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Revisión bibliográfica
Fisiopatología del tabaquismo y beneficios de su abandono
Autores:  

Raúl Ramos Pupo .*
Liana Ávila Salcedo.**

*Estudiante de 2do año de Medicina
**Estudiante de 3er año de Medicina

Tutores:

Dra. Carmen Ramos Pupo.*

*Especialista de 1er grado en Medicina General Integral. Residente de 4to año en Fisiología Normal y Patológica. Profesora Asistente.


RESUMEN


Se realizó una revisión bibliográfica de octubre de 2007 a octubre de 2008, con el objetivo de caracterizar los daños que ocasiona al organismo el hábito de fumar. Se estudiaron 30 referencias bibliográficas, permitiendo describir la fisiopatología del tabaquismo teniendo en cuenta los mecanismos de acción de sus principales componentes y explicar cronológicamente los beneficios que reporta su abandono. Se concluyó que los daños que ocasiona al organismo son sistémicos y progresivos, conduciendo a un deterioro marcado de la salud, determinado principalmente por los efectos deletéreos de la nicotina sobre los sistemas nervioso y cardiovascular; la carcinogénesis producida por el alquitrán y la hipoxemia e irritabilidad de las vías aéreas a consecuencia del monóxido de carbono y en general de las sustancias irritantes. Sin embargo, el abandono del hábito implica beneficios a corto, mediano y largo plazos, que repercuten significativamente en la calidad y esperanza de vida del individuo.

Palabras clave: tabaquismo, nicotina, alquitrán.

 

INTRODUCCIÓN

El hábito de fumar tiene sus orígenes en América, donde los nativos consumían el tabaco inhalando el humo desprendido de la combustión de sus hojas enrolladas en forma de mosquete. Cuando Cristóbal Colón llegó a este continente se puso en contacto con esta costumbre de los aborígenes, que pronto sería introducida en Europa. Desde entonces el tabaco ha incrementado sus consumidores a un ritmo cada vez más acelerado, sobre todo en las últimas décadas, siendo usado de diversas formas, sin combustión (rapé, tabaco para mascar) o con combustión (cigarrillo, pipa, puro). (1,2)
El tabaquismo es considerado un gran problema de salud, constituyendo la principal causa de muerte evitable en el mundo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) existen en el planeta 1 300 millones de fumadores, lo que representa aproximadamente un tercio de la población mayor de 15 años. El tabaco es el único producto legal que provoca la muerte de la mitad de sus consumidores habituales, lo que significa que más de 650 millones de personas morirán prematuramente por su causa. Actualmente el tabaco cobra una nueva víctima cada 6 segundos en algún lugar del mundo; en los próximos 30 ó 40 años esto ocurrirá cada 3 segundos. (3,4)
Entre los adultos, los países con mayor proporción de hombres fumadores en la región de las Américas son: Cuba (48%), Ecuador (45,5%), Trinidad y Tobago (42,1%) y Perú (41,5%). Entre las mujeres adultas, la prevalencia del consumo del tabaco es mayor en Venezuela (39,2%), Argentina (34%), Brasil (29,3%) y Cuba (26,3%). En los Estados Unidos, el cigarrillo es responsable de más de 440 mil muertes por año (1 de cada 5 defunciones) y cerca de un 10 % de estas son resultado de la exposición pasiva al humo del tabaco. (5)
Cuba presenta un carácter arraigado de este hábito en la población debido a que es un país productor y a la relación que existe entre el tabaco y su cultura, encontrándose entre los países de América Latina con más alto consumo per cápita de cigarrillos. Actualmente, la prevalencia del hábito de fumar en la población mayor de 16 años es de un 38 % aproximadamente, lo que significa que más de 2 millones de cubanos fuman, por lo que se considera un país de fumadores. (6,7) El tabaquismo es uno de los factores de riesgo que se encuentra mayormente asociado a las principales causas de muerte en nuestro país. (8,9)
En nuestra comunidad se realizan grandes esfuerzos para mejorar la salud de la población, aumentar la esperanza de vida y lograr estilos de vida que contribuyan a ello. A pesar de esto, existe una prevalencia de un 20 % de fumadores en la población mayor de 16 años, por lo que resulta necesario continuar informando, orientando y educando a la población con relación a los daños que este mal hábito ocasiona. (10)
Como parte de las estrategias de nuestro Ministerio de Salud Pública (MINSAP) para lograr el bienestar de la población, se llevan a cabo numerosas medidas de promoción y prevención en relación con el hábito de fumar. Estas se sustentan sobre la base de un programa bien establecido que surgió en la década del 70 y ha sufrido modificaciones desde entonces hasta la actualidad, que tiene como escenario fundamental la Atención Primaria de Salud (APS) con un apoyo multifactorial. (6)A pesar de estas acciones de salud que se han venido realizando, el problema del tabaquismo en Cuba y en nuestra área de salud, como ya hemos precisado, se mantiene, y su repercusión va más allá de los propios fumadores, pues se extiende a todos los miembros de la familia o personas relacionadas directamente con el fumador (fumadores pasivos). Por tal motivo, los autores de esta investigación, como futuros médicos de familia, se han propuesto investigar sobre la fisiopatología del tabaquismo y los beneficios que reporta el abandono del mismo, como una pauta necesaria para llevar al convencimiento a los grupos de riesgo de la comunidad (a través de proyectos de intervención a corto plazo) de la importancia de no fumar y de que los fumadores abandonen el hábito oportunamente.


