Revisión bibliográfics

 

Estado redox y nutrición materna durante el tercer trimestre del embarazo.


Autores:

Juan Alberto Infante Llovet 1
Juan Manuel Infante Llovet 1
Carlos Alberto Remón Leyva 1

 

Tutor:

Lic. Elio Cruz Manzano2
Dra. María Milanés Ojea3

1Estudiantes de Segundo año de Medicina. Alumnos Ayudantes de Medicina Interna

2Master en Bioquímica. Profesor Auxiliar de Bioquímica Médica.
3Especialista de II Grado en Bioquímica Clínica. Profesora Auxiliar.

 

RESUMEN
El embarazo es un estado fisiológico en el que se incrementan las necesidades energéticas y los requerimientos tisulares de procesos oxidativos, es por ello que constituye una condición que incrementa la susceptibilidad al estrés oxidativo. El objetivo de esta revisión fue describir la relación entre la nutrición y el estado redox materno principalmente durante el tercer trimestre. Se discutieron los resultados de 51 artículos originales y de revisión acerca de la temática. Se concluye que los nutrientes tienen un papel importante en la protección de las células del daño oxidativo, sin embargo, los antioxidantes dietéticos y los antioxidantes endógenos enzimáticos o no, al ser componentes que actúan de manera interrelacionada constituyen un verdadero sistema de defensas contra el estrés oxidativo.
Palabras clave: gestación, estado redox, antioxidantes dietéticos, antioxidantes enzimáticos, nutrientes.

 


INTRODUCCIÓN
El embarazo es un estado fisiológicamente caracterizado por un incremento, estrictamente regulado, de los requerimientos tisulares de procesos oxidativos, determinado por el aumento en el consumo de oxígeno y porque los cambios vasculares, del músculo liso y del tejido conectivo que en él ocurren, implican una gran dependencia del balance prooxidantes-antioxidantes.(1,2) Es por ello que constituye una condición que incrementa la susceptibilidad al estrés oxidativo. Paralelamente se ha comprobado un aumento progresivo en la actividad de varios sistemas antioxidantes principalmente hacia el tercer trimestre, tales como la glutatión peroxidasa (GPx) en eritrocitos y la superóxido dismutasa extracelular, (3,4) presumiblemente como respuesta homeostática al incremento de los intermediarios reactivos que pudiera explicar el descenso de estos últimos en el tercer trimestre. Por otra parte para muchos investigadores no hay duda que la influencia de las ERO y las Especies Reactivas del Nitrógeno (ERN) sobre la circulación útero-placentaria es esencial para garantizar una morfogénesis adecuada, un buen crecimiento fetal y por ende un buen peso al nacer.(1,5)
En los últimos años, bajo el amparo de las teorías que tratan de explicar el origen fetal de muchas enfermedades crónicas de la adultez, se ha asociado un mayor riesgo de padecer Hipertensión arterial, Diabetes Mellitus, Hipercolesterolemia y otras enfermedades cardiovasculares con el antecedente de bajo peso al nacer.(6)
El estrés oxidativo del neonato puede estar relacionado con el parto o con la existencia del mismo en el feto.(7) El riesgo puede depender del estado antioxidante materno, el cual protege potencialmente a la unidad materno-fetal incrementando el crecimiento intrauterino y el peso del neonato.(8)
La nutrición de la embarazada es decisiva en el estado nutricional del recién nacido. Las cantidades deficientes de macronutrientes y vitaminas pueden incidir en un deficiente peso al nacer y en una respuesta insuficiente al estrés oxidativo.(9)
Las defensas antioxidantes son clasificadas, principalmente, en enzimáticas y no enzimáticas. Estos últimos sistemas, incluyen, los antioxidantes de origen dietético, entre los cuales destacan vitaminas, minerales y polifenoles. Así el α-tocoferol y β-caroteno (precursores de las vitaminas E y A, respectivamente) junto con la vitamina C, son sustancias con gran potencial antioxidante. Otros carotenoides, como el licopeno, también son considerados antioxidantes. Entre los minerales destacan el zinc, el cobre, el selenio y el manganeso que, debido a su actuación como cofactores de las enzimas antioxidantes, pueden tener capacidad de neutralizar mecanismos oxidativos.(10)
Teniendo en cuenta que el estado nutricional de la gestante al comienzo y durante el embarazo es el requisito más importante para que exista un recién nacido, y posteriormente un niño y un adulto saludable y la relación de este factor con el balance redox de la misma, es importante conocer los criterios que se manejan en la literatura científica acerca de la relación entre la nutrición y el estado redox materno principalmente durante el tercer trimestre, período crítico en la ganancia de peso por el feto, partiendo de los aspectos acerca del balance redox y sus componentes en los organismos vivos, así como, el consumo de nutrientes y los biomarcadores usados en la evaluación de su estado.

