Debes activar JavaScripts para ver de forma adecuada esta web.

Página de inicio

Presentación de paciente

ABSCESO ESPLÉNICO

AUTORES:

Enrique Pérez Calzadilla**
Reinier Ramírez Ley**
Terron Anthony Hosten*

** Estudiante de 5to año de Medicina
* Estudiante de 4to año de Medicina

TUTORES:

Dr. Angel Piriz Momblant *
Dr. Félix Santell Odio *
Dr. Jorge Leguen Cardoso **
Dr. José Revé Machado ***

* Especialista de II grado en Cirugía General. Profesor asistente de Cirugía General.
** Especialista de I grado en Cirugía General. Instructor de Cirugía General.
*** Especialista de I grado en Cirugía General.

Facultad de Ciencias Médicas de Guantánamo

INTRODUCCIÓN

Las primeras descripciones de abscesos esplénicos se refieren a escritos hipocráticos. El absceso esplénico es una entidad poco frecuente, con menos de 700 pacientes reseñados en la literatura médica desde principios del siglo XX. La enfermedad está asociada a una alta mortalidad, especialmente en aquellos que han sido operados y han tenido traumatismos posoperatorios (3, 8, 11).
El bazo puede ser asiento de esplenitis aguda no específica como las bacteriemias de la endocarditis vegetante, la difteria, la disentería bacilar y neumonía, entre otras, así como las toxemias producidas por los Estreptococos Beta Hemolíticos del grupo A de Lanciefield (1, 5). También puede verse afectado por la absorción de los productos de las grandes destrucciones titulares de origen químico o físico. Las esplenitis subagudas y crónicas no específicas pueden ser producidas por múltiples enfermedades, siendo las más frecuentes la endocarditis bacteriana vegetante, la tuberculosis, sífilis, fiebre tifoidea y el paludismo; la mononucleosis infecciosa y la perisplenitis hialina son causantes de las esplenitis específicas ( 4, 9).
Como puede observarse, son múltiples las causas que pueden inflamar el bazo y provocar esplenomegalias de diferentes tamaños; entre ellas tenemos las producidas por los abscesos esplénicos de origen variado. En la bibliografía nacional revisada, el último caso de absceso esplénico publicado fue en 1985 (1) por lo que en los últimos 18 años no se ha reportado incidencia en el país, y en nuestra provincia nunca. Por considerarse una entidad no frecuente consideramos oportuno referirnos a ella mediante el estudio y seguimiento de un paciente tratado en nuestra provincia, lo cual requirió una actualizada revisión bibliográfica acerca del tema.

DATOS GENERALES: Se trata del paciente (ECS), de 41 años de edad, masculino, mestizo, chofer, con historia clínica: 40-43-17
MOTIVO DE INGRESO: dolor abdominal, fiebre.

HISTORIA DE LA ENFERMEDAD ACTUAL: Según la anamnesis efectuada por el médico, existe el antecedente de haber recibido un trauma abdominal cerrado hace 2 años, por un accidente de tránsito. El paciente acude al cuerpo de guardia porque hace más o menos un mes tiene dolor en flanco e hipocondrio izquierdo, que se ha ido intensificando con el tiempo; y refiere asimismo, que se acompaña de fiebre de 39°. Con esta información, se decide su ingreso para estudio y tratamiento.

ANTECEDENTES PATOLÓGICOS PERSONALES: trauma abdominal cerrado.

ANTECEDENTES PATOLÓGICOS FAMILIARES: no refiere.

DATOS POSITIVOS AL INTERROGATORIO: dolor en flanco e hipocondrio izquierdo.

SIGNOS POSITIVOS AL EXAMEN FÍSICO:
Boca abierta: lengua saburral y seca.
Aparato respiratorio: en el hemitórax izquierdo, hacia su base, las vibraciones vocales, sonoridad pulmonar y el murmullo vesicular están disminuidos. Frecuencia respiratoria: 22 respiraciones por minuto.
Abdomen: en el hipocondrio izquierdo se encuentra ligera contractura; dolor a la palpación superficial, profunda y a la descompresión brusca; la percusión es dolorosa y se comprueba matidez esplénica. No se precisa esplenomegalia debido al dolor.

COMPLEMENTARIOS: Se realizan los siguientes estudios: orina (normal), leucograma: 13 x 109 / L; Hb. 140 g/l; Hto. 0.44 L/L; Rx de tórax: elevación del hemidiafragma izquierdo. El ultrasonido informa: bazo aumentado de tamaño con múltiples imágenes de baja ecogenicidad, la del polo inferior mide 130 x 55 mm, dos en la parte central que miden cada una 22 x 20 mm. La laparoscopia informa: el bazo no se visualiza por estar cubierto por el epiplón.

DIAGNÓSTICO: absceso esplénico.

