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LA ENTREVISTA DEL MES

ALFREDO DUEÑAS CARRILLO

Sencillo y capaz dirigente en su etapa estudiantil, es hoy, un prestigioso cirujano maxilofacial que no ha perdido el entusiasmo y la responsabilidad juvenil

Por Magali González Camacho

Con su amplia y diáfana sonrisa nos recibe en plena faena laboral. Ahora, encontramos a un joven un poco más maduro, pero que conserva la frescura y encanto de aquellos años en que fue director de la revista “16 de abril”...
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Alfredito, como lo llamábamos entonces, ha sido el único director dedicado a la especialidad estomatológica que ha tenido la publicación en los últimos 23 años, pues el resto ha preferido la Medicina.

Por eso, lo busqué para conocer qué ha estado haciendo desde el momento de su graduación, en el curso académico 1999-2000, en el que resultó ser el Graduado más integral de Ciudad de La Habana, para orgullo de Ramona, su humilde y esforzada mamá, que trabajó muy duro para que su único hijo culminara felizmente su carrera.

Para mí, tan ligada a los jóvenes que han integrado las sucesivas Directivas Estudiantiles a lo largo de los casi 23 años en que he dedicado todo mi esfuerzo por lograr una revista con una mayor calidad, la etapa junto a Alfredo y el resto de los compañeros que lo acompañaron fue muy feliz y productiva, ya que siempre hubo una estrecha comunicación entre los estudiantes y profesionales; él, en su carácter de máximo responsable de la publicación fue muy receptivo de las sugerencias que le planteábamos los tres profesionales, y así, el trabajo fluyó con mucha calidad.

Por todo esto, cuando en el año 2001, en ocasión de celebrarse el 40 aniversario de la creación de la revista “16 de abril”, los compañeros que dirigen las Publicaciones Periódicas, del Ministerio de Cultura, dedicaron un stand específicamente para nosotros, e hicieron entrega de un Diploma para el Colectivo, recibido por Dagoberto Semanat Vaillant, quien era el director en aquel momento, me sentí muy contenta, ya que ese período 1999-2001, significó mucho para la revista, y una gran parte de la pelea ganada se debió al compañero Alfredo.

Este gesto, cuyo principal promotor fue el compañero Luis Camejo, quien siempre nos ha apoyado, en los momentos difíciles del Período Especial, contribuyó a que me inspirara y escribiera una breve crónica cuyo título fue UNA FAMILIA QUE HA FRUCTIFICADO.

Han transcurrido 6 años de aquel momento, y aunque la revista desde el año 2000 no se imprime en papel, sí está viva en su soporte digital, y ha continuado fructificando nuevas ideas , sin perder en ningún momento su esencia científica y juvenil, y acerca de esto se refiere mi entrevistado, quien destaca el sentido de pertenencia de los que llevamos más de dos décadas trabajando en la revista, al tiempo que señala que “algo que ha caracterizado a la 16 de abril, la única revista de Ciencias Médicas, conocida en Latinoamérica, dirigida por los propios jóvenes, es la unión y el deseo de realizar una publicación cada día más científica, amena y didáctica de todo su colectivo”.

Luego de esta disquisición, surgida al calor de recordar los años estudiantiles de Alfredo y su permanencia entre nosotros, retomo la conversación inicial y volvemos a aquella etapa…

“En el año 1996 yo atendía la propaganda y era corresponsal en la Facultad de Estomatología, además de ser el Jefe de Investigaciones. Por la política de cuadros de la FEU, y por haberme acercado a la revista con varios artículos y trabajos científicos que fueron publicados; ya en aquella etapa, el compañero Abel García Valdés -quien había sido director desde el año 1994 y se graduaba como médico-, había reconocido mi labor en la revista como colaborador y mi trabajo en la actividad de la investigación, por lo que me propuso en el seno de la FEU, para que yo ocupara dicho cargo. De inmediato comencé a trabajar ( a partir del mes de agosto del año 1996), fungiendo al unísono como presidente de la Gestión de la Federación Latinoamericana de Sociedades Científicas de Estudiantes de Medicina, conocida internacionalmente por sus siglas FELSOCEM, además de ser el presidente del Grupo Nacional de Investigación de la FEU

