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Comportamiento del embarazo en la adolescencia en 87 pacientes

Autores:
Alejandro Muñoz Martínez *
Wendy Zamarreño Nerey **

Tutores:
Dra. Rita Acosta Maltas ***
Dr. Pedro Lino Álvarez Báez ****

*Estudiante de 5to año de medicina y alumno ayudante de la especialidad de Medicina Interna.
**Estudiante de 5to año de medicina.
***Especialista de 2do grado y Profesora Auxiliar de Ginecología y Obstetricia.  
****Especialista de 2do grado y Profesor Consultante de Ginecología y Obstetricia.            

Hospital Gineco-obstétrico "Dr. Eusebio Hernández".
Facultad Finlay-Albarrán. ISCM-H.

Resumen
Se realizó un estudio observacional descriptivo entre septiembre del 2004 y febrero del 2005 en el Hospital Gineco-obstétrico ¨Dr. Eusebio Hernández¨ de Ciudad de La Habana. Con el objetivo de analizar el comportamiento del embarazo en un grupo de adolescentes, se aplicó una encuesta a un grupo de 87 pacientes atendidas por diferentes causas en el hospital antes mencionado, las cuales cumplían con los siguientes criterios de inclusión: a) sexo femenino, b) embarazadas y c) edades entre 12 y 19 años de edad. El procesamiento estadístico de los datos se realizó mediante una calculadora manual, utilizando como variables estadísticas descriptivas, la cantidad y el porciento. Entre las adolescentes encuestadas, la edad promedio fue de 17 años, sólo el 22.98 % había terminado el pre-universitario o el técnico medio y el 45.97 % eran madres solteras. El   66.64 % tuvo sus primeras relaciones sexuales antes de los 16 años, mientras que más de la mitad no recibió orientación sexual antes del embarazo, y el 56.32 % no utilizaba métodos anticonceptivos. El 73.56 % de los embarazos no fueron planificados y el 39.08 % de las encuestadas habían tenido embarazos previos. De las 87 encuestadas, 83 presentaron alguna complicación durante el embarazo. Por todo esto, el embarazo en la adolescencia constituye un problema de salud que es necesario reducir mediante el trabajo educativo y preventivo dirigido hacia las adolescentes y sus familiares en la comunidad.

