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Los Priones, nueva puerta abierta en la Medicina Moderna

Autor: Handerson Humberto Vargas Menjura*
Tutora: Dra. Lucía González Núñez**

* Alumno de 2do. Año de la carrera de Medicina, Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM).
** Profesora Asistente Adjunta de la ELAM, Dra. CM Morfológicas. Especialista de 2do. Grado de Histología, Investigador Auxiliar del Dpto. de Patología,
Instituto de Nefrología “Dr. Abelardo Buch”.

Resumen
Se realizó una encuesta sobre el conocimiento de la existencia de los priones a estudiantes de primer y segundo años de la carrera de Medicina, donde se encontró un desconocimiento casi total, lo cual nos motivó a realizar una revisión de la literatura internacional sobre el tema. Para esto se consultaron: libros de texto de la carrera, revistas médicas, la red de informática médica (INFOMED) e Internet. Las primeras noticias sobre enfermedades producidas por estas partículas se remontan a 1920, pero es Gajdusek en 1957 quien descubrió una enfermedad denominada kuru (temblores) por aborígenes de Papua Nueva Guinea. A partir de ese momento comenzó a tomar relevancia en el mundo científico el estudio de esta partícula, encontrándosele relación con la encefalitis espongiforme en ovinos y llegando a la superación de la barrera de especies, en la transmisión de dicha partícula infeccciosa. El descubrimiento de la naturaleza proteica de estas partículas lo realizó Prussiner en 1982, por tal motivo las denominó: Priones. Se encontró, además, que su forma de propagación iba en contra de uno de los dogmas fundamentales de la biología. Actualmente se considera que intervienen en muchas enfermedades degenerativas del sistema nervioso y enfermedades de otros órganos como hígado y pulmón.

Palabras claves: Prión, priones, proteínas anómalas, medicina moderna.

INTRODUCCIÓN
El presente trabajo fue el resultado de la motivación del autor y la tutora al tratar el tema en el transcurso de las clases. Por tal motivo, decidimos realizar una encuesta para establecer la prevalencia previa del conocimiento sobre el mismo entre profesores y alumnos de 1er y 2do años en la ELAM, para posteriormente, en relación con los resultados, brindarles información a aquellas personas que no la tienen y actualizar los conocimientos de quienes sí saben algo sobre los priones. Nuestros propósitos fueron ampliar y profundizar los conocimientos sobre un tema tan actualizado, que abre un nuevo campo para la medicina contemporánea. Para la realización de nuestro objetivo desarrollamos una recopilación bibliográfica, con el fin de adiestrarnos en el manejo de los diversos medios de búsqueda de información científica en soporte electrónico o no.

La prevalencia previa se determinó mediante pregunta directa: — ¿Sabe lo que son los priones?— a un grupo de profesores de las asignaturas del primer año de la carrera, y a estudiantes de primer y segundo años de la ELAM, durante la primera semana del mes de abril/06, en cualquier local de la escuela y en diferentes horarios.
Se realizó búsqueda sobre el tema en los libros de texto de la carrera, en la red informática de Medicina (INFOMED), y en INTERNET, durante el último quinquenio.

Como resultado de las encuestas se encontró que el 75% de los profesores y el 2% de los estudiantes tenían conocimiento del tema (tabla I).