 


OBJETIVO
Describir la relación entre la nutrición y el estado redox materno principalmente durante el tercer trimestre del embarazo.

 


DESARROLLO

Balance Oxidante-Antioxidante
Los radicales libres del oxígeno, o más generalmente, las Especies Reactivas del Oxígeno (ERO), así como las Especies Reactivas del Nitrógeno (ERN) son productos del metabolismo normal del organismo. Los efectos beneficiosos de las ERO tienen lugar a concentraciones bajas o moderadas e implican entre otros, las defensas contra agentes infecciosos y en la función de un número de sistemas de señalización celular.(11)
El exceso de Especies Reactivas (ER) puede dañar a los lípidos celulares, a las proteínas y al ADN, afectando su normal funcionamiento.(11)
Haliwell definió al estrés oxidativo como un estado en el cual existe un desequilibrio entre las especies de alto potencial oxidante y los sistemas de defensa antioxidante a favor de las primeras con afectaciones transitorias o definitivas en la relación estructura – función en todos los niveles de organización biológica.(12)
El delicado balance entre los efectos beneficiosos y perjudiciales de los radicales libres es un aspecto muy importante para los organismos vivos y es llevado a cabo por los mecanismos de regulación redox. El proceso de la “regulación redox” protege a los organismos vivos del estrés oxidativo y mantiene la “homeostasis redox”.(13)

 

Principales especies reactivas y su origen
Las ERO, tales como el radical anión superóxido (O2.-), el peróxido de hidrógeno (H2O2) y el radical hidroxilo (.OH) son moléculas o especies ubicuas, altamente reactivas y difusibles, que son generadas dentro de las células como productos de la respiración y del metabolismo en general. La formación del O2.- es la etapa inicial en la formación y propagación de las ERO dentro de la célula. La dismutación del O2.- produce H2O2, el cual puede ser reducido a agua y O2. A diferencia del O2.-, el H2O2 es estable y puede atravesar la membrana. En presencia de hierro, el H2O2 y el O2.- interaccionan en la reacción descrita por Haber-Weiss y se genera el .OH, el cual es responsable de los daños oxidativos. (14) El ciclo de Haber-Weiss consiste en las siguientes reacciones:


Fe2+ + H2O2 Fe3+ + .OH + OH- (Reacción de Fenton)
Fe 3+ + O2.- O2 + Fe 2+
Siendo la reacción neta:
O2.- + H2O2 .OH + OH- + O2 (Reacción de Haber- Weiss)


