DE LA HISTORIA

 

Agustín Díaz Cartaya, el hombre del Himno del 26 de Julio.

 

Autores:

Laudelys Pérez Centelles*
María de las M Arnau Caballero*
Roberto Prieto Bravo*

 

Tutora:

Josefina Acosta de Para **

*Estudiantes de Quinto año de Medicina.
**Profesor Asistente  de la asignatura Historia de Cuba.

 

Universidad de Ciencias Médicas de La Habana.
FCM “Comandante Manuel Fajardo Rivero” Policlínico Docente Vedado
Ciudad Habana 2010

 

Resumen
Agustín Díaz Cartaya  compositor de la marcha del 26-7 nació en el municipio Marianao, en  el año 1929. Su madre procedía de una familia humilde, por lo que su infancia para no fue para él fácil. Aprendió a trabajar duramente desde que era un niño, se convirtió en hombre antes de tiempo, no tuvo niñez ni juventud, a  pesar de todo alcanzó un gran nivel cultural, y no dudó  en incorporarse a la lucha contra la tiranía. Con motivo de conocer  más sobre este valeroso hombre  nos propusimos  realizar una entrevista a éste, para: Argumentar aspectos relacionados con la vida y obra de Agustín Díaz Cartaya. Para la realización de este trabajo nos apoyamos en  10 revisiones bibliográficas que  abordaban aspectos de su vida, el peso fundamental lo tubo la entrevista que se le realizó. Con la realización de éste trabajo pudimos conocer más sobre el hombre, amigo, escritor, músico y sobre todas las cosas gran revolucionario que es Agustín Díaz Cartaya.

 

Palabras Claves: Cartaya, Himno del 26 de julio, revolucionario.

 

Introducción
Nuestro trabajo demostrará una vez  más de qué  madera  están hechos los hombres que con espíritu de lucha y valentía no se dejaron  intimidar por el régimen impuesto por Batista en los años de 1952- 1959. Gracias a todos los que aportaron  su granito de arena, y a todos los que perdieron su vida para que naciera la Revolución que hoy después de 51 años de su triunfo, disfrutáramos de sus logros y beneficios a pesar de todas las agresiones a la que se le somete. Agustín Díaz Cartaya, combatiente de altos valores revolucionarios, miembro de la Generación del Centenario, asaltante al cuartel Carlos Manuel de Céspedes. (1)
Hombres como este marcaron una pauta en nuestra historia, con coraje  y sacrificio supo decir no a la corrupción y abusos que imperaban en  esa época.
Debido a que no existe en la literatura un documento que aborde de forma integral  aspectos de la vida y obra de este gran hombre, nosotros nos dimos la tarea de realizar una búsqueda en  los documentos que existían   sobre el autor. Se coordinó  la realización de una entrevista personal a Cartaya, para dejar plasmado los aspectos de mayor relevancia  de su vida. Además consideramos que hombres con una trayectoria como la de él y con  el precedente de haber escrito la letra del Himno del 26-7 debe ser conocido por todos los cubanos que más de una vez han entonado esas notas.
 Para no dejar morir la historia que con tanto sacrificio ha sido escrita por tantos hombres ponemos este trabajo en sus manos para que conozcan la conmovedora historia del autor e interprete del Himno del 26 de Julio el que con tanto ahínco fue, es y será cantado por todos los cubanos siempre que la Patria nos llame a combatir por ella. 

 

Objetivos

Objetivo General:

Argumentar los aspectos relevantes relacionados con la vida y obra de Agustín Díaz Cartaya.

Objetivos Específicos:

  1. Exponer aspectos relacionados con la formación de Cartaya, desde su niñez hasta su juventud.
  2. Caracterizar   aspectos relacionados con el surgimiento de este como  hombre revolucionario.
  3. Exponer aspectos relacionados con su participación en los hechos anteriores y posteriores al 26 de julio.
  4. Explicar  bajo que circunstancias Agustín Díaz Cartaya compuso el himno del   26 de Julio.
  5. Exponer elementos actuales sobre la vida de este revolucionario.

