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La entrevista del mes

EntrevistaVeinte años que dicen mucho de una profesional de la salud cubana

Por Magali González Camacho

Hallar a una persona agradable a la que por más de 20 años había “perdido de vista”, resultó para mi motivo de alegría, y máxime cuando supe que ahora era la directora del Centro de Desarrollo Académico sobre Drogodependencias (CEDRO), de la Facultad de Ciencias Médicas “General Calixto García Iñiguez”, una actividad relativamente nueva, poco conocida, pero que tiene grandes expectativas.

El reencuentro con la doctora Elisa Gálvez Cabrera se había producido en una de las calles aledañas a la Facultad del mencionado centro hospitalario, donde ella ha permanecido desde el año 1984, como profesora del Departamento Docente de Medicina Legal.

De manera que aquella joven estudiante de Medicina, con la que compartí junto al colectivo de la revista “16 de abril”, todas las actividades del VII Fórum Nacional de Ciencias Médicas y Cultura Física, celebrado en la provincia de Camagüey, en el año 1984, ahora se presentaba ante mí como la profesora Máster en Ciencias, Especialista de Primer y Segundo Grados en Medicina Legal, Profesora Auxiliar del Instituto Superior de Ciencias Médicas de La Habana (ISCM-M), Máster en Toxicología, además de ser la máxima responsable del CEDRO, en su carácter de directora.

Y no existen dudas de que para la doctora Elisa esos 20 años transcurridos han sido intensos, pero muy fructíferos, ya que además de los logros alcanzados como profesional de la salud, también ha constituido una familia feliz en la que ocupan un lugar importante su esposo y sus dos hijas Elisa y Claudia de 20 y 13 años, respectivamente.

Por eso, como hay tanto que contar, prefiero iniciar mi entrevista por la etapa actual, para llegar, finalmente, a todo lo acontecido después de aquellos días de diciembre de 1984 en la bella ciudad de los tinajones, como si volviéramos a escenificar en retrospectiva cada uno de los momentos de su vida.

- ¿Por qué se denomina CEDRO?

“Las siglas CEDRO, con toda intención resaltan la fortaleza y la impenetrabilidad que debe lograr la Universidad Médica en relación con las drogas, al establecer el símil con la madera preciosa resistente a las plagas que lleva ese mismo nombre: CEDRO. Y es por eso que la referida institución, consciente de su responsabilidad a la hora de contribuir a la prevención, identificación, tratamiento y rehabilitación de las personas que puedan hacer uso indebido de sustancias tóxicas, tiene como tarea fundamental la preparación de los recursos humanos con conocimientos en drogodependencias, que sean capaces de responder a tales fines, así como a la investigación y promulgación de los resultados sobre el tema.

Teniendo en cuenta lo anterior, se determinó crear mediante las Resoluciones Rectorales 58/04 y 1045/04, el Centro de Desarrollo Académico sobre Drogodependencias (CEDRO), adscrito a la Facultad de Ciencias Médicas “Calixto García” y subordinado metodológicamente a la Vicerrectoría de Investigaciones, en proceso de acreditación como Entidad de Ciencia e Innovación Tecnológica (ENCIT).”

-¿Cómo surge el CEDRO? Precedentes objetivos, desarrollo. ¿Desde cuándo y cómo funciona?

“A partir de las acciones de enfrentamiento y lucha contra las drogas que el estado cubano comienza a aplicar, el doctor Jorge González Pérez, rector del Instituto Superior de Ciencias Médicas de La Habana (ISCM-H), orienta desarrollar un proyecto de investigación a finales del año 2002, para caracterizar el fenómeno de las drogas en la Universidad Médica.

“Ya en febrero del 2003, la propuesta del Rector se pone en práctica, por lo que surge definitivamente el CEDRO, supervisado en sus inicios por la doctora Reina Rodríguez Mesa (vicerrectora de Postgrado en aquel momento) y el doctor José Sandoval Ferrer, especialista y profesor de Psiquiatría, con los cuales trabajé coordinadamente, brindando mis conocimientos como especialista y profesora de Medicina Legal. Así fuimos encaminando el trabajo, basados en la experiencia previa que cada uno tenía respecto a las drogas, desde diferentes puntos de vista. Por los resultados obtenidos y el impacto que esta labor inicial tuvo, en enero del 2004 se me designa como directora del CEDRO.

