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Artículo original

Síndrome de Burnout, en profesionales de la salud del Hospital Universitario “Manuel Fajardo” Hospital Universitario “Cmdte. Manuel Fajardo”

Autores:
Int. Eddy Leandro Almira Suárez *
Est. Ileana Roca Ferrer **

Tutor:
Dr. Adolfo Peña Velázquez ***

Asesora:
MsC. María del Carmen Aguilera Hidalgo ****

* Interno de Medicina. Instructor no Graduado de Cirugía General.
** Estudiante de 4to Año de Medicina. Alumna Ayudante de Medicina Interna.
*** Especialista de II Grado en Farmacología. Profesor Auxiliar.
**** Licenciada en Psicología. Profesora Auxiliar.


Resumen

Antecedentes: El Síndrome de Burnout ha suscitado interés en varios sectores profesionales sin haberse explorado su comportamiento en nuestro hospital.
Objetivo: Describir el comportamiento del Síndrome de Burnout en profesionales de la salud del Hospital Universitario “Manuel Fajardo” de Ciudad de La Habana en octubre del año 2008.
Diseño Metodológico: Se realizó un estudio observacional descriptivo y transversal, aplicando el test Maslach Burnout Inventory a 31 médicos especialistas y enfermeros. Se cuantificaron los datos de cada grupo ocupacional por separado, además de los generales. Se determinaron criterios de inclusión y exclusión y se procesó la información obtenida. Se utilizó la definición del nivel de Burnout en Bajo, Medio y Alto según los rangos establecidos para su cálculo. Se esbozaron los principales factores sociodemográficos asociados al síndrome.
Resultados y Conclusiones: Las ¾ partes de los encuestados pertenecen al sexo masculino, mientras hubo un predominio de los profesionales casados y una octava parte de la población tiene al menos un hijo. El Síndrome de Burnout afecta en orden decreciente de nivel a Clínicos, Enfermeros y Cirujanos Generales en la Institución. A pesar de ser los más afectados, los especialistas de Medicina Interna presentan el grado más alto de realización personal del estudio.

Palabras Claves: Síndrome de Burnout, Desgaste Profesional, estrés.


