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Doctor Juan Ubaldo Carrea, ilustre figura en la Odontología Latinoamericana

Autoras:
Alicia Torralbas Velázquez *
Irina Morán Gusieva *
Griselda Pedroso Acosta **

Tutor:
Dr. Alberto Companioni Bachá ***

* Estudiante de 3er año de Estomatología y Alumna Ayudante de Ortodoncia.
** Estudiante de 3er año de Estomatología y Alumna Ayudante de Periodoncia.
*** Residente de 2do año de Ortodoncia.

Instituto Superior de Ciencias Médicas de La Habana. Facultad de Estomatología.
Ciudad de La Habana, 2007.

Resumen
Se realizó una revisión bibliográfica de carácter histórico de quien fuera una figura brillante de la Ortodoncia y la Odontología de América Latina, el profesor Juan Ubaldo Carrea, quien se dedicó en su natal Argentina, al desarrollo docente y científico de la especialidad de Ortodoncia, marcando pautas en una etapa en la que el desarrollo de la misma tenía su cuna en Europa y los Estados Unidos, principalmente. El profesor Carrea realizó más de 200 trabajos investigativos y es el autor de una detallada clasificación de las anomalías de la oclusión; él figura entre los primeros del mundo en emplear la radiografía lateral de cráneo en el diagnóstico ortodóncico, mediante los métodos tradicionales, adicionando a estos su técnica de perfil delineado. Fue el primero en aplicar las proporciones divinas en Ortodoncia y en establecer criterios concretos de la rugoscopía palatina con fines de identificación de cadáveres.

En la presente investigación se realiza una reseña biográfica del autor, y en una segunda parte, se relacionan los aportes más trascendentales de su trabajo, para la Ortodoncia y la Estomatología en general.


Introducción
La Ortodoncia es una de las ramas más jóvenes de la Odontología, no por sus orígenes, pues investigaciones históricas encuentran sus raíces desde la época de Hipócrates, sino por su verdadera evolución científica, que la sitúa alrededor de los últimos cincuenta años, y hoy se encuentra en una verdadera posición ascendente.

Desde sus inicios, esta rama, interesante, simple y compleja a la vez, despertó un entusiasmo extraordinario en aquellos hombres que comenzaron a ejercerla, y que con su estudio y práctica, llegaron a convertirse en grandes maestros, pues cada uno de sus aportes se tradujo en novedosas técnicas y teorías que marcaron el desarrollo de esta especialidad a lo largo de la Historia.1

Uno de estos hombres fue Juan Ubaldo Carrea, docente titular de la cátedra de  Ortodoncia y Odontología Legal, en la Escuela de Odontología de Buenos Aires, que tuvo  una actuación decisiva dentro de la Federación Odontológica Latinoamericana, llegando a ser su presidente. También fue miembro de honor de numerosas entidades científicas y recibió el Premio Internacional Miller, que le confirió la Federación Dental Internacional. La labor productiva de Carrea fue enorme. Dejó publicados gran cantidad de trabajos, siendo sus temas preferidos los de Ortodoncia pura y los institucionales.2

Conocer la historia es una tarea obligada para seguir trazando el camino futuro. Con la intención de que los profesionales dedicados a esta especialidad puedan conocer más acerca de sus orígenes, es que se ha realizado este trabajo, que también tiene como propósito, rendir homenaje a quien fuera una figura brillante de la Ortodoncia y una  personalidad descollante en la Odontología de nuestro continente. Como objetivos nos proponemos relacionar los aspectos biográficos más importantes del profesor Ubaldo Carrea y determinar sus aportes más significativos en el campo de la Ortodoncia y la Odontología.

Apuntes biográficos del Dr. Juan Ubaldo Carrea
Nació en Buenos Aires, el 6 de mayo de 1883 y vivió hasta el 14 de abril de 1956.
Entre los años 1920 y 1922, ya el doctor Carrea se desempeña como Profesor Titular de Técnica de Prótesis Dental, y es designado encargado del Curso de Odontología Legal desde 1926 hasta el año 1928.4 En mayo de 1932 es nombrado por Decreto del Poder Ejecutivo, Profesor Titular de la recién fundada cátedra de Ortodoncia. Así nació la enseñanza de la Ortodoncia en su país.1 Por su maravillosa intervención e inventiva y su fecundo trabajo en la investigación, se convierte en Profesor Titular de Odontología Legal e Historia de la Odontología desde 1933.3

La labor productiva de Carrea fue intensa y para nada exclusiva de la Ortodoncia pura. Abordó con la misma intensidad temas, tanto institucionales como de investigación, llegando a publicar más de 200 trabajos.