 

Desarrollo
Agustín Díaz Cartaya nació el 25 de septiembre de 1929, en Mariano,              (hoy  municipio  La Lisa). No tuvo la oportunidad de crecer  junto  a su familia, se crió en la Casa de Maternidad y Beneficencia. Su madre, Petrona Cartaya Abreu era muy pobre y trabajaba en la casa del doctor Julio César Portéla, entonces Director de esa institución. Cartaya conoció a su madre a través de unas rejas, cuando tenía tres años y estuvo en la Beneficencia hasta los 11 años.( 1, 2)
Nunca conoció a su padre Alejandro Noriega, ni tan  siquiera recuerda su segundo apellido (afirmó mientras se entrevistaba).
 Salió   de la Beneficencia  ya que su madre fue a trabajar a la casa del Doctor Enrique Llansó Ordóñez, dueño del  Asilo que llevaba su nombre (Llansó), donde el estuvo durante  tres años. Allí aprendió a trabajar duramente (todo lo honradamente pensable), ayudaba en la carpintería, en la herrería, limpiaba pabellones y preparaba los cadáveres de los ancianitos que morían para ponerlos en los ataúdes. Se convirtió en hombre antes de tiempo, no tuvo niñez ni juventud, ni novia tuvo en aquel entonces. (1-3)
Luego de salir del asilo Llansó, comenzó a jugar pelota en bases del cuadro, menos receptor y lanzador, era famoso y le decían “el negro Thompson” por el parecido tan grande que tenía con el tercera base del Club Habana, conocido como “La Ametralladora Thompson”, (Harry Thompson) (Cartaya comentó que de su niñez ese es un recuerdo grato).
Recogía todo lo que era desechos en la calle  para venderlos., tenía que vivir de alguna forma. Estuvo un año y medio vendiendo tamales, vendiendo maní, limpiando zapatos, sin tener donde dormir. Cantando en las calles, a capella, aunque a veces alguien le acompañaba,  pero el dinero que ganaba cantando, recitando y jugando pelota no le alcanzaba para sobrevivir. (2).
Trabajo en los Almacenes La Victoria, de los Núñez, en la Plaza de Marianao, como mensajero y estibador, ganando cinco pesos a la semana. Y no podía pasar a los almacenes, si quería un refresco, uno al día, tenía que pedirlo, no a los dueños, sino a un dependiente. (Expreso en la entrevista)
No tenía casa donde vivir. Dormía en un portal, sobre cartones o periódicos. Estuvo dos años en esos almacenes y paso  a hacerle mandados a una familia que vivía en la Calzada Real de Mariano, la del doctor San Pedro, que lo  acogió al verlo dormir en el portal de una bodega al frente de su vivienda.(4)
 Trabajaba mucho y no le tuvieron que decir dos veces cómo tenía que hacer las cosas, ya que en  el asilo aprendió mucho,  estaba fuerte, era buen deportista y cantante, buen comunicador y poeta.
¿Cómo nació su pasión por la lectura?
En la casa del doctor San Pedro se inició en el una pasión enorme por la lectura, ya que esta casa contaba con una amplia biblioteca dotada  de los mas interesantes libros del momento; todo lo leía.
 A pesar de su 3er grado, aprendió Geografía Universal, Historia Universal y de Cuba y leyó todos los clásicos de la literatura mundial. Era gran admirador de la obra martiana (en la entrevista lo citaba  como uno de sus grandes inspiradores), consultaba diccionarios enciclopédicos. (4, 5)
 Todo lo anteriormente expuesto le sirvió mucho para poder comprender los acontecimientos y sucesos  de su vida, y la situación social de su tiempo. Fue aquí donde comenzaron sus inicios como poeta y escritor.
Cartaya comento que  en la biblioteca  pasaba la mayor parte del día gracias a la comprensión de esta familia, que pese al racismo que caracterizaba la época lo trataban como a uno más. Así se adentro en el mundo de la literatura. (5)
Durante la entrevista comento  que uno de los momentos que marco su adolescencia fue cuando el Dr. San Pedro y esposa  le regalaron  su primer libro, aun lo recuerda como si estuviera sucediendo mientras lo recuerda, su primer libro de poesía.
Surgimiento de un gran revolucionario
Él mismo se  nombró Agustín Díaz Cartaya, asumió el primer apellido de su padrastro y el segundo de su madre. Conoció a jóvenes revolucionarios, como Hugo Camejo y Valdés, y se unió a jóvenes del Instituto de Mariano, integrantes del Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo). (4)