“Para profundizar un poco en cuanto al surgimiento de esta entidad no pueden dejar de mencionarse los grupos de Estilos de vida saludables, que tienen, entre sus principales objetivos, fortalecer la competencia establecida entre estudiantes, profesores y trabajadores de la Facultad en la práctica de estilos de vida saludables, previniendo los comportamientos de riesgos para la salud, tales como: el consumo de alcohol, el tabaco y otras sustancias similares, así como identificar y detectar cualquier manifestación de consumo de drogas y sustancias psicoactivas.

“En cuanto a su funcionamiento, el CEDRO está integrado en cada una de las facultades del ISCM-H por un equipo multidisciplinario, que por designación del Decano, preside un profesor. Cada vicedecanato y departamento en la facultad, planifica y desarrolla una estrategia específica en la prevención de las drogodependencias, bajo la orientación y supervisión mensual del asesor para el trabajo del CEDRO de la facultad, quien como parte del Consejo de Dirección del CEDRO del ISCM-H se reúne cada mes con este último. El plan de trabajo del CEDRO se ajusta a las particularidades de cada facultad que incluye el territorio que esta abarca (policlínicos, centros comunitarios de salud, entidades de la población, etc.).

“Independientemente de su importante papel como comunicador social en la comunidad respecto a la capacitación para enfrentar el problema de las drogodependencias, el CEDRO tiene condiciones creadas para el intercambio académico del tema con otros centros y sectores, extendiendo su cooperación a otros pueblos de la región del Caribe y América Latina.

- Doctora, ¿cuáles son, en esencia, las funciones del CEDRO?

“Entre sus principales funciones están:
- Estimular y guiar la práctica de investigaciones en materia de drogodependencias desde la Comunidad Universitaria.
- Desarrollar materiales científicos impresos o electrónicos para la divulgación de las investigaciones relacionadas con drogodependencias.
- Producir materiales informativos dirigidos a la preparación de los sectores de la población más vulnerables como son los niños, los adolescentes, las mujeres y hombres (con vida sexual activa) y la población en general.
- Lograr una adecuada interrelación con los diferentes organismos involucrados en la prevención y el control de las drogodependencias en el país.
- Fomentar el desarrollo de las relaciones intersectoriales y la participación comunitaria a favor de la prevención y el control de las drogodependencias.
- Incrementar los proyectos de investigación sobre drogodependencias en las facultades.
- Recopilar, controlar y difundir los trabajos de estudiantes, residentes, especialistas y profesores, relacionados con las drogodependencias.
- Mantener actualizado el sitio Web CEDRO de cada facultad.

Sin dudas, por todo lo planteado, es fácil comprender que la actividad del CEDRO es amplia y prometedora, y dada la importancia que la misma tiene, no solo para los estudiantes de la Universidad Médica, sino también para todo su personal docente, así como para los jóvenes del resto de las especialidades del alto centro de estudios, de la enseñanza media y la población en general, es comprensible admitir la total dedicación que mi entrevistada le ha concedido a la misma, sobre todo por los buenos resultados que ya se han alcanzado a pesar del corto tiempo de su puesta en práctica.

Con una breve pausa en la conversación repasamos todo lo abordado hasta aquí, que esencialmente recoge su labor como directora del CEDRO, por eso insisto en charlar un poco acerca de lo acontecido en su vida 20 años atrás…

- Doctora Elisa, hábleme de su etapa estudiantil

“Los primeros años de la carrera de Medicina los cursé en el ICBP “Victoria de Girón” y posteriormente fui alumna de la facultad Finlay-Albarrán, en el hospital Clínico-Quirúrgico “Joaquín Albarrán”, donde además fui dirigente de la UJC. Ingresé al Movimiento de Alumnos Ayudantes, en el tercer año de la carrera y algo que guardo con especial orgullo es haber sido la primera Alumna Ayudante de Medicina Legal.

“Yo sentía gran atracción por esta especialidad desde que en una ocasión en mi aula del preuniversitario “Saúl Delgado” ví hacer una diligencia de levantamiento de cadáver de un ahorcado. A partir de ese día comencé a leer y a profundizar en el tema y quedé enamorada de la Medicina Legal.