En el campo investigativo, la métrica fue su método; él escrutaba en lo más intrincado de las igualdades, las medidas dentarias y maxilares, con las que demostró, vinculado a la Ortodoncia, incontrastables verdades con la modestia y sencillez de un sabio.4

El 16 de junio de 1933, propició la fundación de la Sociedad Argentina de Ortodoncia en su propia Cátedra y llegó a ser el Primer Presidente Honorario y Presidente de su Tribunal de Honor y Miembro del Cuerpo Asesor de Ortodoncia.3

Entre 1914 y 1944 fue designado, de oficio, Perito Odontológico, en cuya labor tuvo gran lucimiento pericial, por su erudición. Carrea fue fundador de la Sociedad Argentina de Ortodoncia, mediante el acta – 3, del 28 de diciembre  de 1933 y figura en la misma como Presidente Honorario, cargo que ejerció hasta su muerte.

Carrea fue miembro honorario de Instituciones de México, Bolivia, Brasil, Chile, España, Venezuela, Guatemala, Perú, Puerto Rico, Estados Unidos, Costa Rica, Colombia y La Habana (Cuba).

Una de sus  distinciones honoríficas que transmutan grandeza y suficiencia fue el Premio Internacional Miller, con el que es laureado por la Federación Dental Internacional, el 5 de agosto de 1946. También fue fundador de la Federación Odontológica Argentina (FOA), y fungió como su Presidente por seis períodos.

El profesor Carrea se convierte en uno de los más fervientes propulsores de la Federación Odontológica Latinoamericana (FOLA) y ocupa la presidencia de dos de sus Congresos. La Sociedad Argentina de Ortodoncia y muchos ortodoncistas de Latinoamérica toman su figura como emblema para la continuación de los ideales que hace tanto tiempo le dieron creación.3


Clasificación de Carrea
La clasificación de este autor es amplia y completa; registra y agrupa todos los tipos posibles de anomalías en los tres sentidos del espacio y este procedimiento ofrece la ventaja sobre otras clasificaciones de que permite no olvidar la clave de la oclusión de los molares, registro intrabucal de gran importancia y fija su correcta posición por medio de un plano cráneo-dentario que preconiza y denomina plano ormafrón molar.

Para poder utilizar la clasificación de este autor es necesario aplicar, además del plano sagital y el horizontal de Frankfurt, tres planos propios, que son:

1)El plano facial glabelo mentoniano,
2)El plano ormafrón molar.
3)El plano dento-oclusal

La aplicación de esta clasificación en el paciente se obtenía por medio de las radiografías extraorales precisas con perfil blando delineado, y luego, sobre un calco o sobre la misma placa, el trazado de dichos planos. Previamente, para mejor ubicación de los puntos principales se debían haber marcado los mismos con pequeños reparos radiopacos.

Como terminología utilizaba el radical nasia, y para el maxilar inferior el radical mentonismo. Como prefijos: pro, retro, latero, linguo, vestíbulo, intra, extra y caos dentario. Establece 10 clases a saber:

La primera clase, Ortonasia u ortomentonismo: Es la equivalente posible a la clase I de Angle o neutroclusión de Lischer.

Segunda clase: pronasia o retromentonismo. Sería equivalente a la segunda clase de Angle o distoclusión de Lischer.

Tercera clase: promentonismo o retronasia. Esta sería equivalente a la clase 3 de Angle o mesioclusion de Lischer.

Cuarta clase: Pronasomentonismo- Desplazamiento hacia mesial de los cuatro primeros molares superiores e inferiores y por consecuencia de los maxilares.

