de la propia observación. (1)

La obras hipocráticas testimonian su don de observador y su gran experiencia; sobre lo primero se puede tener idea por sus comparaciones exactas; así los ruidos de burbujas en los pulmones los comparaba con el vinagre hirviente y el ruido de cuero nuevo (ruido de rocas de la pleura) con el crujido de una correa de cuero. (2)

Ahora bien, en la actualidad no se concibe un buen diagnóstico médico sin un buen método de examen, el cual debe ser lo más completo y ordenado posible. (9) Para ello podemos utilizar las técnicas clínicas fundamentales: interrogatorio, inspección, palpación, percusión y auscultación, ayudados por los procedimientos auxiliares, los instrumentales y los de laboratorio, muchas veces tan imprescindibles como aquellas.
Por desgracia Hipócrates no pudo contar con el auxilio de estos últimos, pero insistió en una observación sistemática y general del enfermo, para lo cual recomendaba que el médico viese al enfermo lo más a menudo posible, a diferentes horas, durante e1 sueño y el desvelo, en los estados más distintos. También auscultaba Hipócrates el tórax con el oído, método que durante largo tiempo no tuvo suficiente aplicación después de él. Gracias a sus observaciones pudo describir con exactitud algunas enfermedadese y síntomas; asi describió el rostro de un enfermo grave (facies hipocráticas) (3), e1 engrosamiento de las falanges terminales de los dedos de la mano (dedo hipocrático), el ruido de sucusión (ruido hipocrático ), (2)
Por último debemos decir que Hipócrates reconoció que cuando los síntomas se combinaban cierta manera, la enfermedad parecia seguir un curso determinado., mientras que seguía otro diferente cuando los síntomas se presentaban de forma distinta. Hipócrates describía los síntomas y el curso de la enfermedad en todos los enfermos que estudiaba y estas descripciones de la apariencia física y de la conducta del paciente se llaman Historia Clínica.. Cuando habia reunido varias de estas historias sacaba de ellas conclusiones de orden general y así podia decir, de acuerdo con la aparición de ciertos síntomas, el curso que seguiría la enfermedad. (1) Este es un procedimiento diagnóstico muy seguro que es enormemente similar al diagnóstico por comparación o diferencial que es utilizado los médicos actualmente y donde estos comparan tos síntomas del enfermo con los de aquellas enfermedades más similares, precisando mentalmente las analogías y diferencias hasta diagnosticar aquella enfermedad cuyos síntomas coinciden casi exactamente con las del
paciente que se estudia (9) L1s conclusiones que sacaba de sus experiencias médicas 1as escribía en forma proverbios o aforismos:
"Cuando e1 sueño pone fin a1 de1irium, ello es buena seña1"
"La apoplejía es más común entre los 40 y los 60 años”

PRONOSTICO

La mayor preocupación de Hipócrates y uno de los aspectos de la medicina que más interesaba a los griegos era formular un pronóstico. (11) Del griego, pro: delante, anticipadamente y gnignoskein: conocer, se llama al juicio dado por el médico sobre la evolución que tendrá una enfermedad, es decir sobre sus alternativas, duración, probable terminación y secuelas. Establecer el pronóstico sigue siendo, como en los tiempos de Hipócrates, la parte más difícil de la práctica médica y a su vez la más delicada.

A esta cuestión dedicó una obra especial, “Pronóstica” en la que escribía: “Me parece que lo mejor que puede hacer el médico es cuidarse de la capacidad de prever”.

A su vez una parte importante del libro “ Aforismos” está dedicada a los pronósticos. Son sentencias breves y absolutas como las ya citadas, casi demasiado absolutas, como cada vez que se ha pretendido reducir la Medicina a teoremas; pero bien redactados para llamar la atención y grabarse en la memoria. (8)

TRATAMIENTO

Hipócrates se basa en el principio antropológico de Premiun non nocere (primero no dañar) y en el de salvar a la humanidad a la hora de tratar los pacientes enfermos. Sin embargo, nunca podemos olvidar que fue su práctica médica muy diferenciada y clasicista desde el punto de vista atencional.

Al reconocer que las causas de las enfermedades siempre son de carácter natural, consideraba que la base de la cura consistía en que el médico utilizara las cualidades naturales del organismo. La tarea de este no debe ser otra que ayudar a las fuerzas de la naturaleza.

Hipócrates utilizó el método de “lo contrario contra lo contrario”, sistema de curar basado en el uso de medicamentos para provocar reacciones contrarias a los síntomas, o lo que llamamos medicina alopática.

La terapéutica concede un gran papel a la dietética, la cual comprendía en sentido amplio, no solo alimenticio, sino de todo el régimen higiénico general. En el libro de los Aires, aguas y Lugares, expone el inflijo de los climas y estaciones en la salud de los hombres y constituye una notable obra por su profundidad y exactitud en sus observaciones. (4)

Tampoco menospreciaba el tratamiento con medicamentos, para lo que utilizaba ampliamente la experiencia popular. Prestó gran atención a las cuestiones de cirugía, bajo el precepto de que “ contra enfermedades graves son necesarios los remedios más fuertes.”

CONCLUSIONES
Como resultado de esta investigación, podemos afirmar que Hipócrates fue un hombre que realizó una hazaña sin precedentes, al contribuir al nacimiento de una escuela médica que rechazó las causas mágicas y re1igiones para las enfermedades, un hecho que marcó e1 inicio de 1a medicina racional y científica.
Es importante tener en cuenta que formó parte de un movimiento filosófico compuesto de representantes anónimos el arte médico, cuyos nombres quedaron agrupados para siempre bajo el suyo, por lo que no deben ser olvidados.
Hipócrates fue el fundador de una Patología eminentemente filosófico, creó un método original de diagnóstico que ha sobrevivido hasta nuestros días y dedicó especial atención al pronóstico como un aspecto clave de la medicina. Para el tratamiento del enfermo, usó las cualidades naturales del organismo, aplicando variados procedimientos.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

1. Haggard H. . El médico en la historia. 4ta ed. Buenos Aires: Editorial Sudamericana. 1952: 82-3
2. Multanovski M. Historia de la Medicina. La Habana: Academia de Ciencias de Cuba. 1967: 78-88
3. Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo Americano. Barcelona: José Espasa. 1925; t XXVII: 773-4
4. Diccionario Enciclopédico Hispano- Americano Barcelona: Montaner y Simón: Montaner y Simón. 1946: t XI: 398-9
5. The Enciclopedia Americana. New York Americana Corporation. 1951; vol XIV: 341-2
6. Enciclopedia Británica. Chicago: Hopskin Editions. 1955; vol XI: 1132-3
7. Fauvet J. Las etapas de la Medicina 1era ed. Barcelona; editorial Surco. 1946:28-32
8. Mousson L. Del empirismo hacia la razón. París: Devambez. 1921: 27-9
9. Llanio R. Propedéutica Clínica y Fisiopatología. 2da ed.. Ciudad de La Habana: Editorial Pueblo y Educación 1984; t I: 6-8
10. Laín P. El médico en la historia Madrid: Ediciones Taurus S.A 1958: 79-80
11. López J. Ciencia y Medicina. Ciudad de La Habana: Editorial Científico Técnica. 1946: 48-53

 

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