LA
DISMENORREA.
Por: Dr. Miguel Lugones
Botell.
Especialista de II Grado en Ginecología y Obstetricia.
Diplomado en Ginecología de la Infancia y al Adolescencia.
Profesor y asesor de la Revista
CONCEPTO:
Se trata de dolor a tipo cólico,
localizado bajo vientre, que ocurre justo antes o durante la
menstruación, y que suele acompañarse de otros
síntomas: sudación, taquicardia, náuseas,
vómitos, diarrea, etc. Puede llevar a la pérdida
del conocimiento. Al conjunto de estos síntomas suele
llamársele molimen catamenial.
NOMBRES ALTERNATIVOS:
Períodos menstruales dolorosos, cólicos menstruales.
Estos términos no son muy aceptados científicamente
y en sentido general son más utilizados por los pacientes.
FRECUENCIA:
Constituye uno de los principales motivos
de consulta en la población de mujeres jóvenes,
fundamentalmente. Su prevalencia se torna más significativa
a medida que progresa la maduración ginecológica
y la del eje hipotálamo-hipósifo-ovario. La padecen
entre un 30 al 50% de las adolescentes. Entre el 10 y 15% de
las mismas se ven imposibilitadas de realizar sus tareas escolares.
CLASIFICACIÓN:
La dismenorrea se clasifica en primaria
y secundaria.
Se habla de dismenorrea primaria en los
casos de menstruaciones dolorosas en donde no se halla patología
ginecológica significativa. Aparece por primera vez de
6 a l2 meses después de ocurrida la menarquia, cuando
los ciclos ovulatorios ya están bien establecidos, pues
este es un trastorno de las mujeres que ovulan.
La dismenorrea secundaria es producto de
una afección pélvica existente y se caracteriza
porque su comienzo ocurre varios años después
de la menarquia y el dolor está presente por un tiempo
más prolongado durante la menstruación. Las causas
más frecuentes de dismenorrea secundaria son: endometriosis
(33,5%), enfermedad inflamatoria pélvica, mioma uterino,
pólipos uterinos, estenosis cervical, adherencias pelvianas,
uso de dispositivos intrauterinos, anomalías congénitas
del desarrollo del tracto genital (fundamentalmente las obstructivas),
y quistes de ovario.
La dismenorrea membranosa o membranacea como algunos autores
la denominan, consiste en la presencia de cólicos intensos
ocasionados por el paso de tejido endometrial (recubrimiento
uterino) a través del cuello uterino no dilatado y es
muy poco común.
ETIOLOGÍA:
La causa de la dismenorrea se desconoció durante mucho
tiempo. Pickles fue el primero en sugerir que era ocasionada
por un “estimulante menstrual” que más adelante
descubrió que era una mezcla de prostaglandina (PG) E2
y F2a
Son numerosos los trabajos que vinculan
la dismenorrea a la acción de las prostaglandinas; sus
niveles están aumentados en los casos de dismenorrea,
fibromiomas, endometriosis y carcinoma. La PGF2 y la PGE2 se
encuentran en concentraciones elevadas tanto en el endometrio
secretor como en el fluido menstrual de las mujeres con dismenorrea
primaria. La PGF2 es un potente uteroconstrictor oxitócico;
cuando se administra en el interior del útero, produce
un intenso dolor como el que ocurre en la dismenorrea y, ocasionalmente,
sangrado menstrual. El papel de la PGE2 es menos claro, pero
podría aumentar la sensibilidad de las terminaciones
nerviosas.
La razón del aumento de los valores de la PG en la dismenorrea
primaria no es bien conocida. La dismenorrea primaria ocurre
casi exclusivamente en ciclos ovulatorios y se sabe que los
hormonas esteroideas del ovario afectan la contractilidad uterina.
Sin embargo, no se ha demostrado la existencia de ninguna anormalidad
en los valores hormonales de mujeres con dismenorrea primaria,
ni la relación exacta entre progesterona y dismenorrea
primaria.
