Profesores escriben

 

La resistencia bacteriana y el uso inadecuado de antibióticos.

 

Autor:

MSc. Dr. Moisés Morejón García
Especialista de 2do grado en Medicina Interna, Profesor Auxiliar.

 

Facultad de Ciencias Médicas ¨Comandante Manuel Fajardo¨.

Universidad de Ciencias Médicas de La Habana

 

 

“No es difícil producir microbios resistentes a la penicilina…podría venir un tiempo en que la penicilina pueda ser comprada por cualquier persona en una tienda, entonces, existirá el peligro de que la gente se autoadministre dosis bajas y exponga a los microbios a cantidades no letales de este fármaco, que los vuelvan resistentes”, palabras proféticas pronunciadas por Alexander Fleming en 1945 en su discurso, al recibir el Premio Nobel de Medicina por su gran descubrimiento, la penicilina. Hoy es una realidad, la resistencia bacteriana se ha convertido en un gran y preocupante problema que va en ascenso, en un momento en que el desarrollo de las antibióticos se ha enlentecido.
Ha principios de la década del 80, hubo un enfoque triunfalista frente a las enfermedades infecciosas, el desarrollo de un importante arsenal de nuevos antibióticos, a punto de partida de las ya existentes penicilinas, cefalosporinas y quinolonas, como fueron: las cefalosporinas de tercera generación (ceftriaxona, cefotaxima, ceftazidima), la ureidopenicilinas (mezlocillina, azlocillina, piperacillina) y las fluorquinolonas (norfloxacino, ciprofloxacino, ofloxacino);así como la aparición de nuevas familias de antibióticos: carbapenem (imipenem) y monobactamicos (aztreonam), daban la sensación de que tal terapéutica era inexpugnable. Con el decursar de los años y el uso repetitivo e indiscriminado de los antimicrobianos, las bacterias fueron transformándose y a través de mutaciones genéticas, desarrollaron un importante número de mecanismos de resistencia: enzimas inactivadoras (betalactamasas), cambios en la permeabilidad de la pared (porinas), alteraciones del sitio de acción (proteínas transportadoras de penicilinas, topoisomerasas, proteínas ribosomales), bomba de expulsión activa; que individual o más frecuentemente, de forma combinada, están presentes o se activan en las bacterias ante los antibióticos, inactivando su efecto.
Los estudios internacionales reportan que aproximadamente el 50% de los pacientes hospitalizados reciben antibióticos, de ellos el 25-50% son inadecuados, utilizados sin respaldo científico, con criterios tan banales como: “el paciente es anciano”, “es diabético”, “tiene cáncer”, “por si acaso”, provocándose con esto una presión selectiva que elimina las cepas sensibles y selecciona las resistentes en la propia microbiota del individuo. De esta manera, el tubo digestivo se convierte en uno de los principales reservorios de cepas resistentes, capaces de ser trasferibles a otros individuos, muchas veces a través del propio personal médico. Otro tanto pasa con el uso inadecuado de antibióticos en la comunidad, afecciones en su gran mayoría virales, como las infecciones respiratorias agudas y las diarreas, son tratadas con antibióticos de forma innecesaria, provocando el mismo efecto descrito anteriormente, en esta ocasión en el círculo familiar.
Tal es la importancia y repercusión del fenómeno de la resistencia bacteriana a nivel mundial, que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha dedicado este año 2012, a la lucha contra la resistencia bacteriana; en la cual el primer paso es tener conciencia del problema, para de esa forma crear todas las variantes posibles que den al traste con el uso adecuado de antibióticos, considerado hoy, la piedra angular para frenar el problema.
Se pudiera comenzar por buscar y obtener información adecuada sobre las distintas familias de antimicrobianos, en lo que respecta a: clasificación, mecanismos de acción; mecanismos de resistencia, difusión y excreción; efectos adversos; dosis e intervalos de dosis; duración de tratamiento; incluso costos, esto daría un respaldo científico a la hora de su utilización y se evitarían errores garrafales cometidos por desconocimiento.
No importa a qué nivel se encuentre cada facultativo, las cepas resistentes pueden trasladarse lo mismo del nosocomio a la comunidad que viceversa; por tal razón todos tenemos que sentirnos aludido con el problema, pues nuestra población será menos vulnerable a las enfermedades infecciosas provocadas por cepas resistentes, cuanto más adecuado sea el uso de nuestros antibióticos.