Sin embargo, bajo la mayoría de las condiciones fisiológicas, la reacción de Haber-Weiss ocurre muy lentamente. Datos experimentales sugieren que en los sistemas biológicos los radicales .OH se forman mediante la reacción de Fenton.(15)
El óxido nítrico (NO) y el peroxinitrito (ONOO-) son importantes especies reactivas celulares. La generación de NO a partir de la L-arginina por la acción de las Oxido Nitrico Sintasas (NOS) es un proceso bioquímico importante ya que el NO actúa como un regulador de varios eventos celulares, así como la muerte celular programada o apoptosis. (14) La acción prooxidante del NO se atribuye a los intermediarios nitrogenados reactivos más que al NO. El NO puede reaccionar con el O2.- en una reacción controlada por la velocidad de difusión de ambos radicales para formar el ONOO-.(16)
El ONOO- puede difundir libremente hacia el interior de la célula o hacia el exterior y reaccionar con lípidos, proteínas y con el ADN, provocando la peroxidación de los lípidos de membrana, daños al ADN y apoptosis.(14)


Balance redox durante la gestación normal con énfasis en el tercer trimestre

Las ERO celulares y su control por los antioxidantes están implicadas en la fisiología del sistema reproductor femenino. Niveles fisiológicos de ERO desempeñan un importante papel regulador a través de varias vías de transducción de señales: en la foliculogénesis, la maduración del ovocito, el cuerpo lúteo y la función uterina, la embriogénesis, la implantación del embrión y el desarrollo feto-placentario.(17)
El rol del NO, de las ERN y de las ERO en la regulación del flujo útero-placentario y del tono miometral y cervical durante el período fetal y la labor de parto ha sido ampliamente investigado.
Un adecuado flujo sanguíneo útero-placenta-feto es esencial para un buen crecimiento fetal. El útero, las células endoteliales de la placenta, arterias uterinas, y vasculatura umbilical, pueden generar NO, la enzima NOS ha sido identificada en estas estructuras y se ha sugerido que el NO liberado relaja la musculatura uterina, inhibe la activación plaquetaria, promueve la vasodilatación de la vasculatura útero-placentaria, y antagoniza la acción de los vasoconstrictores, disminuyendo de esta forma la resistencia vascular en estas estructuras y facilitando el flujo sanguíneo al feto.(18)
Por otra parte se ha demostrado que durante esta etapa del embarazo existe un aumento de la peroxidación lipídica y altos niveles de marcadores de estrés oxidativo, tales como el O2.-, hidroperóxidos, malondialdehído y otras sustancias reactivas al ácido tiobarbitúrico, que alcanzan sus concentraciones máximas durante el segundo trimestre, y entonces declinan hasta el término.(18) Paralelamente se ha comprobado un aumento progresivo en la actividad de varios sistemas antioxidantes principalmente hacia el tercer trimestre, tales como la glutatión peroxidasa en eritrocitos y la SOD extracelular,(19- 22) presumiblemente como respuesta homeostática al incremento de los intermediarios reactivos que pudiera explicar el descenso de estos últimos en el tercer trimestre. En una gestación normal la proporción prostaciclinas/tromboxanos es mayor que 1, sugiriendo la efectividad de los sistemas antioxidantes sobre el estrés oxidativo.(16)
Por otra parte en un estudio también reciente en gestantes saludables, entre las 30 y 36 semanas se encontró una correlación directa y significativa entre el poder reductor férrico y la concentración sérica de malondialdehído, con la actividad sérica de la superóxido dismutasa extracelular, y la concentración de glutatión eritrocitario. El malondialdehído contribuyó más que el poder reductor férrico a la variabilidad de estos indicadores, lo que sugiere que la peroxidación lipídica desempeña un papel importante en la regulación del sistema antioxidante. También se encontró que la correlación directa entre la concentración de glutatión eritrocitario y el poder reductor férrico, correlacionó directa y significativamente con la actividad de la superóxido dismutasa extracelular y es la que más contribuyó a su variación; mientras que la correlación directa entre la concentración de glutatión eritrocitario y la actividad sérica de la superóxido dismutasa, correlacionó directa y significativamente con el poder reductor férrico y de forma similar a la correlación anterior, contribuyó valiosamente a su variación.,(23) lo cual puede explicar los resultados del estudio mencionado anteriormente.
Todo esto al parecer confirma que hacia el final del tercer trimestre de la gestación fisiológica los indicadores de las defensas antioxidantes se incrementan en función de garantizar un buen peso del neonato.
Por otro lado se ha reportado que durante el parto, las mujeres experimentan un alto grado de estrés oxidativo. Desde poco antes se incrementa la producción de prostaglandinas (PGE2 y PGF2 alfa) y varias citoquinas, evento que correlaciona con el grado de estrés oxidativo.(18) Estas moléculas favorecen las contracciones uterinas, la respuesta inflamatoria asociada, la regulación del tono vascular y la coagulación. Las ERO promueven además el reblandecimiento, la borradura y la dilatación del cuello uterino durante el trabajo de parto,(24) a través de cambios en la estructura cervical debido a alteraciones de los glicosaminoglicanos de la matriz, lo que debilita el tejido conectivo del cuello uterino.(25)

 

Efecto de los nutrientes en el estado redox materno
Proteínas
Las proteínas son la fuente más importante del nitrógeno metabólicamente utilizable, por estar constituidas por aminoácidos. La deficiencia de proteínas en la dieta no solamente puede afectar la síntesis de enzimas antioxidantes, sino también, reduce la concentración de antioxidantes, por lo que se compromete el estado antioxidante del organismo. (26)
Con respecto a la arginina, los resultados de estudios experimentales y clínicos indican que es un aminoácido esencial, entre otros aspectos de la reproducción, para el crecimiento fetal, así como, para mantener el tono vascular y la hemodinámica.(27) El óxido nítrico relaja la musculatura lisa de las paredes de los vasos sanguíneos, con lo cual disminuye la presión arterial. (28) Es interesante que cuando se produce una deficiencia de arginina o de tetrahidrobiopterina, la NOS endotelial (eNOS) produce O2.-.(29)
Los resultados de investigaciones en modelos animales (ratas) han mostrado que el consumo insuficiente de proteínas se asoció con una deficiencia de zinc (cofactor de las Cu-Zn SOD),(26) afectando indirectamente la remoción del O2.-. Es probable que la malnutrición proteica disminuya la concentración plasmática de la albúmina (un transportador de Zn a través de la circulación) y de la metalotioneina intracelular (el principal transportador de Zn), debido a la reducción de la síntesis proteica en el hígado y los tejidos extrahepáticos.(26)
El incremento de la concentración tisular de hierro en los sujetos con deficiencia de proteínas probablemente sea el resultado de una baja concentración de las proteínas que fijan el hierro, tales como, la transferrina (fluido extracelular), lactoferrina ( fluido extracelular y citosólico) y de la ferritina (citosólico).(26)
En un estudio donde se describe la asociación entre varios índices de deficiencia de hierro con el riesgo de defectos del tubo neural, se encontró que las mujeres cuya gestación se encontraba afectada por estos defectos tenían bajos niveles de ferritina sérica comparado con el de los controles (neonatos normales) y concluyeron que los bajos niveles de ferritina sérica puede ser reflejo de un efecto aditivo de múltiples factores, entre ellos la escasez o la baja calidad de la dieta.(30)
Por otra parte estudios científicos realizados a largo plazo sobre la eficacia y seguridad de las dietas hiperproteicas han arrojado que las mismas pueden conducir a estrés oxidativo en humanos sobre la base de las siguientes consideraciones: la homocisteína, como factor de riesgo independiente de enfermedades cardiovasculares incrementa la producción del O2.- e induce estrés oxidativo a nivel de los vasos sanguíneos; el incremento del consumo de proteínas estimula la generación de EROs y la lipoperoxidación en leucocitos polimorfonucleares y en células mononucleadas, así como, la producción de óxido nítrico por la NOS constitutiva e inducible en ratas.(26)


Lípidos
Los ácidos grasos poliinsaturados (AGPI) son propensos a la oxidación por los radicales libres y otras EROs, (31) de aquí que un alto consumo de AGPI pueda hacer al organismo más susceptible a la lipoperoxidación, la cual puede ser aliviada por la suplementación dietética de antioxidantes como las vitaminas C, E y carotenoides.(32)
El incremento de la concentración extracelular de ácidos grasos y de LDL induce la expresión de la NOS inducible en varios tipos celulares, incluyendo a las células beta, a las células del músculo liso vascular y macrófagos.(26) de forma similar, la alimentación de ratas con altos niveles de grasas saturadas incrementa la actividad de la NOS inducible en el hígado y colon,(26) estimula la producción de radicales libres y el daño oxidativo al ADN en las mitocondrias del músculo esquelético y en todo el cuerpo.(33)
Una gran cantidad de publicaciones científicas recientes confirman la significación de los AGPI ω-3 en la salud humana. Se ha informado que el consumo de aceite de pescado, rico en AGPI ω-3 se asocia con una disminución del riesgo de enfermedades cardíacas, artritis, asma y ciertos cánceres. Las investigaciones también vinculan el alto consumo prenatal de ácido docosahexaenoico (ω-3) con resultados positivos en el desarrollo neonatal y de la niñez. (26,34)
La baja tasa de embarazos pretérmino y de bajo peso al nacer en mujeres que viven en las islas Faroe, localizadas en el océano Atlántico quienes realizan un alto consumo de pescado, comparadas con mujeres que viven en Dinamarca y consumen menos pescados ha llevado a postular que la suplementación con ácidos grasos ω-3 prolonga el período gestacional y reduce el bajo peso al nacer. La explicación que se ha dado es que el incremento en el consumo de ácidos grasos ω-3 reduce la producción de prostaglandinas e incrementa la producción de prostaciclinas, que relajan el miometrio y retrasan la labor de parto.(35)
De hecho se ha asociado el consumo de ácidos grasos ω-3 con el incremento del l peso y la circunferencia cefálica al nacer.(35)
El efecto del aceite de pescado resulta en parte por la inhibición de la lipogénesis y la estimulación de la oxidación de ácidos grasos en el hígado. Es interesante que al igual que otros AGPI, los del aceite de pescado pueden ser fácilmente peroxidados con la formación de hidroperóxidos y pueden incrementar el estrés oxidativo. Para entender esta aparente paradoja del aceite de pescado un trabajo reciente ha mostrado que, en contraste con los AGPI ω-6, los AGPI ω-3 son inhibidores de la generación de radicales libres.(27) Por ejemplo, Yun-Zhong Fang et. al. (26) describen que Takahashi et. al. han informado que la alimentación por largo tiempo (6 meses) con una dieta rica en aceite de pescado incrementa la expresión de genes de enzimas y proteínas antioxidantes (GST, proteína desacoplante-2 y la Mn- SOD) en el hígado de ratones y aumenta la expresión de genes que codifican para enzimas del catabolismo lipídico. Adicionalmente los AGPI ω-3(el ácido docosahexaenoico, el ácido eicosapentaenoicoy el ácido α-linolénico) inhiben la expresión de la NOS inducible y la síntesis de NO inducida por macrófagos activados por citoquinas.(26) Así, los AGPI ω-3 ejercen un efecto beneficioso sobre la función cardiovascular por dos mecanismos: uno porque disminuyen la concentración de triacilglicéridos plasmáticos y dos, porque inhiben la producción de radicales libres.


Vitaminas
Puesto que las vitaminas antioxidantes pueden influir en la capacidad antioxidante del organismo contra las ERO, los biomarcadores de la exposición a estas vitaminas son de la mayor importancia. Dragsted,(36) ha sugerido que hasta que no estén disponibles diversos biomarcadores de exposición de alta calidad no es posible utilizar indicadores de la oxidación de lípidos o proteínas, los cuales respondan realmente a la intervención dietética con las vitaminas A, C o E. Según este autor, la vitamina A exhibe solamente una capacidad limitada como antioxidante in vitro y sus efectos sobre los marcadores de daño oxidativo o cocomo antioxidante in vivo no son bien conocidos. Este autor confirma que es bien conocido que las vitaminas C y E exhiben capacidad antioxidante, sin embargo, plantea que los marcadores disponibles actualmente sobre los daños oxidativos son incapaces de confirmar el efecto antioxidante de los suplementos de ascorbato y tocoferol después de una intervención dietética. No obstante, en la literatura existen muchos trabajos sobre el efecto de varias vitaminas sobre el estado redox de los organismos animales y humanos.
Algunas vitaminas como la A, el 1,25 dihidroxivitamina D3, la K2 y la niacina inhiben la producción del NO por la NOS inducible en varios tipos celulares. A esto se suma que algunos carotenoides suprimen la expresión de las NOS inducibles y la síntesis inducida de NO en macrófagos activados.(26) Por la reducción de la generación de NO por las NOS inducibles estas vitaminas desempeñan un importante rol en la prevención de la citotoxicidad inducida por radicales.(26)
Las vitaminas también capturan directamente las EROs y aumentan la actividad de enzimas antioxidantes. La vitamina E ha sido reconocida como uno de los más importantes antioxidantes, la misma inhibe la generación de radicales peroxilos inducida por las EROs, con eso protege a las células de la peroxidación de los AGPI, componentes de los fosfolípidos de las membranas, también a las LDL, a las proteínas celulares y al ADN del daño oxidativo y de la degeneración de las membranas.(26)
Consecuentemente, una deficiencia dietética de vitamina E reduce la actividad de la catalasa hepática, de la GPx y de la GRd e induce la peroxidación lipídica.(26)
El rol antioxidante de las concentraciones fisiológicas de la vitamina C ha sido bien establecido en la literatura. Sobre la base de la formación de la 8-hidroxidesoxiguanosina (8OHdG) en el ADN expuesto a radiación o al .OH, Yun-Zhong Fang et. al.(26) han informado que Fischer-Nielsen et. al., encontraron que la vitamina C exhibe un efecto protector contra el daño oxidativo inducido por los radicales libres.
Otras vitaminas solubles en agua son cruciales como parte de los mecanismos de defensas antioxidantes. El folato, la piridoxina y la cianocobalamina se requieren para el metabolismo de la homocisteína por formar parte de cofactores enzimáticos. Como la homocisteína contribuye al estrés oxidativo en las células endoteliales, estas vitaminas ayudan a reducir el riesgo de estrés oxidativo y de enfermedades cardiovasculares.(37)
El estudio realizado por Takimoto et. al.,(38) concuerda con este planteamiento. Estos autores al evaluar el estado del folato en gestantes sanas, de acuerdo con el consumo de esta vitamina, las variaciones en los biomarcadores relacionados con el folato, como la homocisteína plasmática, la vitamina B12 sérica, la concentración de folato sérico y en eritrocitos y el fosfato de piridoxal plasmático determinaron que el consumo medio de folato fue menor de 300μg/día, que la media de las concentraciones de folato sérico y eritrocitario declinaron significativamente durante la gestación, lo mismo que la concentración sérica de la vitamina B12 , mientras que la de homocisteína aumentó del primer al tercer trimestre. La concentración de fosfato de piridoxal estuvo marcadamente baja y fue consistente con el bajo consumo de la vitamina B6. Los autores concluyeron que la homocisteína en el tercer trimestre es un predictor de bajo peso al nacer.
