Artículo Original

 

Factores de riesgo materno asociados al bajo peso al nacer. Policlínico René Avila. 2005-2010.


Del Campo López, Juan José1 (Cuba)
Roca Rodríguez, Yalmira Paola 2 (Cuba)
Lozano Ocaña, María Antonia 3 (Cuba)


San José Pérez, Dra. Daisy Maritza4 (Cuba)
Mulet Bruzón, Dra. Bárbara Idianis5 (Cuba)
Ochoa Roca, Dra. Tatiana6 (Cuba)

 

1 Estudiante de 5to año de Medicina. Alumno ayudante de Cirugía General.
2 Estudiante de 6to año de Medicina. Alumna ayudante de Ginecología y Obstetricia.
3 Estudiante de 4to año de Medicina. Alumna ayudante de Ginecología y Obstetricia.
4 Tutora. Especialista de 1er Grado en Ginecología y Obstetricia. Profesora Asistente.
5 Tutora. Especialista de 1er grado en MGI. Profesora Instructora.
6 Asesora. Especialista de 2do Grado en MGI. Profesora Auxiliar.
Policlínico Universitario “René Ávila Reyes”.Holguín.

 

 

RESUMEN
Introducción: El bajo peso al nacer, se considera en la actualidad una causa importante de morbimortalidad perinatal, dado que afecta significativamente la sobrevida y posterior calidad de vida de los recién nacidos afectados. Su prevención constituye una prioridad de la salud pública a nivel mundial.
Objetivo: Determinar los factores de riesgo materno que inciden en la aparición de bajo peso al nacer, en el Policlínico “René Ávila”, desde enero de 2005 a diciembre de 2010.
Diseño Metodológico: Se realizó un estudio analítico retrospectivo en 124 gestantes, divididas en dos grupos: casos y controles, con pareamiento 1 a 1. Se utilizó el Chi Cuadrado y la razón de productos cruzados (Odds Ratio), para determinar la posible asociación e influencia de los factores estudiados.
Resultados: 44 casos (71,0%) presentaron malos antecedentes obstétricos, con p<0,01 y OR=4,77; predominando el período intergenésico corto y las interrupciones de embarazo. 50 casos (80,6%) presentaron una inadecuada ganancia de peso, con p<0,001 y OR=11,0. Como afecciones asociadas al embarazo, predominó la enfermedad hipertensiva gestacional, que estuvo presente en 33 pacientes (53,02%) y la infección vaginal, en 26 (41,9%), para p<0,001 y OR=15,5. El hábito de fumar estuvo presente en 50 pacientes (80,6%), influyendo fundamentalmente en la aparición de restricción del crecimiento intrauterino, con p<0,001 y OR=13,1.
Conclusiones: Los factores de riesgo que influyeron significativamente en la aparición del bajo peso al nacer fueron: la ganancia insuficiente de peso, la presencia de afecciones asociadas al embarazo y el hábito de fumar.
Palabras Clave: bajo peso al nacer, crecimiento intrauterino retardado, pretérmino, factores de riesgo

 