Se ha comprobado además que el suministro exógeno
de prostaglandinas provoca contracciones del miometrio y que
el aumento de la dosis trae aparejado síntomas asociados:
vómitos, malestar, diarrea.
Otros factores relacionados con la etiología de la dismenorrea
primaria son la síntesis uterina de leucotrienos, la
secreción aumentada de vasopresina, la endotelina o el
factor activador de las plaquetas.
Los factores psicológicos y el factor cervical, considerados
antes como factores etiopatogénicos importantes, han
perdido mucho valor como causa fundamental de la dismenorrea,
valorándose actualmente como factores preponderantes,
según ya señalamos, el papel de las hormonas y
de las prostaglandinas.(PG)
No obstante, no debemos dejar de reconocer
que hay pacientes que somatizan más que otras. También
han sido estudiadas grupos de adolescentes y se ha podido observar
que aquéllas con más crisis en la vida experimentaron
síntomas más pronunciados.
La reacción emocional frente a la menstruación
tiene aspectos de índole cultural que determinan actitudes
variables y que no podemos obviar.
MANIFESTACIONES CLÍNICAS:
El dolor se instala en la dismenorrea
primaria, como ya señalamos, justo antes o en los primeros
momentos en que aparece la menstruación. Su duración
es variable, desde 2-3 horas hasta 1 día y, con menor
frecuencia, entre 2 y 3 días. Existen casos en que el
dolor puede comenzar entre 2 y 3 días antes de la menstruación,
pero es infrecuente. Suele ser de tipo cólico, en hipogastrio,
se irradia a región lumbar y ambos muslos. Existen gradaciones
de intensidad (Cuadro 1) así como de síndromes
asociados.
Hay algunas diferencias en las manifestaciones clínicas
entre la dismenorrea primaria y secundaria. (Cuadro 2). Por
ejemplo en la dismenorrea secundaria, el inicio de la sintomatología
es después de los primeros dos años de ocurrida
la menarquia y los síntomas pueden aparecer días
antes de la menstruación y ya después de ocurrida
ésta, su duración suele ser mayor, a diferencia
de la primaria en que como ya señalamos, su comienzo
es en los primeros dos años de ocurrida la menarquia,
los síntomas se presentan justo casi con la menstruación
y su duración es más breve.
También la presencia de algunos hallazgos como procesos
inflamatorios, endometriosis, etc., van a diferenciar la dismenorrea
secundaria de la primaria.
CUADRO 1. ESCALA DE INTENSIDAD DE LA DISMENORREA.
| GRAVEDAD |
Cólicos
presentes
Siempre |
Cólicos
muy
intensos |
Interrupción de
Actividades |
Otros
Síntomas |
| I. Dismenorrea leve |
Sí |
No |
No |
No |
| II. Dismenorrea moderada. |
Sí |
Sí |
A veces |
Poco |
| III. Dismenorrea severa |
Sí |
Sí |
Sí |
Sí |
CUADRO 2. COMPARACIÓN ENTRE LA DISMENORREA PRIMARIA
Y SECUNDARIA.
| Características
|
Primarias |
Secundarias |
| Momentos del ciclo |
Ligeramente ants o durante
la menstruación. Haymás dolor
durante la menstraución. |
No suele limitarse a la menstruación.
El dolor no siempre es más intenso
con la menstruación. |
| Relación con el sangramiento menstrual.
|
El dolor se relaciona con el primer día de sangrado. |
El dolor no se relaciona con el primer día de sangrado. |
| Características del dolor |
Es igual en todas las menstruaciones.
|
Tiende a empeorar con el tiempo. |
| Duración del dolor |
De 24 a 72 horas |
De 4 a 6 días |
| Edad de comienzo |
Adolescencia (Generalmente 1 a 2 años después de
la menarquia) |
Mujeres mayores de 20 años (entre 20 -30 años en endometriosis,
entre 30-40 años en adenomiosis. |
| Sintomas asociados |
Náuseas, vómitos, diarrea, cefalea, depresión.