IntroducciÓn

La vida moderna ha desarrollado incontables formas de acomodación si de esfuerzo humano se trata, pero su propia dinámica ha conllevado también indisolublemente a un aumento de las demandas en los servicios y su calidad. Esto constituye motivo de constante preocupación para quienes se ven responsabilizados total o parcialmente con asegurar ese servicio, su calidad y por ende la satisfacción de los receptores.La salud pública no escapa a esta gran maquinaria, donde el enfermo demanda y el profesional asegura, no solo psíquica o moralmente, sino física y legalmente que su trabajo cumpla las expectativas y normas establecidas a tales fines.Por ello, los profesionales de la salud se han visto envueltos desde hace cientos de años en un círculo donde son ellos quienes más aportan, lo mismo al funcionamiento de su institución que a la dinámica entre sus usuarios. Lo que hace tanto nos agobia y hace cuatro décadas nombramos hoy se llama Síndrome de Burnout o Desgaste Profesional.La más aceptada definición sobre este fenómeno es la propuesta de Maslach y Jackson (1981). Estos autores explicaron el burnout como una respuesta inapropiada al estrés, caracterizada por agotamiento emocional (AE: no poder dar más de sí mismo en el ámbito emocional y afectivo, cansancio físico y psicológico), despersonalización (DP: distanciamiento emocional de las personas con las que trata en el trabajo, desarrollo de sentimientos y actitudes de cinismo, de carácter negativo hacia las personas destinatarias del trabajo) y falta de logro o realización personal (RP: baja realización personal en el trabajo)(1).Los estudios iniciales del Síndrome de Burnout lo identifican como un estado de alteración emocional que afecta a trabajadores cuyas profesiones demandan de ellos ayuda continua a otras personas o contacto íntimo con exigencias emocionales en la relación, tales como: médicos, enfermeras, psicólogos, maestros, policías, funcionarios de prisiones, asistentes sociales, abogados, jueces, etc.; en sentido general, personal de servicios humanos (2). Las primeras referencias a este síndrome no son en el área de la salud, sino en la producción literaria. En 1922, Thomas Mann describe un caso en su obra ‘Los Buddenbrooks’. Posteriormente, en 1960, Graham Greene llega a predecir, incluso, el nombre del síndrome: ‘A Burn Out Case’. En ambas novelas se reflejan claramente los síntomas del burnout. Sin embargo, no fue hasta 1974 en que aparece enunciado el síndrome como tal por el psiquiatra Herbert Freudenberger, el cual atendía a toxicómanos en un hospital de Nueva York y observó cómo muchos de sus colegas jóvenes y con elevadas expectativas en su trabajo, al cabo del año de trabajo sufrían una gran desmotivación y una progresiva pérdida de energía hasta llegar al agotamiento, así como síntomas de ansiedad y depresión (2). En los profesionales sanitarios, el síndrome de desgaste profesional está relacionado principalmente con la insatisfacción laboral, la falta de reconocimiento social, un menor control sobre el trabajo, la conflictividad en las relaciones interpersonales, la autopercepción de baja remuneración y el hecho de cuidar pacientes con muchas demandas (Gil-Monte, Carretero y Roldán, 2005)(1).Debido a este proceso de estrés crónico, y con relación al trabajo asistencial se presenta el síndrome de Burnout, que Moreno y Oliver definen como un estrés organizacional crónico y cotidiano que aparece en los trabajadores asistenciales: médicos, enfermeras, profesores, terapeutas, psicólogos y amas de casa (3). El primer simposio de Burnout se realizó durante la convención de la Asociación Psicológica Americana de 1977, en la que Freudenberger, Pines, Maslach y otros expusieron sus ideas y los resultados de sus investigaciones. El Burnout fue definido como un síndrome tridimensional caracterizado por agotamiento emocional, despersonalización y realización personal reducida (4). Aunque también se le considera una entidad moderna derivada de la exposición crónica de manera gradual y continuada por lo menos seis meses a dichos estresores (5).Entre las manifestaciones clínicas más frecuentes debidas a daño laboral en los profesionales de la salud, se reportan aquellas como: incremento de conductas adictivas, de trastornos psicológicos, ansiedad, tensión, irritabilidad, depresión, fatiga, trastornos del sueño, cefaleas, acidez o ardor estomacal y síntomas cardiovasculares como arritmias e hipertensión (6,7).En opinión de otros autores como Chacón y Grau(8) con un poco más de detalles en cuanto a manifestaciones clínicas, reportan 4 grupos de afecciones en el síndrome, descritas como sigue:
A. Psicosomáticos: fatiga crónica, frecuentes dolores de cabeza, problemas de sueño, úlceras y otros desórdenes gastrointestinales, pérdida de peso, dolores musculares, etc.
B. Conductuales: ausentismo laboral, abuso de drogas (café, tabaco, alcohol, fármacos, etc.), incapacidad para vivir de forma relajada, superficialidad en el contacto con los demás, comportamientos de alto riesgo, aumento de conductas violentas.
C. Emocionales: distanciamiento afectivo como forma de protección del yo, aburrimiento y actitud cínica, impaciencia e irritabilidad, sentimiento de omnipotencia, desorientación, incapacidad de concentración, sentimientos depresivos.
D. En ambiente laboral: detrimento de la capacidad de trabajo detrimento de la calidad de los servicios que se brindan a los clientes, aumento de interacciones hostiles, comunicaciones deficientes.¿Que es lo que hace que algunas personas sometidas a un alto nivel de estrés desarrollen un Burnout y otras no? Algunas de las características de personalidad que se han visto y que pueden llevar más fácilmente a la persona sometida a un exceso de estrés a desarrollar un Burnout son: sensibilidad a los sentimientos y necesidades de los otros, dedicación al trabajo, idealismo, personalidad ansiosa y elevada autoexigencia. “Casualmente” estas son las características de los buenos empleados, especialmente en profesiones dedicadas al cuidado de la salud (3).
Por todo lo antes expuesto nos motivamos a realizar esta investigación en profesionales de la salud en nuestro Hospital, quienes no solo llevan años de dedicación, entrega y esfuerzo en la institución, sino que han tenido que ingeniárselas para continuar brindando atención médica de calidad en medio de un estresante y desestabilizador proceso de construcción y restauración al que es sometido el Hospital en estos momentos. Todo lo amterior nos sirvió de acicate para plantearnos los objetivos que a continuación referimos:


Objetivos

General
Describir el comportamiento del Síndrome de Burnout en profesionales de la salud del Hospital Universitario “Manuel Fajardo” de Ciudad de La Habana, en octubre del año 2008.

Específicos
1. Determinar el nivel de Agotamiento Emocional, Despersonalización y Realización Personal de los profesionales investigados.
2. Esbozar los principales factores sociodemográficos que pudieran desencadenar o agudizar el Síndrome de Burnout.

Control Semántico
Síndrome de Burnout: respuesta inapropiada al estrés, caracterizada por agotamiento emocional, despersonalización y falta de logro personal o realización en el trabajo.
- Agotamiento Emocional: descrito como una incapacidad para ser empático, para establecer contacto emocional con el otro, comunicarse afectivamente, “sentir desde la piel del otro”, de comprensión; se sufre una apatía emocional, pero solamente en la vida laboral, con el paciente o alumno.
- Despersonalización: frialdad en el trato interpersonal con el que recibe el servicio, desprecio y cinismo; se establece una relación impersonal con un distanciamiento afectivo.
- Realización Profesional: falta de realización en el trabajo, no está satisfecho con su imagen como profesional. Se considera menos competente que otros colegas y, en muchas ocasiones, la retroalimentación que recibe se interpreta como confirmación de esto. Son frecuentes los conflictos en el logro de los resultados y esto agudiza el sentimiento de frustración profesional.


