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La escalera de honor del Museo “Finlay”

En los parrafos siguientes se ofrece al lector la historia de una escalinata que atesora las huellas de importantes personalidades que han visitado el inmueble en las últimas ocho décadas

Por: Lic. Gerardo González Espino
Especialista en museología

En el año 1925, siendo presidente de la antigua Academia de Ciencias de la Habana el doctor José Antonio Presno Bastiony, los académicos acordaron realizar una remodelación capital en la entrada del inmueble con el fin de lograr una mayor majestuosidad y belleza. Para materializar este objetivo era imprescindible demoler la vieja escalera de dos cuerpos, uno de entrada y otro de salida, que posibilitaba el acceso a la primera planta; y construir una nueva, de escalinata museo finlaymayores dimensiones, con tres cuerpos, en la cual la entrada principal está ubicada al centro, resultando mucho más amplia y vistosa.
Ello permitió la colocación, en la propia fecha, de una fabulosa lámpara cocuyera de 49 bombillas, así como de un monumental óleo del egregio patricio doctor Nicolás José Gutiérrez y Hernández, presidente fundador de la docta institución desde 1861 hasta su muerte, ocurrida en 1890. La pintura, que complementa artísticamente a la obra de la escalinata, tiene 5,54 metros de altura y 4,26 metros de ancho.
Esta pintura, del artista Aurelio Melero, sirve como un permanente homenaje a tan ilustre figura de la ciencia cubana. Debido a esta singularidad, se bautizó a la estructura con el nombre de ESCALERA DE HONOR, como aún se le identifica en nuestros días.
Esta soberbia obra de arte, de estilo neoclásico, elaborada en mármol blanco, tiene una altura de 6 metros y un ancho máximo de 6,40 metros, abarcando totalmente el lateral izquierdo del vestíbulo de la planta baja, con dos pequeños corredores a sus lados.
La escalinata posee 14 escalones en su primera sección, central, y un espacioso descanso de 20 metros cuadrados; continúa en dos secciones laterales de 21 escalones cada una, que ofrecen al visitante la posibilidad de elegir a su gusto el acceso al vestíbulo de la primera planta por una u otra.
Protegida y adornada por sólidas barandas de hierro que sostienen un espléndido pasamanos de mármol, de 14 m de largo, muestra un fino trabajo de herrería. escalinata museo finlayTiene, de forma ininterrumpida, su inicio y fin en dos columnas cuadradas de mármol de 1.30 m de altura, fijadas a la base de la escalera, sirviéndole de apoyo y brindándole sobriedad.
Cuando el visitante se detiene frente a ella, y comienza a transitar sobre sus escalones, recibe una imagen impactante que jamas olvida.
Durante sus 79 años de agitada existencia ha recibido decenas de miles de visitantes, de todas las edades y continentes, primero para asistir a la otrora Academia de Ciencias de La Habana, y, a partir de 1962, para visitar el Museo Carlos J. Finlay.
Sin lugar a dudas, dos visitas han dejado una huella imborrable en ella, de forma muy particular, y en todo el edificio de manera general: la del destacado científico alemán Albert Einstein, que se produjo el 19 de diciembre de 1930, y la del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, el 15 de enero de 1960.

Lic. Gerardo González Espino.
Especialista en Museología.
2 de julio de 2004.

 

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