Quinta clase: Retronasomentonismo- Desplazamiento hacia distal de los cuatro primeros molares permanentes, es decir, lo contrario a la anterior.

Sexta clase: Lateronasia- Son desviaciones en el sentido horizontal del maxilar superior que se miden y se diagnostican por el plano medio sagital que debe coincidir con la línea glabelo-mentoniana.

Séptima clase: Lateromentonismo – Son desviaciones en el sentido horizontal del maxilar inferior y que se miden y diagnostican por el plano medio sagital.

Octava clase: Intranasia o intramentonismo- Son desviaciones en sentido vertical. Se diagnostican por los planos horizontales como el dento oclusal o el de Frankfurt. En esta clase Carrea agrupa las anomalías verticales que se evidencian por un acortamiento de la distancia espino-mentoniana.

Novena clase: Extranasia o extramentonismo - A la inversa de la clase anterior aquí se agrupan las anomalías que se caracterizan por un aumento de la línea de Nevresé.

Décima clase: Caos dentario- El autor agrupa en esta clase aquellas anomalías que no responden a ninguna de las determinaciones de los planos principales por él aplicados por un grave desequilibrio de arcadas, cara y relaciones dento-craneales. 1, 5

Carrea en la Cefalometría
Entre sus estudios se destacan los de cefalometría y Carrea figura entre los primeros del mundo en emplear las radiografías laterales de cráneo en el diagnóstico ortodóncico en una etapa en la que en la Ortodoncia se debatía la incapacidad de los medios existentes para el diagnóstico de las relaciones de las bases óseas.

En el año 1922 presenta su análisis cefalométrico y en el año 1923 publica su trabajo “perfil delineado”, para la obtención de telerradiografías con el doble perfil, distinguiendo las partes blandas de las óseas. Para esto empleaba un alambre de plomo que ajustaba en la cara del paciente, siguiendo el plano sagital. Empleó su cefalograma para crear una amplia y completa clasificación de anomalías de los maxilares en los tres sentidos del espacio, sin dejar de tener en cuenta las relaciones dentarias.5, 6

Carrea fue un estudioso de la Antropología y llevó a la Ortodoncia el empleo de ángulos y mediciones lineales del cráneo y a él se debe la descripción del punto ormafrón, que sentó pautas en el diagnóstico clínico de su época. En el año 1924 es publicada su "Técnica a Perfil Delineado", en la Semaine Dentaire, en París. Esta técnica, y sus trabajos de planimetría, con medidas y relaciones de sus planos Mentoglabelar y Ormafrón-Molar, con otros de cráneo y cara, lo convierten en el autor del primer Cefalograma, tal como lo reconoció Viken Sassouni, ya que todos contienen normas que aún hoy permanecen inconmovibles, mostrándose como precursor de las actuales cefalometrías de ortodoncia.4


Determinación de talla por medio de dientes

“Dádme un diente y os fijaré la persona.”


“Todo ser viviente lleva en sí su patrón de medida y todos los elementos orgánicos guardan precisas relaciones proporcionales”, dijo el profesor Carrea en 1920, en sus “Ensayos odontométricos”.7 El tiempo transcurrido lleva a convencernos de la exactitud del enunciado, pues  desde entonces hasta hoy, todos los ortodontómetras son predeterminadores de la oclusión dentaria humana en base a que los dientes de la mandíbula y los del maxilar “guardan las precisas relaciones proporcionales” que los habilita para su exacta ubicación en las arcadas dentarias. La oclusión dentaria humana supone, como regla fija e invariable, que los dientes guardan sus relaciones precisas, en el niño, en el adulto y en el viejo. Las relaciones de normalidad oclusal en el niño, se cumple a los seis años, luego a los doce, a los dieciocho y a los veinticuatro años, para llegar a la vejez.

El cálculo de la talla a partir de las dimensiones de los dientes, está basado en la proporcionalidad de aquellos con la altura del individuo. La odontometría  tiene la finalidad  de relacionar las medidas dentarias con las del esqueleto óseo. El doctor Ubaldo Carrea logró  establecer la talla humana con fundamentos científicos, después de estudiar, medir y comparar cientos de cráneos.

