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ARTÍCULO DE REVISIÓN

LACTANCIA MATERNA Y SU IMPORTANCIA PARA EVITAR LA APARICIÓN DE ANOMALÍAS DENTOMAXILOFACIALES

Universidad de Ciencias Médicas de La Habana
Facultad de Estomatología

Autores:  
Elaine Pérez Gutiérrez 1                
Javier Guillén Ramírez 1                               

Tutor:
Dr. Gerardo Ortega Valdés 2    

1 Estudiante de 2do año de Estomatología. Alumno Ayudante de Ortodoncia
2 Profesor auxiliar. Especialista en segundo grado de Ortodoncia

RESUMEN               

La lactancia materna es de vital importancia para el bebé y para la madre. En los niños de hasta seis meses de vida, la leche materna es ideal, pues les aporta todos los nutrientes que necesitan para un desarrollo sano. Además, es inocua y contiene anticuerpos que ayudan a proteger al lactante de enfermedades frecuentes. Se realizó la presente revisión bibliográfica consultando 21 bibliografías tanto impresas como digitales, con el objetivo de identificar la importancia de la lactancia materna durante los primeros seis meses de vida para evitar la aparición de anomalías dentomaxilofaciales. Se concluyó que disminuye la aparición de hábitos bucales deformantes, contribuye a la posición normal de la lengua;  la función muscular favorece el desarrollo de los maxilares y facilita la erupción y alineación de los dientes, el movimiento mandibular con la función de músculos masticadores y evita retrognatismos mandibulares.

Palabras claves: lactancia materna, anomalías dentomaxilofaciales, ortodoncia, maloclusiones, prevención.

INTRODUCCIÓN

Se define como lactancia a la acción de amamantar, es el período de la vida de los mamíferos en el cual se nutren con leche. (1,2)
La lactancia materna es la alimentación con leche de madre. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) señalan que "es una forma inigualable de facilitar el alimento ideal para el crecimiento y desarrollo correcto de los niños", recomiendan como imprescindible la lactancia materna exclusiva durante los seis primeros meses del recién nacido. (3,4)
La lactancia materna es un hecho biológico sujeto a modificaciones por influencias sociales, económicas y culturales, que ha permanecido como referente para los bebés humanos desde los orígenes de la humanidad hasta la actualidad, tanto si se trata de leche de la propia madre o leche de otra madre. (5)
Siendo el siglo XXI dominado por los alcances de la ciencia y la tecnología, es sorprendente cómo una práctica natural de la especie humana como es la lactancia materna, adquiere de nuevo la importancia y la trascendencia que se merece. Todos los mecanismos de salud nacionales e internacionales reconocen los inmensos beneficios de la alimentación al pecho, para la madre, el bebé y todo su entorno familiar. (6,7)
Freudplantea que el primer objeto a quien el niño dirige su exigencia es a la madre y lo hace en principio, basado en una necesidad, la de alimentarse (8). Si la alimentación no ha sido satisfactoria porque la succión se vio frustrada, este niño a lo largo de su vida irá creando sustitutos, por ejemplo: tenderá a chuparse el dedo o la lengua, después de alimentarse, en un esfuerzo por satisfacer su instinto de succión o puede ponerse objetos extraños en la boca, morderse las uñas, el pelo, el brazo, el labio y todos estos hábitos incorrectos, son causa de maloclusión en etapas posteriores. (9)
El comportamiento de las maloclusiones a escala mundial oscila en rangos de 35 a 75 %, con diferencias en el sexo y la edad, ocupan el tercer lugar dentro de las enfermedades de mayor prevalencia en la cavidad bucal, son endémicas y muy esparcidas por el mundo. Varios estudios han determinado que aproximadamente el 50 % de los niños que tienen algún tipo de maloclusión requieren tratamiento ortodóncico. (10) 
La Ortodoncia es la rama de la Estomatología dedicada a la prevención, diagnóstico y  tratamiento de las anomalías dentomaxilofaciales. El personal de la salud debe velar por el bienestar y la preservación de la salud bucal y general, y así aumentar la calidad de vida de la población, por tanto, es imprescindible mantener una actitud preventiva sobre las enfermedades bucodentales, fundamentalmente las más comunes. (9, 10)
Es indudable que el amamantamiento es la medida más eficaz y menos costosa para evitar la desnutrición y las enfermedades infecciosas durante los primeros meses de vida. Por otra parte, estudios estomatológicos realizados en la última década tienden a indicar que la falta de la lactancia materna o un período corto de ésta, se asocia con la presencia  de anomalías dentomaxilofaciales. (11)  
De todo lo planteado podemos decir que la relación que existe entre la lactancia materna durante los primeros seis meses de vida y la aparición de hábitos bucales deformantes, con la consiguiente producción de anomalías dentomaxilofaciales, si la misma es retirada o sustituida antes de tiempo, ue la principal motivación de la presente búsqueda bibliográfica.