COMENTARIO

Los abscesos esplénicos no son frecuentes, nosotros obtuvimos una tasa de 0.15 por cada 100 mil ingresos hospitalarios y 0.20 por cada 10 mil, estudiados en el Servicio de Cirugía General. Al-Hajjar (2) refiere que se han encontrado entre 0.14 y el 0.7 en autopsias realizadas. Westh (3, 5) reporta que en Dinamarca la incidencia de absceso esplénico es de 0.056 % por cada mil altas hospitalarias cada año y de 0.0049 % de las autopsias practicadas anualmente.

Smyrniotis (4, 9), en su revisión, informa que la edad media es de 43 años, con un rango entre 7-79 años; Phillips (5, 21) ofrece cifras semejantes: edad media de 43 años, con un rango entre 2 y 83 años. Como lo muestra este estudio, y según lo reportado por la literatura mundial, el absceso esplénico se puede presentar a cualquier edad. En las series revisadas Torres (6) informa el predominio del sexo masculino 70 % y Chiang (7, 11) el 62%.

La causa del absceso esplénico en nuestro paciente fue un traumatismo abdominal por un accidente de tránsito que sufrió hace dos años. Entre el resto de las causas que pueden producir absceso esplénico, que mencionan diferentes autores, están: los émbolos sépticos 75%, principalmente debido a endocarditis, por sí misma, o por prótesis valvulares sépticas (3, 9, 10) y los focos sépticos (2, 11, 12). Los traumatismos abdominales ocupan el 15.0 % y por continuidad el 10 %, como puede suceder con el cáncer de las vísceras vecinas (13, 14, 19).

Existen factores predisponentes como son los pacientes inmunodeficientes, los que reciben quimioterapia oncológica, inmunosupresores en los trasplantes y el SIDA. Se mencionan también la drogadicción, el alcoholismo, la diabetes mellitus, leucemia y las hemoglobinopatías (1, 22, 23).

Al paciente estudiado por nosotros no se le pudo realizar el cultivo de gérmenes, pero cualquiera de ellos pudo estar presente o en combinaciones, fundamentalmente en los inmunodeprimidos. En la literatura revisada los gérmenes más frecuentes son: la Salmonella, la Escherichia Coli, el Estafilococo y bacteroides. Se han reportado casos de abscesos esplénicos por Mycobacteria tuberculosa y por Yersinia (15, 16, 17).

Hay que estar sien pre muy alerta para poder diagnosticar el absceso del bazo, ya que su cuadro clínico no es típico, nos puede ayudar el antecedente de una afección cardíaca o quirúrgica de esta esfera, un trauma abdominal o un paciente con antecedentes de inmunodeficiencia. Ng KK (18), en su serie de 30 pacientes, observó la fiebre en el 92 %, el dolor en hipocondrio izquierdo (77%) y la leucocitosis en el 66 %. Phillips (5), en su informe sobre pacientes halló que la fiebre se presentó en el 69.0 %, dolor en el hipocondrio izquierdo en el 56 %, náuseas y vómitos en el 38.0 % y la esplenomegalia en el 31 %.

La Tomografía Axial Computarizada (TAC) y el Ultrasonido (US) abdominal, son los dos estudios más efectivos para diagnosticar el absceso del bazo; Ooi (19), en su investigación realizada en 287 pacientes portadores de absceso esplénico encontró que la TAC tenía un 92.2 % de sensibilidad y el US el 87.2 %. El tratamiento de elección para el absceso esplénico es la esplenectomía total o la conservadora, esta última está en dependencia del estado local del bazo, así como de la habilidad del cirujano. También forman parte del arsenal terapéutico la aspiración percutánea con aguja y el drenaje percutáneo con sonda, ambas guiadas por la TAC o el US. Las tres formas de tratamiento deben ir acompañadas de antibióticos de amplio espectro. Phillips (5) detectó en su estudio que el 36.0 % de los abscesos son polimicrobianos, aunque la esplenectomía sigue siendo el tratamiento habitual (4, 7), el drenaje percutáneo guiado por la TAC o el US, pueden ser oportunos en los pacientes cuidadosamente seleccionados.

La mortalidad por absceso esplénico sigue siendo alta (10-20 %), y esto está en dependencia de si el absceso es único o múltiple, si tiene o no gas en su interior, si el paciente está inmunodeprimido o no. Changchien (20, 22) informó en su serie que la mortalidad es más alta en los abscesos múltiples que en los solitarios, y si se acompaña de gas, el pronóstico es malo.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