En sus estudios, se basó en los diámetros mesodistales de un incisivo central, un incisivo lateral y un canino inferior y comprobó que la suma en milímetros  de estos, constituye un arco de circunferencia que abarca esos tres dientes.  La cuerda de este arco es la medida fundamental del diagrama que representa la arcada dentaria y que es denominada por este autor radio-cuerda inferior.4

Considera que la talla humana debe encontrarse entre dos medidas: una máxima, proporcional a la medida del arco, y otra mínima en proporción al radio-cuerda. La talla masculina se aproximará más a la talla máxima, mientras que la femenina lo hará a la talla mínima. Para llegar a esta conclusión  utilizó el método matemático, cuyas fórmulas son las siguientes:

formula1

La exageración de la medida está dada por la fórmula siguiente:

formula2
 
 
Carrea llega a la conclusión, por estas fórmulas, de que la talla masculina se aproximará más a la talla máxima, mientras que la femenina lo hará a la mínima. Estas mediciones son útiles en caso de descuartizamiento o cuando por cualquier otra causa se dispone de restos con piezas dentarias.8

Cuanto más se avanza en el estudio del desarrollo humano, y particularmente de la cabeza, se comprueba la inestabilidad de las leyes rígidas que fijan puntos como invariables. La normalidad facial exige el equilibrio arquitecturalmente hablando. Si lo supernormal fuera corriente, se encontrarían dos personas físicamente idénticas, cosa imposible, pero, se admite la ley de las proporciones humanas y de allí se infiere que cada persona lleva su patrón de medida, afirmaba Carrea. El patrón de medida humano son los dientes, y por ellos, podemos determinar la talla individual y precisar la forma de las arcadas y dimensiones de la cara y la cabeza.7, 9

Carrea y el canon de belleza. La cara humana y el compás de oro
Que se conozca, el profesor Carrea fue el primero en introducir las proporciones divinas en la Ortodoncia, específicamente en sus trabajos de planimetría. El 10 de noviembre de 1950 imparte una conferencia en Chile que tituló “La Cara Humana y el Compás de Oro”. 10

Según Carrea, el canon de la belleza existe para cada persona individualmente, y cuando se convierte un ser con todas las proporciones de belleza exactas, entonces estaremos hablando de belleza perfecta; por esto la armonía humana debe responder a una métrica de relación que nada puede escapar de su control y si no se puede pretender hallar una medida absoluta de valor, es posible dar una clave de relación para que se fijen las reglas capaces de admitir las variantes de formas y tamaños entre todos los seres y todas las razas.5, 11

Carrea siempre mantuvo el criterio de la armonía humana y artística, valorando los términos de la igualdad de la simetría y de la similitud, y para ello, se guió en la evolución del género humano, relacionando las formas en los diversos períodos de la vida, desde el nacimiento hasta la vejez. La simetría sirvió de base a sus trabajos para fundamentar la armonía de las formas, luego, estudiando a Pitágoras, Platón, Euclides, Pacioli y Fibonaci, entre otros, halló lo que buscaba durante cuarenta años: “la verdadera ley de las proporciones aplicadas al género humano”. Ceñido al canon de la simetría, después de determinar los planos faciales en sentido sagital, frontal y horizontal, infiere que el plano sagital es fundamental en la determinación de la igualdad a ambos lados del mismo; pero al estudiar las leyes del crecimiento y desarrollo de la cara, entendiendo por crecimiento el ordenado aumento proporcional del tamaño y por desarrollo, el agrandamiento y diferenciación en su estructura, Carrea llegó al convencimiento de que la simetría y  las proporciones marchan sólidamente unidas, confirmándolo en sus trabajos de 1918, 1919, 1920 y 1922.

 “La Divina Proporción” denominada sección áurea o medida áurea, es la división de la línea en media y extrema razón, enunciada por Euclides 300 años a. de J. C., estudiada por Pitágoras, 400 años a. de J. C., quien al relacionar la forma de los organismos vivos con la geometría armónica tuvo por base, precisamente, la división de la recta en media y extrema razón.