OBJETIVO

Describir la importancia de la lactancia materna durante los primeros seis meses de vida para evitar la aparición de anomalías dentomaxilofaciales.

DESARROLLO

La respiración es el primer estímulo paratípico permanente en el individuo desde su nacimiento hasta que muere; mientras que el amamantamiento constituye el segundo estímulo. El niño cuando nace presenta exigencias metabólicas que va a suplir, bien sea con la alimentación artificial o natural, a través del amamantamiento. Este consiste en la obtención de la leche directamente de la glándula mamaria por parte del lactante. Se informa que "el amamantamiento es una función fisiológica, compleja y coordinada neurológicamente". Es un mecanismo de acción muscular regido por arcos reflejos, por medio del cual el niño se alimenta." Para que el acto de amamantamiento se pueda llevar a cabo, el reflejo eyectolácteo hace fluir la leche desde los alvéolos hacia los conductos mayores y senos lactíferos y desde allí es removida por la succión del lactante. (11)
Diversos autores plantean que a las 16 semanas el feto esboza espontáneamente el movimiento de mamar, incluso a las 27 semanas algunos se chupan el dedo en el útero, por tanto, la boca del recién nacido está adaptada para la función primordial del amamantamiento; los labios presentan una prominencia y las crestas alveolares, unas eminencias muy vascularizadas y eréctiles llamadas pliegue de Robin Magitot. Además, al examinarlos se encuentran casi sin excepción, una fase sagital de las apófisis alveolares en el sentido de una posición distal de la mandíbula. También poseen tres reflejos que hacen posible el amamantamiento que son: el de búsqueda, el de succión y el de deglución. (12,13)
En los primeros meses de vida la función alimenticia es exclusivamente líquida, por medio del amamantamiento, para lo cual la boca del recién nacido presenta características especiales para cumplir dicha función, con una exquisita sensibilidad, aun en las zonas alejadas de los labios

  1. Los labios son en forma triangular, semejante a un hocico.
  2. La zona reja del labio tiene pequeñas prominencias y vellosidades aun en los carrillos, estas zonas  son muy irrigadas y sensibles.
  3. Los huesos de los maxilares semejan a flecos con prominencias papilares a todo lo largo anterior, muy irrigados y eréctiles, cuya principal función es rodear al pezón durante la lactancia, las que van desapareciendo poco a poco.
  4. El paladar presenta pliegues palatinos prominentes, quedando en los adultos los llamados pliegues palatinos.
  5. La mandíbula está muy atrás (entre 6 a 12 mm), la que se modifica en pocos días haciéndose menos notoria (11)