INTRODUCCIÓN
En alguna ocasión se ha dicho que el día más peligroso de la vida de un individuo es aquel en que se nace. Esta afirmación muestra exactitud en términos estadísticos debido, a que la morbimortalidad de estas primeras horas es superior a cualquier etapa crítica que se puede presentar en la vida de un ser humano y en ellas mueren un gran porciento de recién nacidos bajo peso. (1)
El bajo peso al nacer se considera en la actualidad una de las causas más importantes de morbimortalidad perinatal y es uno de los indicadores más útiles para evaluar los resultados de la atención prenatal, las perspectivas de supervivencia infantil y la salud del niño durante el primer año de vida. (1,2,3)
Esta problemática ha constituido un enigma para la ciencia a través de los tiempos. Desde 1910, el escocés Ballantyne, llamó la atención a la comunidad científica internacional sobre la existencia de recién nacidos, cuyo peso era mucho menor que el correspondiente para su edad gestacional. En 1919, se realizó por primera vez una clasificación de los recién nacidos según el peso y ya en 1947, se relacionó el bajo peso al nacer con un crecimiento intrauterino lento, y se trató de diferenciar estos neonatos de los que nacían tempranamente y que también pesaban poco. Pero fue en 1960, que los expertos de la OMS establecieron el término recién nacido bajo peso, para considerar como tal, a todo neonato con un peso al nacimiento menor que 2 500 g, sin tener en cuenta su edad gestacional y así también se reconoce en nuestro país. (1,3,4) Dos grandes entidades con diferentes causas y pautas de manejo, contribuyen a su aparición: el nacimiento pretérmino, o sea, el que ocurre antes de las 37 semanas de la gestación y la restricción del crecimiento intrauterino (RCIU), donde el peso del recién nacido se encuentra por debajo del estimado como normal a la edad del nacimiento. (5,6)
La causa del bajo peso al nacer es multifactorial y se atribuye a factores maternos, fetales y ambientales. Dichos factores no son absolutos y varían de un lugar a otro, e influye de manera especial, el nivel de desarrollo socioeconómico6. Mundialmente existen estudios muy serios, que afirman que la principal causa del parto pretérmino es la infección vaginal ascendente, especialmente antes de las 32 semanas de embarazo y debido a ello, centralizan el programa de prevención del parto pretérmino en la detección temprana de la infección vaginal. Diversas afecciones maternas como la hipertensión arterial (HTA), la desnutrición, la anemia, la diabetes mellitus y otras, pueden interferir con la nutrición intrauterina del nuevo ser. (7,8,9,10)
Los principales factores de riesgo de bajo peso al nacer en Cuba son múltiples y los más frecuentes son: el embarazo en la adolescencia, la desnutrición materna, la ganancia insuficiente de peso durante la gestación, el hábito de fumar y los antecedentes de niños con bajo peso. (9,10)
El problema del bajo peso al nacer, constituye una preocupación mundial y es más frecuente en países subdesarrollados. De los más de 20 millones de nacimientos con bajo peso, que se calcula que se producen todos los años en el mundo actual en desarrollo, más de la mitad ocurre en Asia Meridional y más de una tercera parte en África5. El parto pretérmino se reconoce en la actualidad como el responsable del 70% de las muertes neonatales y del 50 % de los trastornos neurológicos del recién nacido. Asimismo, este se relaciona con gastos importantes en el sector de salud pública. (1)
En Cuba, el índice de bajo peso al nacer fue de 6,5 en 1999, con una disminución progresiva en el último quinquenio, logrando en el 2004 una reducción de este índice hasta 5,5. Nuestra provincia ha mantenido durante esos años comportamiento semejante a la media nacional, con un tasa de cinco en el año 2008. Los municipios de Báguano, Cacocum, Mayarí, Sagua, Moa, Freyre y Calixto García, estuvieron por encima de la tasa media provincial. El municipio de Holguín alcanzó un índice de 4,3 en el mismo año. (11,12)
La prevención del bajo peso al nacer (BPN), es una prioridad de la salud pública a nivel mundial y constituye un poderoso instrumento para la reducción de la mortalidad infanti (l13); además de que es innegable la influencia que ejerce el peso al nacer en las futuras generaciones. Por ello, el Sistema Nacional de Salud debe centrar su atención en las mujeres con alto riesgo, así como en los factores prenatales relacionados con su incidencia; eso mismo debe constituir la diana de los esfuerzos que el médico y la enfermera de la familia deben desarrollar en su prevención.
Pese a que nuestro municipio se ha mantenido por debajo de la media provincial, nuestra área de salud ha reportado un índice de 5,3; considerado entre los más altos del municipio. (12)
Motivados por el alto número de bajo peso al nacer alcanzado en estos últimos años, realizamos la presente investigación donde planteamos como problema científico:
¿Cuáles son los factores de riesgo materno, relacionados con la aparición del bajo peso al nacer, en el Policlínico “René Ávila Reyes” del municipio Holguín, en el período 2005-2010?
Hipótesis
La edad materna, la historia obstétrica, la valoración nutricional a la captación, la ganancia de peso según valoración nutricional, las afecciones asociadas al embarazo y el hábito de fumar, constituyen factores que influyen en la aparición de bajo peso al nacer.
Esperamos obtener como beneficio de la presente investigación, la identificación de estos factores de riesgo, lo cual debe servir como referencia teórica para poder para proponer y llevar a la práctica, estrategias de intervención basadas en el trabajo con el riesgo preconcepcional y encaminadas a controlar, reducir y de ser posible eliminar estos factores; en aras de lograr una reducción significativa del índice de bajo peso al nacer en nuestra área de salud.