Con esas bases, recorriendo el famoso tratado de Luca Pacioli, y al famoso “compás de oro” que evalúa “La Divina Proporción”, Carrea empezó a determinar el plano de oclusión en las bocas humanas desdentadas. Luego encontró la proporción de oro en varias relaciones que hizo entre su radio cuerda, su triángulo mandibular externo y un lado del triángulo de Bonwill; las estudió, y las halló en varias medidas frontales y laterales del cráneo y tejidos blandos de la cara humana.10, 12

Carrea en el crecimiento y desarrollo de los maxilares

Carrea abordó en sus investigaciones este tema, en momentos en los que muchos se interesaban por él. Lo imponía la Ortodoncia como una necesidad para la toma de decisiones más acertadas en el tratamiento de niños en crecimiento.

En una artículo publicado por el autor en 1952, este opinaba que “el estudio del crecimiento y desarrollo de la cara humana exige perfecta deducción al considerarse la edad de la persona, para lo que era necesario establecer la exacta posición de los dientes en cada ciclo del desarrollo desde el nacimiento, a 0 día, a los 3 años, luego a los 6, a los 12, 18, 24 y 30 años, respectivamente, y sus edades intermedias: 9, 15 y 21 años, relacionándolas en forma tridimensional, por el largo, ancho y alto, teniendo por guías los planos faciales esenciales: sagital o de Korbitz, horizontal o de Frankfurt, y frontal, en su caso, el ormafrón.

En dicha publicación expone los resultados de sus trabajos al respecto, en los que correlacionaba los puntos de osificación de todos los huesos de la cara y del cráneo, conforme al período del crecimiento normal de los mismos. Llega a la conclusión firme de que, “cada punto de osificación es un eje de crecimiento y que hay, efectivamente, un centro virtual de crecimiento, porque los diversos e invariables puntos de osificación, como ejes de crecimientos, son centros de irradiación de tal crecimiento y los espacios entre dichos puntos de osificación son las zonas de desarrollo. El progresivo desarrollo de los espacios interosificantes motiva el alejamiento también progresivo de los puntos de osificación de cada hueso y de ahí la evolución de las formas, la configuración de las personas en las diversas etapas de la vida y de hecho la diferenciación humana.”12

Carrea consideraba que el plano ormafrón era el más preciso para el determinismo de la normalidad de la oclusión dentaria humana y planteaba que la triangulación de la cara y la correlación de los planos faciales conducen a precisar la línea glabelar mentoniana, siendo igual a la bicondílea externa, lo que indica la normalidad en sentido frontal, y que una y otra, a la vez, en norma craneal, dibujan la normalidad de las curvas dentarias de la cara humana y en norma lateral se registra la oclusión dentaria y se proyecta la curva Balkwill-Spee como segmento de la esfera de George Villain. El progresivo crecimiento facial entre el plano ormafrón y el glabelar mentoniano, muestra el avance del mentón hasta alcanzar el plano glabelar y el punto dentario de Bonwill también alcanza dicho plano glabelar mentoniano.

Carrea utilizó como referencia en el crecimiento: el plano guía porio, el ormafrón y el glabelar mentoniano y demostró que los espacios de crecimientos o zonas de desarrollo, entre los planos paralelos vértico-frontales, se verifican en norma lateral, con curiosa exactitud, con el compás de oro.12

Carrea y su aporte a la odontología forense con la rugoscopía palatina

Existe en el cuerpo humano, una parte diferente y única para cada individuo, es una parte fija de la mucosa bucal, presente en el tercio anterior del paladar, como un verdadero sistema de rugosidades, fuertemente adherido al plano óseo subyacente y revestido de un epitelio estratificado.

Determinados estudios se han realizado con la finalidad de encontrar elementos en el cuerpo humano que contribuyan a la identificación de cadáveres; uno de ellos, las rugosidades palatinas, que aparecen durante el tercer mes del período embrionario y permanecen invariables durante la vida de todo individuo e, inclusive, persisten varios días postmorten. En el año 1937, el profesor Ubaldo Carrea es el primero en establecer criterios, ya concretos, de la rugoestenografía palatal. En todos los casos, siempre hay un surco central antero-posterior, acompañado en cada lado por una cresta suave o rafe mediano, laterales a este una serie de criptas transversales, perpendiculares u oblicuas, que desaparecen en la medida en que la concavidad de la bóveda palatina alcanza la región alveolar lateral.