Infertilidad, metrorragia, Dispareunia. |
Infertilidad, metrorragia, Dispareunia. |
| Antecedestes ginecológicos |
No hay antecedentes. |
Existe algún antecedente. |
| Exámen ginecológico |
Negativo. |
Hallazgo de: - Tumoración palpable - Retroversión uterina
fija. - Anejos dolorosos.
- Uterosacros dolorosos.
- Presencia de DIU |
DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL:
Es fundamental diferenciar la dismenorrea
primaria de la secundaria.
Debe realizarse una buena anamnesis que
nos permita descartar la presencia o no de causas relacionadas
con el ciclo menstrual fisiológico o, de lo contrario,
causas ajenas a dicho ciclo. Posteriormente un prolijo y correcto
examen físico ginecológico complementarán
los elementos para hacer la diferenciación.
Entre las causas de dismenorrea secundaria
la más frecuente, como ya señalamos, es la producida
por endometriosis, que representa el 33,5% de las causas de
dismenorrea secundaria. Se sospecha cuando: a) Encontramos en
el examen pélvico nódulos dolorosos en los ligamentos
uterosacros. b) Cuando el dolor se hace progresivo con cada
menstruación, c) Cuando hay pobre respuesta al tratamiento.
Otras causas importantes son los dispositivos
intrauterinos, a veces desconocidos por las pacientes, los que
desencadenan reacciones mediadas por las prostaglandinas y los
miomas uterinos.
En el cuadro 2 están resumidas las
principales diferencias entre la dismenorrea primaria y secundaria.
TRATAMIENTO:
CONSIDERACIONES GENERALES:
La dismenorrea ha sido tratada desde el
punto de vista sintomático, endocrino y quirúrgico.
Analizaremos estos tratamientos.
Resulta fundamental brindarle una explicación a la paciente
de su afección y de sus posibles causas, después
que ya se haya definido si ésta es primaria o secundaria.
En no pocos casos, sobre todo en los que el proceso dismenorreico
se manifiesta con dolor leve, la simple información a
la paciente sobre los fenómenos naturales de la menstruación
--psicoterapia--basta para mejorarla
Como ya señalamos, es muy importante
realizar una buena anamnesis, no solamente para establecer el
diagnóstico y precisar si se trata de una dismenorrea
primaria o secundaria, sino también para conocer algunas
características de la personalidad de la paciente, si
ha recibido tratamientos anteriores y en caso de haberlos recibido
poder precisar cuáles le han indicado y quién.
El tratamiento de la crisis dismenorreica depende de su gravedad.
Una vez iniciado el dolor es preciso atender a su evolución
natural. Por lo general la dismenorrea aguda responde a la aplicación
local de calor y analgésicos leves, sedantes o antiespasmódicos.
El ejercicio físico suele ser beneficioso.
Independientemente del tratamiento clásico basado en
antiinflamatorios no esteroideos, inhibidores de las prostaglandinas,
normas de higiene intestinal para prevenir el estreñimiento
y calor local, ha sido recomendado el tratamiento rehabilitador
de la dismenorrea, que resumiremos al final de este trabajo.
Un enfoque práctico para el manejo
inicial del tratamiento lo presentamos en la
figura
I.
Como vemos en la figura
I, la estrategia principal para establecer el tratamiento
consiste en definir bien si se trata de una dismenorrea primaria
o secundaria.
CONSIDERACIONES DEL TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO.
A) TRATAMIENTO SINTOMÁTICO.
Ya señalamos que la observación de la intensidad
del dolor, las limitaciones que puedan acompañarlas y
la presencia o no de síndromes asociados nos dará
la pauta a seguir al clasificar la dismenorrea según
el grado en que se encuentre. Un grupo de medidas generales
–también ya señaladas- como los sedantes,
antiespasmódicos, la realización de ejercicios
físicos, etc. siempre son convenientes tenerlas en cuenta.
B) TRATAMIENTO HORMONAL.
Los anticonceptivos orales son muy eficaces
y constituyen el tratamiento de elección en las mujeres
que requieren contracepción y no tienen contraindicaciones.