OBJETIVOS


General:


Caracterizar los daños que ocasiona al organismo el hábito de fumar.

Específicos:

Describir la fisiopatología del tabaquismo teniendo en cuenta los mecanismos de acción de sus principales componentes.

Describir cronológicamente los beneficios del abandono del hábito de fumar.


DESARROLLO

Definición de tabaquismoSegún la novena revisión de la clasificación internacional de enfermedades, el tabaquismo es considerado una enfermedad adictiva crónica con posibilidades de tratamiento, perteneciente al grupo de los desórdenes mentales. (11) 
Fumar puede definirse como el acto de inhalar y exhalar los humos producidos al quemar el tabaco. No sólo es un “hábito”, constituye una droga legal conjuntamente con la cola, el  té y el alcohol, de efectos simultáneos estimulantes y depresores. (12)El tabaco como drogaConsiderando que droga es toda aquella sustancia de origen natural o artificial de efectos psicoactivos, cuyo consumo frecuente conduce a la tolerancia y dependencia, con determinación de efectos nocivos sobre el sujeto, la sociedad o ambos, el hecho de fumar tabaco cumple con todos los criterios que definen al consumo de una sustancia como tal:
Existencia de tolerancia.
Dependencia.
Síndrome de abstinencia en ausencia de la misma.
Comportamiento compulsivo.
Las formas de dependencia que genera el hábito de fumar son:
Dependencia física: provocada directamente por la nicotina y es la responsable del síndrome de abstinencia.
Dependencia psicológica: el hábito de fumar se ha convertido en una compañía en todo tipo de situaciones; después de las comidas, con el café, al hablar por teléfono, etc. y parece imposible cambiar esta relación.
Dependencia social: el fumar sigue siendo un acto social, se hace en grupos, en ciertas reuniones de ocio, tras cenas con los amigos, y sobre todo sigue siendo un hábito que distingue a ciertos grupos de adolescentes, dándoles un valor social de rebeldía y de madurez malentendidos. (12)
Composición y fisiopatología del tabaquismo
La temperatura del tabaco incandescente (quemándose) es de 300 grados centígrados y cuando se fuma alcanza de 900 a 1100 grados centígrados, mientras que la temperatura del humo que se respira es de 55 a 60 grados centígrados. Las diferencias de la temperatura del humo respirado y del aire atmosférico actúan de modo destructivo sobre el organismo y ante todo, sobre el estado del esmalte dental, la mucosa de la cavidad bucal y de la nasofaringe, por lo que se crean así las llamadas "puertas de entrada" para innumerables microorganismos. Un cigarro encendido es una fábrica química única, que produce más de 4 mil compuestos diferentes, incluidas más de 40 sustancias generadoras directas de cáncer, y en menor grado, 12 que posibilitan el surgimiento de cáncer en determinadas condiciones. Las más importantes son la nicotina, el alquitrán, el monóxido de carbono, y en general las sustancias irritantes. (3)
Nicotina
La nicotina es el principal componente adictivo del tabaco, aunque este también suele contener otros alcaloides farmacológicamente activos como la nornicotina, la anabasina, la miosmena, la nicotirina y la anatabina. Juntos suponen el 8-12% del total alcaloide del tabaco. Se destila con el encendido y la combustión del cigarrillo, y pasa a ser inhalada junto a otras sustancias. Su absorción se inicia muy lentamente en las membranas biológicas de la boca, en función de la ionización de su pH. Cuando el humo del tabaco alcanza las pequeñas vías respiratorias y los alvéolos pulmonares, la nicotina se absorbe rápidamente, independientemente del pH del humo. Por lo tanto, las concentraciones en sangre aumentan rápidamente mientras se está fumando, y alcanzan un máximo cuando se acaba el cigarrillo (es decir, pasados unos 10-15 minutos). Una vez absorbida, pasa al flujo sanguíneo, distribuyéndose extensamente a los tejidos corporales, con un volumen de distribución que depende del peso corporal. La captación de esta por parte del cerebro es rápida e intensa, de acuerdo con el máximo alcanzado en las concentraciones arteriales. De este modo, las concentraciones en sangre decrecen 20-30 minutos después del consumo, debido a la captación periférica de los tejidos. Por este motivo, la concentración de nicotina en el cerebro no se corresponde con la concentración venosa ni en el tiempo ni en la magnitud. La vida media de distribución de esta sustancia en el cerebro es de unos 8 minutos, y su vida media de eliminación está en torno a las 2 horas, lo que determina el tiempo de acción de esta en el Sistema Nervioso Central (SNC). Dado que la vida media de eliminación ronda las 2 horas, sus concentraciones en sangre pueden acumularse, incluso en fumadores con una frecuencia moderada. (13)