 


OBJETIVOS
General
Determinar los factores de riesgo materno que inciden en la aparición de Bajo Peso al Nacer, en el Policlínico “René Ávila Reyes”, en el período de enero de 2005 a diciembre de 2010.
Específico
Determinar la posible asociación e influencia de la edad materna, historia obstétrica, valoración nutricional a la captación, ganancia de peso según valoración nutricional, afecciones asociadas al embarazo y hábito de fumar, en la aparición del bajo peso al nacer.

 


DISEÑO METODOLÓGICO
Contexto y clasificación de la investigación
Se realizó un estudio observacional analítico retrospectivo, con un diseño de casos y controles, con el objetivo determinar los factores de riesgo que inciden en la aparición de Bajo Peso al Nacer, en el Policlínico “René Reyes” de Holguín, en el período de enero de 2005 a diciembre de 2010.
Universo y Muestra
El universo de estudio estuvo constituido por las 643 gestantes que recibieron atención prenatal en el área de salud del Policlínico René Ávila Reyes en el período estudiado. Las mismas se identificaron a través del registro de la entidad, del departamento de estadística y de los tarjetones de embarazadas del policlínico.
Muestra
La muestra estuvo constituida por 124 gestantes, las cuales fueron divididas en dos grupos: casos y controles (pareamiento 1 a 1), los cuales fueron conformados de la siguiente manera:
Grupo de casos: estuvo constituido por 62 pacientes, donde se incluyeron las madres cuyos recién nacidos tuvieron un peso inferior a 2 500 gramos y se excluyeron las madres con nacimientos gemelares, con historia clínica obstétrica insuficiente y/o poco precisa para el desarrollo de la investigación, y las pacientes que fueron atendidas fuera del área de salud, aunque demográficamente pertenecieran a nuestro policlínico.
Grupo de controles: se seleccionaron aleatoriamente 62 madres de nacidos vivos, con peso superior a 2 500 g (controles).
En la selección de este grupo, se utilizó como variable de control externo, que cada paciente del grupo de control perteneciera al mismo consultorio y hubiera parido en el mismo período que el caso correspondiente, para evitar posibles sesgos por variables confusoras, que pudieran restarle credibilidad a los resultados de la investigación.
Variables del estudio

Edad, Historia obstétrica anterior, Valoración Nutricional en el momento de la captación, Ganancia de peso durante el embarazo según valoración nutricional, Antecedentes de afecciones relacionadas con el embarazo y Hábito de fumar.

Procedimientos e Instrumentos de Recolección de Datos
Se obtuvo la información del carnet de la gestante y fue corregida mediante el interrogatorio a la paciente, cuando no existía el dato en el carnet o este era dudoso, además, se realizó un monitoreo periódico para el control de los datos.


Procesamiento Estadístico

Para el análisis de los resultados, se utilizó el procesador estadístico SPSS (Statistical Package for Social Sciences), en su versión 15.0 para Windows, realizándose el análisis en dos vertientes fundamentales.
Estadística descriptiva: se utilizaron las frecuencias absolutas y el porcentaje, además de la exposición de los resultados obtenidos en tablas, para una mejor comprensión de los mismos.


Estadística inferencial: se utilizó el test de independencia u homogeneidad de Chi Cuadrado de Pearson (x2), para determinar si existe asociación estadísticamente significativa entre los factores estudiados y la aparición de la enfermedad hipertensiva gestacional. En las tablas con grado de libertad igual a 1 (2 x 2), se realizó la corrección por continuidad de Yates.


