Artículo original

 

Caracterización de los niveles del Antígeno Prostático Específico. Hospital Carlos Juan Finlay. Septiembre – Noviembre 2010.


Autores:

Carlos Acosta Batista1
Rosali Mullings Pérez2
Reyné Rodríguez Quinteros3


Tutor:

Sandra Cruillas Miranda4

 

1Estudiante de 3er Año de Medicina. Alumno Ayudante de Medicina Interna.

2Estudiante de 2do Año de Medicina. Alumna Ayudante de Anatomía Patológica.

3Estudiante de 5to año de Medicina. Alumno ayudante de Terapia Intensiva.

4Especialista de 1er Grado en Medicina Interna

 

Facultad de Ciencias Médicas “Finlay-Albarrán”
Hospital Militar Central “Carlos J. Finlay”

Universidad de Ciencias Médicas de la Habana



RESUMEN
Introducción: Las enfermedades prostáticas constituyen uno de los problemas médicos más frecuentes en el hombre adulto.
Objetivo: Caracterizar los valores del Antígeno Prostático Específico en la población masculina mayor de 50 años en el Hospital Militar Carlos J. Finlay, durante el período de septiembre – noviembre del 2010.
Diseño Metodológico: Se realizó un estudio observacional, descriptivo, de corte transversal. Se estudió a toda la población masculina mayor de 50 años que se realizó el examen de PSA. El universo del estudio comprendió a los 272 pacientes con examen de PSA realizado.
Resultados: Los pacientes pertenecientes al grupo etario de los 60 - 69 años poseen los valores más elevados de PSA con 12 (46%), seguido de los del grupo de 70 – 79 años con 6 (23%). Los pacientes blancos presentaron mayores niveles de PSA elevado con 18 (69%), y de dudoso con riesgo con 19 (68%).

Conclusiones: Los niveles de PSA dudoso con riesgo fueron más frecuentes en los pacientes de los grupos de 50 – 59 y 60 – 69 años. Los niveles de PSA dudosos con riesgo y elevados predominaron en los pacientes de color blanco. La quinta parte de los pacientes estudiados tienen mayor riesgo de presentar patologías prostáticas.

Palabras Clave: pesquisa, próstata, antígeno prostático específico

 

 

INTRODUCCIÓN
La próstata es una glándula del sistema reproductor masculino que junto a las vesículas seminales, produce los líquidos prostático y seminal. Está ubicada en la cavidad pelviana, debajo de la vejiga, por detrás de la sínfisis del pubis y por delante del recto, relación que tiene gran importancia pues puede ser palpada por el médico mediante el tacto rectal. Una próstata sana es aproximadamente del tamaño de una nuez. Esta glándula rodea a la uretra cuando sale de la vejiga, por lo que si la próstata crece mucho, el flujo de orina puede hacerse lento o detenerse.(1, 2)
La frecuencia de las alteraciones benignas y malignas de la próstata aumentan con el envejecimiento, pues la edad constituye el principal factor de riesgo en la aparición de las afecciones prostáticas. Numerosos autores mencionan que determinados factores de riesgo asociados a las patologías de la próstata son controlables: tabaquismo, sedentarismo, alimentación inadecuada, ropa interior inapropiada. Sin embargo, no ha sido posible identificar los factores definitivos.(3-5)
Las enfermedades prostáticas son indudablemente uno de los problemas médicos más frecuentes en el hombre adulto donde las patologías más reiteradas incluyen prostatitis bacteriana aguda, prostatitis bacteriana crónica y prostatitis no bacteriana, hiperplasia benigna y cáncer de próstata, estas dos últimas son las más repetidas en hombres mayores de 50 años.(1, 4, 6)
La más común de ellas es la hiperplasia nodular benigna, considerada prácticamente como un proceso ¨normal¨ del envejecimiento masculino. Esta alteración se caracteriza por tener una alta prevalencia en edades avanzadas, con valores de hasta el 95 % de los hombres a los 80 años, y está presente en pequeñas cantidades en el 80% de todos los hombres mayores de 40 años, asociándose a menudo con disfunción eréctil, retención urinaria y enfermedades del tracto urinario.(4, 7)
El cáncer de próstata es el tumor maligno más frecuente en los varones mayores de 50 años y la más letal de las enfermedades de la próstata, su incidencia aumenta con cada década de la vida. Suele ser lentamente progresivo y puede no causar síntomas. En las fases tardías, se pueden producir síntomas por obstrucción al flujo de salida vesical, obstrucción ureteral y hematuria. Las metástasis en la pelvis, las costillas y los cuerpos vertebrales pueden ocasionar dolor óseo.(3, 4, 8)