“Empecé a estudiar Medicina con este propósito, y mi padre, intentando buscar consejos respecto a mi decisión se acercó a un gran amigo, el profesor Francisco Lancís, quien le recomendó que si me gustaba la especialidad, me dejara conocerla mejor; desde entonces el propio profesor me indicó la consulta de varios libros acerca de la misma y sus diferentes ramas. Ya cuando llegué al tercer año de la carrera, al comprobar mi mantenido interés por la especialidad, me otorgó la ayudantía en Medicina Legal. Mis primeros pasos en este sentido los dí en el Instituto de Medicina Legal; aquí, tanto mi tutora, la doctora Margarita Pons Rojas, como los profesores, los especialistas y los entonces residentes de Medicina Legal dejaron en mí huellas de especial significación en la formación como médica legista; y por otra parte, el Movimiento de Alumnos Ayudantes marcó de manera definitiva mi futuro como especialista y profesora de la Medicina Legal.
“El ejemplo intachable del profesor Lancís en cuanto a la conducta, el humanismo y el sentido del deber del profesional de la salud; el espíritu de sacrificio y la laboriosidad de la doctora Margarita Pons Rojas; la importancia de la estrecha vinculación entre la teoría y la práctica que le concede a la Medicina Legal el profesor Fournier y el inmenso amor y dedicación que como Ciencia le atribuye a la Especialidad el doctor Jorge González Pérez; la constancia en el estudio y la investigación de la doctora Lázara Valdés, y la profesionalidad del doctor Ponce, entre otros muchos ejemplos, son elementos que tuve la suerte de admirar e incorporar en mi formación como Alumna Ayudante primero, como Instructora no graduada después y finalmente como profesora del Departamento Docente de Medicina Legal desde el año 1984.

Durante su plática la doctora Elisa mantiene un tono de voz seguro, que denota una inmensa satisfacción, como si estuviera viviendo y sintiendo de nuevo cada una de las anécdotas e incidencias que narra…

Hace una breve pausa para traer a su mente todo, sin que se escape ningún detalle y luego restablece el diálogo.

“Simultaneé mi residencia en el Instituto de Medicina Legal con mis labores como docente en la facultad “Calixto García”. Desde mi etapa de Alumna Ayudante desarrollé la línea de investigación de los accidentes del tránsito; desde entonces el doctor Jorge González Pérez resaltaba su importancia como fenómeno dañino a nuestra sociedad, perfectamente evitable, si se investiga y trabaja en las causas que los provocan. Como estudiante primero y como profesional después, he desplegado esa línea investigativa que me ha permitido obtener diferentes reconocimientos en las jornadas y eventos científicos en los que he participado, siempre bajo la tutoría del doctor Jorge González Pérez, mi gran amigo.

“Precisamente, en ese VII Forum Nacional de Ciencias Médicas y Cultura Física, que tuvo como sede la provincia de Camagüey, en el año 1984, en el que nos conocimos, obtuve un premio por mi trabajo Consideraciones acerca de los accidentes del tránsito mortales.

“Mi tesis para Especialista de Primer Grado en Medicina Legal El alcohol como factor causal en los accidentes del tránsito mortales, abrió una nueva puerta para mí dentro de la especialidad, pues me fui introduciendo en el campo de la Toxicología Forense, lo que constituyó la motivación principal para hacerme Máster en Toxicología Clínica, en el Centro Nacional de Toxicología; ya para entonces era especialista de Segundo Grado y Profesora Auxiliar de Medicina Legal.

“Como tesis de Maestría trabajé en el diseño de un modelo de certificado para facilitar a los médicos de asistencia el diagnóstico del consumo de drogas, dadas las necesidades existentes, identificadas durante la etapa de enfrentamiento contra el consumo de drogas que valientemente asumió el Estado cubano a finales de la década de los 90 y principios del 2000. Fue entonces el momento en que el doctor Jorge González Pérez, rector del ISCM-H solicita la creación de un PROYECTO para introducir cambios en la Universidad de Ciencias Médicas, que garantizaran el control y la prevención del uso indebido de drogas en los estudiantes y sus profesores, en los trabajadores de la salud en general, y por supuesto, en la comunidad, como lugar de trabajo y práctica de estos. Así surge el CEDRO, la responsabilidad en la que estoy inmersa en estos momentos, a la cual me referí ampliamente al inicio de la entrevista… ¿Queda algo por decir?...