¿Qué significó para ti la revista “16 de abril”?
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“Resultó ser una verdadera fragua, una escuela en la que aprendí no solo a consolidar mis conocimientos como estudiante, sino también a fortalecerme como cuadro dirigente, aprendí a adoptar decisiones en momentos necesarios, a escuchar planteamientos y finalmente, por consenso, emprender trabajos, misiones dentro del mundo editorial. Y algo muy importante: aprendí a realizar búsqueda de información, conceptos, en la Hemeroteca de Ciencias Médicas, en mi Facultad y me acerqué mucho al colectivo de profesionales de la revista, ya que para escribir y llevar el mensaje informativo a los lectores, es preciso estar bien seguro de lo que se dice y cómo se dice. Además, me adentré de lleno en la fascinante labor de la edición, pues había que entregar la revista en la fecha establecida, según el cronograma organizado por la imprenta “Osvaldo Sánchez”, porque además de la nuestra, se procesaban otras publicaciones, creo que alrededor de 65. La revista fue un complemento muy importante en mi formación como futuro profesional. En ella aprendí a escribir mejor y a profundizar aún más en la labor investigativa que tanto repercute en el sector de la salud, donde es preciso siempre estar al día en lo que a conocimiento, medicamento o técnica terapéutica se refiere. Especialmente recuerdo las secciones “Actualidades terapéuticas” y “Estar al día”, en las que se daban a conocer los fármacos y técnicas modernas de firmas cubanas y extranjeras, materiales que se recopilaban en eventos como “Salud para todos”, “Atención Primaria de Salud” y otras como “Clínico-Patológica”, “¿Cuál es su diagnóstico?” y “Nuestros profesores escriben”, todas con una amplia aceptación entre los lectores estudiantiles, docentes y de otras actividades del sector, incluso personas que no tenían nada que ver con la temática, adquirían la revista en los estanquillos por el precio de un peso, por cuanto les interesaba su contenido.

Alfredo, recuerdo que trabajaste arduamente en los documentos preliminares que se presentaron en el Congreso, celebrado en el Palacio de las Convenciones, al cumplir la Facultad de Estomatología, en el año 1999, sus 100 años de creada.¿Qué experiencia fue para ti ser un activo participante en esta conmemoración?

“Fue muy provechosa mi participación, ya que junto a otros compañeros, pude recopilar y procesar mucha información, hacer búsqueda de diversos materiales relacionados con la historia y desarrollo de la Facultad de Estomatología y al final, entrelazar y unir todo lo acopiado en el documento final. Luego, el evento como tal, culminó y sobrepasó todas las expectativas que esperábamos, porque se habló de la historia de la Facultad de Estomatología, de sus inicios, los doctores que impulsaron la labor docente, los obstáculos que hubo que enfrentar cuando se produjo el éxodo de un buen número de profesores hacia los Estados Unidos, al triunfo de la Revolución. Asimismo, se destacó el intenso trabajo que realizaron los que se quedaron en Cuba y demostraron, que aunque en menor cantidad, los profesionales que habían decidido seguir enseñando y formando nuevas generaciones de estomatólogos en su patria, eran suficientes para hacerlo. En sentido general, todo lo que se analizó y debatió en este congreso fue muy productivo para todos los que tuvimos la oportunidad de participar. Por otra parte, por estar vinculado a la “16 de abril”, se aprovechó la coyuntura para promocionar y difundir en la misma, los resultados positivos de dicho evento.

- ¿En qué año terminaste tu labor como director de la revista?