Introducción
La adolescencia debe ser considerada como una etapa de la vida en sí misma, al igual que la niñez, la adultez, o la ancianidad, y no como un período de transición de un estado a otro durante el cual el niño se convierte en adulto. Por lo tanto, y siguiendo los criterios de la OMS, la consideramos como la etapa que trascurre desde la pubertad hasta los 19 años (1-3). Podemos clasificar la adolescencia en: a) adolescencia precoz (pubertad hasta 14 años), b) adolescencia intermedia (15 a 17 años), y c) adolescencia tardía (18 a 19 años). Durante este periodo van produciéndose aceleradamente en el ser humano, cambios físicos y psíquicos muy marcados. Entre lo más significativo de estas transformaciones se encuentra la aparición de la primera menstruación en la niña, a la cual se llama menarquia, y de la primera eyaculación de semen con espermatozoides capaces de fecundar en el varón (4). La adolescencia es un concepto que además de comprender lo biológico, lo rebasa, y muchas de sus características dependen de factores socio-culturales (1-3). En esta etapa se abre a los adolescentes un amplio campo de descubrimientos y a la vez de confusión, apareciendo intereses y sentimientos nunca antes experimentados, que llevan al adolescente a enfrentar conflictos para los cuales no está preparado. Una de las principales áreas de conflicto es la esfera sexual, con gran riesgo para las muchachas de la aparición de un embarazo, tanto por la inmadurez como por la poca información que sobre el tema reciben (5).
Las modificaciones del aparato reproductor que caracterizan esta etapa están ocurriendo cada vez en edades menores, debido principalmente al desarrollo temprano de las estructuras del sistema límbico, principalmente del hipotálamo, como consecuencia de la influencia de factores socio-culturales, por lo que la posibilidad de que las adolescentes queden embarazadas más tempranamente ha ido en aumento (6).
Los adolescentes llegan a ser fértiles aproximadamente 6 ó 7 años antes de ser maduros emocionalmente, y crecen en una cultura donde los compañeros, la televisión, el cine y la música transmiten mensajes manifiestos a propósito de las relaciones sexuales. Sin embargo, resulta insuficiente la información que se brinda sobre el comportamiento sexual responsable el hogar, la escuela y la comunidad. Por lo tanto, la orientación sexual que reciben proviene muchas veces de fuentes poco confiables (7). En el caso del hogar, la educación sexual no debe limitarse a niños y jóvenes, es imprescindible lograr una aceptación franca por parte de las generaciones más maduras. Y es que los padres y muchos adultos, incluyendo profesionales, se oponen a que se les informe a los adolescentes sobre medios anticonceptivos (8,9).
Podemos definir el embarazo en la adolescencia como aquella gestación que tiene lugar durante la etapa de la adolescencia, o lo que es igual, aquélla que ocurre en mujeres desde la menarquia hasta los 19 años de edad, con independencia de la edad ginecológica (6).
El embarazo en edades cada vez más tempranas se ha convertido en un problema social y de salud pública de alcance mundial, que afecta a todos los estratos sociales, pero fundamentalmente a las clases de bajo nivel socioeconómico. Esto se debe en parte, a la falta de educación sexual y al desconocimiento de los métodos de control de la natalidad (6). Este acontecimiento irrumpe en la vida de las adolescentes en momentos en que todavía no alcanzan la madurez física y mental, a veces en circunstancias adversas como son las carencias nutricionales u otras enfermedades, y en un medio familiar generalmente poco receptivo para aceptarlo y protegerlo. Además, el embarazo en la adolescencia tiene una gran repercusión sobre el bienestar de la madre y de su futuro hijo, siendo esto más evidente en la medida en que ocurre en edades más tempranas. La mayor cantidad de gestaciones en la adolescencia se produce entre los 16 y los 18 años. Sin embargo, el aumento creciente en el número de embarazadas adolescentes menores de está edad resulta alarmante (10). Esta situación repercute sobre la estabilidad, el equilibrio y la calidad de vida de la joven madre y de su familia, determinando un riesgo considerable para el futuro de su hijo y limitando en alto grado las oportunidades de educación y empleo para la adolescente (11-13).
A nivel mundial, el embarazo en la adolescencia constituye un impedimento para mejorar las condiciones educacionales y socio-económicas de la mujer, sobre todo en los países subdesarrollados, donde este problema alcanza dimensiones preocupantes debido a su elevada frecuencia y al limitado acceso de las adolescentes a los servicios de salud. Es una de las principales preocupaciones médicas derivadas de la conducta sexual irresponsable de las adolescentes, como resultado de la precocidad y promiscuidad de las relaciones sexuales, asociadas al uso inadecuado de los métodos de planificación familiar. Estos factores han aumentado considerablemente los embarazos en adolescentes en las últimas décadas (14).
Para poder comprender mejor esta situación, debemos recordar que alrededor del 50 % de las adolescentes entre 15 y 19 años, tienen una vida sexual activa. Hay autores que plantean un incremento del 10 % anual de mujeres con relaciones sexuales a partir de los 12 años hasta los 19. Por otro lado, el 25 % de las adolescentes con experiencia sexual se embarazan, ocurriendo el 60 % de estas gestaciones en los primeros 6 meses posteriores al inicio de las relaciones sexuales. Las condiciones socio-educativas constituyen un factor esencial, ya que por lo general las madres adolescentes provienen de hogares mal constituidos, son hijas de madres solteras, divorciadas, sin una comunicación adecuada, con un nivel educativo bajo, donde no se da importancia a la educación sexual y donde la decisión de continuar o interrumpir el embarazo obedece a pautas familiares, culturales, sociales y religiosas (15).
Cuba, como país del "Tercer Mundo", no está libre de esta situación, por el contrario, este problema continúa en ascenso a pesar de los avances logrados en el campo de la salud, por lo cual debe constituir un motivo de preocupación para nuestro Ministerio de Salud Pública. En el año 1973, de cada 100 partos, 22 correspondieron a madres menores de 20 años. Las adolescentes de hoy en día tienen mayores posibilidades de enfrentar la gravidez, deseada o no, pero el propio proceso acarrea, entre otros problemas: concepciones pre-matrimoniales, matrimonio o unión precoz, un mayor índice de separación marital, deserción escolar o desviación laboral, incremento del aborto y sus secuelas, un alto riesgo obstétrico, así como un incremento de la morbilidad y mortalidad peri-natal y materno-infantil (10).
Por todo esto, consideramos que resulta muy necesario intensificar las acciones educativas por parte de los médicos y enfermeras de la familia, así como a través de los medios de difusión masiva, en los centros de enseñanza, y sobre todo, en el medio familiar, dado fundamentalmente por la comunicación de padres a hijos.
Esperamos que los resultados de este trabajo contribuyan a identificar las principales direcciones hacia las cuales debe orientarse el trabajo de promoción y educación, para de esta forma lograr una reducción efectiva de la frecuencia con que se presenta este importante problema médico y social que en la actualidad afecta a un creciente número de adolescentes en nuestro país y en el resto del mundo.

