Nivel de Conocimiento sobre Incontinencia Urinaria en pacientes hospitalizados.

Autores:
Yuselvis Caballero Cobas*
Carlos Enrique Morales Lobaina**
Yunior Moya Hernández***

Tutores:
Dr.Carlos Eugenio Royo Lafita****
Dra. Carmen Medina García*****
Dr. Carlos Ferrera Garrido******

* Médico general. Miembro del Grupo Nacional de Hipnosis Terapéutica y de la Sociedad Cubana de Hipnosis Terapéutica.
**Est. de 3er Año de Medicina.
*** Est. de 5to Año de Medicina.
**** Médico General.
***** Especialista en II Grado en Anatomía Humana, profesora instructora de Anatomía Humana. Master en Atención Primaria de Salud.
******Profesor de Psicología Médica de ISCM-SC. Miembro del Grupo Nacional de Hipnosis Terapéutica.

Resumen:

Se realizó un estudio descriptivo prospectivo desde noviembre de 2005 a febrero de 2006 en el Hospital Provincial “Saturnino Lora” y Materno “Tamara Bunke” de Santiago de Cuba con el objetivo de determinar el nivel de conocimientos sobre incontinencia urinaria (IU) en pacientes hospitalizados. El universo estuvo formado por 497 pacientes hospitalizados tomándose una muestra de 325 pacientes utilizando un cuestionario de conocimientos sobre (IU). Se estudiaron variables como: edad, sexo, estado civil, nivel educacional alcanzado, presencia de los tipos de (IU) evaluadas. Tuvieron conocimiento inadecuado sobre (IU): 19.4% pacientes con nivel educacional secundario; el 60,9% de pacientes no incontinentes y el 53% de los masculino. Predominaron los solteros(a) para un 52.9%; 31,1% pre-universitario; 38,2% entre 41-50 años de edad; y 52,3% del total eran femenino. Se demostró un pobre conocimiento sobre la IU, siendo necesaria una intervención de los profesionales de la salud en la educación de la población.

Palabras claves: Incontinencia urinaria, conocimiento, hospitalización.

Introducción:

La incontinencia urinaria (IU) o pérdida involuntaria de orina objetivamente demostrable, es un problema social, tanto para los pacientes que la sufren, como para quienes cuidan de ellos (1). Su prevalencia es alta, afectando aproximadamente alrededor de 30% de los individuos mayores que desarrollan sus actividades en la comunidad, a 35% de los que se encuentran en instituciones hospitalarias de cuidados agudos y a más de 60% de los internados en residencias de cuidados geriátricos (2).

La incontinencia urinaria de esfuerzo verdadera o pura(IUE) es la salida involuntaria de orina a través de la uretra, como consecuencia del aumento súbito de la presión intrabdominal, debido a la pérdida del soporte anatómico del cuello vesical y la uretra proximal, por relajación de los ligamentos uretro-pélvicos y de los músculos elevadores del ano. (1)

Se estima que alrededor de 200 millones de personas la padecen en el mundo, y sin embargo, son muy pocas las que consultan a un médico, por vergüenza o sencillamente por falta de información, porque se piensa que no es una enfermedad (2) Esta afección tiene relación con el envejecimiento pero no es el envejecimiento por sí mismo una causa de (IU), sino factores asociados como el déficit de hormonas femeninas, el crecimiento de la próstata en los hombres; también está en relación con la diabetes mellitus, las cirugías abdominales (histerectomía o extirpación del útero) y de la próstata; los cálculos en la vejiga, entre otras (2). Los medicamentos son uno de los principales factores de riesgo, diuréticos, sedantes y fármacos para los trastornos del sueño (3).

El diagnóstico es esencialmente clínico, se realizan exámenes de orina y ultrasonido abdominal para la determinación del residuo de orina en la vejiga que si es mayor de 100 mililitros se indican otras pruebas diagnósticas(2).

Varias técnicas quirúrgicas han sido desarrolladas para la corrección de la incontinencia urinaria de esfuerzo y tienen como principal objetivo la colocación de la uretra proximal y el cuello vesical en una posición alta, retropúbica y bien sostenida para transmitir la presión intrabdominal en forma simultánea tanto al cuerpo como al cuello vesical. Estas técnicas están descritas por vía vaginal, suprapúbica abierta y percutánea para lograr estos objetivos(2).

La incontinencia urinaria de esfuerzo es un problema frecuente, que afecta entre el 5-10% de las mujeres a cualquier edad (2) con un costo financiero enorme calculado para 1988 en cerca de 10.3 millones de pesos al año. En el Instituto Materno Infantil, se ha calculado que la IUE afecta cerca del 5.1% de las mujeres que asisten a consulta externa de Ginecología al año, y dicha frecuencia aumenta progresivamente con la edad (6). Así, la incontinencia urinaria de esfuerzo constituye un problema social y de salud por el cual la mujer consulta al médico en busca de soluciones prontas, económicas y efectivas.

Múltiples tratamientos han sido implementados para la corrección de esta anomalía, que tiene un gran impacto sobre la vida social y el bienestar de las pacientes. Se ha intentado desde el tratamiento médico con fisioterapia para el fortalecimiento del piso pélvico (ejercicios de Kegel), el uso de conos vaginales de peso creciente, medicamentos adrenérgicos, el uso de estrógenos en las pacientes posmenopáusicas y la estimulación eléctrica del piso pélvico, con resultados variables en efectividad.

