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H I S T O R I A


Por
Magali González Camacho


Entre las palabras más maltratadas en la Medicina ( y sabemos por esta sección que son numerosas ), “historia” tiene su lugar reservado. No me refiero a la Historia, sino, simplemente, al vocablo historia.

Veamos los ejemplos siguientes:

El paciente ingresa por un síndrome convulsivo de dos meses de evolución, con historia de salud anterior.

Se presenta una historia de anoxia al nacimiento, sin embargo, hay una historia de desarrollo psicomotor normal.

El paciente de la cama 2 ingresa con historia de nueve días de fiebre, tos húmeda y astenia.

No hay historia familiar de Diabetes Mellitus u otras endocrinopatías.

Ciertamente, los ejemplos pueden resultar interminables; es difícil leer una revista médica sin hallar alguna “historia” en la medida que avanza la lectura. Discernir el porqué de esta afición no constituye algo engorroso, por cuanto existen ocasiones en que su uso es necesario, como tampoco es despreciable la influencia del idioma inglés. En efecto, este asiduo empleo no es más que una manifestación sajona en el lenguaje médico.

Past history se denomina en los textos médicos escritos en lengua inglesa, y por ello, muchos consideran elegante traducirlo por “historia”. Pero el caso es que aquí no se trata de historia, sino de antecedentes o anamnesis.

Natural history puede significar: “antecedentes”, “evolución” (de una enfermedad), “evolución clínica”, “historia clínica”, “patogenia”. En español conocemos como historia natural al conjunto de las Ciencias que estudian los seres de la Naturaleza: animales, vegetales y minerales.

Por su parte, history of the virus no es “historia del virus”, sino su evolución.

El abundante uso del vocablo que analizamos, por autores de habla inglesa, como se observa, está en la base de esta invasión de “historias”; muchas son podadas por los redactores, pero aun así, nos encontramos con ellas a cada paso. Esto no significa que se haya de condenar el vocablo y considerarlo impropio de la Medicina, basta con evitar la forma anárquica y anglicista de usarlo. Para ello, recuérdense sus acepciones:

Historia: Exposición sistemática de los acontecimientos dignos de memoria, ya sean los públicos y políticos, relativos a los pueblos, ya sean los que afectan a sus instituciones, ciencias, artes, o cualquiera de sus actividades. Desarrollo de la humanidad. Obra histórica compuesta por un escritor. Acontecimientos de carácter privado relacionados con personas (biografías) o cosas (sentido figurado). Narración inventada. Chisme, enredo. Pintura de carácter histórico y fabuloso.

En sentido absoluto, historia se toma por la relación de los sucesos públicos y políticos de los pueblos, pero también se da este nombre a la de sucesos, hechos o manifestaciones de la actividad humana de cualquier otra clase: historia de la literatura, de la filosofía, de las artes, de la Medicina, de la legislación.

Vistas las acepciones, y sin ser excesivamente severa, considero que más de las tres cuartas partes de las “historias” que encontramos en los artículos médicos son usadas impropiamente. Al médico rara vez le es necesario saber la historia de un paciente (su biografía) para lograr un diagnóstico acertado. En realidad, lo que necesita saber son los antecedentes de la enfermedad, los datos personales, clínicos o familiares, que pueden ayudarlo a identificar el mal que aqueja al paciente.

Antecedente no es palabra extraña para los médicos (su uso más común es en plural), y se refiere a lo que es anterior, sean cifras, datos o circunstancias; sirve para juzgar lo que le es posterior. En Medicina se utiliza mucho, aparece varias veces en cualquier
artículo científico. Por eso, aclaradas las acepciones de historia y antecedente debemos tener en cuenta su uso correcto a la hora de escribir, sobre todo si de materiales científicos se trata. Así que tengamos presente estos conceptos planteados a la hora de escribir y hagámoslo con propiedad. Obsérvese como quedan estructuras las oraciones expuestas al inicio del contexto:

El paciente ingresa por un síndrome convulsivo de dos meses de evolución, con antecedentes de ser saludable.
Se presentan antecedentes de anoxia al nacimiento, sin embargo, el desarrollo psicomotor fue normal.
El paciente de la cama 2 ingresó con antecedentes de nueve días de fiebre, tos húmeda y astenia.
No hay antecedentes familiares de Diabetes Mellitus u otras endocrinopatías.

Por último, quiero hacer énfasis en que el término analizado no tiene nada que ver con la historia clínica, que es el documento que registra todos los datos que sirven de base para el juicio acerca de la enfermedad de un paciente, en el cual también se recogen informaciones acerca de los familiares, es decir, de las enfermedades que han padecido antecesores del enfermo, o sea, los antecedentes familiares.



 

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