Carrea sistematizó las rugosidades en cuatro categorías, encerrando los grupos de rugosidades con sus semejanzas:

Tipo I - Con rugas direccionadas medialmente (dos lados para el centro) y discretamente de atrás para adelante (convergiendo en el rafe).

Tipo II - Con rugas diseccionadas perpendicularmente a la línea media.

Tipo III - Con rugas diseccionadas medialmente (dos lados para el centro) y discretamente de alante para atrás (no convergiendo en el rafe).

Tipo IV - Con rugas direccionadas en varios sentidos.

Estas pruebas las obtenía a través de un modelo de precisión que tomaba con alginato o con silicona, con fotografías, o con auxilio de un espejo. Los resultados de estas fotografías constituían los Palatogramas, siendo Carrea el precursor de los mismos, lo que le permitía tener una relación entre el material y los archivos, llegando a la esperada identificación de cualquier individuo.

A partir de este descubrimiento, en muchos países se les exige a los pilotos una impresión para su rugoscopía palatina, como forma de facilitar su identificación en accidentes aéreos. Este método constituyó un gran aporte a la Odontología forense.8


Conclusiones
1-El Profesor Ubaldo Carrea constituye una de las figuras más importantes en el desarrollo de la Ortodoncia y de la Odontología en general, de la primera mitad del siglo XX.
2-Los aportes del profesor Ubaldo Carrea fueron trascendentales y constituyen una obra de referencia obligada para los profesionales de la Odontología y en particular de la Ortodoncia.


Referencias bibliográficas
1.Guardo.A.T, Temas de Ortodoncia.Tomo1.Buenos Aires.1953. pp. 120
2.Otaño.R.Semblanza de Juan Ubaldo Carrea (1956).Sociedad Argentina de Ortodoncia.online,citado 11de marzo del2007 Disponible en el url: http://www.cleber.com.br/otano.html
3.Tributo. Profesor Dr. Juan Ubaldo Carrea (1883-1956) Sociedad Argentina de Ortodoncia. online, citado 9 de marzo del 2007 Disponible en el url: www.ortodoncia.org.ar/autoridades_carrea
4.Giovannangelo, O. G., Profesor Dr. Juan Ubaldo Carrea. [online citado el 10 de marzo del 2007[. disponible en el url: http://www.cleber.com.br/carrea4.html
5.Monti.A.E. Tratado de Ortodoncia. Tomo 1.Edit El Ateneo. Buenos Aires. 1942.
6.Aguila, J. Manual de Cefalometría. Caracas: Editorial Actualidades Médico Odontológicas Latinoamericacana, C. A., 1996:1-2
7.Carrea.J.U. Talla individual humana en función al radio cuerda.Sociedad Argentina de Ortodoncia.online, citado 10 de marzo del 2007 disponible en el url:http://www.cleber.com.br/carrea2.html
8.Identidad por medio de dientes. Capítulo 7 online, citado 18 de febrero del 2007 disponible en el URL: http://www.mailxmail.com/curso/vida/identidadpordientes/capitulo7.htm
9.Carrea.J.U. Odontoplanimetría (1920)online, citado el 11de marzo del 2007 Disponible en el url: http://www.cleber.com.br/carrea3.htm
10.Carrea.J.U. La cara humana y el compás de oro(1950) Transcripto de Revista Argentina de Ortodoncia.online, citado 8de marzo del 2007 disponible en el url: http://www.cleber.com.br/carrea1.htm
11.Monti.A.E. Tratado de Ortodoncia. Tomo 2. Edit. El Ateneo. Buenos Aires. 1942.
12.Evolución de belleza.online, citado 12 de marzo del 2007 disponible en el url: http://www.sld.cu/galerias/pdf/sitios/protesis/oc-3-3-008.pdf,
13.Carrea.J.U. Crecimiento y desarrollo de los maxilares. Transcripto de Revista Argentina de Ortodoncia.online, citado 8de marzo del 2007 Disponible en el url: http://www.cleber.com.br/carrea5.html

 

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