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ARTÍCULO DE REVISIÓN

Fenómenos oxidativos  asociados al desarrollo y la patogenicidad de la infección por VIH- SIDA

Universidad de Ciencias Médicas de Granma

Autores:
Marcelino Sánchez Tamayo 1
Yisel Cabrera Méndez 2
Osmanis Vázquez Labrada 1

Tutores:
Dr. Manuel Rodríguez Sánchez 3
Dra. María Rodríguez Rodríguez 4

1 Estudiante de Cuarto Año de Medicina. Alumno Ayudante de Cirugía General.
2 Estudiante de Cuarto Año de Psicología de la Salud.
3 Especialista de 1er y 2do Grado en Fisiología Normal y Patológica. Máster en Ciencias. Profesor auxiliar.
4Especialista de 1er y  2do Grado en Histología.  Máster en Ciencias. Profesora auxiliar.

RESUMEN
El VIH- SIDA es una de las enfermedades que más afecta al hombre en la actualidad, apoyado por estadísticas que ponen en evidencia su ascenso. Conocer los fenómenos bioquímicos que se desencadenan con el surgimiento del estrés oxidativo, constituye un aspecto importante para todo investigador del tema. Se realizó una revisión bibliográfica con el propósito de describir los fenómenos oxidativos que se encuentran asociados al desarrollo y la patogenicidad de la infección por el VIH y su repercusión en el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida. Para ello se revisaron un total de 63 referencias bibliográficas, en idioma español e inglés. Se concluyó que el estrés oxidativo causado por radicales libres y apoyado por defectos en la síntesis de compuestos celulares, un desequilibrio electrolítico, disminución de sistemas enzimáticos importantes, entre otros fenómenos, causan un deterioro que si persiste se hace irreversible por los daños celulares que ocasiona, volviendo al enfermo más susceptible a enfermedades oportunistas y provocando la muerte.
Palabras claves: Oxidación, VIH- SIDA, Antioxidante, Radicales libres, Estrés oxidativo, Terapia antioxidante.

INTRODUCCIÓN
Desde tiempos inmemoriales en la historia de la medicina, pocos eventos han tenido el impacto tan profundo y matizado con respuestas polifacéticas como el ocurrido a consecuencia del conocimiento de los radicales libres (RL)  y de su influencia variable en los seres vivos. Desde la década de los 70 se ha producido una verdadera eclosión en las áreas de investigación y la clínica relativas a los RL y los antioxidantes. (1, 2)
En bioquímica se considera oxidación a todo proceso en el que ocurre pérdida de electrones, captación de oxígeno o una cesión de hidrógeno (deshidrogenación) y reducción de aquel otro en el cual se captan electrones o se pierden oxígenos. Todo proceso de oxidación va siempre acompañado de otro de reducción, por lo que se consideran reacciones de óxido-reducción o reacciones redox entre pares conjugados.  Además, estas reacciones de óxido-reducción son muy importantes, puesto que los seres vivos obtienen la mayor parte de su energía libre a partir de ellas: en la fotosíntesis la energía solar impulsa la reducción del CO2 y la oxidación del H2O formando carbohidratos y O2 y en el metabolismo aeróbico, realizado por los eucariotas y muchos procariotas, tiene lugar un proceso inverso a la fotosíntesis, que permite almacenar la energía libre producida en la oxidación de los carbohidratos y de otros compuestos orgánicos, en forma de ATP (trifosfato de adenosina). (3, 4, 5)
Pero este oxígeno que es imprescindible para la vida, puede ser también fuente de enfermedad a través de una producción incontrolada de radicales libres de oxígeno (RLO), dañando macromoléculas como: lípidos, proteínas, hidratos de carbono y ácidos nucleicos, alterando procesos celulares entre los que se encuentran: funcionalidad de las membranas, producción de enzimas, respiración celular y la  inducción génica. (6)
Los radicales libres son moléculas o porciones de ellas que presentan al menos un electrón desapareado en su orbital más externo y son extraordinariamente reactivos. Un exceso de estos ocasiona un desequilibrio tal que provoca el estrés oxidativo, que no es más que un desbalance entre la producción de especies reactivas de oxígeno (EROs) y los sistemas de defensa antioxidantes, enzimáticos o no, debido a carencia de vitaminas y minerales, procesos inflamatorios, deficiencia del sistema inmune, situaciones de ejercicio intenso y factores ambientales que impiden al organismo controlar la reacción en cadena de las EROs, produciéndose primero un daño celular reversible, que puede desencadenar un daño irreversible e incluso muerte celular si este persiste. (7, 8, 9) Se conoce que en el VIH el estrés oxidativo se debe tanto a la superproducción de EROs como a la deficiencia de las defensas antioxidantes. (10, 11)
Tomando en cuenta los aspectos planteados y el ascenso en número de personas que viven con VIH- SIDA en la actualidad, se hace necesaria la realización de estudios que contribuyan a la actualización de los conocimientos, y que naveguen en el amplio y complejo dilema de la terapéutica para erradicar esta pandemia. Contribuya esta revisión bibliográfica con este propósito.

