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TESTIMONIO PARA LA HISTORIA

Nuestro CHE

REMEMBRANZA DE UN ENCUENTRO INOLVIDABLE


Por: Magali González Camacho

¿ Cómo conoció el doctor Martínez Páez, prestigioso ortopédico de nuestro sistema de salud, al Guerrillero Heroico ? ...

Existen anécdotas acerca de hombres célebres que no se borran fácilmente de las mentes de aquellos que fueron sus protagonistas, y ésta, que nos narra el doctor Martínez Páez, es una de ellas. Se trata del momento y las circunstancias en que conoció a Ernesto Che Guevara, en los días de la lucha guerrillera, en las montañas de la Sierra Maestra.

- “Yo conocía al Che por referencia, desde La Habana , por muchas conversaciones y comentarios que sobre él se decían en la capital: ocurría lo que les sucede a los grandes hombres: la fama les precede”.

En resumen, “su persona me era muy familiar -apuntaba el galeno- y aunque ya llevaba un mes en la Sierra, no había podido conocerlo personalmente... había estado fuera con los heridos del Uvero, pero en cualquier momento regresaba, todos lo esperábamos ansiosamente...”

... Y al fin, el anhelado día llegaba... estando acotados, y a pesar de haberse dado la orden de hablar en susurros, siento de pronto un rumor inusitado que sobresalía en el silencio de la noche: en efecto, había llegado el Che y sin pensarlo dos veces me incorporé y salí presuroso a conocerle. Yo mismo me presenté y cual no sería mi asombro al escuchar sus palabras al dirigirse a mí: -“!así que tú eres Martínez Páez!!, ¡qué bueno que llegaste!, espérate que en un momento te traigo un regalito”.

Yo no salía de mi asombro y no me explicaba cómo era posible que sin conocerme me fuera a obsequiar un regalo. Con rapidez pensé que se trataba de un brazalete del Movimiento 26 de Julio o quizás una boina...pero abstraído en mis conjeturas no me percaté de que ya estaba de regreso, a mi lado portando una cajita que ponía en mis manos, diciéndome sonriente:

- “Aquí está el regalito: es mi instrumental de cirujano, desde hoy dejo de ser médico para ser guerrillero. ¡ Tú no sabes cómo ansiaba tu llegada!...”

Con un fuerte abrazo quedó sellado el inicio de una gran amistad y hoy me doy cuenta de que la fama que precedía a este hombre excepcional resultaba pequeña, comparada con lo que verdaderamente él representaba. En él confluían la sinceridad y la justicia, era poseedor de una mirada profunda y escrutadora que enmarcaba un rostro noble y afable. Sus soldados lo admiraban, querían y respetaban, sabía mandar y era obedecido. No toleraba lisonja; era un hombre de ideas y de acción, en eso estriba su grandeza, aun después de muerto –afirmaba nuestro interlocutor-.

Sin dudas, estos criterios tan personales respecto al Che, de una figura como el doctor Martínez Páez, que de por sí también resulta ser una personalidad médica y política relevante, desde los días de la lucha guerrillera hasta nuestros días, constituyen un rico testimonio para todos, para los que pudimos conocerlos a ambos y para las futuras generaciones, sobre todo para los estudiantes de Medicina, Estomatología y Enfermería, que hoy se preparan para continuar la tarea que ellos iniciaron.

 

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  • Fecha de actualización: 28 de abril de 2008
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