En las variables en las que se determinó x2 menor o igual que 3,84 con nivel de significación p>0,05; se asumió ausencia de significación estadística, en el caso de x2 entre 3,85 a 6,63 (p<0,05), se consideró asociación significativa; mientras que si x2 resultó de 6,64 a 7,84 (p<0,01), la relación fue muy significativa; por último, para x2 >7,86 (p<0,001), se entendió como asociación altamente significativa.


Cálculo del factor de ventaja o razón de productos cruzados (Odds Ratio): se utilizó para determinar el grado de influencia de los factores asociados en la aparición de la enfermedad hipertensiva gestacional, ya sea como factores protectores o de riesgo.


OR = A x D/B x C

Donde A son los casos expuestos al factor de riesgo.
B son los casos no expuestos al factor de riesgo.
C son los controles expuestos al factor de riesgo.
D son los controles no expuestos al factor de riesgo.


Los resultados del Odds Ratio fueron interpretados de la siguiente forma:
OR<1: el factor estudiado es un factor protector ante la aparición de la enfermedad.
OR>1: el factor estudiado es un factor de riesgo ante la aparición de la enfermedad.
OR=1: el factor estudiado no incide en la aparición de la enfermedad.
Como medida de impacto se utilizó el riesgo atribuible en el grupo expuesto.

 

Cálculo de la fracción atribuible en el grupo expuesto:
La fracción atribuible en el grupo expuesto (fracción etiológica o porcentaje de riesgo atribuible en los expuestos), establece el grado de influencia que tiene la exposición en la presencia de enfermedad entre los expuestos. Su cálculo se realiza:
FAe (%) = OR – 1 x 100
OR
Cálculo del intervalo de confianza del Odds Ratio: se realizó para indicar la significancia estadística y la precisión del intervalo que está directamente relacionada con el tamaño muestral del estudio, lo cual resulta fundamental para realizar el análisis de los resultados de la investigación.
El intervalo de confianza (IC) del OR se calcula por el método de Woolf, de la siguiente manera:
Límites del intervalo=ln OR± (coeficiente de confiabilidad X EE del OR)
Límites del intervalo=ln OR±K √ (1/a + 1/b + 1/c + 1/d)
Donde:
ln OR=Logaritmo natural del OR
Coeficiente de confiabilidad=K, donde si α=0.05=1.96 y si α=0.01=2.58
EE del OR=√ (1/a+1/b+1/c+1/d)


Lo que se busca es determinar si el número 1 está presente en un intervalo de confianza, que se hace con el valor del OR calculado. Si el 1 está incluido en el intervalo, se acepta la hipótesis nula, en detrimento de la alternativa y no hay riesgo estadísticamente significativo. Si por el contrario el 1 no está incluido en el intervalo, se rechaza la hipótesis nula y se acepta la alternativa, existiendo entonces un riesgo significativo.


Posibles limitaciones del estudio
El error de muestreo es mínimo, porque se trabajó con la totalidad de las pacientes afectadas (casos). Otra posible limitación es la inexactitud por omisión o imprecisión de la información obtenida del carnet de la gestante (sesgo de información u observación), corregida mediante el interrogatorio a la paciente, cuando no existía el dato en el carnet o este era dudoso; además, se realizó un monitoreo periódico para el control de los datos. Debido al diseño del presente estudio, se encuentra latente el sesgo de confusión, debido a la existencia de posibles variables confusoras, que influyan en las variables independientes.

 

Parámetros éticos
Se tuvieron en cuenta los principios éticos para investigaciones biomédicas con seres humanos, de la World Medical Association, Declaration of Helsinki y la Guía de OMS para los Comités de Ética de las Investigaciones, establecida por el Council for International Organizations of Medical Sciences (CIOMS), en el 2002. De acuerdo con tales postulados éticos, se solicitó la autorización del Comité de Ética de las investigaciones del área de salud, para la revisión del carnet de las gestantes. No se reveló en ningún momento, la identidad de las pacientes estudiadas, solo fue del conocimiento de los autores con fines investigativos.