Objetivos
Objetivo General:
Analizar el comportamiento del embarazo en un grupo de adolescentes.

Objetivos Específicos:
1. Indagar acerca de las características generales y condiciones de vida de un grupo de adolescentes embarazadas.
2. Evaluar los principales aspectos del comportamiento sexual de las adolescentes embarazadas encuestadas.
3. Identificar las principales complicaciones materno-infantiles del embarazo en la adolescencia dentro de  la muestra estudiada.
4. Determinar la frecuencia con que las adolescentes encuestadas recibieron orientación sexual, así como las principales fuentes de información involucradas.

Material y Método
Se realizó un estudio observacional descriptivo el periodo comprendido entre septiembre del 2004 y febrero del 2005, mediante la aplicación de una encuesta a un grupo de adolescentes embarazadas que fueron atendidas por diferentes causas en el Hospital Gineco-obstétrico Dr. Eusebio Hernández, del municipio marianao, Ciudad de la Habana, Cuba. La muestra estuvo constituida por 87 pacientes las cuales cumplían con los siguientes criterios de inclusión: a) sexo femenino, b) embarazadas, y c) adolescentes (entre 12 y 19 años). Se aplico un cuestionario inicial a cada adolescente embarazada en estudio, después de habernos dado su consentimiento para participar en él. En la encuesta analizamos variables sociodemográficas como: edad, estado civil, escolaridad, ocupación actual y posterior al parto. Evaluamos aspectos relacionados con la esfera sexual de las jóvenes como la edad de su primera relación sexual, uso de métodos anticonceptivos, embarazos anteriores y si el embarazo había sido planificado o no. Incluimos un listado con las principales complicaciones que puede sufrir una embarazada para evaluar el comportamiento de las mismas en estas adolescentes. Por ultimo incluimos dos preguntas que midieron la frecuencia con que las jóvenes recibieron orientación sexual y sus principales fuentes de información. El procesamiento estadístico de los datos se realizó de forma manual, mediante una calculadora personal. Como medidas de resumen de los datos se emplearon la cantidad (n), el porciento (p) y el total (Total).

Resultados
Tabla # 1: Población estudiada según edad. Hospital Gineco-Obstétrico Dr. Eusebio Hernández. Municipio Marianao. Septiembre/2004-Febrero/2005.

Edad

n

p

12-15 años

28

32.18 %

16-19 años

59

67.81 %

Total

87

100 %

Fuente: Encuesta.