En la población mundial masculina, los tumores de próstata ocupan el segundo lugar en incidencia de cáncer (11,7 %) y como causa de muerte (5,8 %), antecedidos solo por los tumores en el pulmón. Pronósticos científicos indican que uno de cada seis hombres puede llegar a padecer cáncer de próstata. Sin embargo por esa causa muere uno de cada 32 afectados, hecho que indica la posibilidad de controlar la enfermedad cuando se descubre y se actúa a tiempo sobre ella.(5, 9)

En Cuba el comportamiento es similar, pero con cifras mayores: 26,6 por ciento de incidencia y 20,8 % de mortalidad, lo cual se traduce en que nueve de cada diez pacientes mueren, algunos tras varios años de capacidad física disminuida.(5)

El tacto rectal (TR), el ultrasonido transrectal (USTR), la biopsia prostática (BP) y el Antígeno Prostático Específico (PSA) hacen posible la detección temprana del cáncer prostático. Pero la incapacidad de realizarlas periódicamente como parte de las estrategias de prevención por los elevados costos que ocasionan al estado como el caso de la BP y el USTR que además no tiene la suficiente especificidad para usarla como prueba de detección selectiva, por lo que no se recomienda de rutina como prueba de detección precoz; en el caso del TR los hombres han rehusado someterse durante años a este examen físico tradicional por determinados prejuicios, tabúes o criterios erróneos, lo que imposibilita las acciones preventivas del Médico General Integral (MGI) en el hallazgo precoz de las afecciones prostáticas. El examen del PSA de fácil realización, estaba hasta hace poco a cargo de la medicina nuclear, mucho más limitada por razones materiales, por lo que era imposible extender su uso como medio de control y diagnóstico de afecciones prostáticas.(2, 4, 9, 10)

Esta realidad se ha cambiado con la introducción de la tecnología del Sistema Ultramicroanalítico (SUMA) para la realización del PSA donde los laboratorios del SUMA en los principales hospitales y bancos de sangre con que cuentan las provincias y la capacidad del país para producir los reactivos ha permitido extenderle esa alternativa aconsejable a quienes tengan más de 50 años de edad y deseen chequearse, o para mayores de 40 que presenten algún síntoma.(9)
El PSA es una sustancia proteica sintetizada exclusivamente por células de la próstata y su función es la disolución del coágulo seminal. Una pequeñísima parte de este PSA pasa a la circulación sanguínea de hombres enfermos, y es precisamente este PSA que pasa a la sangre, el que se mide para el diagnóstico, pronóstico y seguimiento del cáncer -tanto localizado como metastásico- y otros trastornos de la próstata, como la prostatitis. El PSA está presente en la sangre en dos formas principales. La mayoría circula en la sangre rodeada y unida a proteínas plasmáticas y una pequeña cantidad circula libre de uniones proteicas, llamada «PSA libre». La prueba del porcentaje de PSA libre, indica qué cantidad del PSA total circula libre comparado con el que está unido a proteínas. El riesgo de cáncer aumenta si la relación entre PSA libre y PSA total es menor al 25%. Por lo que es considerado como un marcador tumoral asociado a enfermedades malignas de la próstata. Los niveles normales en sangre de PSA en los varones sanos son muy bajos, del orden de millones de veces menos que el semen, y se elevan en la enfermedad prostática. No obstante, en el mundo, las opiniones están divididas en relación con la capacidad de esta prueba, aplicada como pesquisaje en hombres asintomáticos para reducir la tasa de mortalidad por cáncer de próstata. Sin embargo, la capacidad de un programa de pesquisaje para reducir mortalidad depende no solamente de las propiedades y la disponibilidad de la prueba misma de PSA, sino de cómo se acopla el sistema con un diagnostico confirmatorio rápido y un tratamiento eficaz.(2,11-14)
El PSA fue encontrado por primera vez en el tejido prostático en la década de los sesenta por Ablin y detectado en el líquido seminal en 1971 por Hara, quien la llamó gammaseminoproteina. La contribución más importante en el desarrollo del PSA fue el reporte de Wang en 1979 donde describía el aislamiento de una sustancia con capacidad antigénica en la próstata y la llamaron PSA, más tarde demostró que era similar a la encontrada por Hara. En 1987 Stamey publicó el primer estudio clínico investigando la utilidad del PSA en el cáncer de próstata. En 1994 se aprobó la medición del PSA como método de detección precoz.(10, 11, 15, 16)