A pesar del progreso en la evaluación, manejo y tratamiento de la incontinencia, muchos pacientes ni consultan a los profesionales de la salud sobre ella ni revelan sus síntomas urinarios cuando los visitan por otras razones (3,4). Hasta un 50% de los pacientes con este problema no consultan al médico a pesar de experimentar la incontinencia como un problema (5), quizás porque desconocen que hay formas de ayudarlos (6), lo cual puede subestimar la prevalencia real del problema (7), quizás por vergüenza o por temor a una probable cirugía, o porque creen que poco se puede hacer para tratar dicha entidad o por considerar que sus síntomas son insignificantes (8)

Esta falta de conocimiento sobre este trastorno se demuestra también en algunas investigaciones, las cuales demuestran que entre 45% y 63% de personas consideran erróneamente que la IU es una consecuencia inevitable del envejecimiento (8,9). Los pacientes que sufren de IU pueden aceptar su situación y aprender a vivir con el sufrimiento formando parte de su vida cotidiana, o pueden creer que es un problema sin tratamiento o que existe un conocimiento poco preciso del mismo por parte del personal médico y sanitario (9). Ellos no van a comunicar siempre sus inquietudes acerca de sus síntomas urinarios a su médico (8). Los National Institutes of Health (NIH) (10) de los Estados Unidos mencionan que los primeros pasos para un adecuado tratamiento de este problema son el conocimiento adecuado de la enfermedad y una apropiada evaluación y diagnóstico.

Además, las actitudes sociales negativas acerca de la incontinencia también han sido una barrera para aumentar el conocimiento tanto público como profesional sobre el tema (10). Existen estudios que han demostrado que un simple programa de educación de salud es capaz de mejorar las actitudes hacia este tema de las personas que sufren de este trastorno y los alientan a buscar ayuda profesional (11).

Recientemente se determinó que el punto más frecuentemente relacionado a la falta de búsqueda de ayuda profesional en los pacientes con incontinencia fue la falta de conocimiento acerca de la IU y de los tratamientos disponibles para ella y/o una percepción negativa de la enfermedad (8,12). Los estudios revelan que más de la mitad de las personas entrevistadas no se sienten lo suficientemente informados acerca de la IU, y la mitad refiere que no tienen información disponible sobre ello (12).

En general, toda persona con (IU) debe solicitar atención médica, atendiendo a que este problema de salud es curable en un gran porcentaje de pacientes, y en los que la curación no sea posible puede al menos recibir beneficios para mejorar su calidad de vida. (2)

Debido a la escasa información sobre IU en nuestro medio, se realizó el presente trabajo con la finalidad de determinar el nivel de conocimientos que tienen los pacientes hospitalizados sobre la enfermedad. Esperando con ello comenzar a identificar las deficiencias de información existente, lo cual nos permitiría realizar intervenciones educativas de esta enfermedad en la población, sobre todo en grupos con factores predisponentes para desarrollar IU, para así modificar las ideas erróneas que existen sobre el tema.

Partiendo de todo lo anteriormente explicado se hace necesario plantearnos si el conocimiento de la incontinencia urinaria fundamentalmente en personas incontinentes les permitiría adoptar un mejor estilo de vida; y podíamos preguntarnos además si conocimientos sobre incontinencia urinaria podrían disminuir trastornos al estado de salud físico y psíquico de los individuos que la padecen.



Objetivos:

General: Determinar el nivel de conocimientos que tienen los pacientes hospitalizados que se incluyeron en este estudio sobre la incontinencia urinaria (IU).

Específicos:

1. Comparar el grado de conocimiento sobre incontinencia urinaria (IU) en pacientes incontinentes y no incontinentes.
2. Comportamiento del grado de conocimiento sobre incontinencia urinaria (IU) teniendo en cuenta el tipo de (IU), el sexo y el nivel educacional alcanzado de los pacientes hospitalizados que se incluyeron en este estudio.

Material y método:

Se realizó un estudio descriptivo prospectivo en el período de noviembre del 2005 a febrero del 2006 en las salas de Cirugía y Medicina Interna del Hospital Provincial “Saturnino Lora” y las salas de Ginecobstetricia del Hospital materno “Tamara Bunke” de Santiago de Cuba, no se tuvo en cuenta el número de días de hospitalización ni el diagnóstico o enfermedad que causó la hospitalización de los pacientes.
El universo estuvo formado por 497 pacientes hospitalizados de los cuales se tomó una muestra aleatoria de 325 pacientes.

Criterios de inclusión:
1.Pacientes mayores de 30 años de edad.
2.Pacientes hospitalizados en las salas escogidas para la realización del estudio en el período correspondiente de la investigación.

Criterios de exclusión:
1.Pacientes que no deseaban ser entrevistados.
2.Pacientes con grado de enfermedad y estado de conciencia no apto para realizar la entrevista.
3.Pacientes que usaban algún tipo de dispositivo orotraqueal (tubo endotraqueal) u orogástrico (sonda nasogástrica) que impidiera una comunicación adecuada.
4.Pacientes hospitalizados en las unidades de cuidados intensivos durante la realización de las entrevistas.
5.Pacientes menores de 30 años de edad.

Se recolectó información sobre las características de identidad personal (edad, sexo, estado civil y nivel educacional alcanzado) y clínicas de la población estudiada, la presencia de los tipos de IU evaluadas (incontinencia de esfuerzo, de tipo urgencia y mixta). Asimismo, se aplicó un cuestionario de incontinencia compuesto por 14 aseveraciones sobre IU (6 debían responderse como "de acuerdo", y las demás como "desacuerdo"). Este cuestionario englobó 4 categorías: conocimientos acerca de la existencia de tratamiento, curación y recuperación completa de la IU y de los efectos de este problema en la vida de estas personas (aseveraciones 1, 2, 3,7, 8 y 9), conocimientos sobre la existencia de múltiples causas de este problema, como el consumo de ciertos medicamentos y la predominancia del sexo femenino en esta enfermedad (aseveraciones 4, 5, 6 y 10), conocimientos acerca de la relación del envejecimiento con la IU (aseveraciones 11 y 12), y, conocimientos acerca del interés de los médicos y de los pacientes sobre la enfermedad (aseveraciones 13 y 14).
El cuestionario se administró directamente a cada paciente mediante una entrevista personal. Se les leyó cada afirmación en forma de pregunta anteponiendo la frase: ¿Usted cree que…?, para que ellos respondieran afirmativamente (de acuerdo) o negativamente (desacuerdo), según correspondiera. Esto para minimizar la posibilidad de adivinar la respuesta y para reducir la vergüenza o el temor por fallar la respuesta.

Operacionalización de las variables: Se estudiaron variables cuantitativas como la edad y cualitativas como: el sexo, el estado civil, el nivel educacional alcanzado, la presencia IU evaluadas, permitiéndonos así la obtención de los resultados del estudio, los cuales se proyectaron en tablas estadísticas para su mejor comprensión cuya medida de resumen fue el porciento.