 


RESULTADOS

 

Tabla No 1. Distribución de los casos y controles según edad materna a la captación. Policlínico “René Ávila Reyes”, 2005-2010.

 

Fuente: Carnet de embarazada

p<0,01 OR=1,53 IC:0,73–3,21

 

Tabla No 2. Distribución de los casos y controles según historia obstétrica. Policlínico “René Ávila Reyes”, 2005-2010.

 

Fuente: Carnet de embarazada

p<0,01 OR=4,77 IC=2,23-10,20

 

Tabla No 3. Distribución de casos y controles según valoración nutricional a la captación. Policlínico “René Ávila Reyes”, 2005-2010.

 

Fuente: Carnet de embarazada

p>0,05 OR=1,2


Tabla No 4. Distribución de casos y controles según la ganancia de peso durante el embarazo, de acuerdo con la Valoración Nutricional. Policlínico “René Ávila Reyes”, 2005-2010.

 

Fuente: Carnet de embarazada

p<0,001 OR=11,0 IC=4,75-25,6

 

Tabla No 5. Distribución de la presencia de afecciones relacionadas con el embarazo según casos y controles. Policlínico “René Ávila Reyes”, 2005-2010.

 

Fuente: Carnet de embarazada

p<0,001 OR=15,5 IC=5,00-47,8

 

Tabla No 6. Distribución del hábito de fumar según casos y controles. Policlínico “René Ávila Reyes”, 2005-2010.

 

Fuente: Carnet de embarazada

p<0,001 OR=13,1 IC=5,54-30,8

 


