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Historia de la Estomatología

¿De dónde provenían los dientes de las prótesis en la Dientes naturalesantigüedad?

Por:
Rafael Maresma Frómeta
Mónica Dotres López

Actualmente la exigencia estética de las personas en cuanto al quehacer estomatológico para sustituir los dientes naturales perdidos ha sido la suma de todas las experiencias adquiridas en el desarrollo de esta práctica.
Hoy por hoy existe una infinidad de materiales sintéticos o artificiales que constituyen excelentes sustitutos para los dientes humanos que por una causa u otra (caries, parodontopatías, traumas, oligodoncias, etc) no se encuentran en la cavidad bucal para cumplir las funciones de masticación, deglución, fonación y estética. Entre los materiales más destacados encontramos metales preciosos como el oro, otros tan raros como el titanio y hasta aleaciones de cromo-níquel o cromo-cobalto, pasando por las resinas acrílicas hasta las porcelanas dentales, descubrimiento y solución de un honrado farmacéutico llamado Alexis Duchateau, quien lucía una dentadura postiza de hipopótamo en la cual los restos de comida se metían por los grandes canalículos de la dentina y allí se descomponían provocando un olor repugnante, pero esto es otra historia.
Sin embargo, no siempre los sustitutos del diente humano fueron estos, pues en la historia de este oficio los mejores suplentes del "diente humano fueron los propios dientes humanos".1
A principios del siglo XIX seguían utilizándose los materiales "de siempre", para la confección de dentaduras postizas. Desde los tiempos inmemoriales de los etruscos apenas se había adelantado nada en este campo, y en el de las prótesis fijas incluso se había retrocedido. Las dentaduras se hacían de marfil de hipopótamo (caballo marino), de elefante, de morsa (vaca marina), de caballo, de camello, vaca, buey, cabra, etc. En el siglo XVIII se pusieron de moda los dientes humanos.2
Existió una época en que la demanda del diente humano llegó a ser grande, aunque como todo valor, sufría las fluctuaciones de los momentos en que se encontraba el desarrollo histórico de la humanidad, tal como son cotizados hoy en día los valores de la bolsa de New York, Londres y TokÍo, donde los períodos de guerra y paz también influían en su tasación. Los proveedores de dientes humanos (porque también existían personas que actuaban como intermediarios) en los tiempos de guerra se dedicaban a importantes actividades como despojo nocturno en los campos de batalla mutilando cadáveres para extraerles los dientes, a veces aun, con mandíbula, para andar más rápido y poder engordar aún más sus bolsillos a la hora del reembolso.2,3 Era así que cuando la guerra cosechaba sus víctimas, para estos traficantes abundaban las ocasiones de procurarse hermosísimos dientes, los que consecutivamente serían vendidos a dentistas y mecánicos dentales, a pesar de que por su abundancia a causa de las disímiles guerras y víctimas, el precio de los mismos bajaba en el mercado.3,4,5
Posteriormente cuando llegaba el tiempo de paz y aumentaban los precios de los dientes, los proveedores podían obtener este preciado material en los anfiteatros de medicina, en los depósitos de los cementerios o en las horcas públicas.2,4.5 Independientemente de esto, los dientes más valorados eran los provenientes de personas vivas y jóvenes que los vendían en apuros económicos y de los cuales resultaba una garantía su frescura y juventud, lo que desvanecía la sospecha de que pudieran transmitir enfermedades contagiosas como la sífilis y la tuberculosis, por ejemplo.2,6,7,8 La venta se veía estimulada constantemente por anuncios como el que apareciera en 1783 en los diarios de New York proveniente de Le Mayeur Dentista, ofreciendo dos guineas por cada diente sano de persona dispuesta a vender uno o todos sus dientes anteriores.8
En resumen, que es una suerte que la Ciencia Estomatológica avanzara tanto hasta nuestros días, pues quizás quien sabe si algún conocido estuviera pendiente de nosotros para en un descuido arrancarnos un incisivo y lucirlo triunfante. Nada amigos, que los orígenes del tráfico de órganos no datan del siglo XX ni del presente, pues estos ya se habían iniciado desde el comienzo de la humanidad con el trasiego del órgano dental.


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

1- Guerini, Vincenzo. The historical development of dental art. D. Cosmos, 48: 1-10, jan. 1901.
2- González Iglesias, J. Bocas Imperiales. 1era Ed.Barcelona: Plaza
Janés, 2001: 187-193.
3- Guilly, H .: Dents artificielles. En Guilly, L`Hirondel y Thibault: Prothèse Dentaire Amovible. Masson et Cic. París, 1938.
4- Gadón Charles: L`evolution del´art dentaire J.B. baillieve et fils. París, 1901.
5- Ambleb, Henry: History of dental prosthesis. En Koch: History of dental surgery. National art. Publ. Co. Akron. Ohis, 1909.
6- Anthony. L.P.: Dental History. D. Cosmos; 75: 395-398, apr. 1933.
7- De Vecchis, Beniamino: Trattato di odontoiatria e protesi dentairia. La cultura Stomatologica, Nápoles, 1925.
8- De Vecchis, Beniamino: Dentista, artista, pazienti. La Cultura Stomatologica, Torino, 1929.

 

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