La presencia de IU fue evaluada de la siguiente forma:

Tipos de IU: Se indagó por sintomatología de 3 determinados tipos de IU (las más prevalentes) (1).

IU de esfuerzo (IUE): Pérdida de orina asociada a maniobras de esfuerzo o ejercicio físico que aumenten la presión intraabdominal (toser, estornudar, reír, o alguna actividad física) (14,15, 16 ,21,35). Se preguntó ¿si alguna vez se le había escapado la orina al hacer esfuerzos, toser, reír, etc.? . Una respuesta afirmativa se catalogó como IUE.
IU tipo urgencia (IUU): inicio súbito de la necesidad imperiosa para miccionar y de llegar al baño a tiempo (14, 15, 16,25,26). Se preguntó ¿si alguna vez cuando tiene muchas ganas de orinar puede llegar al baño a tiempo? Una respuesta negativa se catalogó como incontinencia de urgencia.
IU mixta (IUM): Cuando tenían a la vez características de los 2 tipos de IU antes mencionadas.

Nivel de conocimientos sobre IU: Se consideró un nivel adecuado de conocimientos cuando los aciertos fueron mayores de 50% (17, 27,28). Si respondían "de acuerdo" en las aseveraciones del 1 al 6; y "desacuerdo" en las aseveraciones del 7 al 14; y si respondían "no sé" o alguna respuesta diferente a las mencionadas se consideró que no tenían conocimiento del tema.

Se realizó la recopilación de los datos por los autores, en las salas de Cirugía y Medicina Interna del Hospital Provincial “Saturnino Lora” y las salas de Ginecobstetricia del Hospital materno “Tamara Bunke” de Santiago de Cuba, mediante la aplicación de un cuestionario de incontinencia(anexo), aplicado a todos los pacientes que formaron parte del estudio, al cual se le anexo una planilla de vaciamiento de datos que recogía la información del tipo de IU en los pacientes incotinentes .
Se realizó además una revisión bibliográfica lo más amplia posible sobre el tema objeto de estudio, y de acuerdo con los objetivos trazados para el mismo.

Para efectuar el mismo, se utilizó el sistema Epinfo en una computadora Pentium IV, empleando el programa Windows XP. Los cálculos de los distintos parámetros y pruebas estadísticas así como sus análisis, se realizaron a través del subprograma Statcalc perteneciente a este sistema.

Se realizó una descripción detallada de los resultados expuestos en cada cuadro estadístico y se comentaron en dependencia de lo publicado en la bibliografía disponible, lo cual permitió llegar a conclusiones y emitir recomendaciones.

Resultados:

Tabla No.1: Distribución según edad y sexo de la población estudiada del Hospital Provincial “Saturnino Lora” y Hospital Materno “Tamara Bunke”. Santiago de Cuba 2005-2006.

 

Rango de edades

 

Sexo

Total

Femenino

Masculino

No.

%

No.

%

No.

%

30-40

29

8.9

22

6.6

51

15.7

41-50

98

30.2

26

8

124

38.2

51-60

17

5.2

66

20.3

83

25.5

61 y más

26

8

41

12.6

67

20.6

Total

170

52.3

155

47.7

325

100

Fuente: Cuestionario


Tabla No.2: Distribución según estado civil y nivel educacional alcanzado de la población estudiada.

Nivel

Educacional

Estado Civil

Total

Casado (a)

Soltero (a)

No

%

No

%

Primario

-

-

-

-

-

-

Secundario

31

9.5

43

13.2

74

22.8

Pre-universitario

49

15.1

52

16

101

31.1

Tco. Medio

37

11.4

46

14.2

83

25.2

Universitario

36

11.1

31

9.5

67

20.6

Total

153

47.1

172

52.9

325

100

Fuente: Cuestionario

Tabla No.3: Relación entre el nivel de conocimiento sobre IU y el sexo de los pacientes estudiados.

 

Nivel de conocimiento

Sexo

Total

Femenino

Masculino

No.

%

No.

%

No.

%

Adecuado

84

49,2

73

47

157

48,3

No adecuado

86

50,8

82

53

168

51,7

Total

170

100

155

100

325

100

Fuente: Cuestionario

Tabla No.4: Relación entre el nivel de conocimiento y los tipos de incontinencia urinaria (IU) evaluadas en los pacientes incontinentes estudiados.

Nivel de conocimiento


TIPOS DE (iu)

Total

IUE

IUU

IUM

No

%

No

%

No

%

No

%

Adecuado

46

26.4

31

17.8

21

12.1

98

56,3

No adecuado

48

27.6

16

9.2

12

6.9

76

43,7

Total

94

54

47

27

33

19

174

100

Fuente: Cuestionario

Tabla No.5: Relación entre el nivel de conocimiento de los pacientes estudiados incontinentes y los no incontinentes.



Nivel de conocimiento

pacientes

incontinentes

pacientes

no incontinentes

Total

No.

%

No.

%

No.

%

Adecuado

98

56,3

59

39,1

157

48,3

No adecuado

76

43,7

92

60,9

168

51,7

Total

174

100

151

100

325

100

Fuente: Cuestionario


Tabla No.6: Relación entre el nivel de conocimiento y el nivel educacional alcanzado de los pacientes en estudió.
Revista 16 de Abril. Revista estudiantil de las Ciencias Médicas de Cuba

Nivel de Conocimiento sobre Incontinencia Urinaria en pacientes hospitalizados.

Autores:
Yuselvis Caballero Cobas*
Carlos Enrique Morales Lobaina**
Yunior Moya Hernández***

Tutores:
Dr.Carlos Eugenio Royo Lafita****
Dra. Carmen Medina García*****
Dr. Carlos Ferrera Garrido******

* Médico general. Miembro del Grupo Nacional de Hipnosis Terapéutica y de la Sociedad Cubana de Hipnosis Terapéutica.
**Est. de 3er Año de Medicina.
*** Est. de 5to Año de Medicina.
**** Médico General.
***** Especialista en II Grado en Anatomía Humana, profesora instructora de Anatomía Humana. Master en Atención Primaria de Salud.
******Profesor de Psicología Médica de ISCM-SC. Miembro del Grupo Nacional de Hipnosis Terapéutica.