El amamantamiento se realiza en dos fases, en la primera hay prehensión del pezón y la aréola, cierre hermético de los labios, el maxilar inferior desciende algo y en la región anterior se forma un vacío, permaneciendo cerrada la parte posterior por el paladar blando y parte posterior de la lengua . En la segunda fase avanza la mandíbula de una posición de reposo hasta colocar su borde alveolar frente al superior. Para hacer salir la leche, presiona la mandíbula al  pezón y lo exprime por un frotamiento anteroposterior. La lengua adopta forma de cuchara, deslizándose por ella, la leche hasta el paladar blando. (12)
El niño desde el momento del nacimiento posee el reflejo innato de la succión. En los primeros días no diferencia la succión y la deglución, por lo que presenta habitualmente pequeños atoros, los que poco a poco se van independizando y afinando. Durante la deglución, con la leche ya en la boca, la lengua se pone acanalada para impulsar el alimento progresivamente, con movimientos peristálticos hacia la faringe, ayudándose principalmente de los músculos de la lengua (14)
Estos dos mecanismos son necesarios para la alimentación del niño. El acto de mamar demanda la realización de variados y coordinados movimientos, conformando la "unidad vital del acto de amamantamiento", en el que intervienen:
Para la succión.- Labios, lengua, carrillos, paladar blando y mandíbula.
Para la deglución.- Faringe, laringe, hueso hioides y piso de la boca.
En ambos casos, intervienen una diversidad de músculos de la cara, cuello y espalda. Toda esta dinámica produce estímulos funcionales para un armonioso desarrollo del órgano bucal, lo cual lleva a un gran agotamiento físico del niño, por lo que con facilidad se queda dormido para recuperar fuerzas. (9,14)
La succión requiere la completa introducción del pezón y aréola dentro de la boca del lactante, hasta que la punta del pezón alcance el paladar blando, produciendo el sellado completo para crear el vacío. Para ello utiliza el reflejo de búsqueda desencadenado por el estímulo del labio inferior del niño, que produce la apertura de su boca y coloca la lengua aplanada en su piso. Con aréola y pezón ya introducidos en la boca, la lengua desplazada hacia adelante sobrepasando la encía, comprime con ella la aréola contra el paladar duro con movimientos ondulantes (uno o más por segundo, según el flujo de leche obtenida) y la exprime extrayendo y deglutiendo la leche. Recién introducidos aréola y pezón, se desencadena una alta frecuencia de estos movimientos, como estímulo fisiológico para eyección de leche. (11, 15)
En el lactante los labios, maxilares, encías, la lengua, los cojinetes grasos de las mejillas, el paladar duro y blando y la epiglotis, constituyen una estructura anatomo-funcional adaptada para el amamantamiento. En efecto, los labios presentan unas vellosidades muy vascularizadas, que se erectan durante el acto de amamantamiento y contribuyen al cierre hermético para que se produzca la succión de la leche. El paladar es plano y está limitado por los burletes palatinos laterales, permitiendo el encajonado del pezón y la aréola en la cavidad bucal, colaborando con el cierre hermético. En las mejillas encontramos la bolsa adiposa de Bichat,  que es un conglomerado de grasa ubicado en la región geniana, entre el buccinador y el masetero, que sirve de amortiguador muscular durante el acto de amamantamiento. La lengua se origina en el endodermo faríngeo, mesodermo branquial, y miotomas occipitales. Ya a los cincuenta días de gestación las papilas gustativas están formadas. Mientras que la articulación temporomandibular (ATM) se caracteriza por tener forma aplanada, no hay cóndilo bien formado, no hay disco interarticular y lo sustituye abundante tejido conjuntivo que sirve de almohadilla para amortiguar los movimientos de avance y retroceso producidos durante el amamantamiento. (12,14)
¿Por qué Lactancia Natural y no Artificial?
Todas las especies de mamíferos producen leche. Pero su composición varía según los requerimientos de cada especie. La leche entera de la vaca no contiene (de forma natural) suficiente vitamina E, hierro ni ácidos grasos esenciales. Por otro lado, contiene excesivas cantidades de proteínas, sodio y potasio, que pueden dañar los riñones inmaduros del infante. Además, las proteínas y la grasa en la leche de la vaca entera resultan más difíciles de absorber para un bebé que las de la leche materna. La leche condensada puede ser más fácil de digerir debido al tratamiento de la proteína, pero sigue sin ser nutricionalmente adecuada. Además se debe considerar que hay niños intolerantes a la lactosa o alérgicos a uno o varios constituyentes de la leche de vaca. (3)
Se ha prestado mucha atención al problema de la alimentación por medio de biberones como causa de anomalías dentomaxilofaciales. La lactancia artificial va íntimamente unida a la deglución anormal por persistencia de la forma visceral de deglución que debe ser normal en el niño sin dientes (interponiendo la lengua entre los bordes alveolares), pero que debe cambiar a deglución somática con la aparición de los dientes (colocando la punta de la lengua en la parte anterior del paladar por detrás de los incisivos superiores) (11). Diferentes autores plantean que las madres que dan el pecho tan a menudo como los bebés quieren, no suelen tener hábitos viciosos como el de chupeteo del dedo.
A pesar  de  que los biberones han mejorado mucho, los recién nacidos no hacen el mismo esfuerzo que cuando se amamantan del pecho materno, en la alimentación con biberón el niño deglute, por eso el crecimiento es menor, los maxilares quedan pequeños y los dientes, entre otros problemas, no caben en las arcadas. Cuando el bebé es alimentado en forma artificial no puede realizar los movimientos fisiológicos mandibulares de mesialización,  ya que debe controlar la cantidad de leche que ingiere, evitar ahogos y poder tragar, lo cual no sucede si es amamantado. La falta de un movimiento muscular correcto, disminuye la estimulación del crecimiento y de la forma de la boca y condiciona la aparición de futuros problemas de oclusión. (10,12)
La leche artificial no contiene los anticuerpos presentes en la leche materna y conlleva riesgos como las enfermedades transmitidas por el agua utilizada para reconstituir la leche (muchas familias no tienen acceso a agua salubre). Una dilución excesiva con el fin de ahorrar puede llegar a producir malnutrición. Por otro lado, las tomas frecuentes mantienen la producción de leche materna y, en caso de que se utilice leche artificial (pero esta deje de estar disponible), puede resultar imposible volver a la lactancia materna debido a la disminución de la producción materna. (16)
Los niños amamantados con biberones, al hacer poco esfuerzo les cuesta más dormirse tras la ingesta, y además muchos recurren a hábitos viciosos o inadecuados como la succión de los dedos, chupete y el labio, entre otros, para así satisfacer su instinto de succión, el cual se vio frustrado por una alimentación que no ha sido satisfactoria.(15) Estamos de acuerdo con lo planteado por el “Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría” donde se considera la lactancia artificial como un factor etiológico principal en el desarrollo de hábitos deformantes.
Los niños que hasta edades avanzadas utilizan biberón, generalmente son respiradores bucales y presentan vestibuloversión de dientes anterosuperiores, mordidas abiertas anteriores y resequedad en la mucosa, entre otras. Está claro que cuando se hace la lactancia mixta, el niño por lo general suele aborrecer el pecho materno, ya que implica mucho más esfuerzo. (15) Por tanto, nosotros consideramos que no debe sustituirse la lactancia materna por la administración de leche a través del biberón por las razones antes expuestas.