Tabla # 2: Gestantes adolescentes según nivel de escolaridad. Hospital Gineco-Obstétrico Dr. Eusebio Hernández. Municipio Marianao. Septiembre/2004-Febrero/2005.

Nivel escolar

n

p

Primaria Terminada

24

27.58 %

Secundaria Terminada

43

49.42 %

P.U. o T.M. Terminado

20

22.98 %

Total

87

100 %

Fuente: Encuesta.

Tabla # 3: Gestantes adolescentes según su ocupación actual y su futuro desenvolvimiento después del parto. Hospital Gineco-Obstétrico Dr. Eusebio Hernández. Municipio Marianao. Septiembre/2004-Febrero/2005.

Estudia o trabaja

n

p

Sí.

38

43.67 %

No.

49

56.32 %

Total

87

100 %

Empezará o Continuará haciéndolo después del parto.

n

p

Sí.

52

59.77 %

No.

35

40.22 %

Total

87

100 %

Fuente: Encuesta.

Tabla # 4: Gestantes adolescentes según estado civil. Hospital Gineco-Obstétrico Dr. Eusebio Hernández.  Municipio Marianao. Septiembre/2004-Febrero/2005.

Estado civil

n

p

Casada

19

21.83 %

Soltera

40

45.97 %

Unión estable

28

32.18 %

Total

87

100 %

Fuente: Encuesta.

Tabla # 5: Gestantes adolescentes según sus primeras relaciones sexuales. Hospital Gineco-Obstétrico Dr. Eusebio Hernández.  Municipio Marianao. Septiembre/2004-Febrero/2005.

Primeras relaciones sexuales

n

p

11 años

5

5.74 %

12 años

9

10.34 %

13 años

13

14.94 %

14 años

7

8.04 %

15 años

24

27.58 %

16 años

21

24.13 %

17 años

8

9.19 %

Total

87

100 %

Fuente: Encuesta.

Tabla # 6: Gestantes adolescentes según el uso de métodos anticonceptivos. Hospital Gineco-Obstétrico Dr. Eusebio Hernández. Municipio Marianao. Septiembre/2004-Febrero/2005.

Utilizó métodos anticonceptivos

n

p

No.

49

56.32 %

Sí (¿Cuáles?).

38

43.67 %

Condón

9

10.34 %

DIU

12

13.79 %

Pastillas

17

19.54 %

Fuente: Encuesta.

Tabla # 7: Gestantes adolescentes según la presencia de embarazos anteriores. Hospital Gineco-Obstétrico Dr. Eusebio Hernández. Municipio Marianao. Septiembre/2004-Febrero/2005.

Embarazo anterior

n

p

Sí.

34

39.09 %

No.

53

60.91 %

Total.

87

100 %

Fuente: Encuesta.

Tabla # 8: Gestantes adolescentes según embarazo planificado. Hospital Gineco-Obstétrico Dr. Eusebio Hernández. Municipio Marianao. Septiembre/2004-Febrero/2005.

Embarazo planificado

n

p

Sí.

23

26.44 %

No.

64

73.56 %

Total.

87

100 %

Fuente: Encuesta.

Tabla # 9: Gestantes adolescentes según las complicaciones más frecuentes presentadas por dichas jóvenes. Hospital Gineco-Obstétrico Dr. Eusebio Hernández. Municipio Marianao. Septiembre/2004-Febrero/2005.

Complicaciones

n

p

Anemia

12

14.79 %

Infecciones urinarias

4

4.59 %

HTA gestacional

2

2.29 %

Diabetes gestacional

5

5.74 %

Amenaza de parto pre-término

5

5.74 %

Amenaza de aborto

11

12.64 %

CIUR

9

10.34 %

Bajo peso

15

17.24 %

Ruptura prematura de las membranas

7

8.04 %

Infección vaginal

17

19.54 %

Fuente: Encuesta.