Nuestro país trabaja en la implementación de un pesquisaje masivo enfocado al cáncer prostático, y otras afecciones benignas como el infarto prostático, la prostatitis, y la hiperplasia prostática. Estrategia que se ha iniciado en nuestro municipio, con la aplicación del examen de PSA a hombres mayores de 50 años y a mayores de 40 años con algún síntoma que haga sospechar la presencia de alguna enfermedad de la próstata, a partir de septiembre del 2010.(17)

Al constituir una estrategia novedosa y no existir registro de una investigación sobre este tema en nuestro municipio, conocer los resultados de la pesquisa activa, despierta el interés del personal de la salud y de los estudiantes de ciencias médicas del municipio, pues las afecciones de la próstata y en particular el cáncer prostático son uno de los principales problemas de salud. Es justamente este contexto lo que nos motivó a la realización de esta investigación, para respondernos la siguiente pregunta:

¿Cuáles serán las características de los valores de PSA en los hombres mayores de 50 años en el municipio Marianao?

 


OBJETIVO
Caracterizar los valores del Antígeno Prostático Específico en la población masculina mayor de 50 años en el Hospital Militar Carlos J. Finlay, durante el período de septiembre – noviembre del 2010.

 


DISEÑO METODOLÓGICO
Tipo de estudio
Se realizó un estudio observacional, descriptivo, de corte transversal con el objetivo de caracterizar los valores del Antígeno Prostático Específico en la población masculina mayor de 50 años en el Hospital Militar Carlos J. Finlay, durante el período de septiembre – noviembre del 2010.

Universo del estudio
El universo del estudio comprendió a los 272 pacientes con examen de PSA recogidos en el Libro de Control de PSA del Servicio SUMA en el Laboratorio Clínico del centro, durante el período de estudio. Se trabajó con todo el universo que cumple con los siguientes criterios de inclusión y exclusión.
Criterios de Inclusión
Población masculina mayor de 50 años que se realizó el examen de PSA, vía sanguínea, en el laboratorio clínico del Hospital Militar Carlos J. Finlay.
Población masculina registrada en el Libro de Control de PSA.
Criterio de exclusión
Personas registradas con los datos incompletos.

Variables de estudio
Las variables utilizadas en el estudio fueron: Edad, color de la piel, niveles de PSA y condición de riesgo.
Procedimientos e instrumentos de recolección de datos

Los datos se obtuvieron de una fuente secundaria, pues procedían del Libro de Control de PSA del Servicio SUMA del Hospital Militar Carlos J. Finlay, sitio donde se encuentra el personal y los equipos calificados para medir los valores de PSA en las muestras de sangre de los pacientes que se someten a la pesquisa. Es de destacar que hubo dificultad en la recogida de los datos pues el departamento no tuvo en cuenta, a la hora de registrar a los pacientes en el libro, otras características de los pacientes que se podían tomar para realizar el estudio, lo que dificultó analizar otras variables de interés. Para la recogida y ordenamiento de los datos se elaboró una planilla (Anexo 1) donde se vaciaron los resultados obtenidos, luego estos fueron introducidos y procesados en una computadora Pentium IV, utilizando una base de datos de Microsoft Excel.