DiseÑo MetodolÓgico

Contexto, clasificación y objetivo de la investigación: Se realizó un estudio Observacional, Descriptivo y Transversal en el Hospital Universitario “Cmdte. Manuel Fajardo” de Ciudad de La Habana, Cuba, durante los meses de octubre y noviembre de 2008, con el objetivo de describir el comportamiento del Síndrome de Burnout en profesionales de la salud del mencionado centro asistencial.
Universo y muestra: Nuestro universo estuvo conformado por todos los especialistas en Medicina Interna (10) y Cirugía (12), así como Licenciados en Enfermería (11) que asistieron el día, hora y lugar señalados para aplicar el instrumento de recolección de datos. Solo un cirujano y una enfermera manifestaron desacuerdo en participar, acogiéndose al principio de voluntariedad. Se trabajo con una población de 31 (n=31).
Los criterios de inclusión fueron:
- Especialistas de Medicina Interna o Cirugía del Hospital.
- Licenciados en Enfermería del Hospital vinculados a la asistencia directa.
- Estar presente el día, hora y lugar escogido para aplicar el test.
- Haber laborado ininterrumpidamente los dos últimos años para enfermeros y 5 años para médicos.
Los criterios de exclusión fueron:
- No voluntariedad a responder el Maslach Burnout Inventory (MBI)
- Residentes o estudiantes de Enfermería.
Recolección y Procesamiento de la Información: Se aplicó el test conocido como (MBI), creado por Maslach y Jackson en 1981, a todos los que cumplieron los criterios de inclusión. Se cuantificaron los datos individualmente de cada grupo ocupacional (Enfermeros, Clínicos y Cirujanos), sumando los generales descritos al inicio del test y los relativos a cada aspecto evaluado como se explica a continuación:
Agotamiento Emocional: ítems 1, 2, 3, 6, 8, 13, 14, 16 y 20. Su puntuación es directamente proporcional a la intensidad del síndrome.
Despersonalización: 5, 10, 11, 15 y 22. También la puntuación es directamente proporcional a la intensidad del burnout.
Realización Profesional: 4, 7, 9, 12, 17, 18, 19 y 21. En este aspecto la puntuación es inversamente proporcional al grado de burnout: a menor puntuación de realización personal o logros, más afectado está el individuo.
La forma más actualizada y utilizada del MBI emplea un sistema de respuestas que indican la frecuencia con que el sujeto experimenta los sentimientos enunciados en cada inciso. Utiliza el siguiente sistema de puntuación, de tipo Likert, con siete niveles:
0 = Nunca
1 = Una o varias veces al año
2 = Una vez al mes o menos
3 = Varias veces al mes
4 = Una vez a la semana
5 = Varias veces a la semana
6 = Todos los días
La relación entre puntuación y grado de Burnout es dimensional. Es decir, no hay un punto de corte que indique si existe o no tal entidad. Lo que se ha hecho es distribuir los rangos de las puntuaciones totales de cada aspecto en tres rangos que definen el nivel de Burnout experimentado como:
BAJO AE = 18; DP = 5 y RP = 40.
MEDIO AE = 19-26; DP = 6-9 y RP = 34-39
ALTO AE = 27; DP = 10 y RP = 33
Una vez que obtuvimos los datos se procedió a la introducción y procesamiento de los mismos en una Computadora ASUS Pentium IV, con sistema operativo Windows XP, valiéndonos de los programas de Microsoft Excel, con el cual se creó la base de datos, las tablas y gráficos, y el Microsoft Word del Office 2003 para la confección del informe final. Se empleó el método porcentual de estadística descriptiva para el análisis y presentación de los resultados, los cuales fueron expuestos por medio de tablas y gráficos.
Aspectos Éticos: Esta investigación cumplió con los requisitos planteados para su tipo y respetó la privacidad, voluntariedad y confidencialidad de las personas que participaron y las que no se involucraron directamente en ella. Los cuestionarios se aplicaron por separado y de forma anónima.Las variables estudiadas fueron las siguientes: Edad, Sexo, Tiempo de Trabajo, Estado civil, Número de Hijos, Agotamiento Emocional, Despersonalización, Realización Personal.


Resultados

Tabla 1. Distribución de frecuencia sobre el nivel de afectación del Síndrome de Burnout en Enfermeros. Hospital “Manuel Fajardo”. 2008.

Variable
Bajo Medio Alto
F %* F %* F %*
Agotamiento Emocional 5 50 3 30 2 20
Despersonalización 3 30 6 60 1 10
Realización Personal 4 40 3 30 3 30
F: Frecuencia
* obtenido a partir de N = 10 total de Enfermeros encuestados
Fuente: Test MBI.

Tabla 2. Distribución de frecuencia sobre el nivel de afectación del Síndrome de Burnout en Especialistas de Medicina Interna.

Variable
Bajo Medio Alto
F %* F %* F %*
Agotamiento Emocional 2 20 1 10 7 70
Despersonalización 3 30 2 20 5 50
Realización Personal 2 20 6 60 2 20

F: Frecuencia
* obtenido a partir de N = 10 total de Especialistas de
Medicina Interna encuestados
Fuente: Test MBI

Tabla 3. Distribución de frecuencia sobre el nivel de afectación del Síndrome de Burnout en Especialistas de Cirugía General.

Variable
Bajo Medio Alto
F %* F %* F %*
Agotamiento Emocional 8 72.2 2 18.1 1 9.0
Despersonalización 7 63.6 1 9.0 3 27.2
Realización Personal 4 36.3 5 45.4 2 18.1
F: Frecuencia
* obtenido a partir de N = 11 total de Especialistas de Cirugía General encuestados
Fuente: Test MBI

Tabla 4. Comportamiento de los factores sociodemográficos edad y tiempo de trabajo.
Clasificación Ocupacional Edad
(años)
Tiempo de Trabajo
(años)
<25 25-49 ≥50 ≤10 11-20 21-29 >30
Enfermeros 0 8 2 5 3 1 1
Clínicos 0 3 7 3 0 5 2
Cirujanos 0 4 7 2 2 2 5
Total 0 15 16 10 5 8 8
Por ciento * 0 48.39 51.61 32.25 16.12 25.8 25.8
* obtenido a partir de N = 31

Tabla 5. Comportamiento de los factores sociodemográficos sexo, estado civil y número de hijos.
Clasificación Ocupacional  Sexo Estado Civil Número de Hijos
F M S C D 0 1 2 3 4
Enfermeros 6 4 7 2 1 4 5 1 0 0
Clínicos 2 8 2 8 0 0 3 6 0 1
Cirujanos 0 11 1 9 1 1 2 5 3 0
Total 8 23 10 19 2 5 10 12 3 1
Por Ciento * 25.8 74.19 32.25 61.29 6.45 16.12 32.25 38.70 9.67 3.22
* obtenido a partir de N = 31


DiscusiÓn

En nuestro estudio resultó que casi las ¾ partes de los enfermeros encuestados reconoció tener entre un medio (60%) y un alto (10%) nivel de despersonalización, lo cual es superior a los índices referidos en la mayoría de los trabajos revisados de carácter nacional, pero coincide en ser el aspecto evaluado en el Síndrome más afectado entre enfermeros a nivel global. Así por ejemplo, la Lic. María de Lourdes Marrero Santos(9) publicó un estudio realizado con 100 enfermeros que laboran en las 7 Unidades de Cuidados Intensivos Neonatales de la Ciudad de La Habana en el cual resume que el 53 % de ellos tiene un nivel medio de DP, mientras que un 4% lo presenta en un alto nivel. Según Marshall y Pasman (10) los síntomas psíquicos más frecuentes en el personal con despersonalización elevada pueden reconocerse por: evitar estar en la unidad; pérdida de afecto hacia pacientes y familiares a los que se trata de forma deshumanizada, distante y hasta agresiva; además de actitudes negativas que trasmiten desaliento (“¿para qué esforzarse sí…?”); actitudes cínicas (“espero que este paciente no sea trasladado a la unidad…”), etc.Consideramos prudente destacar que en el caso de los especialistas de Medicina Interna se han obtenido los resultados más significativos. Los tres aspectos valorados presentan alteraciones por encima o igual al nivel medio, con la séptima parte de ellos involucrados en un alto nivel de agotamiento emocional. Creemos que esto se debe a la fuerte carga laboral de ese servicio y a la dinámica constante desplegada por sus grupos de trabajo en guardias médicas frecuentes y congestionadas, situación de la que no escapa el trabajo asistencial en sala y la reducida disponibilidad de residentes e internos para el apoyo del trabajo. Esto último a nuestro juicio, es consecuencia de la necesidad del país de priorizar mayoritariamente desde años atrás la formación de especialistas en medicina familiar y de la reducida admisión de residentes en las cuatro grandes especialidades básicas: Medicina Interna, Cirugía General, Ginecobstetricia y Pediatría.En relación a las afectaciones presentadas por el personal de Cirugía, lo más significativo resultó ser la realización personal, donde casi la mitad se ubica en un nivel medio y poco más de la tercera parte se ubica en un bajo nivel. Consideramos que esto se puede deber a la gratificación que percibe dicho grupo por los resultados de su trabajo, sometido a tensión frecuentemente y reconocido pocas veces o a la disponibilidad de medios de vida adquiridos con el resultado de su trabajo que los hagan sentirse más realizados en su profesión. Esto coincide con un estudio realizado por el Dr. Dueñas (11) en Perú, quien reporta falta de realización personal en un 44.3% de sus encuestados. En otro estudio realizado en México por los doctores Loría y Guzmán(12) se refiere que “aunque los cirujanos consideran que cuentan con una gran capacidad para lidiar con el estrés, hecho que se pudiera asociar a negación, el síndrome de desgaste profesional (Burnout) es causa de gran cantidad de errores y su prevalencia es de alrededor del 30%”, dato validado también entre los internistas.En análisis de la edad de los profesionales de este estudio se encontró que más de la mitad tiene 50 años o más de vida, lo cual nos hace pensar que existe una tendencia al envejecimiento en la plantilla laboral de los especialistas y licenciados de la institución. Esto no concuerda con la mayoría de las publicaciones revisadas, donde predominan los individuos entre 30 y 40 años(13,14). En el caso de clínicos y cirujanos el 60 y 70%, respectivamente, sobrepasan los 50 años de vida.Asimismo se obtuvo que más de la mitad de los encuestados tienen más de 20 años de trabajo en su puesto, lo cual es superior a la mayoría de los resultados en trabajos realizados en Cuba, como expuso la investigación ejecutada por Carrazana Guerra(14), en Ciudad de La Habana, con un 46.5% de profesionales con menos de 20 años de servicio.Referente al sexo, se obtuvo que las ¾ partes pertenecen al masculino, mientras que hubo un predominio de los profesionales casados y una octava parte de la población tiene al menos un hijo. Estos factores influyen en la manera de enfrentamiento al estrés, por tanto, en la determinación de la conducta adecuada o no para superarlo. Diversos autores (15) señalan que es más susceptible el sexo masculino para desarrollar el síndrome, aunque es más probable un aumento de la subescala Agotamiento Emocional en el sexo femenino (14).Del estado civil, por su parte, es más frecuente el casado (más del 60%), lo cual pudiera ser interpretado como un apoyo para sobreponerse a la aparición y los síntomas del síndrome si la pareja es funcional y no adiciona conflictos al profesional estresado, pero esto no siempre se cumple. En nuestra propia investigación tenemos que el 80% de los especialistas de Medicina Interna son casados, y sin embargo, presentan los índices de Burnout más altos de la serie.Además. el número de hijos, sobre los que existen responsabilidades y preocupaciones, incluso siendo no conviventes, pudiera ser motivo de incremento del grado o nivel de desgaste profesional por constituir adición a las ocupaciones y tareas laborales, manteniendo la tensión del individuo incluso fuera del marco institucional y estableciendo un circuito estresor que al prolongarse propicia la aparición del síndrome. Pero también suele ocurrir que “la falta de hijos afecte la realización personal, por lo que afectivamente pueden aportar ellos en el intercambio para mitigar las manifestaciones emocionales de carácter negativo”(13). Este pudiera ser el caso del 40% de nuestros enfermeros que no tienen hijos en consecuencia con el coincidente 40% de ellos que manifestó un bajo nivel de realización personal.


Conclusiones

1. El Síndrome de Burnout afecta en orden decreciente de nivel a Clínicos, Enfermeros y Cirujanos Generales en la Institución.
2. A pesar de ser los más afectados, los especialistas de Medicina Interna presentan el grado más alto de realización personal del estudio.
3. La sexta y séptima partes de clínicos y cirujanos, respectivamente, tienen más de 50 años de vida, lo que puede condicionar la predisposición y vulnerabilidad al desgaste profesional.
4. Puede suceder que la cantidad de años de trabajo sea directamente proporcional a la posibilidad de aparición del síndrome y su grado de intensidad.
5. No siempre el estar casado(a) y tener al menos un hijo son garantías para evitar la aparición del síndrome. El análisis debe ser individualizado.
6. El no tener hijos pudiera incidir negativamente en la realización personal de los sujetos.


Bibliografía

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