OBJETIVOS

- Describir los fenómenos oxidativos que se encuentran asociados al desarrollo y patogenicidad de la infección por el Virus de Inmunodeficiencia Humana y su repercusión en el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida.
- Explicar algunas de las terapias antioxidantes utilizadas para tratar las personas que padecen de VIH- SIDA.


DESARROLLO
La infección por el VIH tipo 1(VIH-1) causa una inflamación crónica, que ha sido demostrada, por los elevados niveles plasmáticos de citocinas en el plasma, que participan en la inflamación y por la producción de EROs en individuos seropositivos. El estrés oxidativo tiene lugar al comienzo de la enfermedad y se ha evidenciado por una superproducción de peróxido de hidrógeno (H2O2) por los leucocitos polimorfonucleares, una elevada concentración de malondialdehído (MDA) y una disminución en los sistemas antioxidantes, que controlan fisiológicamente la producción de EROs, y se localizan tanto en el interior de las células como en el líquido extracelular, siendo esencialmente enzimas y otros compuestos. (17)
En los pacientes infectados por VIH existe un déficit de estos sistemas de protección porque se ha detectado:
– Déficit en las enzimas citosólicas superóxido dismutasa (SOD), catalasa y glutatión peroxidasa (GSHPx).
– Déficit de glutatión reducido, asociado a una disminución de NAD+(NADP+) que ocasiona una reducción de la producción de ATP y/o un déficit de NADPH. (9)
Esta síntesis disminuida de GSH se debe a:
– Una deficiencia de la tioredoxina, enzima que participa en la reducción de los tioles intracelulares.
– Una disminución de la Cis8 debido al síndrome de mala absorción.
– Una disminución de ATP.
– Requerimiento de tioles por parte de la producción viral.
– Carencia en oligoelementos, vitaminas y aminoácidos sulfurados. (18, 19)
La disminución de Zn+2 plasmático provoca una disminución de la actividad de la enzima SOD debido a que este oligoelemento constituye un estabilizador de la enzima. La presencia de este mineral también es necesaria para la acción de la timulina, una hormona que participa en la diferenciación de las células natural Killer (NK). (20)
El Se sérico es indispensable para la activación de las células NK y es un protector indirecto de la peroxidación lipídica al formar parte de la estructura de la enzima GPX.6 La disminución de la concentración de Se puede ser producto tanto del síndrome de mala absorción como de la captura del mineral por parte de las proteínas virales que lo requieren para su actividad y para la replicación del VIH. La deficiencia en este oligoelemento ha sido asociada con una disminución en la supervivencia de los pacientes infectados. (21)
El Cu+2, por su parte, se encuentra aumentado en estos pacientes, lo cual es característico de los procesos inflamatorios.
La fusión del fagosoma con los gránulos que contienen la mieloperoxidasa, se traduce en la generación de hipoclorito, produciendo efectos tóxicos sobre células infectadas. (22)