La explicación de los beneficios observados con anticonceptivos
orales es la disminución de la síntesis de prostaglandinas
asociada con un endometrio atrófico lo que disminuye
el flujo menstrual y por tanto las prostaglandinas. Los anticonceptivos
orales son una buena elección: se combina la anticoncepción
con un efecto beneficioso sobre la dismenorrea, el flujo menstrual
y las irregularidades menstruales.
Al inhibir la ovulación, el contenido de prostaglandinas
en el líquido menstrual disminuye por debajo de las cifras
normales y se reduce su efecto contráctil sobre la musculatura
uterina.
La eficacia de los progestágenos sintéticos sólos
es menor que la de los anticonceptivos orales. La posibilidad
de realizar un tratamiento hormonal con derivados de la progesterona
(medroxiprogesterona o didrogesterona 5-10 mg/día) durante
los últimos 10-12 días del ciclo puede considerarse.
En la actualidad la mayor parte de los fármacos progestacionales
se utilizan en forma de anticonceptivos orales y se debe recordar
que el uso de la píldora durante 21 días para
controlar uno o dos días de dismenorrea no se recomienda
si no se requiere de anticoncepción.
C). INHIBIDORES DE LAS PROSTAGLANDINAS.
El advenimiento de los inhibidores de sintetasa de PG constituye
una dimensión nueva y con éxito en su tratamiento
Se han estudiado 5 grupos principales de inhibidores de la sintetasa
de prostaglandinas y los estudios clínicos muestran que
estos fármacos alivian sobremanera la sintomatología
de la dismenorrea.
Los compuestos que inhiben la biosíntesis de las PG pueden
actuar en 2 sitios diferentes en la cascada del ácido
araquidónico a través de la inhibición
del sistema enzimático. Los inhibidores se dividen en
2 tipos distintos:
Tipo I. Actúan inhibiendo
la síntesis cíclica del endoperóxido a
nivel de la ciclooxigenasa. Algunos ejemplos de inhibidores
tipo I son la indometacina y el ácido mefenámico.
El grupo de ácido acético, de entre las familias
de antiinflamatorios no esteroides, y de los que un ejemplo
es la indometacina, se asocia con bastantes efectos colaterales
y no son fármacos de elección para el tratamiento
de la dismenorrea. Los fármacos (ácido mefenámico,
meclofenamato, ácido flufenámico) son sumamente
efectivos. Actúan, los fenamatos, como inhibidores de
la sintetasa, y tienen una acción antagonista sobre los
receptores de las prostaglandinas. El ibuprofeno, ketoprofeno,
naproxeno que también pertenecen a este grupo, resultan
muy efectivos.
Tipo II. Actúan sobre las enzimas que desintegran al
endoperóxido cíclico. Tipo II son el p-cloromercurobenzoato
y la butirofenona fenilbutazona que no inhiben la ciclooxigenasa
y permiten la producción de endoperóxidos cíclicos,
los cuales son uterotónicos potentes.
En general, los distintos inhibidores de la sintetasa de prostaglandinas
son semejantes y no hay estudio alguno que los compare de forma
eficaz. Todos son útiles y provocan alivio de los síntomas
de dismenorrea en la mayor parte de las enfermas.
Los efectos colaterales de los inhibidores y antagonistas de
las prostaglandinas son relativamente leves y bastante tolerables.
Se señalan cefalea, síntomas digestivos, visión
borrosa, vértigo y eritema. Las mujeres con antecedentes
de úlcera gastrointestinal no deben tomar estos fármacos.
En ocasiones, las pacientes describen una sensación de
desorientación y otras de sopor, mareo y nerviosismo.
No olvidar la potencial nefrotoxicidad de estas drogas.
Inicialmente, se creía que los mejores efectos de los
inhibidores de las prostaglandinas se lograban con la administración
2-3 días antes de la menstruación, para reducir
los niveles de prostaglandinas en los tejidos antes del colapso
endometrial. Afortunadamente los estudios han indicado que la
afectividad del tratamiento es la misma cuando se inicia al
comenzar el sangrado y, por lo tanto, se reduce la posibilidad
de ingestión de uno de estos agentes en la primera etapa
del embarazo. Otro beneficio de la inhibición de las
prostaglandinas es la disminución de la pérdida
de sangre durante la menstruación.