Tabla # 10: Gestantes adolescentes según información recibida sobre la educación sexual antes del  embarazo. Hospital Gineco-Obstétrico Dr. Eusebio Hernández.  Municipio Marianao. Septiembre/2004-Febrero/2005.

¿Recibió educación sexual antes del                                      embarazo?

n

p

Frecuentemente.

21

24.14 %

Pocas veces.

13

14.94 %

Nunca.

53

60.92 %

Total.

87

100 %

Fuente: Encuesta.

Tabla # 11: Gestantes adolescentes según fuente fundamental de la información recibida. Hospital Gineco-Obstétrico Dr. Eusebio Hernández. Municipio Marianao. Septiembre/2004-Febrero/2005.

Fuente de información

n

p

Médico y/o enfermera

11

32.35 %

Medios de comunicación

9

26.47 %

Familiares y/o amigos

14

41.17 %

Total

34

100 %

Fuente: Encuesta.

Discusión
A través de los resultados del presente trabajo podemos apreciar como el embarazo fue más frecuente entre las adolescentes cuyas edades se encontraban entre los 16 y los 19 años, representando el 67.81 % de la muestra estudiada. En la mayoría de los casos esta etapa se caracteriza por una madurez precoz de las adolescentes, por lo que muchas de ellas se creen en condiciones de asumir una vida sexual activa e incluso, de enfrentar la maternidad. Sin embargo, y contrario a lo que muchas de ellas piensan, aún se encuentran en proceso de maduración y desarrollo en todos los sentidos y todavía no cuentan con todos los recursos necesarios para enfrentar exitosamente el embarazo. A pesar de que en nuestra muestra predominaron las adolescentes entre 16 y 19 años, la cantidad de adolescentes embarazadas entre 12 y 15 años no fue para  nada despreciable, representando el 32.18 % de la muestra, lo cual es de gran importancia si tenemos en cuenta el escaso grado de madurez y desarrollo que presentan muchas de estas adolescentes que son apenas unas niñas.
La mayor parte de las encuestadas quedaron embarazadas al terminar la primaria o la secundaria, para un 27.58 y 49.42 % respectivamente, mientras que sólo el 22.98 % lo hizo al terminar el pre-universitario o el técnico medio. El 56.32 % de las adolescentes encuestadas no se encontraban trabajando ni estudiando al momento de la entrevista, mientras que el 40.22 % de las mismas declararon no tener intenciones de volver a vincularse con dichas actividades. Todo esto es expresión de la influencia negativa que puede ejercer el embarazo sobre la vida de las adolescentes, tronchándoles en muchas ocasiones sus posibilidades de desarrollo intelectual y personal y volviéndolas dependientes de sus familiares. Un elemento positivo a su favor resultó el hecho de que el  59.77 % de las encuestadas sí pensaban reincorporarse o comenzar a trabajar o estudiar, lo cual sin dudas constituye un ejemplo muy significativo del impacto que han tenido los programas de la revolución sobre aquellos adolescentes y jóvenes que por cualquier motivo se ven en la obligación de dejar los estudios, pero que de esta forma se pueden reincorporar a la vida social del país.
En cuanto al estado civil de las adolescentes, pudimos encontrar que el 45.97% eran solteras, lo que nos hace pensar que gran parte de estas pacientes fueron abandonadas por sus parejas, lo cual las obliga a enfrentar la maternidad y la crianza de sus hijos en ausencia del padre, con todas las consecuencias que esta situación puede acarrear para su desarrollo. Como todos sabemos, para que un niño crezca con todas las condiciones que necesita, deben estar presentes ambos padres. La educación de un hijo es responsabilidad de la pareja, no sólo de la madre y aún más si esta es una adolescente, que todavía no cuenta con la madurez  y las condiciones socioeconómicas necesarias para cuidar de sí misma. En estas condiciones la joven madre se vuelve dependiente, llegando a constituir una verdadera carga económica para sus familiares (16).
Cuando indagamos acerca de las condiciones socioeconómicas que presentaban las adolescentes, 50 de ellas refirieron tener buenas condiciones, para un 57.47 %, mientras que las 37 restantes refirieron tener entre regulares y malas condiciones. Sin embargo, más de la mitad de las encuestadas no trabaja ni estudiaba, lo cual hace que tengan que ser mantenidas por sus familiares y refuerza el hecho de que muchas de estas madres adolescentes y sus hijos representen un enorme peso para sus parientes, y si además no cuentan con el apoyo de su pareja, entonces la situación se hace más difícil.
Las primeras relaciones sexuales de la mujer deben llevarse a cabo cuando ella se sienta preparada  psicológica y físicamente. En la actualidad esto no ocurre así ya que las jóvenes comienzan su vida sexual cada vez a edades más tempranas, lo que acarrea un aumento del embarazo en la adolescencia. Generalmente las jóvenes ven la relación sexual como un medio de comunicación, para experimentar nuevas sensaciones, como identificación de la madurez personal, como manera de igualarse a sus compañeros, como reto a los padres y a la sociedad, como escape de la soledad o como huida de otras tensiones y como un premio (17), pero muy pocas veces por deseo propio o porque se sienten preparadas.
En nuestro trabajo esto se pone en evidencia ya que podemos observar como la edad más frecuente de comienzo de las relaciones sexuales fue precisamente a los 15 años, con un  27.58 % de los casos,  mientras que 5 de las encuestadas tuvieron sus primeras relaciones sexuales a los 11 años, edad en la que aún pueden ser consideradas como niñas.