Consecuencias del estrés oxidativo sobre el sistema inmune
Las especies reactivas del oxígeno en la infectividad del VIH juegan un rol importante en la defensa celular frente a microrganismos proporcionada por los fagocitos polimorfonucleares y neutrófilos. Durante el estallido respiratorio los fagocitos consumen oxígeno, donde se generan O2-, H2O2 y radical hidroxilo (HO۰), a través de procesos de reducción del sistema nicotinamida adenina dinucleótido fosfato reducido oxidasa (NADPH) (23, 24)
El sistema enzimático responsable de la reducción parcial del oxígeno (NADPH oxidasa) es común a todas las células capaces de fagocitar partículas (eosinófilos, monocitos, neutrófilos). También está presente en las células NK (células “asesinas” naturales), que son linfocitos responsables de eliminar las células tumorales. El sistema NADPH oxidasa cataliza la reducción monovalente del oxígeno molecular. (25, 26, 27)
En la infección por VIH se observa una disminución progresiva e irreversible de las células T CD4+, lo cual se encuentra relacionado con un aumento en la carga viral plasmática.
Esto puede deberse a un incremento en la apoptosis de estas células que pudiera ser explicado por una disminución de los sistemas antioxidantes intracelulares.
Varios agentes parecen ser capaces de dirigir la apoptosis en linfocitos T CD4+, incluidas las proteínas virales (gp120, TAT), la secreción inapropiada de citocinas inflamatorias por macrófagos activados (TNF-) y toxinas producidas por microorganismos oportunistas. Como el estrés oxidativo también es capaz de inducir apoptosis, pudiera plantearse la hipótesis de que este mecanismo puede inducir la apoptosis de las células T observadas en la infección por VIH. Algunas de las observaciones que apoyan esta hipótesis son:
– Depleción de factores antiapoptóticos y de antioxidantes. Durante la evolución de la enfermedad aumenta la peroxidación de los lípidos de las membranas y como resultado se forman peróxidos lipídicos, los que son responsables de una autocatálisis en la cadena de propagación de las EROs. La degradación de estos peróxidos al MDA que constituye el principal marcador del estrés oxidativo en pacientes seropositivos.
– Disminución de la apoptosis con tratamientos antioxidantes.
– Presencia de citocinas y factores pro-apoptóticos producidas por macrófagos activados en pacientes infectados.  (11, 28, 29, 30)
La alteración de la permeabilidad de la membrana, por la peroxidación lipídica parece inducir alteraciones en el transporte iónico. La pérdida de la homeostasia del calcio (Ca+2) producto del estrés oxidativo es originada por la activación del sistema inductor Ca+2/cal-modulina de diferentes enzimas. Esto conduce a la activación de las endonucleasas que provocan la fragmentación del ADN (ácido desoxirribonucleico), característica de la apoptosis. La alteración del ADN se produce por la acción de las EROs, que oxidan los nucleótidos y rompen las cadenas de ADN por creación de sitios abásicos. (19)
El progreso de la infección causada por el virus de inmunodeficiencia humana (HIV) se caracteriza por una inmunodeficiencia progresiva que expone al paciente a una mayor susceptibilidad frente a infecciones oportunistas.
La activación del virus VIH de su estado latente puede ser estimulada por las especies reactivas del oxígeno y esta activación ocurre a partir de la estimulación del factor NFkbeta, el cual a su vez activa la expresión de los genes virales. (5, 18, 21- 24, 31)
Cuando el virus entra a una célula, la infecta a través del ARN-viral. Este mecanismo lo realiza a través de la enzima transcriptasa reversa que genera un provirus de ADN y éste se integra al ADN celular. En la célula se encuentra el factor de transcripción nuclear NFkbeta que está constituido por una subunidad formada por dos proteínas (p50 y p65) y otra que posee carácter inhibitorio que es la Ikbeta. Cuando este mecanismo se activa, se desprende el factor inhibitorio Ikbeta, permitiendo que la otra subunidad entre al núcleo. Esta se une al ADN del virus y se transcribe, produciendo la replicación viral. Hay varios factores que activan al NKkbeta, entre ellos las interleuquinas, el radical hidroxilo OH۰ y el H2O2.  (32)
El H2O2 se forma en los neutrófilos y penetra a la célula generando el radical OH. Los quelantes de hierro y el GSH podrían disminuir la formación de estas sustancias reactivas. La enzima GPx se encuentra disminuida en pacientes infectados con HIV, tanto sintomáticos como asintomáticos. Esta enzima participa en la respuesta a la apoptosis de los linfocitos T durante la infección viral, pues las células que presentan deficiencias en la actividad de esta enzima, son más susceptibles a la apoptosis inducida por hidroperóxidos. (33, 34)