Resumen:

Se realizó un estudio descriptivo prospectivo desde noviembre de 2005 a febrero de 2006 en el Hospital Provincial “Saturnino Lora” y Materno “Tamara Bunke” de Santiago de Cuba con el objetivo de determinar el nivel de conocimientos sobre incontinencia urinaria (IU) en pacientes hospitalizados. El universo estuvo formado por 497 pacientes hospitalizados tomándose una muestra de 325 pacientes utilizando un cuestionario de conocimientos sobre (IU). Se estudiaron variables como: edad, sexo, estado civil, nivel educacional alcanzado, presencia de los tipos de (IU) evaluadas. Tuvieron conocimiento inadecuado sobre (IU): 19.4% pacientes con nivel educacional secundario; el 60,9% de pacientes no incontinentes y el 53% de los masculino. Predominaron los solteros(a) para un 52.9%; 31,1% pre-universitario; 38,2% entre 41-50 años de edad; y 52,3% del total eran femenino. Se demostró un pobre conocimiento sobre la IU, siendo necesaria una intervención de los profesionales de la salud en la educación de la población.

Palabras claves: Incontinencia urinaria, conocimiento, hospitalización.

Introducción:

La incontinencia urinaria (IU) o pérdida involuntaria de orina objetivamente demostrable, es un problema social, tanto para los pacientes que la sufren, como para quienes cuidan de ellos (1). Su prevalencia es alta, afectando aproximadamente alrededor de 30% de los individuos mayores que desarrollan sus actividades en la comunidad, a 35% de los que se encuentran en instituciones hospitalarias de cuidados agudos y a más de 60% de los internados en residencias de cuidados geriátricos (2).

La incontinencia urinaria de esfuerzo verdadera o pura(IUE) es la salida involuntaria de orina a través de la uretra, como consecuencia del aumento súbito de la presión intrabdominal, debido a la pérdida del soporte anatómico del cuello vesical y la uretra proximal, por relajación de los ligamentos uretro-pélvicos y de los músculos elevadores del ano. (1)

Se estima que alrededor de 200 millones de personas la padecen en el mundo, y sin embargo, son muy pocas las que consultan a un médico, por vergüenza o sencillamente por falta de información, porque se piensa que no es una enfermedad (2) Esta afección tiene relación con el envejecimiento pero no es el envejecimiento por sí mismo una causa de (IU), sino factores asociados como el déficit de hormonas femeninas, el crecimiento de la próstata en los hombres; también está en relación con la diabetes mellitus, las cirugías abdominales (histerectomía o extirpación del útero) y de la próstata; los cálculos en la vejiga, entre otras (2). Los medicamentos son uno de los principales factores de riesgo, diuréticos, sedantes y fármacos para los trastornos del sueño (3).

El diagnóstico es esencialmente clínico, se realizan exámenes de orina y ultrasonido abdominal para la determinación del residuo de orina en la vejiga que si es mayor de 100 mililitros se indican otras pruebas diagnósticas(2).

Varias técnicas quirúrgicas han sido desarrolladas para la corrección de la incontinencia urinaria de esfuerzo y tienen como principal objetivo la colocación de la uretra proximal y el cuello vesical en una posición alta, retropúbica y bien sostenida para transmitir la presión intrabdominal en forma simultánea tanto al cuerpo como al cuello vesical. Estas técnicas están descritas por vía vaginal, suprapúbica abierta y percutánea para lograr estos objetivos(2).

La incontinencia urinaria de esfuerzo es un problema frecuente, que afecta entre el 5-10% de las mujeres a cualquier edad (2) con un costo financiero enorme calculado para 1988 en cerca de 10.3 millones de pesos al año. En el Instituto Materno Infantil, se ha calculado que la IUE afecta cerca del 5.1% de las mujeres que asisten a consulta externa de Ginecología al año, y dicha frecuencia aumenta progresivamente con la edad (6). Así, la incontinencia urinaria de esfuerzo constituye un problema social y de salud por el cual la mujer consulta al médico en busca de soluciones prontas, económicas y efectivas.

Múltiples tratamientos han sido implementados para la corrección de esta anomalía, que tiene un gran impacto sobre la vida social y el bienestar de las pacientes. Se ha intentado desde el tratamiento médico con fisioterapia para el fortalecimiento del piso pélvico (ejercicios de Kegel), el uso de conos vaginales de peso creciente, medicamentos adrenérgicos, el uso de estrógenos en las pacientes posmenopáusicas y la estimulación eléctrica del piso pélvico, con resultados variables en efectividad.

A pesar del progreso en la evaluación, manejo y tratamiento de la incontinencia, muchos pacientes ni consultan a los profesionales de la salud sobre ella ni revelan sus síntomas urinarios cuando los visitan por otras razones (3,4). Hasta un 50% de los pacientes con este problema no consultan al médico a pesar de experimentar la incontinencia como un problema (5), quizás porque desconocen que hay formas de ayudarlos (6), lo cual puede subestimar la prevalencia real del problema (7), quizás por vergüenza o por temor a una probable cirugía, o porque creen que poco se puede hacer para tratar dicha entidad o por considerar que sus síntomas son insignificantes (8)

Esta falta de conocimiento sobre este trastorno se demuestra también en algunas investigaciones, las cuales demuestran que entre 45% y 63% de personas consideran erróneamente que la IU es una consecuencia inevitable del envejecimiento (8,9). Los pacientes que sufren de IU pueden aceptar su situación y aprender a vivir con el sufrimiento formando parte de su vida cotidiana, o pueden creer que es un problema sin tratamiento o que existe un conocimiento poco preciso del mismo por parte del personal médico y sanitario (9). Ellos no van a comunicar siempre sus inquietudes acerca de sus síntomas urinarios a su médico (8). Los National Institutes of Health (NIH) (10) de los Estados Unidos mencionan que los primeros pasos para un adecuado tratamiento de este problema son el conocimiento adecuado de la enfermedad y una apropiada evaluación y diagnóstico.