En cuanto al uso de métodos anticonceptivos o de planificación familiar encontramos que 49 adolescentes nunca habían utilizado ningún método para evitar el embarazo o para protegerse de enfermedades de transmisión sexual desde su primera relación. Existen criterios en relación con el uso de los anticonceptivos como favorecedores del incremento de la promiscuidad sexual, produciéndose un cuestionamiento moral de la difusión del uso de los mismos (19). Creemos que  lo que sí puede incrementar la promiscuidad con sus riesgos morales y médicos es que la anticoncepción no se acompañe de una adecuada y precisa educación sexual. Aquí es donde el médico y la enfermera de la familia deben jugar un papel primordial en la orientación sexual de sus pacientes, proporcionándoles los conocimientos necesarios acerca de los  diferentes métodos anticonceptivos y la forma en que deben usarlos de acuerdo a sus características particulares.
Cuando indagamos sobre el antecedente de embarazo anterior, el 39.08 % de las encuestadas respondió positivamente, lo cual deja nuevamente al descubierto la falta de orientación y de responsabilidad de estas adolescentes, que a pesar de su corta edad y sin tener las condiciones y la madurez adecuadas, han quedado embarazadas en más de una ocasión.
La maternidad en las adolescentes significa riesgo para su salud y la de sus hijos, pues la mayoría de las veces son embarazos no deseados como pudimos comprobar en nuestro trabajo, ya que 64 jóvenes de las encuestadas refirieron no haber planificado el embarazo en ese momento, lo cual empeora la situación y favorece la adopción de conductas irresponsables con respecto al embarazo, principalmente la insuficiente búsqueda de atención prenatal y el escaso cumplimiento de las orientaciones médicas que ponen en riesgo el bienestar de su futuro hijo y condicionan la aparición de complicaciones durante el embarazo.
En nuestra investigación, 82 de las 87 encuestadas estuvieron expuestas a diferentes complicaciones durante su embarazo, encontrando más frecuentes en orden descendente: la infección vaginal, el bajo peso materno, la anemia, la amenaza de aborto, el crecimiento intrauterino retardado, y la rotura prematura de las membranas ovulares, coincidiendo con estudios anteriores (20-21).  Muchos autores plantean que a medida que la captación es más tardía, aumentan las complicaciones, sobre todo el riesgo de anemia e infección vaginal se hacen más evidentes. Otros asocian este control prenatal tardío al hecho de que estos embarazos se presentan como un evento no deseado o no planificado, con una relación débil de pareja y de ocultamiento por temor a la acción familiar (21).
Indagamos acerca de la información recibida por las adolescentes sobre la educación sexual antes del embarazo y pudimos observar que 53 de estas pacientes nunca recibieron orientación sexual antes de quedar embarazadas, lo cual resulta, a  nuestro juicio, el dato más significativo de los encontrados mediante las encuestas realizadas. Esto pone de manifiesto como una de las principales causas del embarazo a edades tempranas es precisamente la falta de información que reciben las adolescentes sobre orientación sexual y los métodos de planificación familiar, de ahí la necesidad de que los familiares, la escuela, los medios de difusión masiva, pero principalmente el médico y la enfermera de la familia, jueguen un papel más protagónico en la prevención de este fenómeno.  
De esta forma se evidencia como los núcleos familiares o las familias extendidas, en pocas ocasiones son capaces de orientar a las hijas sobre cuestiones referidas a la sexualidad, de la misma manera que los padres resultaron incapaces de crear responsabilidades en los hijos desde pequeños ante el enfrentamiento de problemas que impliquen la toma de decisiones serias como el embarazo.
Desde el punto de vista de la fuente de información, la mayoría de ellas refirieron que sus conocimientos sobre educación sexual los obtuvieron fundamentalmente de sus familiares y amigos. En la mayoría de estos casos son las madres las principales fuentes de conocimiento acerca de orientación y sexualidad, ya que el padre es quien impone límites y respeto, convirtiéndose por tanto, en la persona menos confiable para hablar sobre estos temas. Por otra parte, la interrelación madre-hija en el marco de la familia puede verse afectada por problemas de desconfianza, desconocimiento de conflictos emocionales, falta de solidaridad e insatisfacción con los vínculos establecidos (22). El médico y la enfermera de la familia ocuparon la segunda posición en la obtención de información, por lo que creemos que estos deben jugar un papel más protagónico dentro del proceso de orientación sexual y promoción de salud, con el objetivo de lograr un mayor dominio de los métodos anticonceptivos y de planificación familiar entre las adolescentes de la comunidad. Ellos, dentro del Sistema Nacional de Salud, deben ser considerados por la población como los principales transformadores de hábitos nocivos y actitudes de riesgo para la salud en general, sobre todo en materia de sexualidad, ya que una buena orientación reduce el riesgo de muerte materna y fetal en edades tempranas.