Procesamiento Estadístico
Los datos fueron analizados estadísticamente mediante los métodos de la Estadística Descriptiva por lo que se calcularon las frecuencias absolutas y relativas porcentuales, para todas las variables. Los resultados se presentaron en tablas para facilitar su comprensión.

Aspectos éticos
El estudio fue realizado con el cumplimiento de los principios éticos básicos: el respeto a las personas, la beneficencia, la no maleficencia y el de justicia. A pesar de haber trabajado con resultados de muestras, no se tuvieron en cuenta los nombres de los pacientes para evitar indiscreciones y violaciones éticas.

 

 

RESULTADOS
Se encontró durante el estudio un total de 218 pacientes con niveles normales de PSA (80%), 28 pacientes con valores dudosos con riesgo (11%) y 26 pacientes con valores elevados (9%).
La quinta década de la vida fue la mejor representada, con un total de 141 (52%) pacientes, siendo las edades 80 y más años la de más baja representación, con un total de 7 (3%) pacientes. Los pacientes blancos tuvieron la mayor representación por color de la piel con 126 (46%) pacientes.

 

Tabla No1. Distribución de los niveles de PSA según grupos etarios. Hospital Militar Carlos J. Finlay. Septiembre – noviembre 2010.

 


Fuente: Libro de Control de PSA del Servicio SUMA del Hospital Militar Carlos J. Finlay.


Nm: Normal, DCR: Dudoso con Riesgo, E: Elevado


En la tabla No1 se aprecia que los pacientes pertenecientes al grupo etario de los 60 - 69 años poseen los valores más elevados de PSA con 12 (46%), seguido de los del grupo de 70 – 79 años con 6 (23%). Además los grupos etarios de 50 - 59 años y de 60 – 69 años presentaron la mayor cantidad de valores de PSA dudosos riesgo con 10 (36%) pacientes ambos.

 

Tabla No2. Distribución de los niveles de PSA según Color de la piel. Hospital Militar Carlos J. Finlay. Septiembre – noviembre 2010.

 


Fuente: Libro de Control de PSA del Servicio SUMA del Hospital Militar Carlos J. Finlay


Nm: Normal, DCR: Dudoso con Riesgo, E: Elevado

 

En la tabla No2 se observa que los pacientes blancos presentaron mayores niveles de PSA elevado con 18 (69%), y de Dudoso con riesgo con 19 (68%).

Es interesante destacar que 54 pacientes de los 272 seleccionados para un 20 %, poseían riesgo de padecer afección prostática, siendo los pacientes con 69 años o menos los que mayor riesgo presentan con 35 (65%), al igual que los de color blanco con 37 (66%).

 