Además, las actitudes sociales negativas acerca de la incontinencia también han sido una barrera para aumentar el conocimiento tanto público como profesional sobre el tema (10). Existen estudios que han demostrado que un simple programa de educación de salud es capaz de mejorar las actitudes hacia este tema de las personas que sufren de este trastorno y los alientan a buscar ayuda profesional (11).

Recientemente se determinó que el punto más frecuentemente relacionado a la falta de búsqueda de ayuda profesional en los pacientes con incontinencia fue la falta de conocimiento acerca de la IU y de los tratamientos disponibles para ella y/o una percepción negativa de la enfermedad (8,12). Los estudios revelan que más de la mitad de las personas entrevistadas no se sienten lo suficientemente informados acerca de la IU, y la mitad refiere que no tienen información disponible sobre ello (12).

En general, toda persona con (IU) debe solicitar atención médica, atendiendo a que este problema de salud es curable en un gran porcentaje de pacientes, y en los que la curación no sea posible puede al menos recibir beneficios para mejorar su calidad de vida. (2)

Debido a la escasa información sobre IU en nuestro medio, se realizó el presente trabajo con la finalidad de determinar el nivel de conocimientos que tienen los pacientes hospitalizados sobre la enfermedad. Esperando con ello comenzar a identificar las deficiencias de información existente, lo cual nos permitiría realizar intervenciones educativas de esta enfermedad en la población, sobre todo en grupos con factores predisponentes para desarrollar IU, para así modificar las ideas erróneas que existen sobre el tema.

Partiendo de todo lo anteriormente explicado se hace necesario plantearnos si el conocimiento de la incontinencia urinaria fundamentalmente en personas incontinentes les permitiría adoptar un mejor estilo de vida; y podíamos preguntarnos además si conocimientos sobre incontinencia urinaria podrían disminuir trastornos al estado de salud físico y psíquico de los individuos que la padecen.



Objetivos:

General: Determinar el nivel de conocimientos que tienen los pacientes hospitalizados que se incluyeron en este estudio sobre la incontinencia urinaria (IU).

Específicos:

1. Comparar el grado de conocimiento sobre incontinencia urinaria (IU) en pacientes incontinentes y no incontinentes.
2. Comportamiento del grado de conocimiento sobre incontinencia urinaria (IU) teniendo en cuenta el tipo de (IU), el sexo y el nivel educacional alcanzado de los pacientes hospitalizados que se incluyeron en este estudio.

Material y método:

Se realizó un estudio descriptivo prospectivo en el período de noviembre del 2005 a febrero del 2006 en las salas de Cirugía y Medicina Interna del Hospital Provincial “Saturnino Lora” y las salas de Ginecobstetricia del Hospital materno “Tamara Bunke” de Santiago de Cuba, no se tuvo en cuenta el número de días de hospitalización ni el diagnóstico o enfermedad que causó la hospitalización de los pacientes.
El universo estuvo formado por 497 pacientes hospitalizados de los cuales se tomó una muestra aleatoria de 325 pacientes.

Criterios de inclusión:
1.Pacientes mayores de 30 años de edad.
2.Pacientes hospitalizados en las salas escogidas para la realización del estudio en el período correspondiente de la investigación.

Criterios de exclusión:
1.Pacientes que no deseaban ser entrevistados.
2.Pacientes con grado de enfermedad y estado de conciencia no apto para realizar la entrevista.
3.Pacientes que usaban algún tipo de dispositivo orotraqueal (tubo endotraqueal) u orogástrico (sonda nasogástrica) que impidiera una comunicación adecuada.
4.Pacientes hospitalizados en las unidades de cuidados intensivos durante la realización de las entrevistas.
5.Pacientes menores de 30 años de edad.

Se recolectó información sobre las características de identidad personal (edad, sexo, estado civil y nivel educacional alcanzado) y clínicas de la población estudiada, la presencia de los tipos de IU evaluadas (incontinencia de esfuerzo, de tipo urgencia y mixta). Asimismo, se aplicó un cuestionario de incontinencia compuesto por 14 aseveraciones sobre IU (6 debían responderse como "de acuerdo", y las demás como "desacuerdo"). Este cuestionario englobó 4 categorías: conocimientos acerca de la existencia de tratamiento, curación y recuperación completa de la IU y de los efectos de este problema en la vida de estas personas (aseveraciones 1, 2, 3,7, 8 y 9), conocimientos sobre la existencia de múltiples causas de este problema, como el consumo de ciertos medicamentos y la predominancia del sexo femenino en esta enfermedad (aseveraciones 4, 5, 6 y 10), conocimientos acerca de la relación del envejecimiento con la IU (aseveraciones 11 y 12), y, conocimientos acerca del interés de los médicos y de los pacientes sobre la enfermedad (aseveraciones 13 y 14).
El cuestionario se administró directamente a cada paciente mediante una entrevista personal. Se les leyó cada afirmación en forma de pregunta anteponiendo la frase: ¿Usted cree que…?, para que ellos respondieran afirmativamente (de acuerdo) o negativamente (desacuerdo), según correspondiera. Esto para minimizar la posibilidad de adivinar la respuesta y para reducir la vergüenza o el temor por fallar la respuesta.

Operacionalización de las variables: Se estudiaron variables cuantitativas como la edad y cualitativas como: el sexo, el estado civil, el nivel educacional alcanzado, la presencia IU evaluadas, permitiéndonos así la obtención de los resultados del estudio, los cuales se proyectaron en tablas estadísticas para su mejor comprensión cuya medida de resumen fue el porciento.

La presencia de IU fue evaluada de la siguiente forma:

Tipos de IU: Se indagó por sintomatología de 3 determinados tipos de IU (las más prevalentes) (1).

