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Recuento histórico-epidemiológico sobre la Peste Bubónica

Dr. Yuri Arnold Domínguez.*

* Residente de 1er. Año de la Especialidad Higiene y Epidemiología, Maestrante en Enfermedades Infecciosas y Tropicales, Instituto Nac. De Higiene y Epidemiología.

Tal vez la plaga más famosa de la historia fue la peste bubónica del siglo XIV. Se estima que 20 millones de personas (entre un tercio y la mitad de la población de Europa) murieron en la epidemia. En 1346 llegaron informes a Europa de que una devastadora enfermedad originada en China estaba afectando muchas partes de Asia. Al año siguiente una misteriosa enfermedad apareció en Italia. Barcos procedentes del mar Negro atracaron en el puerto de Messina; los marineros estaban infectados con furúnculos negros en sus axilas e ingles. Era la peste bubónica (1).

Esta terrible epidemia, se conoce en la literatura histórica como la "peste negra". Tradicionalmente se ha puesto mucho énfasis en la importancia de dicha epidemia, considerada en numerosas ocasiones no sólo como la causa principal de la fractura demográfica que sufrió la Europa cristiana en los años siguientes, sino incluso como el factor decisivo en el desencadenamiento de la propia crisis. La historiografía de las últimas décadas, en cambio, sin minusvalorar el significado de la peste negra, entiende que su impacto se produjo sobre una sociedad que ya se encontraba en una evidente fase regresiva. En todo caso la difusión de la mortal epidemia sirvió para dar un tinte homogeneizador a la depresión en marcha.

La peste negra causó una conmoción tan grande porque presentaba caracteres espectaculares, tanto en las manifestaciones de la enfermedad, como en la rapidez de su avance y sobre todo, en sus efectos letales y es que la peste negra inauguraba un periodo en la historia de las epidemias. "Esta fue la primera et grande pestilencia que es llamada mortandad grande", según aseveró en una crónica el rey de Castilla, Alfonso XI. Todos los ramalazos pestilentes que se propagaron en años sucesivos fueron considerados, simplemente, como apéndices, por supuesto desagradables, de la gran epidemia de 1347. El historiador francés Le Roy Ladurie afirmó que la difusión de la peste negra fue el primer paso en la unificación microbiana del mundo.

La enfermedad fue tan letal que se supo de personas que se acostaban bien y morían antes de despertar. Hubo dos tipos de la plaga. El primero era interno; causaba hinchazón y sangrado interno. Éste se esparcía por medio del contacto. El segundo tipo estaba en los pulmones y se esparcía por medio de microbios transmitidos por el aire al toser. No había ninguna prevención ni ningún remedio conocido, ciudades enteras quedaron despobladas. La estructura social se vino abajo. Los padres abandonaban a sus hijos y los esposos y esposas se dejaban unos a otros para ir a morir. En muchos casos no había nadie que pudiera enterrar a los muertos, tanto por temor al contagio como por falta de interés. En uno de los informes se decía que habían contado 5.000 cadáveres en un campo (2).

En aquella época, la Biblia era el medio principal para analizar cualquier calamidad natural. La única forma de entender lo que estaba sucediendo era creer que el mundo estaba llegando a su fin.
Parecía que no había esperanza para el futuro, el siguiente pasaje bíblico demuestra lo antes dicho: Cuando Dios liberó a Israel de Egipto, les dijo que ninguna de las enfermedades de los egipcios vendría sobre ellos (Éxodo 15:26). No obstante, si desobedecían y quebrantaban el pacto, entonces la enfermedad vendría sobre sus familias. Notémoslo: “Pero acontecerá, si no oyeres la voz del Eterno, tu Dios. . .” “El Eterno traerá sobre ti mortandad, hasta que te consuma de la tierra a la cual entras para tomar posesión de ella”…

El Apocalipsis muestra la misericordiosa intervención de Dios en los asuntos humanos, tanto para corregirlo como para salvarlo de la destrucción. “Dios traerá justicia a la tierra, pero primero habrá un tiempo de tribulación sin precedentes” (1) (3).
• La pandemia de 1665

La peste bubónica también hizo su aparición en los tiempos modernos. La peste negra de Londres (1664-65), produjo más de 30 000 muertes, pero esta cifra no refleja el verdadero número de fallecidos, ya que la población escondía a las personas que se iban contagiando escondiendo la enfermedad el mayor tiempo posible, por temor a ser encarcelados en sus casas , al reportar de alguien con peste; en la puerta se escribía una cruz roja con la inscripción: "Dios, tened piedad de nosotros", con un vigilante permanente por cuatro semanas, hasta declarar sanos a sus habitantes, terminando finalmente en un ataúd; así que para evitar el arraigo domiciliar, familias huyeron de Londres, al saber que uno de sus miembros tenía peste , otros escapaban y la propagaron a ciudades cercanas, contaminando toda Inglaterra, los médicos más famosos de ese tiempo no sabían como tratar la peste.
Los bubones que aparecían en axilas e ingles, se trataban con cataplasmas calientes, fármacos cáusticos , eran reventados con bisturí, se drenaban, pensando que de esa manera se recuperaría, siendo esto totalmente inútil , en consecuencia los médicos no atendían consultas por miedo, desesperación o porque también habían fallecido.