DISCUSIÓN

El PSA ha revolucionado los propósitos en cuanto a diagnóstico, estadio y monitoreo de los pacientes en los que se sospecha o ya existe un diagnóstico de carcinoma prostático. Su papel en la detección precoz y la pesquisa está avalado por varios autores.(18)
Cuando se dispone de este marcador a nuestro alcance es importante conocer, las variaciones del PSA con la edad, así como otros parámetros analizados en este trabajo. Este estudio muestra los resultados del programa de pesquisa activa mediante este marcador tumoral. Es un proyecto novedoso pues es la primera vez que se utiliza el PSA para estos fines pues en la literatura no se han registrado estudios de PSA realizados directamente a la población como parte de un programa de pesquisa masiva para prevenir las afecciones prostáticas que tanto afecta a los hombres. Lo ideal es que todo hombre mayor de 50 años se someta periódicamente a la prueba, y también aquellos que presentan síntomas urológicos preocupantes, pues cuanto antes se diagnostique el tumor hay más posibilidades de reducir la mortalidad y mejorar la calidad de vida del paciente.(5)
En nuestro estudio, los niveles de PSA dudoso con riesgo fue más frecuente en los pacientes de los grupos de 50 – 59 y 60 – 69 años, esta situación puede ser explicada si se tiene en cuenta que estos grupos tuvieron la mayor representación de personas que se realizaron el examen de PSA. La literatura plantea que el PSA que se obtiene dentro del rango límite (4-10 ng/mL), puede ser más preocupante en los hombres de 50 años que en los de 80. Esta comprobado que el PSA está normalmente más elevado en los hombres mayores que en los hombres jóvenes, incluso en ausencia de cáncer. Por esta razón, algunos médicos deciden comparar los resultados del PSA con los hombres de la misma edad, con el fin de hacer los ajustes de diagnóstico.(19, 20)
Los valores elevados de PSA se hicieron significativos entre los pacientes cuyas edades oscilaban entre 60 – 69, seguido de los de 70 – 79 años. Este resultado coincide con el estudio de Postilla y cols realizado en el Instituto Nacional de Oncología y Radiobiología (INOR) entre 1995 y 1997 con 522 pacientes donde al analizar los rangos de PSA por edades se comprobó un aumento progresivo de los valores, correspondiendo las mayores cifras a los pacientes con más de 65 años. Otro resultado similar fue el encontrado por Fernández y cols donde con una muestra de 67 pacientes, el 55% de los valores elevados pertenecían a las personas agrupadas entre 60 - 75 años.(18, 21)
Los niveles de PSA dudosos con riesgo y elevados predominaron en los pacientes de color blanco, dado probablemente porque fue la de mayor representación en el estudio. La literatura revisada al respecto afirma que la raza negra posee mayor riesgo de padecer cáncer de próstata.(22)
Uno de los factores que se invocan y todavía están en estudio es el relacionado con las discrepancias que encontraron McGreevy y cols con las diferencias existentes entre el factor de transporte de insulina (IGF) y el factor de transporte de la insulina unido a la proteína 3 ( IGFBP-3), ellos encontraron resultados que indicaron en los hombres de la raza negra tienen más bajo niveles de IGFBP-3 e IGF y una proporción de IGF-I/IGFBP-3 mayor que los hombres blancos sobre todo en edades por debajo de los años 70. Las diferencias en los niveles de IGF entre el negro y el blanco pueden explicar alguna de la disparidad racial en el riesgo de cáncer prostático.(23)
La quinta parte de los pacientes estudiados obtuvieron valores de PSA por encima de 4 ng/mL por lo que consideramos que tienen mayor riesgo de presentar patologías prostáticas. Dentro de este grupo se destacan las personas blancas con 69 años o menos. Este resultado difiere de las publicaciones que abordan el tema, por lo que es de interés darle seguimiento a estos pacientes, enviándolos a la consulta de Urología y realizándole el tacto rectal pues con el resultado de ambos se puede descubrir precozmente más del 60% de los cánceres de próstata.(20)
Según las bibliografías consultadas, cuando se desarrolla un cáncer de próstata, los niveles de PSA aumentan por encima de 4. Si los niveles se encuentran entre 4 y 10, la probabilidad de tener un cáncer de próstata es del 25%. Si los niveles de PSA son mayores de 10, la posibilidad de padecer un cáncer de próstata es del 67% y aumenta conforme los niveles de PSA se incrementan. El PSA es un marcador tumoral imperfecto por su escasa sensibilidad (35% de falsos negativos) y su falta de especificidad ya que los niveles del PSA pueden verse afectados por muchos factores. La elevación del PSA en plasma es proporcional a la masa tumoral presente y, de esta forma, el PSA en sangre es una gran prueba para detectar la presencia de un cáncer de próstata. Cuanto más avanzado sea el proceso tumoral será más frecuente encontrar valores por encima de la normalidad y éstos suelen ser más elevados. No obstante, un cierto porcentaje de pacientes con cáncer de próstata tiene unos niveles de PSA normales, en cuyo caso los resultados serían un falso negativo.(20)

 


CONCLUSIONES

Los niveles de PSA dudoso con riesgo fue más frecuente en los pacientes de los grupos de 50 – 59 y 60 – 69 años. Mientras que los valores elevados de PSA se hicieron significativos entre los pacientes cuyas edades oscilaban entre 60 – 69, seguido de los de 70 – 79 años. Los niveles de PSA dudosos con riesgo y elevados predominaron en los pacientes de color blanco.
La quinta parte de los pacientes estudiados tienen mayor riesgo de presentar patologías prostáticas. Dentro de este grupo se destacan las personas blancas con 69 años o menos.

 


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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