Ya en Mariano y vinculado a varios jóvenes revolucionarios empieza una carrera de eventos y sucesos tras la muerte de Chibas y el Golpe de Estado de Fulgencio Batista, comenzó a participar en marchas, sabotajes, repartiendo proclamas,  y otras acciones de gran valentía que no iban a parar hasta el triunfo de la Revolución.(6)
Transcurría el año 1953, las sucesivas frustraciones populares, la dictadura sangrienta de Fulgencio Batista, el encono batallador; y la esperanza, llegaban al momento definitivo. Cuba conmemoraba el Centenario del nacimiento de José Martí, Apóstol de la Independencia e inspirador de las jóvenes generaciones cuando Agustín Díaz Cartaya se unió a los Jóvenes del Centenario. (1, 2,3)
En aquellos días Díaz Cartaya era uno de los tantos jóvenes que se sumaron al movimiento revolucionario liderado por Fidel. En la finca habanera de Santa Elena practicaban el tiro, a pocas semanas de los asaltos a los cuarteles Moncada, en Santiago de Cuba; y Carlos Manuel de Céspedes, en Bayamo; cuando el 19 de julio recibió la misión de componer el himno que acompañaría el reinicio de la batalla. Fidel conocía que Agustín Díaz Cartaya era aficionado a la música y entre el ir y venir de los trajines conspirativos, se entera  de que se defendía en el canto y la composición y le da la encomienda.
Agustín Díaz Cartaya sólo necesitó tres días para componer la obra que lo trascendió entre las páginas de la historia cubana siendo joven, apenas con 22 años de edad.  Con trato afable y hablar pausado nuestro entrevistado cuida no omitir un solo detalle, y acaricia en sus recuerdos el nacimiento de su obra musical. (7)
No fue una misión difícil, afirma; la inspiración la encontré allí, en el sufrimiento del pueblo sometido por la dictadura, por gobiernos corruptos y entreguistas; en las ideas del Apóstol, las lecciones de patriotismo legadas por las generaciones que nos antecedieron y la causa que nuestro movimiento defendía. Ahí estaba la letra. ¿Y la música? (Sonríe y afinando con sus dedos el tabaco, confiesa: Soy un músico autodidacto, no sé si llamarle virtud... La letra y la melodía me vinieron a la mente junta, salieron de mi alma...)
La noche anterior a la partida de los combatientes para la región oriental, exactamente el 23 de julio, Fidel visitó la casa de Hugo Camejo, jefe de la célula de Díaz Cartaya, donde se encontraban acuartelados varios de los hombres destinados para una acción de la que desconocían los detalles. Fue allí donde por primera vez el autor del Himno, tras preguntarle Fidel si había cumplido con la encomienda, lo entonó y quedó aprobado con su primer título “Marcha de la Libertad.”(7,8)
Díaz Cartaya divisaba la Luna en la noche del 25 de julio de 1953 desde tierras orientales. En una casona cerca del Cuartel Carlos Manuel de Céspedes, en Bayamo, se hospedó junto a sus compañeros y allí supo que al día siguiente atacarían a la fortaleza militar. Pero el factor sorpresa falló. Tras el revés logró evadir la persecución de los soldados batistianos y regresó clandestinamente a La Habana. Una semana después fue apresado por sospechas, las que fueron corroboradas al aplicársele el método de los guantes de parafina, el cual demostró que tenía demasiada pólvora en las manos. En el SIM (Servicio de Inteligencia Militar, cuerpo represivo), fue torturado pero nunca traicionó a sus ideales. Trasladado a La Cabaña, protagonizó en esta prisión una huelga de hambre. Su reclamo era ser conducido a la cárcel de Boniato, en Santiago de Cuba, pues quería estar junto a sus compañeros de lucha. (8)
En septiembre de es año llegó a las celdas de Boniato, y allí cumplió sus 23 años. Fidel se encontraba incomunicado y conoció mediante una nota clandestina el plan para envenenarlo tramado por Chaviano (apodado El Chacal).Ante la alerta, Fidel  escribe un mensaje a Melba Hernández y Haydée Santamaría, quienes también se encontraban prisioneras en Boniato, donde las orienta para que en las próximas vistas del juicio que se les seguía (Causa 37), denunciaran este propósito deleznable y al dorso de la nota un recado bien grande que decía:  Y a Cartaya,  que “recordara la sangre derramada”.
Inmediatamente Cartaya entendió el mensaje, y comprendió que Fidel se refería al himno. Entonces decidió cambiarle el título por Marcha del 26 de Julio y en 10 minutos sustituyó una de las estrofas originales por:
"La sangre que en Oriente se derramó nosotros no debemos de olvidar por eso unidos hemos de estar recordando a aquellos que muertos están”; mas tarde bajo  petición de Fidel el nombre de Oriente fue sustituido por Cuba. Para que  no  fuera tan regionalistas como ocurrió con el Himno de Bayamo. (5)
Después de esas modificaciones se dedicó a hacerles memorizar la letra a todos sus compañeros, y hasta los presos comunes lo cantaban. El himno retumbaba en las paredes de Boniato. Cuando los soldados venían como fieras a verlos para hicieran silencio, se ponían de pie y lo entonaban con más fuerza, esto los enfurecía y los tildaban de locos, fanáticos y de otras barbaridades más.
Luego de la última vista del juicio, Cartaya es condenado a 10 años de prisión y trasladado junto a otros compañeros, incluido Fidel, al llamado Presidio Modelo de Isla de Pinos. Allí, crean la Academia Ideológica Abel Santamaría donde continuaron su preparación política y cultural, forjaron el carácter y reafirmaron sus convicciones dejándolas bien claras al cantar a viva voz La Marcha del 26 de Julio en las mismas narices del tirano Fulgencio Batista y Zaldivar quien visitó el lugar el 12 de febrero de 1954, ellos se ponen de acuerdo  y al paso del tirano por la galera de los presos políticos del 26 de Julio le cantan las memorables notas del glorioso himno , para su sorpresa Batista comprende  el mensaje del tema musical y furioso ordena la represión de los asaltantes Cartaya por ser el autor de la letra  es castigado a pasar 7 días en la Bartolina bajo precarias condiciones y desnudo en una celda fría, sin techo, sin espacio para hacer sus necesidades  fisiológicas o para acostarse dado el tamaño del castigado. (9)
Nada de estos castigos hizo que Cartaya flaqueara en ningún momento, al contrario expresado por Cartaya: Todos eso castigos hicieron que me convenciera  aun más de la necesidad de una revolución, donde no existieran diferencias de clases, racismo ni explotación del hombre por el hombre.
Es puesto en libertad con la amnistía del 15 de mayo de 1955 y continúa vinculado a las actividades conspirativas. No pudo partir a México ya que no poseía certificado de nacimiento para hacerse el pasaporte  por lo cual se queda en Cuba cumpliendo diversas  funciones en la clandestinidad, siendo detenido, encarcelado y torturado en numerosas ocasiones.
Por orientaciones de Fidel a Faustino Pérez, el 15 de febrero de 1957, La Marcha del 26 de Julio es grabada clandestinamente. El músico Carlos Faxas es quien la difunde en la radio emisora Cadena Habana.  Transcurrido casi dos años desde que los asaltantes alcanzaran la libertad tras la amnistía del 15 de mayo de 1955, ya se combatía en el oriente de Cuba.(6,7,8,9)
Cuando la grabación llegó a la Sierra Maestra desde la Comandancia de La Plata, las ondas de Radio Rebelde la difundieron históricamente   por primera vez al pueblo de Cuba.
En 1958 continuaba en la clandestinidad, y ante el inminente peligro que  corría la vida de Díaz Cartaya, la dirección del Movimiento decide que debe incorporarse a la guerrilla en las montañas. Y así lo hace en el frente guerrillero del Occidente del país, en donde permanece destacándose en numerosas acciones hasta el fin de la guerra.
Al triunfo de la Revolución con la Caravana de la Libertad por todo el país hacia la capital, el Himno del 26 de Julio se sumó al combate por la definitiva independencia y, con la libertad creció entre las voces de varias generaciones.
Después del triunfo revolucionario laboró en los ministerios de Hacienda y Trabajo. Luego se insertó en el sector de la Cultura vinculado a Artes y Espectáculos, hasta su jubilación. Es autor de otros himnos como la Marcha de América Latina (cantada y difundida en el gigantesco desfile por el décimo aniversario del asalto a los cuarteles Carlos Manuel de Céspedes y el Moncada el 26 de julio de 1953), poemas épicos y de temas amorosos.(10)
A 50 años del Moncada y de haber dado vida a una obra musical que es canción de combate de varias generaciones de cubanos, Agustín Díaz Cartaya, comprometido desde joven con su Patria, es un hombre realizado, pues logró su anhelo de servir a la causa del pueblo.
En la Actualidad:
Debido a su actitud, los hombres como Cartaya son dignos de admirar por su arrojo, su resistencia