RECOPILACIÓN DE LA INFORMACIÓN
Simbología
PrPc = Proteína priónica normal.
PrPsc = Proteína priónica patológica.
PRP = Gen de proteína criónica.
CJD = Enfermedad de Creutzfeldt-Jakob.
BSE = Encefalitis espongiforme bovina o “mal de las vacas locas”.
GPI = Glicofosfatidil inisitol.
El descubrimiento
En la tabla II se puede ver un resumen de la historia criónica (1).
En 1957, Carleton Gajdusek, mientras trabajaba como científico visitante en Australia y estudiaba Genética Viral e Inmunología, encontró una misteriosa enfermedad que causaba más de la mitad de las muertes entre los pobladores de unas remotas montañas de la isla. Los nativos llamaban a la enfermedad kuru (2), que significaba "sacudidas o temblores", debido a que en las primeras etapas las víctimas presentaban temblores involuntarios. En los siguientes meses, estos enfermos (principalmente mujeres y niños), evolucionaban y pasaban por etapas de debilidad creciente, demencia y parálisis, que finalmente acababa con sus vidas (3).
Al escuchar los síntomas de la enfermedad, Gajdusek concluyó que las personas de la región probablemente sufrían encefalitis viral epidémica, y que la misma tal vez se propagaba entre la población por la práctica ritual de comer ciertas partes del cuerpo de los parientes muertos. Como en las aldeas las mujeres eran quienes preparaban los cuerpos, tenían la oportunidad de participar en esta forma de canibalismo, por lo que eran precisamente ellas quienes tenían mayor riesgo de contraer la infección. Gajdusek preparó cortes de cerebro que revelaron que las víctimas de kuru morían como resultado de un extenso proceso degenerativo en dicho órgano.
Con estos antecedentes, entonces se inició un proceso de acumulación de pruebas, llegándose a la conclusión de que el kuru no era una enfermedad viral. Los pacientes fallecidos no presentaban los síntomas que acompañan a las infecciones del sistema nervioso. Además, no se pudo cultivar agente infeccioso alguno. Gajdusek empezó a considerar explicaciones alternativas como causas del kuru, sustancias tóxicas en la dieta como metales pesados, grasas u otras toxinas comunes, pero no se encontró anomalía clínica alguna.
En este punto Gajdusek pensó que el kuru podría ser una enfermedad hereditaria, pero para ratificar esto resultaba prácticamente imposible lo siguiente (4):
-Una mortalidad tan elevada de origen, al parecer reciente, que alcanzara una frecuencia tan alta en la población;
Que se manifestara en individuos de grupos de edades tan diversas, desde niños pequeños hasta adultos de edad avanzada;
Que afectara en igual número a hombres y mujeres jóvenes, pero que atacara a mujeres adultas en proporción trece veces mayor que a los hombres;
Que ocurriera en una persona nacida en otra región de la isla que se había mudado a vivir en la población afectada.
No parecía haber una explicación razonable a la causa del kuru.
Por otro lado, William Hadlow, veterinario patólogo estadounidense, había trabajado sobre una enfermedad neurológica degenerativa llamada Scrapie (encefalitis espongiforme) (5), común en ovejas y cabras. En 1959, Hadlow visitó una exposición en Londres donde vio muestras de neuropatología, preparadas por Carleton Gajdusek, de una persona muerta de kuru, lo que le impresionó por el notable parecido. Se sabía que la encefalitis espongiforme era causada por un agente infeccioso, esto se había demostrado por transmisión de la enfermedad a ovejas saludables, inyectándoles extractos preparados de animales muertos. El agente causal del scrapie era capaz de atravesar filtros que retardaban el paso de bacterias, y por esa razón, se asumió que se trataba de un virus. Sin embargo, a diferencia de otras enfermedades virales, los síntomas del scrapie no aparecían sino después de varios meses de la fecha en que el animal se había infectado con el patógeno, por lo que se le dio el nombre de "virus lento". Hadlow concluyó que el kuru y la encefalitis espongiforme eran causadas por el mismo tipo de agente infeccioso y publicó su especulación en la revista Lancet. Después de leer la carta publicada y de hablar con Hadlow, Gajdusek quedó convencido de que su primera idea acerca del kuru como enfermedad infecciosa era correcta. Tras varios años de trabajo, Gajdusek demostró que el kuru se transmitía por extractos de tejido humano a primates de laboratorio. El período de incubación entre la inoculación de los animales y la aparición de los síntomas de la enfermedad era de casi dos años. El kuru vino a ser así, la enfermedad humana en la cual se demostró que la causa era un virus lento.
Posteriormente, Gajdusek y sus colaboradores demostraron, mediante extractos preparados por biopsia del cerebro de una persona muerta por CJD, que esta podía transmitirse a los animales. También había varios casos comprobados en los cuales la CJD era transmitida de un ser humano a otro durante procesos quirúrgicos, como trasplante de córneas, o extractos de hormonas de crecimiento, preparados a partir de la glándula hipófisis de cadáveres.
¿Cómo se podía vincular una enfermedad hereditaria, como la CJD, con la presencia de un agente infeccioso? La respuesta a esta pregunta se ha revelado en los últimos quince años, principalmente a través del trabajo de Stanley Prussiner y sus colegas, quienes llegaron a dos conclusiones estimulantes:
• El agente era muy pequeño, mucho más que cualquier virus conocido, con un peso total de 27.000 a 30.000 daltons.