Movimiento de avance de la mandíbula
El amamantamiento es un estímulo que favorece a la mandíbula para avanzar de su posición distal con respecto al maxilar a una posición mesial. Se evitan retrognatismos mandibulares y se obtiene mejor relación entre el maxilar y la mandíbula. Con la ejercitación de los músculos masticadores y faciales en el acto de lactar, disminuye el 50% de cada uno de los indicadores de maloclusión dentaria (resalte, apiñamiento, mordida cruzada posterior, mordida abierta, distoclusión, rotaciones dentarias, etcétera que afectan la estética y la función dentofacial del niño. Es el llamado primer avance fisiológico de la oclusión. (16)
Sin embargo, con el biberón el niño no cierra los labios con tanta fuerza y éstos adoptan forma de "O", no se produce el vacío bucal, se dificulta la acción de la lengua, la cual se mueve hacia adelante contra la encía para regular el flujo excesivo de leche y se mantiene plana, hay menor excitación a nivel de la musculatura bucal que tenderá a convertirse en hipotónica y no favorecerá el crecimiento armonioso de los huesos y cartílagos, quedando la mandíbula en su posición distal. Un niño que aprende a chupar de un biberón puede desarrollar confusión de pezones, al pretender agarrar la aréola y el pezón, como si se tratara de una tetilla de caucho. Esto trae con frecuencia problemas de amamantamiento y fracasos en la lactancia. (11,17)
Durante el amamantamiento se produce la excitación de la musculatura bucal y se movilizan las estructuras del aparato estomatognático del recién nacido, lo cual influye en el crecimiento de su desarrollo. (14)