“En el mes de noviembre del año 1998 decidí dejar el cargo, pues requería mucha atención y horas de labor y ya estaba en la recta final de mi carrera, era necesario priorizar tareas, y decidí dedicarme de lleno a mis estudios, era preciso la profundización y consolidación de los conocimientos adquiridos en las aulas y las prácticas. En esa etapa tuve varios exámenes de premio, participé en diferentes trabajos investigativos, no solo para su presentación en las jornadas de la Facultad, sino también para el Forum Nacional, que cada dos años se celebra en las distintas provincias del país. Realmente no hubiera querido alejarme de la revista, pero en aquel momento pensé que tenía que fortalecerme para culminar mi carrera sin problemas; gracias a este empeño personal, tuve la gran dicha de ser el Graduado más Integral de Ciudad de La Habana, en la especialidad de Estomatología, en el curso académico 1999-2000 y recibir mi título de manos de nuestro querido Comandante en Jefe. Este momento para mí nunca lo he podido olvidar.

- Después de graduado, ¿dónde fuiste ubicado para pasar el servicio social y qué experiencias tuviste en ese período?

“La escuela práctica, la verdadera aplicación de todos los conocimientos, o Servicio Social, que es el nombre que oficialmente se le concede a dicho período, la desarrollé en un lugar conocido como Victorino de Guisa, una zona intrincada y de difícil acceso de la Sierra Maestra, en la provincia Granma. En esta actividad estuve por un año ininterrumpidamente, o sea, los meses finales del año 2000 y el año 2001, exactamente hasta el mes de octubre de este último, fecha en la que regresé a la Ciudad de La Habana para comenzar la especialidad por la que me había decidido: Cirugía Maxilo-Facial, pues se había tenido en cuenta mi expediente docente, haber pertenecido al Movimiento “Plan Talento”, ser miembro activo de la Reserva y otras condiciones políticas como cuadro dirigente de la FEU y la UJC. De manera que desde octubre del 2001 hasta el mes de mayo del 2004, permanecí en el Hospital Clínico-Quirúrgico “Carlos J. Finlay”, donde hice mi Residencia y me convertí en el Cirujano Maxilo-Facial que actualmente soy. No obstante, la Dirección Nacional de Estomatología del MINSAP y el propio Departamento del Gobierno de la Ciudad, decidieron que ocupara el cargo de Director Provincial de Estomatología, en Ciudad de La Habana, misión que cumplimenté desde el 2004 hasta el mes de diciembre del 2006. Una vez liberado del cargo, de inmediato comencé a ejercer mi especialidad en la Clínica Docente Estomatológica del municipio Plaza, ubicada en H y 21, en el Vedado. Te confieso que ahora me siento más pleno y realizado, pues estoy en lo que verdaderamente me gusta: trabajar directamente con los pacientes, con aquellos que reciben agradecidos y muy felices los servicios que les brindo, pues siempre acuden aquejados de dolor o preocupados por la posible pérdida de sus dientes.

Planes futuros…

“Ya tengo 30 años de edad, me siento muy bien con mi compañera y todavía disfruto la insustituible compañía de mi querida madre, a la cual adoro, pues gracias a ella y a la Revolución pude llegar a ser lo que hoy soy… En estos momentos estoy haciendo el Doctorado en Ciencias Médicas, modalidad libre (libro), cuyo título es “Manifestaciones bucales de enfermedades sistémicas”.

La despedida llega, irremediablemente, pero haber conversado con este sencillo profesional me embarga de felicidad, pues yo también me siento que aporté un granito de arena en la formación de un profesional íntegro y capaz, de esos que necesita nuestro pueblo y las hermanas naciones que no tienen la oportunidad de formarlos. Alfredo Dueñas Carrillo es un fiel exponente de ese contingente de profesionales de la Salud al que nuestro Comandante en Jefe siempre se refiere con tanto orgullo; Alfredito es, sin dudas, un digno integrante de ese ejército que cada año se fortalece más, de esos insomnes y verdaderos guardianes de la Medicina Revolucionaria Cubana.

 

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  • Revista Científico Estudiantil de las Ciencias Médicas de Cuba
  • Fecha de actualización: 28 de abril de 2008
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