Conclusiones
1.
El mayor número de adolescentes embarazadas se encontraban entre los 16 y 19 años de edad, con un nivel de escolaridad en el cual predomino la secundaria terminada. La mayoría de las jóvenes eran madres solteras con buenas condiciones socioeconómicas; un elevado número de ellas no estudiaban ni trabajaban, mientras que más de la mitad pensaban reanudar sus estudios o comenzar a trabajar después del parto.

2. Las principales edades en las cuales las adolescentes comenzaron su vida sexual activa oscilaron entre los 13 y 16 años de edad, siendo los 15 años la edad de más incidencia. Más de la mitad de las encuestadas no utilizaban ningún método  anticonceptivo desde su primera relación sexual y un gran número de ellas ya habían tenido un embarazo anterior. De las 87 encuestadas, 64 de ellas refirieron que el embarazo actual no había sido planificado.

3. De las 87 encuestadas 82 presentaron alguna complicación durante su embarazo, siendo las complicaciones más frecuentes en orden descendente: a) la sepsis vaginal, b) el bajo peso materno, c) la anemia y d) la amenaza de aborto.

4. Más de la mitad de las adolescentes nunca recibieron información sobre planificación familiar ni educación sexual antes del embarazo, considerando este dato como el más importante de nuestro trabajo, y de las 34 restantes que si recibieron orientación, la fuente principal de sus conocimientos recayó sobre sus familiares y/o amigos, lo cual pone al descubierto el deficiente trabajo que en este sentido se está realizando en la comunidad a nivel de la atención primaria de salud.

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