La nicotina presenta características farmacodinámicas muy peculiares. Dada la relación dosis-respuesta de esta sustancia, los fumadores habituales necesitan fumar al menos 15 cigarrillos al día, o consumir de 20 a 40 mg de nicotina diarios, para lograr los efectos reforzadores deseados. Debido a la inmediata absorción pulmonar y a su rápida distribución al cerebro y a otros tejidos, el perfil en sangre venosa en los fumadores se caracteriza por una serie de intensos picos que coinciden con cada cigarrillo. La tolerancia farmacodinámica que presenta la nicotina puede ser tanto aguda (en este caso denominada taquifilaxis), que se desarrolla en unos pocos minutos y acaba a las pocas horas, como crónica, que aparece a los pocos días y puede permanecer durante meses. Es importante señalar que los términos agudo y crónico hacen referencia a la duración de la sensibilidad reducida a una droga después de su administración. (13)
La tolerancia crónica está relacionada con cambios en los receptores donde actúa directa o indirectamente la droga. Una vez alterada la sensibilidad de los receptores a la droga, o lo que es lo mismo, una vez que se ha desarrollado una tolerancia crónica a ésta, su retirada, o incluso una brusca disminución, puede provocar diversos síntomas de abstinencia en el organismo. Estos síntomas son una consecuencia de los cambios adaptativos en el SNC inducidos por la sustancia, y que permanecen intactos temporalmente después de su retirada. Las consecuencias agudas, sin embargo, resultan de una simple pérdida de las acciones farmacológicas primarias de una droga que son evidentes después de la primera dosis, cuando sus efectos desaparecen. (13)
Los efectos crónicos y agudos de la nicotina sobre la sensibilidad de los receptores donde actúa son esencialmente diferentes a los de la mayoría de las drogas adictivas. Una dosis farmacológicamente activa de nicotina estimula los receptores nicotínicos de acetilcolina (nAch). Pero a este efecto estimulante le sigue un período de insensibilidad del receptor, el cual no se puede volver a estimular durante un breve período. (13)
Dado que la nicotina no se degradaba enzimáticamente en el espacio sináptico, como lo es la propia acetilcolina (Ach), los receptores pueden volverse a estimular tras su desensibilización, repitiéndose el proceso hasta que la nicotina es eliminada. Esta tolerancia aguda, es decir, esta insensibilidad del receptor nAch una vez que se ha estimulado por la nicotina, es una característica peculiar de dicha droga. Algunos efectos, como el incremento en la frecuencia cardíaca, el vértigo o los mareos, son atribuibles a la tolerancia aguda. Esta acción bifásica (estimulación del receptor y posterior desensibilización) es la responsable de que, tras su administración crónica, no sólo no se reduzca el número de receptores nicotínicos para la acetilcolina (nAch), sino que incluso pueda incrementarse. Este hecho explica los peculiares efectos psicológicos inducidos por la nicotina, y por su retirada, ya que, a diferencia de la cocaína o la anfetamina, actúa más como un antagonista que como un agonista para su sitio de unión. Por lo tanto, la tolerancia crónica a esta sustancia está restringida a los cambios que induce en el número de receptores nicotínicos, pero también, e indirectamente, no nicotínicos. Los fumadores regulares no suelen superar un pico máximo de nicotina en sangre, dentro del cual se mantienen sin alcanzar una barrera tóxica aversiva. Así, los fumadores adictos en este estatus máximo no necesitan más dosis para lograr un determinado efecto reforzador, y se estabilizan en unas concentraciones medias en sangre que no son aversivas. (13)
Las acciones farmacológicas de la nicotina la hacen responsable de los síntomas desagradables de abstinencia observados, lo que la convierte en la sustancia crítica en la dependencia a esta droga socialmente aceptada: el cigarrillo. Investigaciones en ratas han precisado un mecanismo cerebral relacionado con la dependencia a la nicotina y a la ansiedad, y las ansias asociadas con la abstinencia a ésta. En las ratas, el uso crónico de nicotina recluta un importante sistema de estrés cerebral, el sistema del factor de liberación de corticotropina extrahipotalámico (FLC). Este contribuye a la continuación del uso de nicotina al exacerbar la ansiedad y las ansias cuando se abstiene de la misma, según encontraron los investigadores. El sistema FLC está localizado en la amígdala, una región del cerebro que desempeña un importante papel en el procesamiento de la memoria y las reacciones emocionales. El sistema FLC es activado por la CRF-1, una proteína esencial para afrontar los eventos estresantes. Estos resultados sugieren adaptaciones neuronales a largo plazo del sistema FLC, posiblemente a través de la regulación de genes, lo que podría ayudar a explicar por qué tantos fumadores de cigarrillos recaen incluso tras una larga abstinencia. El equipo de trabajo también descubrió que dar a las ratas un compuesto que bloqueaba estos receptores aliviaba los síntomas de abstinencia de los roedores. (14)