IU de esfuerzo (IUE): Pérdida de orina asociada a maniobras de esfuerzo o ejercicio físico que aumenten la presión intraabdominal (toser, estornudar, reír, o alguna actividad física) (14,15, 16 ,21,35). Se preguntó ¿si alguna vez se le había escapado la orina al hacer esfuerzos, toser, reír, etc.? . Una respuesta afirmativa se catalogó como IUE.
IU tipo urgencia (IUU): inicio súbito de la necesidad imperiosa para miccionar y de llegar al baño a tiempo (14, 15, 16,25,26). Se preguntó ¿si alguna vez cuando tiene muchas ganas de orinar puede llegar al baño a tiempo? Una respuesta negativa se catalogó como incontinencia de urgencia.
IU mixta (IUM): Cuando tenían a la vez características de los 2 tipos de IU antes mencionadas.

Nivel de conocimientos sobre IU: Se consideró un nivel adecuado de conocimientos cuando los aciertos fueron mayores de 50% (17, 27,28). Si respondían "de acuerdo" en las aseveraciones del 1 al 6; y "desacuerdo" en las aseveraciones del 7 al 14; y si respondían "no sé" o alguna respuesta diferente a las mencionadas se consideró que no tenían conocimiento del tema.

Se realizó la recopilación de los datos por los autores, en las salas de Cirugía y Medicina Interna del Hospital Provincial “Saturnino Lora” y las salas de Ginecobstetricia del Hospital materno “Tamara Bunke” de Santiago de Cuba, mediante la aplicación de un cuestionario de incontinencia(anexo), aplicado a todos los pacientes que formaron parte del estudio, al cual se le anexo una planilla de vaciamiento de datos que recogía la información del tipo de IU en los pacientes incotinentes .
Se realizó además una revisión bibliográfica lo más amplia posible sobre el tema objeto de estudio, y de acuerdo con los objetivos trazados para el mismo.

Para efectuar el mismo, se utilizó el sistema Epinfo en una computadora Pentium IV, empleando el programa Windows XP. Los cálculos de los distintos parámetros y pruebas estadísticas así como sus análisis, se realizaron a través del subprograma Statcalc perteneciente a este sistema.

Se realizó una descripción detallada de los resultados expuestos en cada cuadro estadístico y se comentaron en dependencia de lo publicado en la bibliografía disponible, lo cual permitió llegar a conclusiones y emitir recomendaciones.

Resultados:

Tabla No.1: Distribución según edad y sexo de la población estudiada del Hospital Provincial “Saturnino Lora” y Hospital Materno “Tamara Bunke”. Santiago de Cuba 2005-2006.

 

Rango de edades

 

Sexo

Total

Femenino

Masculino

No.

%

No.

%

No.

%

30-40

29

8.9

22

6.6

51

15.7

41-50

98

30.2

26

8

124

38.2

51-60

17

5.2

66

20.3

83

25.5

61 y más

26

8

41

12.6

67

20.6

Total

170

52.3

155

47.7

325

100

Fuente: Cuestionario


Tabla No.2: Distribución según estado civil y nivel educacional alcanzado de la población estudiada.

Nivel

Educacional

Estado Civil

Total

Casado (a)

Soltero (a)

No

%

No

%

Primario

-

-

-

-

-

-

Secundario

31

9.5

43

13.2

74

22.8

Pre-universitario

49

15.1

52

16

101

31.1

Tco. Medio

37

11.4

46

14.2

83

25.2

Universitario

36

11.1

31

9.5

67

20.6

Total

153

47.1

172

52.9

325

100

Fuente: Cuestionario

Tabla No.3: Relación entre el nivel de conocimiento sobre IU y el sexo de los pacientes estudiados.

 

Nivel de conocimiento

Sexo

Total

Femenino

Masculino

No.

%

No.

%

No.

%

Adecuado

84

49,2

73

47

157

48,3

No adecuado

86

50,8

82

53

168

51,7

Total

170

100

155

100

325

100

Fuente: Cuestionario

Tabla No.4: Relación entre el nivel de conocimiento y los tipos de incontinencia urinaria (IU) evaluadas en los pacientes incontinentes estudiados.

Nivel de conocimiento


TIPOS DE (iu)

Total

IUE

IUU

IUM

No

%

No

%

No

%

No

%

Adecuado

46

26.4

31

17.8

21

12.1

98

56,3

No adecuado

48

27.6

16

9.2

12

6.9

76

43,7

Total

94

54

47

27

33

19

174

100

Fuente: Cuestionario

Tabla No.5: Relación entre el nivel de conocimiento de los pacientes estudiados incontinentes y los no incontinentes.



Nivel de conocimiento

pacientes

incontinentes

pacientes

no incontinentes

Total

No.

%

No.

%

No.

%

Adecuado

98

56,3

59

39,1

157

48,3

No adecuado

76

43,7

92

60,9

168

51,7

Total

174

100

151

100

325

100

Fuente: Cuestionario


Tabla No.6: Relación entre el nivel de conocimiento y el nivel educacional alcanzado de los pacientes en estudió.

Nivel

Educacional

Nivel de conocimiento

Total

adecuado

no adecuado

No

%

No

%

No

%

Primario

-

-

-

-

-

-

Secundario

11

3.4

63

19.4

74

22.8

Pre-universitario

78

24

23

7.1

101

31.1

Tco. Medio

31

9.5

52

16

83

25.5

Universitario

37

11.4

30

9.2

67

20.6

Total

157

48.3

168

51.7

325

100

Fuente: Cuestionario


Discusión:

Nuestro estudio reveló un pobre conocimiento en los pacientes hospitalizados, ya que la mayoría de los pacientes tenían un nivel no adecuado de conocimientos acerca de la incontinencia. En estudios realizados se ha encontrado que La prevalencia de la IU aumenta con la edad, se sitúa en 15% en mujeres de 35 años y en 28% en mujeres de 55 ;después de la edad de la jubilación aproximadamente el 50% de la población, mujeres y varones, sufre algún tipo de incontinencia; de todas las mujeres con incontinencia, menos de la mitad consulta con su médico este motivo(13). El tipo IUE fue la más frecuente encontrada en nuestro estudio, dato que concuerda con diversos estudios realizados, tal es el caso de los estudios realizados por la Sociedad Internacional de Continencia (ICS) a nivel mundial planteando que una de cada tres mujeres entre los 18 y 65 años sufren de IUE; que en España son más de un millón de mujeres las que padecen esta enfermedad; que alrededor de la mitad de las mujeres incontinentes sufren Incontinencia Urinaria de Esfuerzo y este tipo es más frecuente entre mujeres jóvenes y de mediana edad ; el 30-40% padecen Incontinencia Urinaria Mixta y el 10-20%, Incontinencia Urinaria de Urgencia.
Se obtuvo que 6 aseveraciones de las 14 del cuestionario tuvieron más de 50% de aciertos en general, y 4 de ellas se referían al hecho de que este problema es producido por causas que pueden ser fácilmente tratables y con la posibilidad de curación y mejoría en la mayoría de los casos.
La edad avanzada en sí está relacionada con alteraciones anatómicas y fisiológicas sobre el tracto urinario inferior y a enfermedades sistémicas frecuentes o ciertos grados de dependencia o incapacidad física que pueden actuar como factores asociados al desarrollo de la pérdida del mecanismo normal de continencia (16). La relación de la IU con el envejecimiento según los resultados obtenidos parece ser una frecuente creencia en la población entrevistada. Hasta 76% de personas afirmaban dicha creencia, lo cual fue mayor al 45.0 y 63.0% encontrado por otros autores (12,17) y los datos de otros países revelan que el 50% de los pacientes ancianos internados padece de ella(17). Por otro lado, apenas poco más del 50% de entrevistados en nuestro estudio tuvieron el correcto conocimiento sobre el mayor riesgo de las mujeres de desarrollar IU donde Solamente la incontinencia urinaria afecta a un 20 a 30% de la población femenina adulta mundialmente.
Hubo un consenso mayoritario respecto a la existencia de curación para la IU en los entrevistados (entre 84.0 y 90.0%). Sin embargo, sólo 11.0% concordaron que las personas con IU pueden llevar una vida normal en relación probablemente a que nuestro estudio se realizó bajo la modalidad de entrevista personal directa y que pudo haber establecido "presión" indirecta en la respuesta del paciente.
Actualmente, existen diversas opciones terapéuticas que deben ser conocidas y adecuadamente explicadas a los pacientes. Dentro de estas alternativas terapéuticas destacan las técnicas de comportamiento como la reeducación vesical y los ejercicios del suelo pélvico (6,14). Kegel encontró índices de curación de 16.0 a 70.0% y de mejoría de 43.0 a 96.0% (14). Por otro lado, tenemos el tratamiento farmacológico con agentes anticolinérgicos, relajantes de músculo liso, los agentes alfa adrenérgicos y la terapia de reemplazo con estrógenos (14), según el tipo de IU y los factores asociados a ella. Con ello se logra un efecto de beneficio y mejoría de hasta 67.0% de pacientes (19). Existen medicamentos, sin embargo, que pueden ser factores causales transitorios de IU (relajantes de músculo liso y depresores del sistema nervioso central) produciendo por su acción sobre el tracto genito-urinario inferior (20, 22, 23, 24) algunos síntomas de incontinencia. Dentro de estos, algunos son de uso frecuente, con o sin prescripción médica, por lo que su uso indiscriminado - especialmente en nuestra sociedad donde la consulta y prescripción por farmacéuticos y la automedicación son frecuentes - puede predisponer para el desarrollo de IU. Hasta 58% de entrevistados desconocía sobre la relación de ciertos medicamentos comunes con el potencial desarrollo de IU, observándose un mayor desconocimiento de este tema en el sexo femenino. El tratamiento quirúrgico para la IU es realizado sólo en pacientes selectos que declinan o no mejoran con el tratamiento conservador descrito (29, 30, 31,32,) siendo el tratamiento de elección para los pacientes con IUE genuina. Con esto se recupera la continencia en 70.0 a 90.0% de pacientes (10), aunque frecuentemente se requieren reoperaciones (36, 37, 38,39).
La mayoría de personas (73.0%) conocía que existen diferentes formas de tratamiento. No obstante, existe la creencia errónea (51.1%) de que la cirugía es el mejor tratamiento para la IU en general. Esto puede ser una de las causas de no solicitar ayuda médica profesional por temor a ser sometido a este procedimiento invasivo otros autores plantean que La mayor parte de las pacientes con síntomas molestos de incontinencia urinaria no buscan atención médica apropiada por los tabúes existentes alrededor de esta enfermedad; y que esto se debe en gran parte a la vergüenza y a la creencia de que forma parte del envejecimiento, o al desconocimiento de las opciones de tratamiento existentes(19).
Por otro lado, apenas 46.0% conocían los ejercicios de suelo pélvico para fortalecer los músculos que sostienen el tracto genito-urinario inferior siendo los ejercicios de Kegel útil para controlar la incontinencia urinaria de la mujer tras el parto,se recomiendan a la mujer que sufre incontinencia urinaria por estrés, al hombre que padece incontinencia urinaria después de cirugía de próstata y personas que sufren de incontinencia fecal(23).
El 67% de pacientes afirma que los médicos en general preguntan a sus pacientes si tienen problemas para el control de su vejiga. Sin embargo, realmente existe una reducida investigación acerca del funcionamiento urinario por parte de los profesionales de la salud, especialmente en los médicos generales. Branch (18) encontró que 67% de los médicos de atención primaria mencionaron realizar preguntas sobre IU a sólo 25% o menos de sus pacientes; y, aproximadamente 50% de los pacientes señalaron que sus médicos nunca les han preguntado sobre la IU o tratado esta enfermedad o referido para tratamiento especializado. En dicho estudio, 41% de los médicos, entre ginecólogos y urólogos, informaron apenas iniciar alguna conversación sobre el tema con 1 ó ninguno de cada 10 de sus pacientes por encima de los 65 años.
Una cuestión de suma importancia es el conocimiento e interés de los profesionales de la salud y de los pacientes sobre la IU. En nuestro estudio, 57.5% afirma que las personas con IU conversan con sus médicos sobre su problema. Sin embargo, esta aseveración no es cierta, ya que hasta 50.0% de pacientes no consultan al médico a pesar de experimentar la incontinencia como problema (5), sea por vergüenza o por temor a una probable cirugía, o porque creen que poco se puede hacer para tratar dicha entidad o por considerar que sus síntomas son insignificantes (19) o inevitables por la edad (8,12). Debido a estas creencias, urge la necesidad de una mayor educación pública y la propagación de información sobre este tema a la población general para así ayudar a disipar los mitos y creencias sobre este problema (16).