En el otoño de 1666 la peste desapareció de Londres, y Lugo en 1720, excepto por rebrotes aislados, tuvieron drásticas consecuencias en la estructura: económica, intelectual y social de la Europa medieval, acelero su caída, y estableció un nuevo precio a la mano de obra en los superviviente de la peste , modificó la antigua actitud en la población humana a la enfermedad, quienes pensaban que era un castigo divino , pues su origen era terrenal . No obstante al principio se culpó los "vapores venenosos", a "humos pútridos", al "aire corrompido", más que al pecado ó por la falta de fe religiosa , los primeros intentos de cuarentena no fueron efectivos, pero sentaron las bases de sanidad pública , en algunos lugares la peste sin explicación desapareció sin provocar epidemia, en la historia la peste desapareció de Europa hasta 1720, cuando se eliminó la rata negra, a la par con la construcción de viviendas que evitaron la insalubridad y el hacinamiento; la otra rata, la gris adaptada a la ciudad, desplazó a la negra al cruzar el Volga desde Rusia Oriental, la pulga de la rata doméstica es menos eficaz que la negra como vector de la peste al hombre (4)(5).

En 1894 un brote epidémico en Cantón y Hong Kong dejó entre 80.000 y 100.000 muertos, y en un período de 20 años la enfermedad se extendió desde los puertos del sur de China por el mundo entero y causó más de 10 millones de muertes.
En 1899 la peste llegó a los Estados Unidos desde Asia. Todavía hay numerosos casos en ese país, y aproximadamente 15 personas mueren cada año (5).
Al inicio de la microbiología se especuló el origen de la peste, pero hasta 1910 un cambio en la orientación de la moda femenina provocó una súbita demanda de la piel de marmota de Manchuria, llevando a miles de cazadores chinos sin experiencia en la captura de este roedor, el cual habitante de zonas endémica de peste , la captura de las marmotas la realizaban cazadores profesionales, quienes mantenían una antigua tradición: "nunca cazar a las enfermas", pero los inexpertos atrapaban las fáciles, que eran las enfermas, poco tiempo después esos cazadores regresaban con peste e infectaron a personas en las posadas, hacinadas e insalubres de Manchuria, en China, así entre 1910 y 1911 comenzó una epidemia de peste bubónica que mató 60,000 personas.

• La Peste Bubónica como arma biológica
En toda su historia, la peste ha sido utilizada como una arma ofensiva contra los seres humanos. Los mongoles acostumbraban catapultar cadáveres contaminados con la peste sobre las murallas de las ciudades sitiadas. A medida que la enfermedad se esparcía entre la población encerrada, morían millares de personas (6).
Durante la segunda guerra mundial, Japón dejó caer sobre China pulgas infestadas de peste. La investigación norteamericana que surgió de la experiencia de la guerra condujo a unas investigaciones que duraron varias décadas. Estas investigaciones demostraron que la guerra biológica era un método factible de hacer la guerra.

La peste es contagiosa, pero en la época medieval se pensaba que la sola mirada de una persona infectada en agonía, era suficiente para transmitirla. Otra variedad en la septicémica, la persona aparentemente sana se acostaba y moría mientras dormía. La población europea más importante, estaba dedicada al cultivo de suelos de los nobles y de la iglesia: la peste enfermó más a los agricultores, que a otros grupos de la sociedad medieval.

"La virulencia de la peste causó un impacto mayúsculo en la población", escribió en Holanda un sacerdote de Flandes; "cuando un enfermo moría, quienes estaban ahí en su agonía, lo visitaron, lo trataron, e incluso quienes lo sepultaron, también perecían", la peste acabó con la población, que no contendía lo que sucedía, algunos huían al campo para aislarse, creían que la evitarían, pero en realidad la transportaban a otros lugares.
Los médicos no tenían idea para su prevención y menos aún para su cura, conocían tratamientos útiles para otras enfermedades pero no para la peste, pues sus conceptos se asociaban con la astrología, no con la ciencia médica, Guy de Chauliac, médico de la corte papal, escribió: "la peste fue vergonzosa para los médicos, que no lograban evitarla y/o curarla, por miedo al contagio; en ocasiones, ni siquiera se atrevían a visitar enfermos".
Los médicos aconsejaban a la población el aislamiento del viento del sur que según ellos causaba el contagio de la peste, como tampoco acercarse a las costas o pantanos, que eran el originen de los vapores corruptos. Cuando no había opción, la población permanecía en las ciudades, la única recomendación sanitaria consistía en aspirar fuertes olores de maderas aromáticas, de polvos quemados en el fogón "para contrarrestar el efecto del viento del sur con peste" (7).