La oxidación no catalizada del GSH causada por el H2O2 o catalizada por GPx es la responsable de la activación del NFkbeta. Este proceso requiere además otros cambios en el estado redox de la célula, tales como: una reacción oxidativa específica catalizada por la tioredoxina, que actúa como un catalizador enzimático oxidando su sitio activo tiol a disulfuro. La expresión elevada de GPx podría prevenir la inducción de la muerte celular programada de las células por la infección en las células T, inhibiendo directamente el daño oxidativo a las biomoléculas como consecuencia de la infección.
El sistema NFkbeta / Ikbeta es regulado por procesos de óxido-reducción. La reducción en el citoplasma suprime la traslocación del NFkbeta desde el citoplasma al núcleo, pero puede aumentar la función de este factor en el núcleo, por supresión de la degradación del Ikbeta. Las moléculas involucradas en estos procesos son: la tioredoxina y el GSH. Puede sugerirse que las especies reactivas del oxígeno son capaces de degradar al Ikbeta y activar al NFkbeta. (35, 36, 37)
Uno de los mecanismos microbicidas que ocurren en los macrófagos es la generación del anión O2۰-, y su producción está parcialmente regulada por la SOD. El VIH induce la expresión del gen que codifica para la Mn-SOD en unas pocas horas posteriores a la infección viral, esta inducción depende del tropismo viral, no requiere retrotranscripción, y unión del VIH al CD4, está mediada por los procesos de entrada del virus a la célula y esos procesos tempranos podrían estar relacionadas con las modificaciones inespecíficas de la membrana. Si bien el O2۰- no activa al NFkbeta, puede incrementar in vitro la transmisión del virus de célula a célula en líneas celulares humanas de linfocitos T CD4. (, 29, 38- 40)
Una proteína específica del VIH (TaT) induce la apoptosis de las células T, estimula la generación de las especies reactivas del oxígeno y disminuye los niveles de antioxidantes celulares como el GSH. Esta proteína podría ser también la responsable de la pérdida de las células T CD4+ durante el progreso de la enfermedad. Como esta proteína induce el proceso apoptótico, tanto en células infectadas como libres de infección, podría deducirse que limita la posibilidad de la replicación del VIH. Esto sugiere que de manera indirecta la actividad de GPx sería una respuesta adaptativa celular frente a la infección. Los pacientes infectados con VIH están expuestos a un estrés oxidativo crónico. Esta situación puede contribuir a la patogénesis de la enfermedad, aumentar la replicación viral e incrementar la respuesta inmune inflamatoria proliferativa, la apoptosis, además de acelerar la pérdida de la función inmune. Asimismo, puede incrementar la pérdida de peso corporal y exacerbar toxicidad de las sustancias exógenas como consecuencia de la disminución del GSH. (41)
El rol de las especies reactivas del oxígeno en la infección por VIH sugieren que niveles bajos de estas especies disminuyen la función microbicida de los fagocitos, predisponiendo al paciente a infecciones oportunistas, mientras que concentraciones altas pueden estimular la replicación viral conduciendo al deterioro del paciente y a la progresión de la enfermedad al estadio crítico: SIDA. (41)
Consecuencias del estrés oxidativo en la expresión del genoma viral
Por la estimulación de moléculas de superficie como son los receptores a antígenos o a citocinas, se induce la degradación de IkBs, lo que provoca la translocación de NF-kB hacia el núcleo donde interactúa con las secuencias LTR en 2 sitios de unión específicos para el NF-kB. Estos sitios son los facilitadores de la transcripción 17. Las EROs también pueden inducir la degradación de IkBs y en este sentido se ha podido demostrar la participación directa del H2O2 en los linfocitos y macrófagos, lo cual favorece la replicación del virus. Otras EROs favorecen la secreción de diversas citocinas como el TNF-a y las interleucinas 1 y 6 (IL-1 e IL-6) de los monocitos y macrófagos, los cuales activan también al NF-kB. Esta hipótesis ha sido descrita en el desarrollo de diversas enfermedades oportunistas que activan por estimulación antigénica a los leucocitos polimorfonucleares y al sistema monocito-macrófago e inducen la producción de EROs que favorecen a su vez la producción de citocinas. La inhibición de este factor por el empleo de antioxidantes corrobora esta hipótesis. (33, 44, 45)
En las células hematopoyéticas ha sido demostrado que el estrés oxidativo facilita pero no media la actividad del NF-kB. Sin embargo, este no es el caso de los linfocitos, sensibles a la luz ultravioleta o al H2O2 porque inducen la activación del NF-kB.2 (46)
Se plantea que la activación de NF-kB también tiene importancia en este sentido. Diversos estudios han demostrado que el empleo de antioxidantes como SOD, dimetiltiourea, ditiocarbamatos y quelantes de hierro inhiben la replicación del VIH en los macrófagos. (47)