DISCUSIÓN

El bajo peso al nacer representa un problema de orden mundial en la salud, dado que los recién nacidos con peso deficiente, presentan serias limitaciones en su sobrevida y posteriormente en su calidad de vida. Globalmente se considera al Índice de Bajo Peso al Nacer, como un indicador de la calidad de los servicios de salud y de valor pronóstico en la morbimortalidad neonatal e infantil. (14)
En la tabla 1, se encontró que a pesar de que las edades extremas tuvieron valores inferiores a las edades óptimas en ambos grupos, al aplicar el Chi Cuadrado se obtuvo una asociación significativa entre la presencia del factor y la aparición del BPN, determinándose una relación de riesgo. Gran cantidad de autores plantean, que en las embarazadas que transcurren en los extremos de la edad reproductiva, aumenta la frecuencia de bajo peso al nacer. Varios de los estudios encontraron un predominio en madres menores de 20 años y otros presentaron un índice de bajo peso mayor, en las edades superiores a 35 años. (11, 12)
La bibliografía revisada indica que los riesgos de salud de la madre y del hijo, aumentan cuando la primera es una adolescente o tiene más de 35 años, debido a que las condiciones biopsicosociales existentes, repercuten en mayor cuantía y existe una incidencia más alta de gestosis, pseudogestosis e intervenciones obstétricas. Al mismo tiempo, a las adolescentes se les asocia su inmadurez biológica-emocional, que determina que sus órganos reproductores no hayan llegado todavía a su pleno crecimiento y maduración. Por otra parte, las madres añosas, reportan nacimientos de bajo peso con la peor calidad (peso menor de 1 500 gramos), debido a que se les asocian varios factores de riesgo, que pueden tener carácter biológico, psicológico, social y ambiental, y pueden influenciarse entre ellos; como ejemplo, se puede mencionar que el endometrio ya no se encuentra en las condiciones de cuando eran más jóvenes o se encuentran expuestas a tenciones laborales muy fuertes, que la afectan tanto a ella como a su producto. (11,12)
Autores como Fernández González y Calzadilla Cámbara, (15) presentaron coincidencias con nuestro resultado, ya que encontraron un 58,5% de predominio de estas edades en las gestantes, con bajo peso al nacer. Sin embargo, existen autores como Rodríguez Domínguez y Polo Pérez, (16) que en estudios realizados sobre factores de riesgo en el bajo peso al nacer, encontraron que la adolescencia y/o edad materna extrema, de forma aislada, no constituye un factor de riesgo en el nacimiento de niños con peso inferior a 2 500g.
En un estudio realizado en Colombia, titulado: “Estrategias para la prevención del bajo peso al nacer en una población de alto riesgo, según la medicina basada en la evidencia”, del doctor Edgar Ortiz, se llegó a resultados contrarios a los nuestros en cuanto a la edad, pues existió un mayor predominio en el grupo de adolescentes; lo cual consideramos que se deba fundamentalmente, a que en estos países las mujeres paren a edades muy jóvenes, motivadas por el bajo nivel cultural, las condiciones socioeconómicas negativas y el pobre acceso a los servicios de salud. (17)
En la tabla 2, encontramos que existió una diferencia notable entre los casos y los controles, en cuanto a la presencia de malos antecedentes obstétricos; demostrando el OR una relación de riesgo entre la presencia del factor y la aparición del BPN y permitiendo inferir, que presentar un antecedente obstétrico desfavorable, aumenta el riesgo 4,77 veces de tener un niño con BPN. Dentro del grupo de casos, se encontró que, el Período Intergenésico corto y 2 ó más interrupciones de embarazo, fueron los antecedentes obstétricos malos más frecuentes, repercutiendo en mayor medida en el desarrollo de una RCIU.
Está establecido que la duración del intervalo entre un embarazo y otro debe ser alrededor de los 2 años, debido a que este es el tiempo requerido para la recuperación biopsicosocial de la mujer, en aras de estar adecuadamente preparada para una nueva concepción. En el caso contrario, el útero puede no tener las condiciones necesarias para la nueva implantación del embrión, puede existir además un estado inadecuado del canal cervical con las consecuentes modificaciones, generalmente no se ha logrado todavía la recuperación nutricional y las reservas de hierro que disminuyen durante el embarazo, se encuentran en niveles muy bajos; por lo que es muy frecuente en estos casos, que se produzca una RCIU y partos antes del término de la gestación. Esto último, también favorecido por las instrumentaciones cervicales que se producen en cada interrupción de embarazo, que provocan en un gran número de las pacientes, modificaciones permanentes del canal cervical.