Como autores de esta revisión bibliográfica consideramos que estos hallazgos abren un camino a la investigación de nuevos y mejores medicamentos que ayuden a los fumadores a abandonar el hábito. Aunque los efectos de la nicotina son sistémicos su acción sobre el sistema nervioso central (SNC) es determinante, ya que actúa como estimulante transitorio, lo que algunos perciben como mayor capacidad de concentración, seguido de depresión del mismo, lo que explica que la primera dosis haga que la persona se mantenga despierta y alerta, mientras que las dosis posteriores producen un efecto calmante y relajante. Estos efectos sobre el SNC pueden explicarse al estudiar las investigaciones de un informe holandés donde se plantea que el fumar es una causa de estrés oxidativo, mecanismo que puede dañar las células en los vasos sanguíneos y conducir al endurecimiento de las arterias, esto también pudiera explicar el desarrollo de la enfermedad del Alzheimer para las personas portadoras del gen. El estrés oxidativo tiene lugar cuando se producen demasiados desperdicios a causa de las reacciones químicas del organismo. Los antioxidantes alimenticios pueden combatir estos desechos, conocidos como radicales libres. Los científicos también estudiaron la forma en que el tabaquismo afectaba el riesgo de Alzheimer relacionado con la enfermedad. Hallaron que el tabaquismo no aumentaba el riesgo entre los que tenían el gen de la enfermedad de Alzheimer, pero sí lo incrementaba en las personas que no portaban el gen. Los fumadores actuales que no tenían el gen eran 70 por ciento más propensos a desarrollar la enfermedad de Alzheimer que los no fumadores o exfumadores que no eran portadores del gen. (15)
Otros estudios han revelado que la nicotina puede incluso afectar los patrones de sueño de los bebés y acortar en un tercio las siestas; esto se debe a que los niveles de nicotina aumentan en la leche materna entre 30 y 60 minutos después de fumar uno o dos cigarrillos. (16) En opinión de los realizadores de esta revisión bibliográfica los hallazgos encontrados en los estudios citados plantean nuevos problemas a resolver en el amplio campo de la investigación, pues se necesitan más estudios para comprender del todo los efectos de la nicotina sobre el desarrollo infantil. También estimulan a los promotores de salud a insistir en la importancia de no fumar durante el período de gestación. Como hemos explicado,  las acciones sistémicas de la nicotina obedecen a la acción sobre los receptores específicos, esto provoca a nivel de la médula suprarrenal, la secreción de catecolaminas con los consiguientes efectos deletéreos sobre el aparato cardiovascular como son: elevación transitoria de la presión arterial, vasoconstricción periférica, aumento del automatismo de la células cardíacas, depresión de la conducción y disminución del umbral de fibrilación ventricular, e incremento de la agregación plaquetaria. Las palpitaciones del corazón en estado de reposo, en los jóvenes que fuman, aumentan de dos a tres latidos por minuto. Debido a que la nicotina es un fuerte constrictor de arterias, muchos cirujanos vasculares se niegan a operar a los pacientes con enfermedad arterial periférica, a menos que dejen de fumar. Además, la nicotina reduce la temperatura de la piel y disminuye el flujo de sangre en las piernas y los pies. (17)
Las acciones sobre el sistema parasimpático, fundamentalmente, determinan aumento de la secreción del ácido clorhídrico gástrico y disminución de la secreción pancreática de bicarbonato. Esta estimulación aumenta también la velocidad del tránsito intestinal, por lo que los alimentos están menos tiempo en el estómago y duodeno, provocando episodios diarreicos e incluso vómitos. Sobre el sistema endocrino también tiene sus efectos, ya que incrementa los niveles sanguíneos de determinadas hormonas, lo que se asocia con aumento del metabolismo. También se le atribuyen posibles efectos anoréxicos y de relajación muscular. (17)
En altas dosis, es un veneno que puede causarle la muerte a una persona al paralizar los músculos respiratorios. Los fumadores suelen inhalarla en pequeñas cantidades que el cuerpo puede descomponer y eliminar rápidamente, pero puede hacer que los nuevos fumadores, así como las personas que fuman regularmente, y que reciben una dosis excesiva, se sientan mareados o con náuseas. (17)
La nicotina tiene efecto local irritante sobre las papilas gustativas y la mucosa bucal, con aumentos transitorios de la secreción salival seguidos de la inhibición de esta. Produce a la vez aumento temporal de la glicemia e inhibición de los centros del hambre y sed en el hipotálamo. (17) Estos efectos guardan relación con los resultados obtenidos por investigadores estadounidenses, que aseguran que fumar cigarrillos puede afectar la manera en que una persona percibe los alimentos dulces, ya que mitiga la detección de este sabor, esto se relaciona con mayores ganas de comer, especialmente alimentos ricos en carbohidratos y lípidos.  (18) Los autores de este trabajo consideran que estos hallazgos están en relación con la hiperglicemia temporal presente en estos pacientes y reafirma que el tabaquismo es un factor de riesgo modificable de enfermedades crónicas de elevada morbimortalidad como la Diabetes Mellitus.  (17)
Aunque la nicotina es lo que hace (y mantiene) a las personas adictas al tabaco, otras sustancias en este son las causantes de cánceres. Existe cierta evidencia preliminar basada en estudios de laboratorio que indican que la nicotina puede ayudar al crecimiento de los tumores ya existentes.  No obstante, todavía se desconoce si estos resultados se aplican a las personas. (17)
Los científicos han encontrado que incluso fumar unos pocos cigarrillos (1-4) al día puede traer consecuencias graves de salud, incluyendo un aumento en el riesgo de enfermedades cardíacas y un riesgo mayor de morir prematuramente. (17)
Alquitrán
Otro componente del humo del cigarrillo es el alquitrán, el cual está compuesto por más de 4 000 sustancias químicas, incluyendo más de 60 que se sabe causan cáncer. Algunas de estas sustancias provocan enfermedades cardíacas y respiratorias que pueden resultar fatales. Entre estas se encuentran el cianuro, el benceno, el formaldehído, el metanol, el acetileno y el amoníaco. Además, el humo del cigarrillo contiene los gases venenosos monóxido de nitrógeno y monóxido de carbono. (3)
El alquitrán es una sustancia untuosa, de color oscuro, olor fuerte y sabor amargo, que se desprende fundamentalmente de la combustión del papel del cigarrillo y en menor medida, del tabaco. En la composición del alquitrán del humo del tabaco intervienen 38 hidrocarburos aromáticos cíclicos que provocan cáncer, incluidos los isoprenoles, nitrosaminas, bensopirenos, antracenos y otros. Además, contiene ácidos débiles, que actúan como cancerígenos, estimulando el crecimiento de los tumores a disímiles niveles. (3)
Existen testimonios en cuanto a que en las condiciones de clima tropical, el fumador consume más alquitrán del tabaco, es decir, por regla general, fuma cigarrillos más fuertes, con frecuencia sin filtro, y en grandes cantidades. Por ejemplo, Cuba es uno de los países con mayor consumo de cigarros per cápita en el mundo. Además, los cigarrillos de mayor consumo son los de tabaco negro, precisamente los de más contenido de alquitrán, aumentando la potencialidad de riesgo para la salud. (3)
Un cigarrillo con bajo contenido de alquitrán puede ser tan dañino como uno de alto contenido, debido a que la persona, a menudo, inhala el humo más frecuente y profundamente o fuma los cigarrillos hasta la colilla. Los estudios han encontrado que el riesgo de cáncer de pulmón no es menor en los fumadores de cigarrillos con bajo contenido de alquitrán.  (3)
Monóxido de carbono
El monóxido de carbono es un gas incoloro, muy tóxico (es el que se expele por los escapes de un auto), que se produce en la combustión del tabaco y el papel del cigarrillo. Esta sustancia actúa desplazando el oxígeno de la hemoglobina, lo que da lugar a la formación de un componente nocivo: la carboxihemoglobina. Como resultado de esto se impide un adecuado abastecimiento de oxígeno a las células, tejidos y órganos. También, aumenta el contenido total de colesterol, así como su captación por el endotelio vascular, a la vez que disminuye la concentración de lipoproteínas de alta densidad (LDH‑C), de conocida acción cardioprotectora. La exposición al monóxido de carbono, la duración de la misma y los niveles de colesterol son factores interdependientes en el desarrollo de placas de ateroma. Este gas incide de forma más acusada en el feto, provocando bajo peso al nacer y diversas lesiones en hijos de madres fumadoras. Igualmente, es el factor irritante de mayor responsabilidad en la producción de enfermedades respiratorias crónicas.
Sustancias irritantes
Las sustancias irritantes son aquellas que directamente dañan las vías respiratorias (tráquea, bronquios, pulmones), provocando hiperplasia e hipertrofia de las glándulas mucosas (lo que explica la tos y esputos abundantes en los fumadores), la inflamación y colapso de las vías aéreas menores de 2 mm, y la destrucción de las paredes alveolares de la parte central del lóbulo pulmonar (enfisema centrolobulillar). (3)
Estas sustancias alteran los procesos de purificación pulmonar, transforman el epitelio cilíndrico celular de los bronquios en plano celular, contribuyen a la aparición de células bronquiales atípicas, elevan la secreción de flema, la inflamación e hipertrofia de la musculatura lisa y provocan alteraciones inmunológicas que reducen las funciones defensivas del organismo. (3)
Daños del hábito de fumar a la salud
El hábito de fumar incrementa los riesgos de padecer múltiples enfermedades:
  • Enfermedades pulmonares:
* Enfermedad pulmonar obstructiva crónica como el enfisema pulmonar y la bronquitis crónica. La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) es la de mayor prevalencia e impacto socioeconómico de todas las enfermedades respiratorias. Se caracteriza por la presencia de obstrucción crónica y poco reversible al flujo aéreo, causada, principalmente, por una reacción inflamatoria al humo del tabaco. Más del 90% de los casos de EPOC están relacionados con el consumo de tabaco, mientras que un 15-20% de todos los fumadores desarrollan esta enfermedad. (19)
*   Neumonía.
*   Insuficiencia respiratoria crónica.
  • Cánceres:
*  Pulmón: el tabaco es responsable directo de más del 90% de los casos de cáncer pulmonar.  (20) *  Tráquea, bronquios.*   Labio, cavidad oral y laringe. En cuanto a las neoplasias orales y orofaríngeas aproximadamente el 92% de los tumores en hombres y el 61% en mujeres son atribuibles al tabaco. Se ha estimado que el 83% de las neoplasias de laringe son debidas al consumo de tabaco, constituyendo el principal agente causal de esta afección. (21)
*   Esófago, estómago, colon.
*   Vejiga, riñón.
*   Cérvico-uterino.          
  • Enfermedades gastrointestinales:
*   Úlcera péptica.
*   Gastritis crónica.
*   Reflujo gastroesofágico.
  • Enfermedades cerebrovasculares:
*  Trombosis cerebral.
*  Embolia cerebral.
*  Isquemia cerebral.
*  Hemorragia cerebral.
*  Infarto cerebral.
  • Enfermedades cardiovasculares:
*   Coronariopatía. Se estima que el 20% de las muertes secundarias a enfermedad cardiovascular pueden ser atribuidas al tabaquismo, aumentando entre dos y cuatro veces la probabilidad de padecer enfermedad coronaria y cerebrovascular. (22)
*   Enfermedad vascular periférica.     
*   Aneurisma de la aorta. 
*   Hipertensión arterial.
  • Enfermedades inmunológicas:
*   Retardo en la cicatrización de las heridas.
*   Inmunosupresión.
  • Afectaciones al embarazo:
*   Abortos espontáneos.
*   Placenta previa.
*   Parto pretérmino.
*   Bajo peso al nacer.
*   Síndrome de muerte infantil súbita.
*   Alta mortalidad perinatal.
  • Enfermedades estomatológicas:
*   Manchas en los dientes y empastes.
*   Enfermedades de las encías, su deterioro y desgaste.
*   Pérdida de dientes.
*   Halitosis.
*   Pérdida del hueso de la mandíbula. El tabaquismo aumenta el nivel de monóxido de carbono en la sangre reduciendo la cantidad de oxígeno disponible para el cerebro y otros órganos. Provoca menopausia prematura y aumenta el riesgo de osteoporosis y envejecimiento prematuro de la piel. (3) También se ha demostrado que los fumadores tienen cuatro veces más probabilidades de desarrollar degeneración macular (DMAE) asociada a la edad que las personas que nunca han fumado. (23)
Además de los efectos mencionados en todos los sistemas del organismo, este mal hábito también provoca daños psicológicos en sus consumidores. La persona establece asociaciones automáticas entre el fumar y la resolución de determinadas tareas o actividades más o menos placenteras. De tal suerte, el tabaco se convierte en un instrumento fundamental para la vida diaria, imprescindible para el establecimiento y mantenimiento de las relaciones sociales. Fumar puede proveer recompensas psicológicas deseadas, que junto con las frecuentes repeticiones de los rituales de encendido y aspirado, asegura que el acto de fumar devenga en compulsivo. (24)
La dependencia al hábito de fumar se presenta en dos de cada tres fumadores, apareciendo los síntomas en las primeras 24 horas del cese del consumo y apaciguándose estos a los 7 ó 10 días. Se caracteriza por, al menos, cuatro de las siguientes manifestaciones: incremento del apetito y/o peso corporal, problemas digestivos, deseo compulsivo de fumar (insidia, intensa necesidad de nicotina), irritabilidad, inquietud o ansiedad, dificultad para concentrarse, fluctuaciones del estado de ánimo, cansancio (decaimiento), depresión, palpitaciones, temblores, dolor de cabeza, mareos, trastornos del sueño (insomnio). (24)
El tabaco como droga de acceso a otras drogas
Seguir considerando socialmente al tabaco como “droga blanda” es perpetuar un error, porque el tabaco es la droga de uso más extendida y que mayores problemas de salud ocasiona, además de que deviene droga de acceso a otras drogas no legales, “drogas duras”. En tal sentido, la probabilidad de consumir drogas ilícitas en el fumador es mayor que en el no fumador. Las causas de tal fenómeno (que actuarían paralelamente) pudieran ser que la experiencia de fumar constituye un aprendizaje mediante el cual las personas experimentan cómo una droga psicoactiva puede alterar su ánimo y estado de alerta, tal como lo hace la nicotina. Además, el tabaquismo prepara en lo referente a la manera o vía de ingestión de la siguiente droga, por lo general marihuana. (25,26)
Teniendo en cuenta lo citado en este acápite, se confirma una vez más la importancia y la urgencia de continuar trabajando con los grupos de riesgo, ya que un fumador tiene un riesgo potencial de ser un consumidor de drogas ilegales que dañan no solo a la persona que lo consumen sino, que constituyen un flagelo de la sociedad.
Beneficios al dejar de fumar