Todas estas percepciones erróneas probablemente tienen un efecto negativo en la decisión de buscar tratamiento, llevando a las personas con este problema a tentativas individuales de ajustar su estilo de vida a sus pérdidas urinarias y además a no revelar sus síntomas e inquietudes al médico u otro profesional de la salud, por creer que este problema es "normal" o por temor a la necesidad de cirugía para resolverlo.
Según las recomendaciones del Comité Científico de la Primera Junta Internacional sobre Incontinencia (1), la IU debe identificarse como un tópico separado en la agenda de los cuidados de salud y que las políticas de gobierno deben incluir estrategias y campañas de prevención públicas para romper los tabúes que rodean esta enfermedad. Este tipo de programas de educación simple representa un medio económico y efectivo de mejorar el acceso al tratamiento para las personas incontinentes. El Comité recomienda también que el manejo de la IU debe ser enseñado en todas las escuelas de medicina, enfermería y de entrenamiento fisioterapéutico, y que cada país debe establecer una organización nacional de continencia, de la cual formen parte tanto pacientes, como profesionales de la salud e instituciones.
Es obvio entonces, que la educación para la población debe comenzar desde los médicos de atención primaria, que dentro del sistema sanitario actual, es el que juega un papel decisivo en la identificación de este problema.
En nuestro medio, esto involucra sobre todo la atención en postas médicas y en hospitales públicos y de la seguridad social, donde acude la mayoría de nuestra población por la falta de recursos económicos suficientes. Los médicos de atención primaria que están capacitados para su diagnóstico e incluso tratamiento pueden mejorar de manera notoria la calidad de vida de muchas personas (10). Ellos deben enfatizar la búsqueda de molestias urinarias ya que la mayoría de pacientes con estos problemas no serán capaces de hablar sobre el tema por sí mismos (18,40). Todo ello implica la necesidad de intervenciones de educación sobre la población general, que permita la búsqueda de soluciones precoces a este problema. Esto debe partir desde una temprana investigación de síntomas de IU en la población en riesgo, generalmente mujeres y personas mayores, en las que ya se empiezan a manifestar los síntomas de incontinencia.
Entonces, se debe de trabajar en conjunto tanto las universidades, el Ministerio de Salud y la Seguridad Social privada y pública, el Colegio Médico del Perú y los médicos en general, así como los medios de comunicación para reforzar la educación e información de la población acerca de la IU y así poder erradicar los mitos y conceptos erróneos que tienen las personas sobre este tema y con ello mejorar la capacidad de búsqueda de atención médica y tratamiento para este problema en la población general, y en especial en los pacientes incontinentes. Asimismo, se debe mejorar el conocimiento de los prestadores de salud en general en nuestro medio y la actitud a veces displicente con que éstos manejan o enfocan un problema aparentemente irrelevante y sencillo, pero que tiene grandes repercusiones personales, familiares y sociales. Esto puede lograrse ofreciendo cursos educativos continuos enfocados en los tipos de IU y en medidas de diagnóstico y tratamiento apropiados, si es necesario de forma obligatoria.
Por lo que por todo lo anteriormente dicho se afirma que el conocimiento de la incontinencia urinaria fundamentalmente en personas incontinentes les permite adoptar un mejor estilo de vida, así como disminuir trastornos del estado de salud físico y psíquico de los individuos que la padecen. Y finalmente podemos decir que el objetivo general de nuestro trabajo de determinar el nivel de conocimientos que tenían los pacientes hospitalizados que se incluyeron en nuestro estudio sobre la incontinencia urinaria (IU) fue alcanzado.


Conclusiones:

Se demostró la existencia de un pobre conocimiento sobre incontinencia urinaria en los pacientes hospitalizados de este estudio. se observó un mejor nivel de conocimiento a mayor nivel educacional alcanzado, se observó una tendencia a un mayor conocimiento en el sexo femenino, más no se observó diferencias significativas en cuanto al grupo etáreo o entre las personas incontinentes y quienes no lo eran.


Recomendación:

Realizar intervenciones de los profesionales de la salud en la educación de la población, para modificar las ideas erróneas que existen sobre el tema así como capacitaciones al personal de salud sobre el tema.

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Anexo:

Cuestionario sobre Incontinencia Urinaria

Edad: Sexo: M___ F__
Nivel educacional: Primario__ Secundario___ Pre-universitario
Universitario___
Estado civil : Casado___ Soltero___

1.La incontinencia urinaria (IU) o pérdida involuntaria de orina objetivamente demostrable, es un problema social, tanto para los pacientes que la sufren, como para quienes cuidan de ellos.
2. Existe un progreso en la evaluación, manejo y tratamiento de la (IU).
3.Múltiples tratamientos han sido implementados para la corrección de esta anomalía, con resultados variables en efectividad.
4. Existen medicamentos que pueden ser factores causales transitorios de (IU).
5. El sexo femenino está más predispuesto a padecer (IU) que el sexo masculino.
6.La (IU) es una patología de causas multifactorial.
7.La cirugía es el mejor tratamiento para la (IU).
8.Las personas que padecen de (IU) pueden realizar su vida social al igual que los demás.
9. No existe la posibilidad de curación y mejoría en la mayoría de los casos de (IU).
10. El déficit de hormonas femeninas y el crecimiento de la próstata en los hombres asociados al proceso de envejecimiento no causan (IU).
11.La (IU) es una consecuencia inevitable del envejecimiento.
12.La (IU) es una patología prevalente en las mujeres antes de la menopausia.
13.Muchos pacientes consultan a los profesionales de la salud sobre la incontinencia y revelan sus síntomas urinarios cuando van al médico por otras razones.
14.Los médicos en su mayoría indagan sobre los síntomas de (IU) en sus pacientes de edad avanzada.

 

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