Actividad Muscular
Los autores L. Blanco y M. Guerra, en un estudio realizado establecen que el amamantamiento está íntimamente relacionado con el desarrollo de los músculos de la masticación, debido a que cada músculo está preparado al principio para la primera función, el amamantamiento; y luego van madurando para ejecutar correctamente unas funciones más complejas, la masticación.(18)
Durante la deglución la contracción rítmica de la lengua y los músculos de la cara ayudan a la estabilización de la mandíbula. En efecto, la forma que presenta el hueso mandibular, la dirección en que se disponen los músculos implicados (en el niño lactante la actividad es casi exclusiva del orbicular y músculos mentonianos) y otras circunstancias como la ausencia de dientes, favorecen los movimientos mandibulares hacia adelante y hacia atrás, lo que significa que en este acto el niño no solo succiona como comúnmente se cree, sino que ordeña en el sentido más literal el pecho de su madre con movimientos de la mandíbula de avance y retroceso, y este ejercicio continuo prepara sus músculos masticatorios, y todo su sistema, que va adquiriendo el tono y desarrollo necesarios para cuando aparezcan los primeros dientes. (10,11)
El succionar el pezón requiere un esfuerzo del niño que hace que todas las estructuras óseas, musculares y articulares crezcan con armonía. Debe abrir su boca más ampliamente, mover la mandíbula hacia atrás y adelante, y apretar con sus encías para extraer la leche. En efecto, se ha encontrado que el músculo digástrico en bebés es dos veces más fuerte que en adultos con el fin de llevar a cabo esta labor. (16)
El ejercicio muscular que realiza el bebé es casi tan importante para su crecimiento como la alimentación en sí durante la succión, el lactante comprime el pezón, elevando la mandíbula y la lengua. Los labios y las mejillas se contraen, quedando la leche en el dorso de la lengua, así como también hay un desplazamiento de la mandíbula hacia delante y atrás, produciendo una presión que empuja la leche al istmo de las fauces, luego la lengua se eleva contrayendo sus músculos extrínsecos y el milohioideo hasta llevarlos a la bucofarige. Los músculos palatofaríngeos y palatoglosos que componen los pilares de las fauces se constriñen e impiden el retorno de la leche a la cavidad oral. El paladar blando se eleva por acción de los músculos del velo del paladar, cerrando la comunicación nasofaríngea y comienza una serie de contracciones musculares que desplazan la leche al esófago. (17, 11)
Fundamentalmente el músculo orbicular de los labios, el mentoniano, y digástrico son ejercitados extremadamente al succionar. Su constante esfuerzo provee una importante influencia sobre el crecimiento fisiológico de la mandíbula. El aumento de los movimientos mandibulares durante la lactancia, con la función incrementada de los músculos, evita retrognatismos mandibulares, obteniéndose mejor relación entre el maxilar y la mandíbula. (14)
Otros autores consultados plantean que con la ejercitación de los músculos masticadores y faciales en el acto de lactar, disminuye el 50% de cada uno de los indicadores de maloclusión dentaria (resalte, apiñamiento, mordida cruzada posterior, mordida abierta, distoclusión, rotaciones dentarias, etc.) que afectan la estética y función dentofacial del niño. (19)
El paladar se presenta alto y con paredes laterales en forma de techo a dos aguas, que si bien es frecuente que se origine por el uso prolongado del tete, no es la única causa. En general, se suman otras causas que agravan el problema: la respiración bucal y una posición anormal de la lengua que presiona permanentemente el paladar. (10,11)
Junto con la actividad muscular, una fuerte presión producida por el niño alrededor del pezón, arrastra la leche fuera del pecho. Lo anterior produce un beneficio adicional ayudando a abrir y drenar la faringe y las trompas de Eustaquio, reduciéndose en el niño el riesgo de infecciones del oído y respiratorias, así como también disminuye el riesgo de enfermedades alérgicas, las cuales generalmente provocan respiración bucal. (14)
Es importante señalar que la lactancia materna refuerza y mantiene el circuito de respiración nasal fisiológico, ya que el niño al lactar respira por la nariz ya que cuenta con una perfecta coordinación que le permite respirar, succionar y deglutir rítmicamente sin necesidad de soltar el pezón, disminuyendo así la frecuencia de respiración bucal en los niños. Las defensas que pasan al niño a través de la leche materna lo protegen, entre otras cosas, contra frecuentes resfriados que suelen acompañarse de secreción mucosa que obstruye las fosas nasales dificultando la respiración por esta vía. (10)
Nos revela la doctora D. Morgado, mediante estudios realizados con niños de tres años de edad, donde más de la mitad de los infantes examinados presentaron hábitos bucales deformantes, que los niños que lactaron de 4 a 6 meses de vida, presentaron la menor cantidad de hábitos bucales deformantes, mientras que los niños que lactaron de 0 a 4 meses de vida presentaron la mayor cantidad de hábitos, y en su mayoría fueron: asociación de hábitos.(7) Criterio que comparten los doctores M. Martínez, H. Conde y N. Trenzado, quienes en una investigación realizada concluyeron que el abandono de la lactancia materna antes de los 6 meses contribuyó a la prevalencia elevada de hábitos bucales deformantes en los niños estudiados. (17) No se encontraron estudios que demuestren que no existe relación entre la lactancia y los hábitos deformantes.
Nosotros consideramos que debe asignarse la importancia que merece la lactancia materna, sobre todo en este período del lactante (seis primeros meses), ya que repercute en su desarrollo maxilofacial y evita la aparición de hábitos que posteriormente conllevan a la aparición de anomalías dentomaxilofaciales. Sugerimos que el Estomatólogo General Integral debe dominar esta materia y así impartir acciones de promoción de salud a las embarazadas y a las madres con niños menores de un año, y de esta forma colaborar con la actividad preventiva y elevar el nivel de salud bucal en la comunidad, además de disminuir la incidencia de anomalías dentomaxilofaciales.