Respuesta inmune a la infección por VIH
La inmunopatogénesis de la enfermedad se caracteriza por la depleción de linfocitos T CD4, reduciendo la respuesta funcional y la producción de algunas citoquinas inhibidoras de la replicación viral, tales como interferón y (IFN-y) e interleuquina 2 (IL-2). (49, 50)
El sistema inmune mediado por linfocitos B conduce a una activación celular (con aumento de las concentraciones séricas de inmunoglobulinas (hipergamaglobulinemia) y a un daño en la respuesta antigénica y mitógena.
Los macrófagos actuarían como importantes reservorios del virus y como un vehículo en la diseminación de éstos hacia el órgano blanco. En los monocitos y macrófagos también hay un aumento de la producción de varias citoquinas, tales como IL-6, alfa-TNF y el factor de crecimiento TGF-beta.
La actividad microbicida de los fagocitos mononucleares depende de la generación de especies reactivas del oxígeno a través del estallido respiratorio. Cuando la función fagocítica microbicida está disminuida, el individuo está predispuesto a infecciones causadas generalmente por Cándida albicans, Cryptococus neoformans, Aspergillus fumigatus y Staphylococcus aureus. (12, 42, 51- 54)
Posible rol del estrés oxidativo en la patogénesis de la enfermedad
El daño que causa el estrés oxidativo y las especies reactivas del oxígeno en las células y tejidos contribuye a la fisiopatología de la enfermedad y puede involucrar alteraciones en: a) la replicación viral, b) la respuesta inmune, c) la apoptosis, d) la pérdida de peso, e) el metabolismo del glutatión y  f) los antioxidantes endógenos. Sin embargo, estos parámetros también están influenciados por otros eventos metabólicos que no se relacionan directamente con la sobreproducción de oxidantes:
a) Replicación viral: El estrés oxidativo ocurre como consecuencia de la infección viral. En algunos experimentos realizados in vitro, muchos autores han observado que bajo condiciones de estrés oxidativo las especies reactivas del oxígeno activan el factor de transcripción nuclear NFkb, necesario para la replicación viral. El efecto de los oxidantes sobre la replicación viral fue confirmado por experimentos con antioxidantes hidro y liposolubles que inhiben la replicación in vitro (N-acetilcisteína, cisteína, glutatión y ésteres de glutatión, ascorbato, ácido lipoico). Sin embargo, la actividad de los antioxidantes difiere cuando se les estudia en distintos sistemas de cultivo celulares. (55, 56)
b) Respuesta inmune: La respuesta inmune puede alterarse por cambios en el comportamiento redox de las células. En los linfocitos, in vitro, el estrés oxidativo disminuye los niveles de glutatión, alterando la producción de citoquinas y la respuesta proliferativa. Hipotéticamente el estrés oxidativo crónico conduce a la supresión de la respuesta inmune, afectando principalmente a los linfocitos T. El transporte de cisteína por las células T está inhibido, por lo tanto, la concentración intracelular de cisteína disminuye. Esto lleva a la disminución de la concentración de glutatión intracelular, favoreciendo la sobre-expresión de alfa-TNF, de los receptores para IL-2 y ciertas citoquinas, además de reducir la proliferación celular. El TNF-beta activa la replicación viral en linfocitos T y células mononucleares. En estudios in vitro realizados en células en cultivo depletadas de glutatión se observó que la respuesta inmune se recupera (en cuanto a la proliferación de los linfocitos T) cuando se regenera la concentración intracelular de glutatión. (55, 58)