• Al parecer, el agente carecía de un ácido nucleico entre sus elementos, y estaba compuesto exclusivamente de proteínas.
Esta segunda conclusión se basaba en el tratamiento con enzimas destructoras de proteínas, como enzimas proteolíticas o fenol que producían extractos inofensivos, en tanto que el tratamiento con agentes destructores de ácidos nucleicos, incluyendo diferentes tipos de nucleasas y radiación ultravioleta, que no mostraban ningún efecto sobre la infección.
Prusiner llamó al agente causal de la encefalitis espongiforme, y presumiblemente, también del kuru y de la CJD, prión (6), derivado de una partícula proteinácea infecciosa (7).
La sociedad científica quedó consternada, puesto que el descubrimiento es una clara contradicción con el Dogma Central de la Biología (8) que:
-según su enunciado más general: “Todas las formas de vida, desde los virus hasta las plantas y los animales superiores, transmiten sus caracteres a las siguientes generaciones a través del DNA (excepcionalmente RNA)”.
-según el enunciado de J. Monod (1970):”La secuencia de aminoácidos o estructura primaria de la proteína determina de manera unívoca el plegamiento de la proteína para adoptar su estructura terciaria, es decir, entre las miles de configuraciones tridimensionales en principio posibles, solo se adopta una”.
Lo anterior nos permite decir que el flujo de información es en todos los casos: DNA -> mRNA -> Secuencia Aminoácidos -> Estructura Tridimensional Proteínas. La teoría de los priones propuesta por Prusiner supone la existencia de dos plegamientos para una única secuencia de aminoácidos. Además, el replegamiento de la PrP normal por acción de la PrP patológica, implica un flujo de información de una proteína a otra a nivel de estructura terciaria.
ANÁLISIS
Los priones formados por partículas proteínicas constituyen un agente infeccioso más pequeño que los virus, muy resistentes al calor, a los rayos ultravioletas, a la radiación ionizante y a los desinfectantes comunes que, habitualmente, inactivan a los virus.
El agente no causa reacciones inflamatorias o inmunitarias detectables ni se ha observado al microscopio. No se dispone de pruebas para la detección en seres vivos, salvo el estudio patológico.
Los priones causan una variedad de enfermedades neuronales degenerativas que pueden ser infecciosas y esporádicas en origen.
La PrPc, es sintetizada en el retículo endoplasmático rugoso, modificada en el Aparato de Golgi y transportada a la superficie celular de neuronas (9), y en menor medida, a linfocitos y otras células, donde se une a un glicofosfatidil inositol (GPI). Como otras proteínas unidas al GPI, la PrPc parece reintroducirse en la célula a través de compartimentos subcelulares por moléculas de colesterol. La no unión del GPI hace disminuir fuertemente la síntesis de PrPsc.
El prión, proteína codificada por un gen celular, presenta dos isoformas: normal (PrPc) y patológica o infecciosa (PrPcs).
La idea de un patógeno infeccioso constituido exclusivamente por proteínas, fue vista con gran escepticismo, pero estudios subsecuentes de Prusiner y otros, no han demostrado manera alguna de modificar la conclusión original. En 1985 se demostró que la proteína prión es codificada por un gen situado dentro de los propios cromosomas de la célula. El gen se expresa en el tejido cerebral normal y codifica una proteína de 254 aminoácidos designada PrPc (proteína prión celular), cuya función aún se desconoce, aunque suele vinculársele a la sinapsis neuro-neuronal. Una forma modificada de la proteína designada PrPsc (proteína prión scrapie) se encuentra en el cerebro de animales con Scrapie. A diferencia de la PrPc normal, la versión modificada de la proteína se acumula dentro de las células nerviosas formando agregados que, aparentemente, matan a las células. La PrPsc no solo provoca los cambios degenerativos del Scrapie en el cerebro, sino también se presume que es el agente infeccioso capaz de transmitir la enfermedad de un animal a otro.
La Proteína PrP Celular (NORMAL) (10)
La forma PrPc es una proteína proteasa-sensible constituida por una sola cadena peptídica. Los datos espectroscópicos y las simulaciones digitalizadas de F. E. Cohen indican que la forma PrPc presenta un empaquetamiento compacto con 4 hélices alfa (H1 a H4) y oligosacáridos complejos unidos a la proteína PrPc y posee una estructura en hélices alfa (42% hélices alfa, 3% láminas beta (ver figura 1).
PrPc se presenta como una proteína anclada a la superficie de las neuronas por medio de una molécula de GPI, y constituye un producto ampliamente expresado en las células. Los mRNA para PrP se han descubierto en diversos órganos, como bazo, músculo esquelético o pulmones, por lo general, general con índices de 10 a 50 veces inferiores que en el cerebro.
SNC. El PrP es esencialmente neuronal, situándose sobre todo en los botones sinápticos. Aún se desconoce la función que desempeña la PrP normal en las neuronas.
Fuera del SNC, PrP se encuentra en los epitelios secretores, lo cual podría tener incidencia en la transmisión por vía oral.
La Proteína PrP Patogénica ( PrPsc) (11)
A diferencia de la forma PrPc, la forma PrPsc presenta gran proporción de láminas beta (30% hélices alfa, 43% láminas beta) (ver figura 2).
Las propiedades que caracterizan la forma patogénica del PrPc o PrPsc son:
--Resistencia parcial a las proteasas. En ocasiones se degrada, formando placas amiloides extracelulares.
-- Purificada por centrifugación al microscopio electrónico, presenta aspecto de fibrillas o bastoncillos.

Estas agregaciones se denominan SAF (Scrapie Associated Fibrils or Prion Rods) y corresponden a polímeros de PrPsc.
Período de incubación (1)
La fase de incubación o período asintomático se estima que puede ser prolongada, en algunos casos hasta 20 años. La fase de enfermedad declarada, es una fase avanzada, desde que aparecen los síntomas con rápida progresión hasta la defunción, en el período de un año como promedio. En la enfermedad CJ hay pronta sucesión de apatía, pérdida de memoria, demencia permanente, incoordinación neuromotriz y pérdida del habla.

Modos de transmisión (1)
Los modos de transmisión pueden ser:1) Iatrogénica, 2) Vía oral, 3) Transmisión horizontal, 4) Transmisión interespecies, 5) No transmisión vertical.
Propagación
El mecanismo mediante el cual se propagan los priones no se conoce con precisión, aunque algunos investigadores siguen postulando la necesidad de un ácido nucleico específico de priones, pero no existen evidencias físicas ni químicas de su existencia. En el caso de existir, cabe esperar a que dicha molécula dirija la replicación de priones empleando una estrategia similar a la de los virus.
La multiplicación de la infectividad de priones es un proceso exponencial que implica obligatoriamente la conversión post-traduccional de PrPc o de un precursor en un confórmero distinto, la PrPsc. El nivel de expresión de PrPc es directamente proporcional a la velocidad de formación de PrPsc y, por tanto, inversamente proporcional a la longitud del tiempo de incubación. El proceso de propagación de un prión se inicia con la interacción de la PrPsc exógena con PrPc o con una forma parcialmente desnaturalizada de esta, PrP* (Scott y cols., 1989; Kocisko y cols., 1994). Por otra parte, mutaciones puntuales y variaciones en la longitud de la cadena polipeptídica de PrPc, así como alteraciones metabólicas, pueden desembocar en situaciones patológicas (Hsiao y cols., 1989; Westaway y cols., 1994; Prusiner, 1997).
Se han propuesto dos modelos del mecanismo de propagación:
1) El "modelo de desnaturalización-renaturalización catalizada" (Prusiner y cols., 1996).
2) El "modelo de polimerización nucleada por condensación no covalente" (Kocisko y cols., 1995) (ver figura 3).
Ambos modelos justifican las dos variantes patológicas (12). Las enfermedades infecciosas serían el resultado de la presencia exógena de PrPsc, es decir, del catalizador o efector o del núcleo. Por último, las enfermedades esporádicas, aunque de etiología desconocida, podrían surgir por alteraciones metabólicas, o bien mutaciones espontáneas, que conlleven la formación de PrPsc. Ambos fenómenos aun ocurriendo en una única célula, podrían desencadenar la formación de PrPsc y su autopropagación, que se extendería por el sistema nervioso central.
La Barrera de Especie
La barrera de especie fue descubierta por Pattison, en 1960. Se acepta que la secuencia de aminoácidos de la proteína determina que haya una barrera interespecies y en el caso de la isoforma normal (Prpc) ha sido descubierta en tejidos de mamíferos, entre ellos ovinos, bovinos, hámster, ratón visón, y en humanos, con un 80-90% de homología entre las secuencias de PrP en las diferentes especies. Este hecho parece justificar por qué las vacas inglesas desarrollaron BSE por consumo de tejidos de ovejas afectadas de scrapie; las proteínas PrP de ambas especies únicamente difieren en 7 posiciones. En cambio, las proteínas PrP de vacas (254 a.a) y humanos (253 a.a) difieren en más de 30 de las 254 posiciones totales.
En estudios recientes se comienza a considerar la posibilidad de que ciertas partes de la molécula de PrP son particularmente importantes para la barrera de especie.

Neurotoxicidad de PrPsc (13)
Aunque se sabe que PrPsc es una forma patógena de PrP, poco se conoce acerca de la causa de su toxicidad.
La neurodegeneración podría atribuirse a la toxicidad intrínseca de PrPsc, asociada a su capacidad para agotar PrPc, proteína cuya función podría ser esencial.
En 1996, S. Brandner comprobó que el PrP es necesario para la neurotoxicidad de la PrPsc. Según los resultados: ratones transgénicos con deficiencia de PrPc, son resistentes a scrapie y, además, no propagan la enfermedad. Dieciséis meses después de inocular los animales con PrPsc por vía intracerebral, estos no mostraron las lesiones neurohistológicas características de scrapie.
Mecanismo de Acumulación de PrPsc (13)
En un principio, algunos investigadores apuntaron que el incremento de los niveles de PrP en las células infectadas de hámster, tiene lugar debido a la síntesis de un elevado número de copias de la proteína. Sin embargo, se comprobó que no hay aumento en el número de mRNA durante el transcurso de la enfermedad, y por ello, la hipótesis fue descartada.
La acumulación de PrP podría ser el resultado de un ritmo normal de transcripción del gen PRP, combinado con la conversión de los péptidos de nueva síntesis en PrPrsc, los cuales se acumularían al ser especialmente resistentes al proceso natural de degradación de proteínas del catabolismo celular.
Enfermedades relacionadas
Algunos autores consideran que los priones pueden tener algún efecto en enfermedades como Alzheimer, Parkinson, Esclerosis lateral amiotrófica, Huntington, y otras, que presentan algunas similitudes como: 1) Presentación esporádica, aunque suele ocurrir en grupos familiares, 2) Ocurrencia en adultos mayores o en forma tardía, 3) Patología similar, 4)No hay infiltrado cerebral de leucocitos.
El profesor Cacabelos, afirma que: "las encefalopatías espongiformes siempre han estado ligadas de algún modo a la enfermedad de Alzheimer y que, en ocasiones, es imposible distinguir la enfermedad de CJ de la enfermedad de Alzheimer, solo por motivos clínicos".
Otra de las similitudes entre la enfermedad de Alzheimer y las enfermedades priónicas es la manera en que "dejan" el cerebro: con el aspecto de una esponja, por eso se denominan encefalopatías "espongiformes". Al igual que sucede con los depósitos de -amiloide en la demencia senil, en CJD, los priones también generan unas placas que se depositan en distintos lugares del cerebro. Dichas placas y, dependiendo del lugar donde se queden, producen desorientación, dificultades para andar, pérdida de memoria, etc., curiosamente, los mismos síntomas que el Alzheimer.
La mayoría de las personas afectadas por encefalopatías espongiformes presentan demencia progresiva, pero algunas manifiestan ataxia cerebelar. Aunque a simple vista los cerebros de los pacientes tienen una apariencia normal, un examen post-mortem al microscopio suele revelar degeneración espongiforme y gliosis astrocítica.
En humanos, la neuropatología de las enfermedades por priones se caracteriza por 4 rasgos principales: Espongiosis, Pérdida neuronal, Astrogliosis, Placas amiloides de PrPsc.
Estas características son compartidas por las enfermedades por priones en animales, y constituyen la base del diagnóstico histológico, a pesar de su gran variabilidad de un caso a otro y dentro del SNC de los casos individuales. En todos los enfermos, la progresiva degeneración del SNC conduce inevitablemente a la muerte. Durante la evolución de la enfermedad, son frecuentes la pérdida gradual del control muscular, la atrofia, la demencia y la parálisis.
Al contrario de lo que ocurre en las infecciones víricas o bacterianas, los individuos afectados por priones carecen de toda manifestación inflamatoria o fiebre, lo cual es indicativo de que el sistema inmunológico no se activa frente a la presencia de PrPrsc.
Espongiosis (14-15)
La espongiosis es una anormalidad histológica que consiste en la aparición de pequeñas vacuolas en el citoplasma de las células. El diámetro de estas vacuolas varía entre las 20 y 200 micras. Las vacuolas se forman en cada capa de la corteza cerebral y, además, pueden agregarse para dar lugar a grandes vacuolas que distorsionan substancialmente la arquitectura citológica. Las vacuolas también pueden surgir en el citoplasma de neuronas de la corteza. La espongiosis cortical suele ir acompañada de procesos análogos en el ganglio basal, el tálamo y la corteza del cerebelo.
En el cerebelo, la agregación de las vacuolas es poco frecuente. En este caso, su tamaño suele oscilar entre 20 y 50 micras.
Aunque la degeneración del SN con aparición de vacuolas neuronales es el rasgo principal de las enfermedades por priones, es crucial poner de manifiesto que la espongiosis también se produce como consecuencia de otros desórdenes neurológicos. Por ejemplo, las vacuolas neuronales son comunes en pacientes afligidos por la Enfermedad de Picks o el Alzheimer, ninguna de las cuales se atribuye a los priones.
Astrogliosis (16)
Hipertrofia y proliferación de la astroglia. Las lesiones neuropatológicas incluyen astrogliosis, principalmente a nivel de las regiones ventral anterior y dorsal media del tálamo.
Astrogliosis en corteza cerebral de individuo con CJD.
Placas Amiloides (17)
La identificación de PrP en las fracciones del agente infeccioso de scrapie se produjo junto con el hallazgo de unas estructuras en forma de bastón. La ultraestructura de los bastoncillos era indistinguible de otros amiloides purificados, con los cuales comparte sus propiedades de tinción. Seguidamente, se comprobó que las placas amiloides están compuestas de PrPsc. Mediante proteolisis parcial, la PrPsc se desintegra y los fragmentos se agregan, dando lugar a las placas amiloides.
Las placas amiloides se han observado como estructuras con afinidad por la eosina, presentes, sobre todo, a nivel del cerebelo. Además del cerebelo, en casos minoritarios, las placas pueden formarse en el tálamo, el ganglio basal y la corteza cerebral.
En pacientes con kuru las placas suelen mostrar un margen de fibras radiales. Estructuras similares se han observado en casos de CJD esporádico y familiar, estudios de la ultraestructura han demostrado que las células microgliales están íntimamente relacionadas con la formación de las placas, y que quizás desempeñen algún papel en el procesamiento de PrPsc hasta su estructura amiloide.
Inhibidores de la formación de PrPsc (18)
Rojo congo, se une a las placas amiloides de PrP, generalmente a las estructuras en hoja-β de las proteínas amiloidogénicas secuestrando el molde PrPSc infeccioso, inefectivo si se administrase en torno a la aparición de los síntomas neurológicos.
Inhibidores de la biosíntesis de colesterol (lovastatina), destruyen los compartimentos donde se produce la conversión de PrPc en PrPSc. Los bajos niveles de colesterol requeridos impiden su uso en animales.
Poliaminas ramificadas, promueven la eliminación de PrPSc de células infectadas.
Polianiones sulfatados actúan inespecíficamente contra el molde PrPsc.
Conclusiones
-La prevalencia previa o estimada demostró entre los alumnos, que existe gran desconocimiento sobre el tema.
-Se realizó la búsqueda que arrojó los siguientes resultados:
*Actualmente los priones constituyen las únicas partículas vivas que contradicen el gran dogma central de la Biología, única estructura tridimensional.
*Todas las enfermedades priónicas han sido reproducidas en modelos murinos.
*La proteína priónica normal (PrPc) puede tener un lugar muy especial en el manejo de la cadena de eventos.
*PrPc es crucial para la propagación dentro del SNC, entre otros órganos como el hígado, etc.
*Hay evidencias científicas e investigaciones múltiples en desarrollo que tratan de determinar si priones de otras proteínas intervienen en procesos neurodegenerativos como las enfermedades de Alzheimer, Parkinson, Huntington, Esclerosis Lateral Amiotrófica y otras.
*Los avances alcanzados hasta hoy hacen vislumbrar medidas preventivas en un futuro cercano.

BIBLIOGRAFÍA
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- Dagvadorj A, Petersen RB, Lee HS, Cervenakova L, Shatunov A, et al. Spontaneous mutations in the prion protein gene causing transmissible spongiform encephalopathy. Ann Neurol 2002 52: 355–359. Find this article online.
-La Bella V, Collinge J, Pocchiari M, Piccoli F Variant Creutzfeldt-Jakob disease in an Italian woman. Lancet.2002 360: 997–998. Find this article online.

Tabla I
ELAM (1-5 Abril/06) %

 

Si

No

Profesores

75

25

Alumnos

2.19

97.81

Tabla II
Cuadro resumen: HISTORIA PRIÓNICA
•1920. Creutzfeldt describe por vez primera una demencia progresiva en una mujer de 22 años.
•1921. Jakob refiere hallazgos similares en cuatro casos, y desde entonces se define la enfermedad descrita por estos dos científicos (CJD).
•1954. Sigurdsson introduce en concepto de infecciones lentas (Prusiner corrige más tarde señalando que no están producidas por ningún agente infeccioso sino por priones).
•1959. El grupo de Klatzo observa similitudes histopatológicas entre el kuru y CJD. Hadlow describe este mismo parecido pero con el Scrapie.
•1960. El grupo de Gajdusek logra transmitir experimentalmente a monos la enfermedad de CJ.
•1976. Daniel Gajdusek (junto a Baruch Blumberg) es galardonado con el Nobel de Medicina por sus aportaciones al conocimiento de las enfermedades infecciosas provocadas por virus de acción lenta.
•1982. Stanley Prusiner identifica el prión en un hámster.
•1997. Prusiner recibe el premio Nobel de Medicina por su descubrimiento de los priones.

 

figura 1

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Figura 2

Figura 2

Figura 3

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  • Fecha de actualización: 28 de abril de 2008
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