D) NEURECTOMÍA PRESACRA.
La neurectomía presacra o simpatectomía constituye
un procedimiento racional y eficaz en las pacientes que padecen
dismenorrea muy intensa y no responden al tratamiento. Dado
que, aunque alivia totalmente o casi el dolor, es una intervención
quirúrgica mayor --con riesgos no desdeñables--,
y que no hay garantía de una respuesta benéfica,
es método en desuso. La resección de los ligamentos
uterosacros y la simpatectomía lumbar y ovárica
son técnicas abandonadas.
E) HISTERECTOMÍA.
En algunas pacientes con dismenorrea secundaria debida a endometriosis
muy extensas y rebeldes a tratamientos, tumoraciones como miomas
uterinos, etc. estará indicada la histerectomía
total abdominal.
CONDUCTA SEGÚN EL GRADO DE INTENSIDAD DE LA DISMENORREA.
Grado Cuadro Clínico Tratamiento.
III. III. Dismenorrea leve.Sin síntomas sistémicosSin
interferencia en las actividadesDismenorrea Moderada.Sin síntomas
sistémicos o escasos.Interfiere parcialmente las actividades.Dismenorrea
intensa.Hay síntomas sistémicos.Interfiere las
actividades. Educación.Calendario menstrual.Analgésicos.Anticonceptivos
orales.Educación.Calendario menstrual.Ibuprofeno 400
mg cada 8 horas o ácido mefenámico 500 mg de inicio
y luego 250 mg cada 6 horas.Naproxeno sódico en supositorios
500 mg de inicio y luego 250 mg cada 6 horas.
I. DISMENORREA LEVE:
El tratamiento se basa en la educación de la paciente,
el uso del calendario menstrual, analgésicos y anticonceptivos
orales.
II. DISMENORREA MODERADA.
La educación también resulta importante. Se permite
aumentar la dosis de aspirina a 500 mg cada 6 horas. Son útiles
los antiespasmódicos y los miorrelajantes. Los progestágenos
en la segunda mitad del ciclo han demostrado su efectividad.
Se insiste mucho en la efectividad del ibuprofeno en este estadío.
III. DISMENORREA SEVERA.
Mantener las medidas generales, educativas, el uso del calendario,
etc. que señalamos en el cuadro anterior.
Muchos autores insisten en la ventaja del Naproxeno sódico
en supositorios 500 mg. De inicio y luego 250 mg cada 6 horas.
IV. DISMENORREA SECUNDARIA.
En general, este tipo de dismenorrea mejora con el tratamiento
específico de la causa subyacente.
REHABILITACIÓN:
Es otra forma alternativa de tratamiento que recomiendan algunos
autores independientemente de que se lleve a cabo la terapia
señalada anteriormente.
Cinesiterapia
Su objetivo es conseguir relajación de la musculatura
de la espalda, y fortalecer los diferentes grupos musculares
con el fin de evitar posturas antiálgicas que pudieran
provocar, secundariamente contracturas en músculos aductores
y de la región lumbar. Se propone la siguiente pauta
de ejercicios siguiendo a Beare y Myers:
1. Balanceo de la espalda. Pretende estirar los músculos
paravertebrales, de la espalda y del cuello, así como
los de las nalgas. Para ello, la paciente, en decúbito
supino y relajada, llevará las rodillas al pecho colocando
sus manos, entrelazadas en el hueco poplíteo. En esa
posición, practicará de cinco a 10 lentos movimientos
de balanceo hacia delante y atrás, desde las nalgas hasta
el cuello.
2. Sentarse parcialmente. Su finalidad es fortalecer los músculos
abdominales. La paciente, partiendo del decúbito supino
con rodillas flexionadas y pies apoyados sobre el suelo, contraerá
la musculatura abdominal y flexionará el tronco lentamente
hasta sujetarse a sus rodillas con los brazos extendidos. En
esa posición permanecerá cinco segundos, volviendo
luego, lentamente, a la posición de partida. Se repetirá
el ejercicio de cinco a 10 veces.
3. Basculación de la pelvis. Su objetivo es fortalecer
la musculatura abdominal y lumbar. La posición de partida
es la de supino con rodillas flexionadas y pies sobre el suelo
con las manos entrelazadas detrás de la nuca. Contraerá,
entonces, firmemente los músculos de las nalgas y del
abdomen, presionando la parte baja de la espalda contra el plano
de apoyo. Mantendrá la contracción durante cinco
segundos y relajará después. Se repetirá
el ejercicio de cinco a 10 veces.
4. Ejercicios de Kegel. Sirven para fortalecer los músculos
del suelo de la pelvis. La paciente puede partir de la posición
de sentado o de pie. Se le pide contraer fuertemente la musculatura
del suelo de la pelvis («como para interrumpir el flujo
urinario») durante cinco segundos, relajando a continuación
y repitiendo el ejercicio 10 veces. Se realizarán varias
series al día. A continuación, con la paciente
en supino con una almohada bajo el hueco poplíteo y las
piernas cruzadas, solicitaremos que apriete las nalgas y contraiga
el ano («como para evitar la defecación»).
Las rodillas deben permanecer firmemente presionadas durante
5 segundos, para luego relajarlas y repetir eso al menos 10
veces.
Microondas
Es conocido que las ondas electromagnéticas de alta frecuencia
producen calor en los tejidos profundos, especialmente en aquellos
que tienen alto contenido en agua. El músculo, el líquido
intersticial y la sangre se calientan de manera más selectiva.
Esto tiene un efecto favorable sobre la dismenorrea al mejorar
el flujo de sangre a través del miometrio, eliminándose
así las prostaglandinas productoras del dolor. No obstante,
y para asegurar una mayor penetración, se podría
optar por una terapia con microondas pulsátiles con irradiador
de campo redondo R, intercalando cojines de arena para que el
campo, homogéneamente concentrado, pueda actuar con más
intensidad y más profundamente
Se utilizará un nivel de potencia intermedio de 45 vatios.
La aplicación se hará a nivel abdominal y con
la paciente en decúbito supino o lateral. El número
de sesiones estará en función de la intensidad
del dolor. Será suficiente, por lo general, con uno o
dos días por ciclo menstrual, realizándose la
aplicación en el momento de aparición de los síntomas.
El tratamiento deberá continuarse durante 6-7 ciclos,
habiéndose comprobado que en los ciclos menstruales siguientes
a la aplicación del tratamiento se mantiene la mejoría
obtenida. Como la existencia de objetos metálicos en
el lugar del tratamiento es una contraindicación formal
para la aplicación de microondas estará contraindicado
en portadoras de dispositivos intrauterinos u otros implantes
metálicos.
TENS
La estimulación nerviosa eléctrica transcutánea
se ha descrito como un método eficaz e inocuo para el
alivio del dolor en la dismenorrea primaria. Se utilizan impulsos
de entre 0,2 y 1 ms y una frecuencia de 70-100 Hz (11). La intensidad
se adecuará a la sensibilidad de la paciente, intentando
llegar a los 40-50 mA. La aplicación se realizará
sobre región abdominal inferior, región sacroilíaca
y los dos últimos niveles lumbares.
Técnicas de relajación
La técnica más habitualmente empleada es la relajación
progresiva de Jacobson, que considera que las experiencias emocionales
pueden representar un factor predisponente en la aparición
de la dismenorrea, debido al nexo existente entre las vivencias
personales y las tensiones musculares (uterina, abdominal, lumbar
y aductora, en este caso). La sesión de relajación
durará una hora, iniciándose con la toma de conciencia
progresiva y continua de las diferentes zonas del cuerpo, hasta
conseguir la llamada relajación diferencial, buscando
el mínimo de tensión necesaria para realizar un
acto.
COMENTARIOS
No siempre será necesario hacer uso de todos los métodos
terapéuticos descritos anteriormente. Todo dependerá
de la severidad del cuadro y de la aceptación de la paciente
a algunos de los métodos señalados.
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