c) Apoptosis: Las razones para la progresiva pérdida de los infocitos T CD4 en pacientes infectados no están totalmente claras, pero la apoptosis podría contribuir a la misma. El exceso de peróxido de hidrógeno combinado con la deficiencia de catalasa y glutatión peroxidasa pueden llevar al aumento de la concentración en estado estacionario del radical hidroxilo y de los peróxidos lipídicos. La administración de N-acetilcisteína a pacientes durante 6 meses disminuyó la apoptosis de linfocitos en sangre periférica11. En la infección por VIH la degradación oxidativa de las proteínas recientemente sintetizadas por la activación de células T, lleva a la célula a una mitosis más lenta, inapropiada y letal. Además, para que una célula entre a una fase definida del ciclo de la división celular se requiere del proceso metabólico completo del estadio anterior, si esto se interrumpe, se pierde la coordinación en la síntesis de ADN y división celular, activándose los mecanismos de apoptosis.  (41, 57, 58)
d) Pérdida de peso: La pérdida involuntaria de peso en pacientes infectados por VIH ocurre durante el progreso de la enfermedad por pérdida de masa muscular y grasa corporal. Los factores que contribuyen a esto son infecciones secundarias, alteraciones del metabolismo (incluyendo estrés oxidativo), anorexia, malabsorción y diarrea. La alteración del metabolismo favorece la conservación de los lípidos e incrementa el catabolismo de las proteínas y los carbohidratos, producidos por alteración en los niveles de citoquinas, hormonas y del daño oxidativo. (59, 60)
e) Glutatión: Los niveles de glutatión (medidos en algunos casos como tioles totales) están disminuidos en el plasma, en los fluidos pulmonares, los eritrocitos y los linfocitos, incluyendo a las células T, de pacientes infectados por VIH. El glutatión disminuye rápidamente en la infección por VIH y continúa disminuyendo con el progreso de la enfermedad. Esta depleción es una consecuencia de la disminución de su forma reducida (GSH) con pocos cambios en los niveles de su forma oxidada (GSSG). La cisteína, el aminoácido componente de GSH, aparece disminuida en el plasma de pacientes sintomáticos y asintomáticos infectados por VIH. También pueden ocurrir defectos en la síntesis de GSH, sin embargo, los niveles relativamente normales de GSSG en ciertos tejidos de estos pacientes sugieren que la vía cíclica de síntesis del glutatión funciona correctamente13. Su depleción está asociada a la disminución de la supervivencia, pérdida de la función de los linfocitos T, activación del factor de transcripción viral y replicación del VIH. La progresión de la enfermedad podría prevenirse con la administración de GSH o N-acetilcisteína. (60)
f) Antioxidantes endógenos: En el plasma y los eritrocitos de estos pacientes el ácido ascórbico, alfa-tocoferol, carotenoides, Zinc y Selenio están disminuidos. Esta deficiencia contribuye al daño tisular por especies reactivas del oxígeno, tanto en pacientes asintomáticos como sintomáticos. La desnutrición y malabsorción pueden contribuir al estrés oxidativo.
Terapias antioxidantes utilizadas en la infección por VIH/SIDA
Como la infección por VIH/SIDA es una enfermedad que afecta al sistema inmune, se han empleado nuevas estrategias que incorporan nutrientes específicos para mejorar su función. Estudios en humanos han demostrado que una suplementación de vitamina E provoca un aumento del conteo de linfocitos totales y de la actividad de las células NK, así como el mejoramiento de otras reacciones de la inmunidad humoral y celular 19. En animales se ha observado un incremento en la producción de IL-2 y una actividad estimulada de las células NK. También se ha visto una restauración de la proliferación de los linfocitos T y B.

  • Selenio: parece clara la relación de niveles bajos de selenio y ciertos tipos de cáncer como los de colon, recto, próstata, mama, leucocitos, piel e hígado. Por este motivo, los suplementos de selenio son particularmente recomendables en los individuos de alto riesgo tumoral.
  • Betacaroteno: es uno de los 50 carotenoides con actividad de vitamina A (se transforma en 2 moléculas de esta en el intestino), metabolizándose ambos a retinoides. Cuando se observa la relación entre consumo de betacaroteno e IAM se encuentra que los individuos que consumían mayor cantidad tenía menor riesgo de IAM sobre todo a expensas de los fumadores. Asimismo a los consumidores de dietas con más carotenoides se les observa  un riesgo menor de cáncer de pulmón
  • La vitamina C: Experimentalmente se demostró que la exposición continua de células infectadas por VIH a concentraciones no citotóxicas de VC inhibió significativamente la replicación del virus en los linfocitos T-CD4+ (T-CD4) infectados. La actividad de la transcriptasa reversa fue más sensible a la VC que la expresión del antígeno p24. Un mecanismo de acción de la VC sobre los linfocitos infectados es que el ADN viral libre no integrado o el ARN viral recién sintetizado formado durante cada ciclo de replicación del VIH se podrían sensibilizar al daño inducido por la VC y causar una disminución de la producción de proteína viral. Por otra parte, la vitamina C puede suprimir la producción del VIH al inhibir la actividad de las enzimas virales que intervienen en el procesamiento de las proteínas.
  • La vitamina E: existen ocho tocoferoles con actividad de vitamina E siendo el a-tocoferol el más activo y ampliamente distribuido. La vitamina E aumenta la resistencia de las lipoproteínas de baja densidad (LDL) a la oxidación y a la incorporación por macrófagos que las haría más aterogénicas que las LDL nativas. De esta manera la vitamina E podría ser un factor potencialmente terapéutico en la formación espontánea de ateromatosis. Diversos estudios han demostrado una correlación inversa entre niveles de vitamina E y eventos cardiovasculares negativos, otros en cambio no. Los estudios de cohortes que estudian la relación entre la ingestión de vitamina E y la enfermedad cardiovascular encuentran que el riego coronario disminuye al aumentar la ingesta de vitamina E, aunque unos encuentran el beneficio con la vitamina E ingerida con la dieta y otros precisan de los suplementos para alcanzar la eficacia.
  • El estilo de vida y la dieta mediterránea: la realización de una actividad física de forma aguda puede producir efectos potencialmente desfavorables sobre la salud cardiovascular con aumento de la producción de los RL, incremento de la susceptibilidad de las LDL a la oxidación y tendencia a la hipercoagulabilidad. Estos efectos serán diferentes según la duración, la intensidad y la regularidad de la actividad física. En cambio, la práctica regular de actividad física parece que aumenta la actividad de los sistemas antioxidantes endógenos, disminuye la susceptibilidad de las LDL a la oxidación, mantiene el equilibrio hemostásico y disminuye la hipercoagulabilidad, a la vez que eleva la fibrinólisis y finalmente aumenta el diámetro de la luz arterial y su capacidad de vasodilatación. Por lo tanto, a nivel de Salud Pública se debe recomendar la práctica regular de actividad física, tanto en la prevención primaria como secundaria de las enfermedades cardiovasculares. (44, 45, 46, 61-63)

CONCLUSIONES

  • El estrés oxidativo, conjuntamente con el aumento excesivo y persistente de radicales libres, puede provocar en el paciente daños celulares reversibles, irreversibles y hasta la muerte.
  • En la infección por VIH- SIDA, se va a  poner de manifiesto una inflamación crónica producto de un estrés oxidativo crónico, determinado fundamentalmente por una disminución de los sistemas antioxidantes e importantes complejos enzimáticos, favorecido por un desequilibrio electrolítico en la célula y además por una tendencia a la apoptosis contra los linfocitos T CD4, propiciando la inmunodepresión.
  •  Se conocen varias terapias antioxidantes que ayudan al tratamiento de los pacientes seropositivos y con VIH, pero se debe seguir investigando para lograr una mayor profundidad en los conocimientos existentes.

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