Después de conocer los efectos nocivos del consumo de tabaquismo, sólo existe la opción de salirle al paso a esta pandemia, que constituye una forma lenta de suicidio masivo ante una escopeta de perdigones, cuyos proyectiles pueden tocar cualquier sitio de nuestro organismo. Dejar de fumar tiene enormes ventajas para el adicto al tabaquismo porque pronto se ven los beneficios:
  • A los 20 minutos del último cigarrillo:
*   Se restablece la presión arterial.
*   Se restablece el pulso.
*   Se restablece la temperatura normal de los pies y las manos.
  • A las 8 horas:
*   Se normaliza el monóxido de carbono en sangre.
*   Se normaliza el oxígeno en sangre.
  • A las 24 horas:
*   Disminuye la probabilidad de ataque cardíaco.
  • A las 72 horas:
*   Los bronquios se relajan, se respira mejor.
*   Mejora la capacidad pulmonar.
  • De las 2 semanas a los 3 meses:
*   Mejora la circulación sanguínea.
*   Es más fácil caminar.
*   La función pulmonar mejora en un 30%.
  • De 1 a 9 meses:
*   Disminuye la tos, la congestión nasal, la fatiga y la falta de aire.
*   Se regeneran los cilios de las células de revestimiento de las vías respiratorias y disminuyen las infecciones.
*   Aumenta la energía general.
  • Al año:
*   El riesgo de morir por enfermedad cardíaca disminuye a la mitad.
  • A los 5 años:
*   El riesgo de morir por enfermedad cardíaca es igual al de los no fumadores.
  • A los 10 años:
*   El riesgo de morir por cáncer de pulmón es similar al de los no fumadores.
*   Se reemplazan las células precancerígenas.
Disminuye la incidencia de otros cánceres. (27)
Avances genéticos relacionados con el tabaquismo
Se han realizado pruebas experimentales para detectar daños genéticos precancerosos a través de la detección de anomalías cromosómicas en los pulmones (biomarcadores de la enfermedad). Los marcadores genéticos para el riesgo de cáncer de pulmón representan puntos de partida para las intervenciones exploratorias, ya que una vez que tienen lugar las anormalidades cromosómicas, se consideran irreversibles, incluso entre fumadores que dejan el hábito. (28)
Los investigadores también establecieron un índice de anormalidad cromosómica
 (IAC) para ilustrar el alcance del daño genético. Hallaron que mientras los no fumadores tenían lecturas IAC inferiores al 1 %, los fumadores de alto riesgo tenían lecturas por encima del 10 %, y los pacientes con cáncer superaban el 15 %. (28)
Los investigadores señalaron que aún se desconoce en qué momento los “marcadores genéticos” potenciales del cáncer de pulmón desarrollan o contribuyen al “golpe genético” inicial que desencadena cambios cromosómicos. Aun así fueron capaces de identificar cuatro cromosomas (números 5, 7, 8 y 18) que eran afectados con más frecuencia entre los pacientes con cáncer y fumadores intensos. (28)
A nuestro modo de ver, los hallazgos encontrados por los científicos en el campo de la genética son una evidencia contundente de que no fumar es una de las cosas más importantes que las personas deben tener en cuenta para protegerse a sí mismas del cáncer de pulmón, ya que se desconoce cuándo se desarrollan los marcadores genéticos de dicha enfermedad. El mensaje es que fumar conduce a anormalidades genéticas y éstas a su vez llevan potencialmente al cáncer, y muy pocas personas que no fuman desarrollan cáncer de pulmón. Los diferentes estudios sobre el tema, son un “pequeño paso” en el esfuerzo por desarrollar opciones exploratorias accesibles y de uso generalizado que puedan ofrecer a los pacientes con riesgo de cáncer de pulmón la posibilidad de un tratamiento oportuno y más efectivo.
Algunas pautas en el tratamiento del hábito de fumar