revolucionaria, su disciplina, su estoicismo que es lo más grande que puede concebir un hombre. Ejemplo de todos los jóvenes.
Agustín Díaz Cartaya sigue componiendo, cantando, creando, recitando, aunque ya no pueda batear jonrones en un estadio, pero sí desde lo más hondo de su espíritu. Tiene seis hijos, tres hembras y tres varones, doce nietos y tres biznietos a los cuales les inculca día a día el amor por su patria y les cuenta todas sus anécdotas como si fueran cuentos de aventura. (4,5)
Autor de marchas emblemáticas como las del 26 de Julio, De pie, América Latina, y Siempre es 26- fue proclamado Artista Emérito de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba, en un acto donde celebró también su ochenta cumpleaños (4)

 

Conclusiones
Esta más que demostrado de que madera están hechos los hombres que como Cartaya  hicieron triunfar esta Revolución, con  ímpetu y nacidos en un sistema que impedía el desarrollo tanto intelectual como social de los jóvenes pobres de aquella época .
Nuestro entrevistado era un joven negro que pese a la situación en la que se crío y desarrollo supo levantarse ante las vicisitudes y luchar por la igualdad y libertad de todo el pueblo de Cuba.
Este afamado  señor poseía desde joven un intelecto nato para las letras y la poesía, cualidad que hizo al Jefe de nuestra Revolución encomendarle una tarea dificilísima, pero que el asumió como nadie lo hubiese podido hacer, escribiendo el himno que impulsó e impulsa a las masa cubanas, el muy heroico “Himno del 26 de Julio”.
Además de su participación en las acciones del 26-7, participo como líder de la clandestinidad  en occidente y más tarde como jefe de las acciones armadas en esta zona, específicamente en Pinar del Rio.
Ha  compuesto  7 marchas de lucha, escrito poemas amorosos y otros  autobiográficos como Yo soy así  y Yo soy un poeta triste, pertenece a la UNEAC  donde recibió el titulo de Artista de Merito, ostenta el número 30 de la Asociacion  de Combatientes y vive hoyen día en una humilde casa del municipio Nuevo  vedado.  Gracias a personas como esta que recién alcanzó sus 80 años, los jóvenes cubanos sin distinción de raza, sexo u otra condición social  tenemos la dicha de gozar de todos los beneficios de esta revolución que no podrá escribir su historia sin mencionar al hombre del Himno del 26-7.

 

Referencias Bibliográficas:

  1. www.radioenciclopedia.cu/.../AgustinDiazCartayaYofuidoblementeeledo.htl (Luis Hernández Serrano)
  2. www.bohemia.cu/moncada/relatos_combatientes/relatos1.htm.Granma, 26 de julio de 2003
  3. www.juventudrebelde.cu/.../agustin-diaz-cartaya-asaltante-del-cuartel-carlos-manuel-de-cespedes-en-bayamo/Julio cesar leal.
  4. www.trabajadores.cu/.../entregan-condecoracion-a-diaz-cartaya
  5. www.cmbfradio.cu/cmbf/.../musica_00030.html
  6. www.granma.co.cu/2009/09/25/nacional/artic20.html
  7. www.bohemia.cu/2009/07/09/.../marcha-26-julio.html
  8. www.prensa-latina.cu/Dossiers/Moncada/Asaltantes.html -
  9. www.radiorebelde.cu/26-julio-rebelde/himno26-versiones
  10. www.somosjovenes.cu/may05/paginas/presidio.htm

 

Anexos

 

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1Ane

                                 Prensa latina                                            Anex

 

Agustín Díaz Cartaya
Revista Bohemia

Agustín Díaz Cartaya, combatiente de altos valores revolucionarios y autor de marchas emblemáticas que reflejan la historia y trascendencia de la Revolución fue condecorado como Artista Emérito de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba