Revisión bibliográfica

 

Factores de riesgo para contraer cáncer de mama.

 

Autores:

DiltonAaron Mendoza Bello1
Ramón Antonio Mendoza Bello2
Mario Luis Rojas Rojas3

 

Tutores:

Dr. Juan Ernesto Pérez Reyes4
Dra. Valentina Acosta Hechavarría5

 

1 Estudiante de Segundo Año de Medicina. Alumno Ayudante en Cardiología.
2 Estudiante de Primer Año de Medicina.
3 Estudiante de Segundo Año de Medicina.
4 Especialista en Oncología. Investigador Agregado.
5 Especialista en Histología.

 

Universidad de Ciencias Médicas de Las Tunas.
Facultad de Ciencias Médicas“Dr. Zoilo Marinello Vidaurreta”
Las Tunas, Cuba.

 

 

RESUMEN
El cáncer de mama es la proliferación acelerada, desordenada y no controlada de células con genes mutados, los cuales actúan normalmente suprimiendo o estimulando la continuidad del ciclo celular perteneciente a distintos tejidos de una glándula mamaria. Se realizó una revisión bibliográfica con el objetivo de describir los principales factores de riesgo para contraer cáncer de mama, para lo cual se revisaron 39 bibliografías. El cáncer de mama es el más común en la mujer a nivel mundial. Entre los principales factores de riesgo no modificables, que predisponen a esta enfermedad, se encuentran: la edad mayor de 50 años, el sexo femenino, poseer los genes mutados BRCA1 y BRCA2 y antecedentes de familiares con este padecimiento. Es de destacar que la exposición a los estrógenos, el exceso de peso, el consumo de tabaco, la edad mayor de 30 años al nacimiento del primer hijo o ser nulípara, así como no lactar, son factores de riesgo modificables, por lo que corrigiendo los mismos disminuye la probabilidad de padecer esta afección.
Palabras clave: cáncer de mama, prevención, factores de riesgo.

 


INTRODUCCIÓN
La incidencia de enfermedades oncológicas se ha incrementado considerablemente en todo el mundo y el cáncer de mama no es la excepción. Este tipo de cáncer constituye la principal causa de muerte en mujeres, por lo que representa un serio problema de Salud Pública. (1)
El cáncer de mama es la proliferación acelerada, desordenada y no controlada de células con genes mutados, los cuales actúan normalmente suprimiendo o estimulando la continuidad del ciclo celular, perteneciente a distintos tejidos de una glándula mamaria. La palabra cáncer es griega y significa cangrejo. Se dice que las formas corrientes de cáncer avanzado, adoptan una representación abigarrada y con ramificaciones similares a las de un cangrejo marino y de ahí se deriva su nombre. (2)
El cáncer de mama puede ser curable si se hace un diagnóstico precoz, lo que significa identificar el tumor cuando recién está comenzando su desarrollo. Mientras mayor sea el tiempo de evolución del tumor y el aumento de su tamaño, se incrementará la posibilidad de que haya hecho metástasis, por lo que el tratamiento se complica y disminuyen las oportunidades de curación.
Actualmente hay tres métodos que se utilizan con más frecuencia, para la detección del cáncer de mama: el autoexamen de mama, el examen clínico de las mamas y la mamografía. Ensayos aleatorizados han demostrado que la mamografía de detección (con o sin examen clínico de las mamas), puede reducir eficazmente la mortalidad por cáncer de mama en aproximadamente un 25% de los casos.(3)
Existen muchos factores etiológicos y de riesgo conocidos. Las mujeres con un familiar de primer grado con cáncer de mama, tienen un riesgo tres veces más elevado de padecer la enfermedad. (4) En particular, una historia de cáncer de mama antes de la menopausia, adjudica a las hijas de la paciente un riesgo adicional de por lo menos tres veces la tasa normal. Las mujeres que tienen su primer hijo con más de 30 años de edad, también presentan una posibilidad tres veces mayor de desarrollar un cáncer de mama, que aquellas que lo tuvieron antes de los 20; también hay un mayor riesgo, en las pacientes con una historia de enfermedad benigna de la mama, particularmente epiteliosis y atipa celular benigna. (5)
Una menarquía temprana o una menopausia tardía, predisponen a una incidencia más elevada. (6) La presencia de BRCA1 y BRCA2, conlleva a una posibilidad del 50-85% de desarrollar la enfermedad en algún momento de la vida de la paciente, normalmente durante el período posmenopáusico, sin embargo, una abrumadora mayoría de cáncer de mama esporádico, no está relacionada con el BRCA1 o BRCA2, hay otros genes como la P53, que mutados confirman una predisposición a la enfermedad.(7)
Los síntomas del cáncer de mama, pueden incluir la presencia de una masa en la mama, un cambio de tamaño o forma de esta o secreciones por el pezón. El autoexamen y la mamografía pueden ayudar a diagnosticar el cáncer de mama precozmente, cuando es más tratable. El tratamiento puede consistir en radiación, lumpectomía, mastectomía, quimioterapia y terapia hormonal. (8)
Una de cada ocho mujeres, tiene riesgo de padecer cáncer de mama a lo largo de la vida (12.2%) y una de cada 28 de morir por esta enfermedad, según la Sociedad Americana del Cáncer. (1) La incidencia del mismo sigue en aumento en todo el mundo, situación que desafía hasta los sistemas de salud más estables de los países desarrollados.
Ha trascendido como un importante riesgo para la salud de las mujeres a escala mundial. Las muertes por cáncer de mama han tenido un destacado incremento dentro de los tumores malignos a nivel mundial, al cobrar más de 460 000 vidas en 2008, convirtiéndolo en el padecimiento con más decesos alrededor del mundo.(8)
Es el más común entre las mujeres a nivel mundial, pues representa 16% de todos los cánceres femeninos y aunque este padecimiento está considerado como una enfermedad del mundo desarrollado, la mayoría de las defunciones por esta causa se registran en los países en desarrollo, con variaciones importantes al interior de estos. (9) El aumento de su incidencia en estos territorios, se relaciona con una mayor esperanza de vida de la población, el progreso de la urbanización y a adopción de modos de vida occidentales; aunado a la deficiente detección precoz para mejorar el pronóstico y la supervivencia de estos casos. Las bajas tasas de supervivencia observadas en estos países, pueden explicarse principalmente por la falta de programas de detección precoz, que hace que un alto porcentaje de mujeres acudan al médico con la enfermedad ya muy avanzada, pero también por la falta de servicios adecuados de diagnóstico y tratamiento.(8)
Aunque se conocen varios factores de riesgo del cáncer de mama, en la mayoría de las mujeres afectadas no es posible identificarlos específicamente. La incidencia diferencial de esta enfermedad entre países, puede explicarse además, por los efectos de la alimentación, unidos a la mayor edad al primer embarazo, el menor número de partos y el acortamiento de la lactancia. (10)
La Sociedad Americana del Cáncer (ACS), estima que en Estados Unidos cada año, se diagnostican unos 190 mil nuevos casos de cáncer invasivo de mama y en las naciones de bajos y medianos recursos, ocurren cerca del 45% de más de un millón de casos nuevos diagnosticados por año, y más del 55% de muertes por este motivo. El cáncer es una enfermedad con gran impacto psicológico, ya que es bien conocido el miedo generalizado que solo implica su diagnóstico y en menor grado la propia palabra cáncer. (1,11,12)
Cuba está entre los países con mayor tasa de mortalidad por cáncer de mama en América y es uno en los que mayor número de años de vida se pierde por esta causa. Cada año se diagnostican más de 1 600 casos nuevos en estudios de pesquisa realizados en el país, por lo que se observa una alta incidencia de afecciones mamarias; sin embargo, se informa hasta un 56% del total de las mujeres examinadas, donde en muchas de ellas se relaciona algún factor de riesgo. (13)
La incidencia de cáncer de mama en nuestra población femenina, ocupa la primera causa, con 2 496 casos nuevos hasta el año 2006 y la segunda en mortalidad, con 1 357 casos en el 2008. El cáncer de mama constituye un problema médico, social y económico de gran importancia, por su frecuencia y por afectar a menudo a mujeres en la edad media de la vida (década de los 50 años), que tienen grandes responsabilidades familiares y económicas. (14)
El cáncer de mama constituye un problema de Salud Pública, es la primera causa de incidencia y mortalidad por cáncer en la mujer adulta en Latinoamérica y en el ámbito mundial. La existencia de programas de detección precoz mediante pesquisa activa en mujeres sanas, ha permitido el diagnóstico en etapas más tempranas, lo cual unido a las nuevas modalidades terapéuticas y los ensayos clínicos actuales, ha garantizado el conocimiento de los estadíos clínicos al diagnóstico tempranamente, así como lograr un intervalo libre de eventos, con una mejor supervivencia en los casos diagnosticados. Sin embargo, a pesar de estar demostrado que es un cáncer prevenible y curable, no se ha logrado en nuestro país reducir la mortalidad. (3)
Ante estas estadísticas cabría preguntarse: ¿cuáles son los factores de riesgo de esta afección?, ¿cuáles son modificables y prevenibles? Educar a la población e interactuar con ella en pos de su beneficio, resulta en nuestros días una herramienta muy necesaria. Conocer los factores de riesgo e intervenir sobre aquellos modificables, contribuirá a disminuir la incidencia actual de la enfermedad y por tanto reducirá su mortalidad.

 


OBJETIVO
Describir los principales factores de riesgo para contraer cáncer de mama.

 


DESARROLLO
El cáncer de mama es una proliferación maligna de las células epiteliales, que revisten los conductos o lobulillos de la mama. Es una enfermedad clonal, una célula individual transformada (el producto de una serie de mutaciones somáticas [adquiridas] o de línea germinal), que acaba por alcanzar la capacidad para expresar su potencial maligno completo. En consecuencia, el cáncer de mama puede existir por un período largo, como enfermedad no invasora o invasora pero no metastásica. (15)
En la actualidad, el mayor porciento de todos los cánceres de mama, aparecen en mujeres sin factores de riesgo identificables; por tanto, destacar cuál de los factores resulta más relevante y cómo se corroboran entre sí, continuará siendo esencial.


Principales factores de riesgo:
Sexo:
Ser mujer es el mayor factor de riesgo, ya que la probabilidad de desarrollar cáncer de mama es muy superior a la del hombre. (16)


Edad:
Es evidente que el riesgo de padecer este tipo de cáncer aumenta con la edad, justificado por el hecho de que en este período de la vida de la mujer, los ciclos ováricos se hacen anovulatorios, con predominio de los estrógenos sin la oposición de la progesterona, frente a un epitelio mamario agotado o en vías de ello. Además, a medida que aumenta la edad, aumenta la suma de factores de riesgo para padecer dicha afección. (17)


Herencia:
Se conoce que las mujeres con historia familiar de cáncer de mama, tienen un alto riesgo de padecerlo. Desde 1994, una parte del riesgo de enfermarse se le puede atribuir a la susceptibilidad a los genes BRCA1 (BReastCAncer) y BRCA2. (18) Las mutaciones en ambos ocurren en aproximadamente del 5 al 10% de todos los cánceres de mama y el riesgo estimado reportado para las mujeres de padecer esta afección, constituye el 56%. (19)
Al compararlo con el cáncer de mama esporádico, el hereditario por lo general tiene peores factores pronósticos, tales como: edades tempranas, alto grado histológico, ausencia de receptores hormonales, aneuploidía y alta expresión de marcadores de proliferación. Paradójicamente, existen estudios que muestran supervivencia similar entre pacientes con cáncer esporádico y aquellas que presentan mutaciones en los genes BCRA 1 y 2. (20)
BRCA1: Este se expresa en distintos epitelios del organismo durante el desarrollo, y su expresión se ve aumentada en el embarazo y disminuye tras el parto. Se ha observado que el BRCA1 es inducido por estrógenos. La inhibición del BRCA1 causa un aumento de la proliferación de células de epitelio mamario, tanto normales como cancerosas. En los cánceres de mama hereditarios y en algunos esporádicos, se ha detectado una menor expresión de la proteína BRCA1 normal. Al inocular células humanas de cáncer de mama a ratones, se ha observado que el gen BRCA1 es capaz de inhibir el desarrollo de tumores e incluso la expresión del gen, elimina en ocasiones tumores preexistentes, alargando la vida de los animales. De acuerdo con esto, la expresión del gen normal, pero no de las formas mutadas, inhibe el crecimiento de células tumorales de mama y ovario. La delección de los diez últimos aminoácidos de BRCA1, es suficiente para abolir su capacidad de inhibir el crecimiento tumoral. En tumores de mama de pacientes no seleccionadas por su historia familiar, la expresión de niveles bajos de BRCA1, que va desde un 50% de los valores del epitelio normal a su total ausencia, sugiere también un papel de la proteína BRCA1 en la inhibición del crecimiento celular. (21)
BRCA2: Un segundo gen mayor de predisposición al cáncer de mama, fue descrito e identificado como BRCA2 en el brazo largo del cromosoma 13 en 13q12-13 y recientemente secuenciado. Este último sería responsable de una parte importante de los síndromes hereditarios del cáncer de mama, no relacionados al BRCA1 y estaría implicado en síndromes hereditarios que incluyen cáncer de mama masculino. La implicación de BRCA2 en el cáncer de ovario, es menor que la de BRCA1. La penetrancia del gen parece ser tan importante como para el BRCA1 y se estima un riesgo acumulado para el cáncer de mama, del 87% a los 80 años entre las mujeres portadoras. Entre BRCA1 y BRCA2 deberían explicarse la mayoría de los síndromes familiares, que cursan con cáncer de mama precoz y cáncer de mama/ovario. (22)


Antecedentes familiares:
La agregación familiar suele deberse con frecuencia a causas hereditarias, aunque esto no puede asumirse de manera absoluta, ya que los individuos de una misma familia comparten también lo que se conoce como una herencia cultural, en cuanto a hábitos de vida y costumbres, lo que involucra a posibles factores de riesgo no genéticos. A esto hay que añadir, que los genes conocidos de susceptibilidad al cáncer de mama, solo explican hasta hoy una cuarta parte de los casos en los que ocurre tal agregación. (23)
En investigaciones realizadas en mujeres de diferentes poblaciones y grupos étnicos, se ha mostrado que los familiares cercanos de enfermos con cáncer de mama, tienen un riesgo incrementado de presentar la enfermedad. Se ha estimado que es de 2,9 a 3 veces mayor en las mujeres que tienen madre, hermanas e hijas con cáncer de mama, que en el resto de la población, siendo este riesgo mayor si ha ocurrido en la madre en etapa premenopáusica y si es bilateral. (24)


Lactancia:
La lactancia breve o la no lactancia, favorecen los mecanismos de éxtasis canaliculares e hipoplasias mamarias, así como una disminución de la prolactina sérica, que estimula la actividad hormonal estrogénica sobre las mamas y sus consecuencias desfavorables para las mismas. (25)


Períodos menstruales:
Estrógenos: La evidencia sugiere que cuanto más estuvo expuesta una mujer al estrógeno, mayor probabilidad existe de que desarrolle cáncer de mama. Por ejemplo, el riesgo es en alguna forma mayor entre las mujeres que empezaron la menstruación a temprana edad (antes de los 12 años), que experimentaron la menopausia a tardíamente (después de los 55), que nunca tuvieron hijos o que tomaron terapias de reemplazo de hormonas. Cada uno de estos factores, aumenta la cantidad de tiempo que el cuerpo de la mujer está expuesto al estrógeno. (26)
Existen fuertes evidencias de que la exposición a estrógenos, es un factor de riesgo importante para el desarrollo de cáncer de mama. El mecanismo de carcinogénesis inducido por el estrógeno, incluye el metabolismo de este para la producción de metabolitos genotóxicos y mutagénicos, que estimulan el crecimiento tisular, por lo tanto, el estudio de los factores hormonales, es determinante para definir factores de riesgo en el desarrollo de esta enfermedad. (27)
Una menarquía a edad temprana, establece un factor de riesgo para el desarrollo de cáncer de mama (edad de la menarquía < 12 años vs ≥ 14 años; RR, 1,2-1,5). Además, está demostrado que existe una disminución de riesgo para desarrollar CM, de un 20% por año que se retrase la aparición de la menarquía. (28)
Estudios previos han demostrado que el riesgo para desarrollar CM, se incrementa realmente cuando la menopausia ocurre en pacientes ≥ 55 años, donde existe un mayor tiempo de exposición a los estrógenos. (29)
El dietilestilbestrol (DES, por sus siglas en inglés) es una forma sintética de estrógeno que se usó entre 1940 y 1971. Las mujeres que lo tomaron durante el embarazo para prevenir ciertas complicaciones, tienen un riesgo ligeramente mayor de cáncer de seno. Este no parece ser el caso en cuanto a sus hijas, que estuvieron expuestas al dietilestilbestrol antes de nacer. Sin embargo, se necesitan más estudios, conforme estas hijas entran en el rango de edad, cuando el cáncer de seno es más común. No obstante, no se puede olvidar que debido a esta menopausia precoz, las mujeres tendrán mayor riesgo de padecer osteoporosis y enfermedades cardiovasculares. (26)


Paridad y Lactancia:
Existe un ligero aumento del riesgo de cáncer de mama, en las mujeres que no han tenido hijos o si los han tenido, ha sido después de los 30 años y en aquellas que no han dado de mamar. Estos factores, aunque muy frecuentes, suelen tener poca incidencia sobre el riesgo de padecer la enfermedad. (30)
La edad del primer embarazo a término, claramente influye en el riesgo de cáncer de mama. Basado en estudios epidemiológicos, se ha demostrado que mujeres que tuvieron su primer embarazo a los 30 años, tienen de 2 a 5 veces más riesgo de desarrollar cáncer de mama, que aquellas cuyo primer embarazo a término, ocurrió a los 18 años. (31)
Se ha observado que el tiempo entre el primer embarazo a término y los embarazos siguientes, modifica el riesgo para desarrollar cáncer de mama; este disminuye mientras más corto sea el tiempo entre el primero y el segundo. Existen evidencias de un incremento transitorio del riesgo después del primer embarazo, el cual se disipa con los siguientes. (32)
Las mujeres nulíparas, tienen mayor riesgo de desarrollar cáncer de mama que aquellas que han parido. Debido a la falta de diferenciación de las células de la glándula mamaria, las cuales son más susceptibles a la transformación neoplásica. (33)
Durante un embarazo a término, el epitelio mamario desarrolla un proceso completo de diferenciación y maduración en la preparación para la lactancia; en esta maduración completa, es menos probable que se desarrolle una transformación maligna. Cuando se interrumpe un embarazo, el epitelio expuesto a altos niveles de estrógeno, no experimenta un proceso completo de maduración y está más en riesgo de presentar mutaciones, las cuales no son reparadas y pueden conducir a una transformación maligna. (32)


Factores relacionados con el estilo de vida:


Uso prolongado de anticonceptivos:
Los últimos estudios han demostrado que el uso prolongado de anticonceptivos, no está relacionado con el cáncer de mama. (34)


Terapia de reemplazo hormonal:
El mecanismo por el que los estrógenos se vinculan con mayor riesgo de cáncer, quizá se deba a la estimulación del tejido mamario anormal; es decir, actúan como mitógenos, por lo tanto, su acción es más de promoción que de iniciación. En las mastografías, se observa que la terapia de reemplazo hormonal, aumenta la densidad y nodularidad mamaria del 10 al 70% y aún mayor cuando se administran en forma continua, estrógenos combinados con progesterona. (35)
También se ha mencionado, que el pronóstico es mejor y la mortalidad menor en usuarias de terapia de reemplazo hormonal, debido a que estas son pacientes con más atención en su control médico; por lo tanto, el cáncer mamario se detecta en etapas iniciales, situación que sucede con menos frecuencia en las no usuarias. Este estudio se efectuó con el propósito de determinar la fuerza de asociación, a través de la razón de momios, de la terapia de reemplazo hormonal, como factor de riesgo en la incidencia del cáncer de mama. (35)


Exceso de peso:
Se menciona que la obesidad tiene un efecto dual en el riesgo de cáncer de mama. En las mujeres premenopáusicas, en la mayoría de los estudios caso-control y de cohortes, se ha encontrado una asociación inversa entre el peso y el riesgo de cáncer de mama. Sin embargo, en mujeres posmenopáusicas, la mayoría de estudios epidemiológicos, reportan un riesgo incrementado de desarrollar cáncer mamario en mujeres con obesidad. Se postula que las mujeres obesas premenopáusicas, podrían tener un mayor de grado de anovulación, resultando en menores niveles de progesterona y estradiol, conduciendo a tasas bajas de división de células mamarias y consecuentemente menor riesgo de cáncer. Por otro lado, las obesas postmenopáusicas, podrían tener su riesgo incrementado, debido a los altos niveles de estrógeno circulante, secundario al aumento de la conversión de andrógenos en estrógeno por el tejido adiposo y una alta proporción de estrógeno biodisponible, dado los bajos niveles de la globulina transportadora de hormonas sexuales, producida por la obesidad. (35)
Además de otros factores, la radiación pudiera ser uno de ellos en las mujeres jóvenes. Aquellas que se han expuesto antes de los 30 años, a radiación en forma de múltiples radioscopias (200 a 300 cGy) o al tratamiento de la enfermedad de Hodgkin (>3 600 cGy), tienen un incremento sustancial del riesgo de cáncer de mama; mientras que la exposición a la radiación después de los 30 años de edad, parece tener un efecto cancerígeno mínimo sobre la mama. (36)


Dieta:
Tanto la dieta como la nutrición, han sido estudiadas en relación con el riesgo de cáncer de mama, dada la gran variación de incidencia de esta enfermedad entre países y la posibilidad de explicarla a través de la respuesta inflamatoria o inmune, así como la ingesta de antioxidantes, entre otros. Hasta la fecha, ninguna asociación clara con la dieta ha sido encontrada, excepto para el consumo de alcohol, más allá del sobrepeso y del incremento de este. Sin embargo, los estudios que se están realizando en países de mediano a bajo nivel de ingresos, con mayor variabilidad de ingesta de alimentos, comienzan a mostrar resultados interesantes. (37)
Se ha relacionado el cadmio con diversas enfermedades humanas, incluyendo la renal crónica y el cáncer. Como carcinógeno, el cadmio se dirige hacia varios puntos del sistema endocrino, considerados susceptibles y algunos datos sugieren que las mamas se encuentran entre estos. Si bien se ha planteado la hipótesis de que el cadmio actúa como un metaloestrógeno (un metal que provoca una reacción similar a la de los estrógenos), hasta la fecha las investigaciones realizadas no han confirmado esto, como un mecanismo que vincule el cadmio con el cáncer de mama. Además, aún cuando muchos cánceres de mama dependen de los estrógenos, algunos de los casos más difíciles de tratar no presentan esta dependencia. Según un nuevo estudio, el cadmio puede inducir una transformación maligna en las células mamarias in vitro, independientemente de la ausencia de receptores de estrógeno, lo cual refuerza la evidencia de que la exposición este puede ser un factor que provoque cáncer de mama, una de las principales causas de muerte entre las mujeres. (38)


Ejercicio físico:
Resultados de diversos estudios observacionales, sugieren que la actividad física vigorosa reduce el riesgo de padecer cáncer de mama; sin embargo, el papel de la actividad física moderada es aún incierto. Desde el punto de vista de la Salud Pública, la actividad física es un factor modificable, de ahí la importancia de estudiar su relación con el riesgo de padecer cáncer de mama. (39)
Se puede valorar el riesgo individual de desarrollar cáncer de mama, mediante los llamados modelos predictivos del riesgo. Dichos modelos parten del conocimiento etiológico disponible sobre el cáncer de mama, basado en el análisis de estudios epidemiológicos de grandes muestras de la población. Existen cuatro grandes modelos, de ellos el más usado es, sin dudas, el de Gail. (39)
El modelo de Gail es un modelo de regresión logística multivariante, que se desarrolló a partir de los datos de mujeres sometidas a exploraciones anuales, que participaban en el Breast Cancer Detection Demonstration Project (BCDDP). Los factores de riesgo considerados por el modelo de Gail son: edad, edad de la menarca, edad de la paciente al primer hijo nacido vivo, número de biopsias previas y número de familiares en primer grado (madre o hermana) con cáncer de mama. Se considera alto riesgo, cuando es >1,7% en los próximos 5 años. (39)
El modelo de Gail está pensado como una orientación clínica inicial, basada en elementos simples, fácilmente recogidos en una consulta clínica. De todos modos, se trata de una estimación, con un margen no despreciable de error. (39)
El modelo de Gail presenta ciertas deficiencias: no considera la edad a la que se diagnosticaron los casos de cáncer de mama en la familia y no incorpora los resultados de test genéticos. (39)


Datos registrados en el modelo de Gail: (39)
1. Edad a la primera menstruación (<12 años)
2. Número de biopsias mamarias previas (dos o más)
3. Hiperplasia atípica en una biopsia mamaria.
4. Edad al primer nacimiento de recién nacido vivo (≥30 años, o bien nulípara)
5. Número de familiares de primer grado con historia de cáncer de mama (madre y hermana)
6. Edad (≥50 años)
Entre paréntesis se señalan los factores asociados con un riesgo más elevado.

 


CONCLUSIONES
El cáncer de mama es el más común de los cánceres en la mujer a nivel mundial. Entre los principales factores de riesgo no modificables, que predisponen esta enfermedad se encuentran: la edad mayor de 50 años, el sexo femenino, poseer los genes mutados BRCA1 y BRCA2, y antecedentes de familiares con este padecimiento. Es de destacar que la exposición a los estrógenos, el exceso de peso, el consumo de tabaco, la edad mayor de 30 años al nacimiento del primer hijo o ser nulípara, así como no lactar, son factores de riesgo modificables, por lo que corrigiendo los mismos disminuye la probabilidad de padecer esta afección.

 


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