Sin lugar a dudas, el pilar fundamental en el tratamiento del tabaquismo es su prevención. Los pacientes fumadores, en muchos casos llegan al convencimiento y la determinación del abandono del hábito, sin embargo, los molestos síntomas de la abstinencia impiden su abandono. Un grupo de investigadores se encaminaron hacia la búsqueda de terapias medicamentosas que eliminen estos molestos síntomas. El uso de estas en la práctica médica tiene un sustento en la fisiopatología del tabaquismo, descrita en este trabajo. En este sentido las terapias de sustitución de nicotina (TSN) son medicamentos que ayudan a disminuir o detener los síntomas de abstinencia del fumador, ya que proveen una dosis controlada de nicotina sin los demás químicos dañinos del humo del cigarrillo. Se define como TSN la administración de nicotina por una vía diferente a la del consumo de un cigarrillo y en una cantidad suficiente como para disminuir los síntomas del síndrome de abstinencia, pero insuficiente como para crear dependencia. (29)
La terapia de reemplazo de nicotina está disponible en forma de gomas de mascar o chicles, parches, aerosoles y pastillas de nicotina para chupar. Para mejores resultados, los fumadores deben realizar esta terapia en combinación con los programas de cambio de comportamiento que son diseñados para ayudarlos a romper su dependencia psicológica a los cigarrillos. (30)
Algunos medicamentos que no contienen nicotina ya han sido aprobados como auxiliares para dejar de fumar. Los nuevos medicamentos pueden ayudar a los fumadores a evitar la obtención de placer físico al fumar. Los medicamentos parecen funcionar evitando que la nicotina estimule el cerebro, ya sea bloqueando los receptores del cerebro a los que normalmente se adhiere la nicotina o (en el caso de las vacunas) previniendo que la nicotina llegue al cerebro. (30)
El bupropión (Zyban) es un antidepresivo que ayuda a los fumadores a dejar el hábito. Este medicamento actúa sobre los agentes químicos del cerebro que están relacionados con los deseos de fumar y puede usarse solo o con la terapia de reemplazo de nicotina. (30)Las pruebas preliminares de estos nuevos medicamentos han sido promisorias, ya que parecen ser seguros. Sin embargo, se necesitan estudios más abarcadores para mostrar que estos son eficaces y totalmente seguros antes de que puedan ser aprobados. No obstante, como se ha constatado en esta revisión el mejor tratamiento continúa siendo el preventivo y en este campo aún queda mucho por hacer para lograr disminuir la incidencia y prevalencia de tan nocivo hábito.


CONCLUSIONES


Los daños que ocasiona el hábito de fumar al organismo son sistémicos y progresivos, conduciendo a un deterioro marcado de la salud, determinado principalmente por los efectos deletéreos de la nicotina sobre los sistemas nervioso y cardiovascular; la carcinogénesis producida por el alquitrán y la hipoxemia e irritabilidad de las vías aéreas a consecuencia del monóxido de carbono y en general de las sustancias irritantes. El abandono del hábito de fumar implica beneficios a corto, mediano y largo plazos, que repercuten significativamente en la calidad y esperanza de vida del individuo.


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