• El agente causal de la peste
La peste tiene una variedad de pulmonía contagiosa y la neumónica, trasmitida directamente de un hombre a otro, por aerosoles de los enfermos que expulsan la bacteria al toser. Ambas clases son causadas por Yersinia pestis, identificado hasta 1894, sus principales reservorios, son los roedores salvajes: marmotas y topos, estos habitan en las estepas de Asia Central, el riesgo es que la pulga los invade cuando pica a la rata negra o doméstica.
• Epidemiología
La Yersinia pestis es endémica en roedores silvestres de Europa y Asia y llegó a América, específicamente a los Estados Unidos (EUA), desde principios del siglo XX, probablemente transportada por las ratas que viajaron desde Europa a California. Actualmente se reporta peste endémica en ratones silvestres del oeste de los EUA; el 99% de los casos que existen en el sur de Asia, tienen un ciclo de enzoótico a selvático, donde la transmisión se produce desde los animales silvestres (por las pulgas que tienen en sus cuerpos) hasta la rata doméstica.
En los EUA, el perro de la pradera es un reservorio, como otros roedores, aunque con relativa resistencia a la enfermedad y sus síntomas. Los datos más fidedignos provienen de los EUA, en donde el hombre es un huésped accidental, en estos sitios el hombre adquiere la peste por la mordedura de pulga de ciclo selvático. La peste de la ciudad o del ciclo urbano no existe en EUA (6) (7).

• La situación de la peste en la era actual
Actualmente la amenaza persiste, en América del Norte (Estados Unidos), el riesgo potencial por los roedores salvajes, reservorios naturales de la enfermedad. Un ejemplo, de lo que puede suceder se dio a principios del siglo XX en el estado de California, donde se registraron casos de peste en el barrio chino de San Francisco; de inmediato el Gobierno Federal envió a un funcionario de Salubridad para su control, pero los californianos se indignaron, por la sola sugerencia de que había peste bubónica en el estado y manifestaron su malestar, atacando públicamente a dicho funcionario. Por esta acción fueron obligados, bajo amenaza, de pasar por una cuarentena federal, que planteaba no autorizar la salida del estado a sus habitantes, así como a sus mercancías si antes no eran requisados por las autoridades competentes; esta fue una disposición necesaria para controlar la expansión de la enfermedad. Por su parte, la autoridad local usó veneno, con el propósito de eliminar a la rata doméstica, así como otras medidas de prevención para el control de la rata urbana, cuando esta trae el contagio de la peste por las pulgas de las ardillas que habitan en los bosques.
La pulga de la rata urbana diseminó la peste en California, en 1919, donde se reportaron 14 enfermos en Oakland. En 1924, en Los Ángeles, 30 personas murieron lentamente a causa de la peste, transmitida por las pulgas de las ardillas, extendiéndose a 15 estados occidentales de la Unión Americana (7).
La peste negra fue la primera gran pandemia de la humanidad, que obligó a la sociedad de esa época a reflexionar con angustia, desesperación e impotencia, a reconocer que el verdadero origen de la enfermedad, que nada tenía que ver con creencias religiosas, superstición y prejuicios, pero que en realidad estuvo asociada con la falta de educación ambiental, de respeto a la vida salvaje, y obviamente, a una pobre calidad de vida.

Referencias bibliográficas
1. Gil ligan, P.D., Smiley, L.M. and Shapiro D.S. 1997. Cases in medical microbiology and infectarious diseases. 2o. ed. American Society for Microbiology. Herndon. V.A. USA.
2. Hare, R. Diseases in Antiquity. 1967. Brothwell, D. and Sandison, A.T. Eds. Thomas Springfield, III, pp. 115-131.
3. Moller-Christensen, V. 1967. Diseases in Antiquity, Brotwell, D. and Sandison, A.T. Eds. Thomas Springfield, III, pp. 295-306.
4. Panum, P.L. 1940. Observations made during the epidemic of mcasles on the Faroe Island in the year 1846. American Publishing Association, New York, USA.
5. Rosenberg, E. 1999. Microbial ecology and infectious disease. América Society for Microbiology. Herndon. VA. USA.
6. Servin-Massieu, M. 2000. Microbiología, vacunas y el rezago científico de México a partir del siglo XIX. Instituto Politécnico Nacional. Centro Interdisciplinario de Investigaciones y Estados sobre Medio Ambiente y Desarrollo, México.
7. Talaro K. and Talaro A. 1999. Foundations in microbiology. 3º. ed. Ed. NCB/Mc Graw-Hill Chapter 1:1-6, 10-24.
8. Readers Digest Association. 1989. Great disasters, dramatic true stories of nature’s awesome powers. Readers Digest Association. Ed. USA.

 

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