Coincide con los resultados de nuestra investigación, el estudio realizado por Santos Pereira, en el cual el período intergenésico corto, tuvo una llamativa influencia sobre la ocurrencia de recién nacidos con bajo peso. (18) También, en un estudio realizado en Perú, se encontró que el 30,4% de las pacientes tenía este antecedente. (19) Por el contrario, en otro realizado en Colombia, no se encontró una influencia significativa de los antecedentes obstétricos en período intergenésico corto, abortos anteriores y BPN anterior; lo cual no coincide con nuestros resultados y consideramos que se debe, a que en estos países, factores como la clase económica, el número de controles prenatales recibidos y el acceso a los servicios de salud, ejercen una influencia determinante. (20)
En la tabla 3, se puede observar que no existió una diferencia marcada en cuanto a la presencia del estado nutricional bajo peso a la captación, entre el grupo de casos y el de controles; lo cual se confirmó al aplicar el test de Chi Cuadrado, en el que no se encontró asociación significativa desde el punto de vista estadístico. En cuanto a la distribución según formas clínicas, la RCIU predominó dentro de las madres con bajo peso a la captación, aunque llamó la atención, que también lo hizo dentro de las madres con sobrepeso.
La literatura revisada coincide en afirmar que las gestantes con una VN de bajo peso, presentan un mayor número de recién nacidos con bajo peso; debido a que la malnutrición materna por defecto, dificulta el buen desarrollo de la gestación por déficit en el aporte nutricional al feto, existe un déficit general del crecimiento corporal durante la vida intrauterina, así como una predisposición al parto pretérmino. En nuestro estudio, atribuimos los resultados a la alta prevalencia del bajo peso a la captación en las gestantes estudiadas, lo que no permitió que existiera una diferencia significativa entre los casos y los controles. No obstante, consideramos que este constituye un resultado interesante en nuestra área de salud, que amerita otras investigaciones en este sentido, con una mayor rigurosidad en la selección de la muestra y una mayor profundidad en el análisis estadístico, con el fin de esclarecer mejor la verdadera influencia de este factor.
En la literatura existen trabajos que no coinciden con nuestros resultados, como es la investigación del doctor Sahun, quien encontró en su estudio una correlación significativa entre el índice de masa corporal bajo (<19,8 kg/m2) y el peso deficitario al nacer, (21) y el trabajo realizado por el doctor Jorge Fernández, (22) en el Hospital Materno Infantil “10 de Octubre”, de La Habana; quien encontró que a medida que disminuye el peso a la captación, se incrementa de forma significativa la aparición de bajo peso.
En la tabla 4, se puede observar que existió una marcada diferencia en cuanto a la presencia de una ganancia insuficiente de peso, entre el grupo de casos y el de control, encontrándose una asociación altamente significativa y una fuerte relación de riesgo entre la presencia de este factor y la aparición del BPN; pudiendo afirmarse que toda mujer con una ganancia inadecuada, tiene 11 veces más riesgo de tener un hijo con BPN que el resto. La ganancia insuficiente de peso influyó fundamentalmente en la aparición de RCIU y prematuridad, mientras que la ganancia exagerada de peso repercutió en mayor medida en la aparición de RCIU.
Consideramos que la ganancia insuficiente de peso, se relaciona directamente con la restricción del crecimiento intrauterino, debido a que el aporte nutricional al feto es insuficiente; mientras que la ganancia exagerada de peso, se relaciona con la ocurrencia de bajo peso al nacer, a través de afecciones como, la Enfermedad Hipertensiva del Embarazo (EHE), que puede producir tanto restricción del crecimiento intrauterino como prematuridad.
Coincide con nuestro estudio, la investigación del Dr Jorge Fernández, quien utilizando técnicas de regresión logística, encontró una alta influencia de la insuficiente ganancia de peso en el desarrollo del bajo peso al nacer. Thompson en México, también coincide, al plantear que el aumento de peso menor de 7kg, puede incrementar en 15,6 veces, la probabilidad de presentar un recién nacido con bajo peso. (23)
En la tabla 5, se puede observar que existió una marcada diferencia en cuanto a la presencia de afecciones asociadas al embarazo, entre el grupo de casos y el de control, encontrándose una asociación altamente significativa y una fuerte relación de riesgo entre la presencia de este factor y la aparición del BPN; pudiendo afirmarse que toda mujer con estos antecedentes, tiene 15,5 veces más riesgo de tener un hijo con BPN que el resto. En cuanto al análisis específico de las afecciones encontradas, predominó la EHE, la infección vaginal y la anemia, destacando el hecho de que la anemia influyó fundamentalmente en la aparición de RCIU; la infección vaginal en la aparición de recién nacidos pretérminos; mientras que la EHE, que fue la afección más frecuente, repercutió en mayor medida en la aparición de pretérminos con RCIU.