Ventajas de la lactancia materna

  1. Provoca excitación a nivel de la musculatura bucal y favorece el crecimiento armonioso de huesos y cartílagos del aparato masticatorio.
  2. Mejora la oclusión dental en etapas posteriores del desarrollo infantil.
  3. Contribuye a la prevención de caries dentales.
  4. Previene las anomalías dentofaciales (por ejemplo, evita apiñamientos dentales y mordidas abiertas).
  5. Preserva y mantiene crecimiento y desarrollo óptimo.
  6. Administra calcio.
  7. Función nutricional.
  8. Le confiere al lactante protección inmunológica.
  9. Favorece el vínculo afectivo madre-hijo.
  10. Contribuye a la disminución de la frecuencia y gravedad de estados alérgicos en lactantes, tanto respiratorios como alimentarios.
  11. Reduce la morbilidad y la mortalidad infantil.
  12. Prolonga la infertilidad después del parto.
  13. Disminuye el riesgo de hemorragia durante el puerperio.
  14. Previene la obesidad durante la lactancia y el desarrollo posterior.
  15. Disminuye el riesgo de cáncer ovárico y mamario.
  16. Disminuye la frecuencia de diabetes juvenil y linfoma.
  17. Ayuda a prevenir la diarrea.
  18. Estabilidad psicológica.
  19. Evita hipercolesterolemia (arteriosclerosis temprana).
  20. Evita la hipertensión arterial.
  21. Se asocia con incrementos pequeños pero detectables en la capacidad cognitiva y el logro educacional de niños y jóvenes.
  22. La leche materna no necesita preparación previa y no hay que hervirla.
    • Tiene la temperatura adecuada.
    • Está siempre a disposición del bebé.
    • No contiene microbios (3, 12, 19,20,21)

    Ventajas de la lactancia materna para la salud bucodental

  • Disminuye la infección por Streptococos mutans y otros microorganismos, lo que contribuye a la disminución del índice de caries dentales.
  • Incrementa la resistencia del esmalte y demás tejidos duros del diente, por la mejor absorción de calcio y flúor, gracias a las características de las grasas en la leche materna.
  • Aumenta la secreción salival, manteniéndose un PH adecuado en la cavidad bucal, lo que también contribuye a disminuir la incidencia a caries.
  • Al lactar de forma exclusiva y no usar el biberón, aún después de los 4 ó 6 meses, están ausentes las caries de biberón propiciadas por la leche azucarada y otros alimentos endulzados ingeridos por esa vía.
  • La estabilidad psicológica del niño proporcionada por la lactancia natural contribuye a disminuir la prevalencia de hábitos bucales incorrectos que provocan serias maloclusiones que afectan la estética y función bucofacial.
  • Los elementos inmunológicos adquiridos durante la lactancia evitan estados alérgicos e infecciones respiratorias que generalmente provocan respiración bucal y anomalías dentofaciales.
  • Aparece una adecuada posición y función lingual (natural), facilitando el equilibrio dentario.
  • La función muscular durante la lactancia favorece el mejor desarrollo de los maxilares y facilita la erupción y alineación de los dientes.
  • El incremento del movimiento mandibular durante la lactancia con la función incrementada de músculos propulsores y de cierre, evita retrognatismos mandibulares, obteniéndose mejor relación entre el maxilar y la mandíbula.
  • Con la ejercitación de los músculos masticadores y faciales en el acto de lactar, disminuyen el 50 % de cada uno de los indicadores de maloclusiones dentarias (resalte, apiñamiento, mordida cruzada posterior, mordida abierta, distoclusión, rotaciones dentarias, etcétera.) que afectan considerablemente la estética y la función dentofacial del niño.
  • El logro de una salud bucal satisfactoria en la infancia representa una gran ventaja psicosocial y económica para la familia. (11,20,21)

CONCLUSIONES

La lactancia materna es importante durante los primeros seis meses de vida para evitar la aparición de anomalías dentomaxilofaciales ya que disminuye la aparición de hábitos bucales deformantes, aparece una apropiada posición y función lingual, la función muscular favorece el desarrollo de los maxilares y facilita la erupción y alineación de los dientes, el movimiento mandibular con la función de músculos masticadores, evita retrognatismos mandibulares.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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