1. Canora Lebrato J, Aguilar Martínez JL, Soto Mas J, Aranda Valle C, Rico Irles J Absceso esplénico: presentación de un caso y revisión de la literatura. An Med Intern 1999; 16: 31-34.
2. Arazo P, Muñoz JR, Aguirre JR, Mur M, Pascual A, García Aranda A et al Absceso esplénico. An Med Intern 2000; 7: 144-146.
3. De Górgolas M, Fernández Giusti A, Azofra J, Ezpeleta C, Barros C, Renedo G et al Abscesos esplénicos: estudio clínico-microbiológico de quince casos. Rev Clin Esp 2001; 189: 278-282.
4. Phillips GS, Radosevich MD, Lipsett PA Splenic Abscess. Arch Surg 2007; 132: 1331-1336.
5. Canora Lebrato J, Aguilar Martínez JL, Soto Mas J, Aranda Valle C, Rico Irles J Absceso esplénico: presentación de un caso y revisión de la literatura. An Med Intern 2002; 16: 31-34.
6. Caballero P, Jiménez G, Ostiz S, Sánchez C, Cordero JL, Aizcorbe M Absceso esplénico por Salmonella. Utilidad del drenaje percutáneo. Cir Esp 2005; 63: 228-229.
7. Robles P, García-Gallego F, De Alba J, García J, Domínguez FJ, Oliver JM Endocarditis protésica y absceso esplénico causados por Clostridium clostidiformis. Rev Esp Cardiol 2006; 50: 360-362.
8. Calderón Amigo R, Corell Planalles R, Todolí Tomás G, Navarro Roldán J, Mor Gorrochategui C, Bertomeu Blanch F Fístula esplenopleural secundaria a un absceso esplénico de origen brucelósico. Cir Esp 2004; 63: 318-320.
9. Villalba Ferrer F, Martí Cuñat E, Puche Pla J, Durán Bermejo MI, Bordallo Cortina A, Domingo del Pozo C et al Absceso esplénico como complicación de una pancreatitis aguda. Cir Esp 2004; 66: 466-468.
10. Di Cataldo A, Trombatore G, Candiano C, Rodolico MS, Li Destri G, Licata A Absceso esplénico. Rev Esp Enf Digest 2002; 81: 289-290.
11. Herman P, Oliveira e Silva A, Chaib E, D'Alburquerque LC, Pugliese V, Machado MCC et al Splenic abscess. Br J Surg 2005; 82: 355.
12. Rendón Unceta P, Soria de la Cruz MJ, García Gullón C, Morales Ponce F La ecografía en diagnóstico y tratamiento de los abscesos esplénicos. Rev Esp Enf Digest 1994; 85: 58-59.
13. Goerg C, Schwerk WB Color Doppler imaging of focal splenic masses. Eur J Radiol 1994; 18: 214-219.
14. Villalba Ferrer E, Martí Cuñat E, Puche Pla J, Durán Bermejo MI, Bordallo Cortina A, Domingo del Pozo C et al. Absceso esplénico como complicación de una pancreatitis aguda. Cir Esp 2003; 66: 466-468.
15. De Górgolas M, Fernández Giusti A, Azofra J, Ezpeleta C, Barros C, Renedo G et al. Abscesos esplénicos: estudio clínico microbiológico de 15 casos. Rev Clin Esp 2001; 189: 278-282.
16. Iraburu M, Sánchez Porto A, Fernández López M, Martín E, García Bragado F. Absceso esplénico solitario curado tras drenaje percutáneo. Enferm Infecc Microbiol Clin 2004; 8: 323-324.
17. López Cano A, Gómez del Río S, Muñoz Benvenuty A, Lucero Paul MI, Sánchez Sierra MC, Bornay Barrachina E et al. Drenaje percutáneo de abscesos esplénicos guiado por ecografía. Gastroenterol Hepatol 1999; 22: 402-404.
18. Westh H, Reines E, Skibsted L. Splenic abscesess: a review of 20 cases. Scan J Infect Dis 1990; 22: 569-73.
19. Madoff L C, Splenic abscess. En Mandell, Douglas & Bennett's Principles and Practice of Infectious Diseases. Mandell G L, Bennett J E, Dolin R, eds. Sixth Edition. Philadelphia. Elsevier Churchill Livingstone 2005; p 967-8.
20. Gatica M A, Morales H, Harz C, Espinoza A. Abscesos esplénicos múltiples, presentación de 2 casos. Rev Méd Chile 2003; 121: 553-6.
21. Troncoso P, Geni R, Llanos O. Absceso esplénico. Rev Méd Chile 2004; 116: 563-5.
22. Organización Mundial de la Salud. Clasificación estadística Internacional de enfermedades y problemas relacionados con la salud. 10ª revisión. V 3. Lista tabular. Washington DC. Organización Panamericana de la Salud. 2005.
23. Nelken N, Ignatius J, Skinner M, Christensen N. Changing clinical spectrum of splenic abscess. A multicenter study and review of the literature. Am J Surg 2007; 154: 27-34.

 

  • Copyright © 2000-2008, Revista 16 de Abril
  • Revista Científico Estudiantil de las Ciencias Médicas de Cuba
  • Fecha de actualización: 28 de abril de 2008
  • Webmaster: Pavel Polo Pérez
  • URL: http://www.16deabril.sld.cu
  • Los contenidos que se encuentran en nuestro sitio están dirigidos fundamentalmente a estudiantes y profesionales de la salud.
  • Abre nueva ventana: Logo de validación de XHTML 1.0 Transitional | Abre nueva ventana: Logo de validación de hojas de estilo