Consideramos que estos resultados guardan relación con la repercusión de la EHE sobre la gestante y el producto de la concepción, conociendo que en dicha entidad precisamente, uno de los signos de agravamiento, es la disminución del peso fetal; lo cual provoca la decisión, por parte del médico, de interrumpir el embarazo antes del término, en aras del bienestar materno. (7) Por su parte, la infección vaginal encontrada en relación con el embarazo, aparte de ser una infección que aparece muy frecuente en nuestro medio, influye de forma notable en la producción de la ruptura prematura de la membrana, acelerando el trabajo de parto y la obtención de un bajo peso al nacer. (8,19) Esta se debe, entre otras razones, a la mala técnica de aseo de los genitales, la no asistencia al consultorio de salud por parte de las pacientes aunque presenten síntomas y al tratamiento incompleto una vez diagnosticada. Todo esto trae consigo, que la mujer inicie su embarazo con la infección. Por otra parte, las gestantes presentan cambios fisiológicos que favorecen a estas infecciones y muchas veces llegan al final con ella. La infección vaginal favorece también los partos pretérmino espontáneos, debido a que los gérmenes pueden producir una respuesta inflamatoria sistémica, que va en ascenso desde la cervicitis hasta la onfalitis y durante sus etapas aparecen síntomas sutiles de amenaza de parto pretérmino, que en ocasiones son imperceptibles y por tanto, no tratados oportunamente.
Por su parte, la anemia del embarazo es un estado que no es fácil de definir con precisión, puesto que durante la gestación se produce un aumento sustancial del volumen total de sangre y se incrementa la producción eritrocítica. La anemia por sí sola, provoca un déficit nutricional al feto, debido a que hay un menor número de glóbulos rojos, por lo que disminuye el transporte de oxígeno y nutrientes de la madre al feto, provocando hipoxia fetal y retardo del crecimiento. Algunos autores (10,20) indican, que es más frecuente que aparezca un recién nacido de bajo peso en una mujer que haya presentado anemia, que en una que no la haya presentado, lo cual coincide con nuestro estudio. Rosell reporta en su trabajo, como causa frecuente de bajo peso, la anemia, resultado que coincide con los de este trabajo. (24) Ganfong también tiene resultados similares al de este estudio, con relación a la EHE y el bajo peso al nacer. (25)
En la tabla 6, se evidenció una marcada diferencia en cuanto a la presencia del hábito de fumar entre el grupo de casos y el de control, encontrándose una asociación altamente significativa y una fuerte relación de riesgo entre la presencia de este factor y la aparición del BPN; pudiendo afirmarse que toda mujer con estos antecedentes, tiene 13,1 veces más riesgo de tener un hijo con BPN que el resto. Se encontró que el hábito de fumar influyó en mayor medida en la aparición de RCIU, como forma clínica del BPN.
Consideramos que el hábito de fumar incide tanto en el parto pretérmino como en la RCIU, siendo más frecuente en este último. En la bibliografía consultada se plantea que toda embarazada debería dejar de fumar o evitar su exposición, porque tiene dos veces más probabilidades de tener un hijo bajo peso. Incluso las fumadoras pasivas, pueden absorber hasta un sexto de lo que corresponde a una fumadora activa. En estudios realizados, se ha demostrado que cada cigarrillo diario fumado por la madre, disminuye en el feto entre 10 y 20g, lo cual provoca una disminución total de 150 a 250g del peso del recién nacido al nacer, en las madres fumadoras en relación con las que no fuman. Esto se explica porque la nicotina traspasa muy fácilmente la barrera placentaria que protege al bebé, provocando deterioro del lecho vascular y alteración circulatoria, lo que atenta contra la oxigenación y la nutrición intrauterina. Además, existen factores asociados al tabaquismo, como son: un elevado nivel de monóxido de carbono en la sangre, reducción del flujo sanguíneo e inhibición de enzimas respiratorias, también responsables de la hipoxia fetal y la restricción del crecimiento intraútero.
Los trabajos realizados por Sánchez Macías (2) presentaron similitudes con este estudio, pues la presencia del tabaquismo predominó.
Otras coincidencias fueron las investigaciones de Israel López, aunque presentaron un bajo porcentaje de gestantes fumadoras. Vázquez Niebla (26) y colaboradores, coincidieron con los resultados de este estudio en su investigación “Caracterización de la madre del recién nacido con crecimiento intrauterino retardado”.
Las investigaciones efectuadas por Nandi y Pérez Guirado, mostraron una mayor incidencia de las embarazadas fumadoras, lo que estuvo en estrecha relación con un alto número de nacimientos con BPN. (27,28)

 


CONCLUSIONES

Los factores de riesgo que influyeron significativamente en nuestra área de salud, en la aparición del bajo peso al nacer fueron: la ganancia insuficiente de peso según valoración nutricional, la presencia de afecciones asociadas al embarazo y el hábito de fumar. En menor medida, influyeron los malos antecedentes obstétricos y las edades extremas; mientras que no se encontró relación entre la presencia de bajo peso a la captación y la aparición del bajo peso.

 

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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