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EstomatologíaNecesidad obliga al Primer Presidente a desempeñarse como protésico dental

Autor: Mónica Dotres López
Estudiante de Estomatología

Nació el 12 de febrero de 1732 ese gran hombre que con el paso del tiempo sería el Primer Presidente que conociera Estados Unidos de América, George Washington.

De alta estatura , rostro agradable , fuerte, decidido , Washington era un caballero bien parecido al que sin embargo sus dientes le provocaron grandes problemas durante toda la vida. Cuando en 1790 fue investido presidente , solo conservaba en la boca un triste diente, el primer premolar inferior izquierdo (diente # 34).

Para llegar a tal estado , sufrió todos los tormentos del infierno, dolores atroces, inflamaciones, abscesos , noches en vela, extracciones despiadadas… Algunos dicen que su temperamento , a veces brusco y precipitado se debió a traumas dentales.(1)

En América del norte no hubo hasta muy tarde centros de enseñanza ni para médicos ni para dentistas. Así pues los primeros dentistas de la etapa colonial británica eran personas que ejercían su arte sin injerencias de ninguna clase, la mayoría se conocían como charlatanes, los cuales abusaban de la profesión a tal punto que los gobernantes comenzaron a preocuparse por la situación y se vieron obligados a tomar medidas contra estos y muchos otros desmanes, además de preocuparse por la salud de la población y porque toda la práctica, sobre todo de estos sacamuelas, fuera controlada en alguna forma.(2).

Según recoge la literatura, El Padre de la Nación Americana fue atendido por varios profesionales que primero le realizaron la extracción de los dientes enfermos y luego procuraron reemplazarlos como pudieron. Casi todos sus dentistas fueron extranjeros, ingleses y franceses en concreto. Europa entonces dominaba este menester.(1)

De todos los dentistas que trataron a Washintong sin dudas es John Greenwood el más ilustre desde el punto de vista odontológico, hasta el extremo que sus compañeros del siglo XIX le concedieron el título de “Fundador de la Odontología Científica Americana”, comparándolo con Pierre Fauchard (1680 – 1761) del cual se considera que pone la odontología en un lugar cimero entre las ciencias, por lo que se le considera hoy día “el padre de la Odontología Moderna” y John Hunter (1728 – 1793) gran cirujano inglés, al que se le considera como el creador de la patología experimental en Inglaterra.(2)

Greenwood confeccionó para Washintong unas dentaduras que resultaban incomodísimas. Por lo pronto, apenas se adaptaban a la boca, pues los dientes eran tallados a ojo de buen cubero. Para facilitar la adhesión llevaban resortes, los cuales, a veces, las hacían saltar violentamente de la boca proyectándolas contra el comensal del frente.(1)

Otro inconveniente era que al poco tiempo de llevarlas en la boca desprendían una mezcla de olores desagradables que absorbían de las bebidas, de la comida y las especias. Ese fue el motivo para que el farmacéutico Duchateau, de París, incursionara en la porcelana. Las prótesis de marfil de Washintong eran realmente repulsivas y algo había que hacer al respecto.(1)

Al Presidente le interesaba que su boca no se hundiera excesivamente, que sus labios estuvieran rellenos y su semblante apareciera natural. La desdentación le mortificaba tanto por sus incomodidades funcionales como por su influencia en el deterioro de la imagen. Esto era tan importante para él que se cuenta una anécdota relacionada con un retrato que hiciera Gilbert Stuart, en 1976 y el cual también se conoce como el retrato Lansdowne, y que es considerado un verdadero tesoro nacional. Esta pintura de 206 años, pertenecía a una prominente familia británica hasta muy recientemente, pues en la primavera de 2001, la Galería Nacional de Retratos de los Estados Unidos, lo rescató de una posible subasta gracias a un generoso regalo de $30 millones de la Fundación Donald W.(3) La cuestión es que en dicha pintura, el nombrado pintor, le rellenó el labio superior con algodones para garantizar un buen contorno facial y restitución de la dimensión vertical, y nada menos que ese cuadro es el que aparece con su imagen en el muy conocido billete de un dólar. ¿Quién se imaginaría tal engaño en algo tan popular? Según Malvin E. Ring la solución le dio más bien un aire de abuelita al Presidente.(4) ¿Qué crees tú? Hay que entender que Washintong no tenía otra opción, se las debía de ingeniar para conservar en forma sus artefactos protésicos, limpiarlos, pulirlos e incluso remendarlos y tapar los agujeros con cera…. Él solito.

Bibliografía:

González Iglesias, Julio, Bocas Imperiales, Plaza & Janés, Barcelona, 2001

Alvarez Valls, Luis, Por los senderos de la docencia estomatológica en Cuba, Científico Técnica, Cuba, 1988.

www.georgewashington.si.edu

Ring, Malvin E, Historia de la Odontología, Doyma, Barcelona,1889.

Prótesis del Presidente confeccionada por  Greenwood.

Prótesis del Presidente confeccionada por Greenwood.

Retrato del Presidente realizado en 1976 en el cual tenía el labio superior relleno con algodones.

Retrato del Presidente realizado en 1976 en el cual tenía el labio superior relleno con algodones.

 

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