- Claro doctora, me gustaría conocer las experiencias que ha tenido en esta tarea

“Han sido muchas y muy bonitas las experiencias que he tenido en la actividad como coordinadora del CEDRO. El trabajo en equipo resultó definitivo, primero durante la presentación del PROYECTO, y después en la creación del centro como tal. Nunca hubiera podido obtener resultados positivos en la tarea asignada si no comprendo esta necesidad. Lo primero fue designar un representante para el trabajo del CEDRO en cada facultad, que a su vez tenía que crear su equipo en cada una de ellas. Esto me permitió encaminar mi labor simultáneamente en todas, en un inicio, identificando las necesidades y después organizando las tareas precisas en cada una. Al trabajar en equipo, la iniciativa creadora de cada grupo fue aportando elementos que fueron enriqueciendo poco a poco la función del CEDRO en la Universidad de Ciencias Médicas. Así descubrí un colectivo incansable en la Facultad de Estomatología, con un potencial increíble para la investigación y las iniciativas para prevenir el hábito tóxico que más los dañaba: FUMAR.

“Otra experiencia muy bonita resultó ser el intercambio por Extensión Universitaria, con estudiantes del Instituto Superior de Arte (ISA) y pacientes adictos al alcohol y a otras drogas, en presencia de estudiantes de Ciencias Médicas de la Facultad “Calixto García”.

“En este encuentro los estudiantes del ISA interpretaron diferentes manifestaciones del arte y los pacientes respondieron preguntas relacionadas con la adicción y sus experiencias al respecto.

- Doctora, usted estudió Medicina Legal. ¿Cómo se interrelaciona esta especialidad con la actividad del CEDRO?

“Pienso que mis más de 20 años de experiencia de trabajo como forense y profesora de Medicina Legal me han ayudado mucho en el trabajo del CEDRO. La sistematicidad y la organización en la investigación, el trabajo en equipo, la disciplina y el respeto en la ejecución de las tareas, así como los conocimientos de Medicina Legal y Toxicología han sido definitorios en mi trabajo actual.

- ¿Considera usted que la actividad que realiza el CEDRO se conoce lo suficiente? ¿Qué vías utilizan para difundir la misma?

“La actividad del CEDRO se conoce en cada facultad y esto depende directamente de la labor de cada representante en su radio de acción.

“Existe un sitio Web del CEDRO en el sitio Web de la Facultad “Calixto García” y se trabaja para lograr el enlace con un sitio Web del CEDRO en cada facultad. Ya Estomatología tiene su página Web CEDRO y el resto de las facultades trabajan para culminar la suya en este curso.

“El CEDRO organizó y celebró exitosamente la I Jornada de Drogodependencias de la Universidad Médica en julio del 2004, en la que hubo una participación de todos los centros de Educación Médica Superior del país, intercambiándose opiniones acerca de la prevención de las drogodependencias y el trabajo del CEDRO como una experiencia de las Ciencias Médicas de La Habana.

“También he participado en diferentes eventos nacionales y extranjeros en los que se ha profundizado sobre la labor del CEDRO, dándose a conocer asimismo las ofertas de trabajo de la institución. Pienso que hemos avanzado en cuanto a la divulgación de la actividad como tal, pero nos falta propaganda.”

La charla va llegando a su fin y aunque se ha hecho una amplia referencia a una tarea relacionada con la salud de la población y fundamentalmente los jóvenes, nunca será suficiente para persuadir a aquellos a los que va dirigida. Así que, siempre que la doctora Elisa pueda dedicarnos un pedacito de su tiempo, estaremos hablando de los logros, las dificultades y las medidas que se vayan aplicando para que el Centro de Desarrollo Académico sobre Drogodependencias (CEDRO) cumpla siempre los objetivos planteados.

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A la izquierda, la doctora Elisa Gálvez Cabrera junto al doctor Jorge González Pérez, rector del ISCM-H y la doctora Elisa Montalvo Vidal, subdirectora docente del Instituto de Medicina Legal, en la década de los 80, cuando todavía eran estudiantes y Alumnos Ayudantes de Medicina Legal.

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Coincidentemente, veinte años después, los tres colegas compartieron en una actividad y decidieron dejar esta imagen muy parecida a la de antaño.

 

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