Por ser componentes de los cofactores NADP+/NADPH, la nicotinamida juega un importante papel en la protección del organismo del estrés oxidativo.(39) La tiamina, en su forma coenzimática, el pirofosfato de tiamina, cofactor de la transcetolasa del ciclo de las pentosas es esencial en la generación del NADPH, cofactor de la GRd, la principal enzima responsable de la regeneración del GSH a partir del GSSG. Adicionalmente el NADPH se une débilmente a la catalasa para mantener la función de esta enzima. Como componente, además el NADPH es necesario para la producción del NO endotelial, y las concentraciones fisiológicas de NO inhiben la producción de O2.- por las células del endotelio vascular.(40)
Se ha informado que las vitaminas antioxidantes, solas o combinadas con otros suplementos decrecen la mortalidad de los embriones y mejoran el producto de la gestación.
La vitamina E es esencial para el desarrollo placentario. En embarazos anormales, las concentraciones sanguíneas de α- tocoferol son más bajas que en las gestaciones normales, sugiriendo que los requerimientos de vitamina E se incrementan a través del embarazo.20 Por su parte Scholl et. al.(41) en un estudio en el que midieron las concentraciones plasmáticas de α- y γ-tocoferol y examinaron la relación controlada para factores maternos asociados, de la dieta y el uso de suplementos con vitamina E en la semana 28 del embarazo encontraron que la concentración de α- tocoferol a la entrada y a la semana 28 se correlacionaron positivamente con el peso al nacer, así como, que la concentración de α-tocoferol en la semana 28 se relacionó con el uso prenatal de multivitaminas y con el consumo de vitamina E, mientras que la concentración de γ-tocoferol se relacionó positivamente con el consumo de grasa y de manera negativa con el de multivitaminas, concluyendo que las concentraciones de α-tocoferol se asociaron positivamente con el crecimiento fetal, contrariamente a lo encontrado por Jain et. al.,(42) los cuales en un estudio con un número pequeño de sujetos no encontraron relación entre las concentraciones de vitamina E y la de los peróxidos lipídicos con el peso al nacer, aunque las concentraciones de vitamina C en el plasma sanguíneo materno y de los neonatos si se asociaron con el peso de estos últimos.
Min et. al.(43) encontraron que los neonatos de madres con altos niveles de vitamina C y E tuvieron pesos al nacer superiores a los de las madres que presentaron altos niveles de solo una de las vitaminas.
En el estudio mencionado anteriormente,(44) cuyo objetivo fue determinar la influencia del estado redox materno sobre el peso al nacer, los autores informaron además que el consumo de las vitaminas C y E se asoció de forma directa con el peso al nacer, siendo el efecto de esta combinación el que más incidió en la variación del peso al nacer y tuvo un efecto positivo en las concentraciones de GSH eritrocitario, las cuales correlacionaron directa y significativamente con el peso al nacer. Al mismo tiempo en este trabajo se informó que el consumo de vitamina E se asoció de manera significativa con las concentraciones de GSH eritrocitario y la correlación entre el consumo de carotenoides y vitamina E potenció el efecto de este último.
En un modelo experimental de diabetes gestacional el tratamiento combinado con vitamina E y C decreció el estrés oxidativo y mejoró el desarrollo fetal. (20)
Estudios experimentales indican que la vitamina C puede reducir los niveles de radicales tocoferoxilos y el β caroteno puede actuar sinérgicamente con el α tocoferol en la modulación del estrés oxidativo por la inhibición de la lipoperoxidación.(45, 46)


Minerales
El papel de los minerales en la función de las enzimas ha sido estudiado extensamente. El magnesio es un cofactor de la glucosa-6-fosfato deshidrogenasa y de la 6-fosfogluconato deshidrogenasa, dos enzimas del ciclo de las pentosas, que como se ha reflejado catalizan la producción de NADPH. De aquí que una deficiencia de magnesio en la dieta reduce la actividad de la GRd, lo cual resulta en la oxidación de proteínas inducida por radicales libre y que se evidencia por el aumento de carbonilos proteicos.(26)
El hierro, es el más abundante de los microelementos en el cuerpo y casi todo se encuentra unido a proteínas. La concentración de hierro libre es baja por dos razones: 1) el Fe3+ no es soluble en agua y 2) el Fe2+ participa en la generación de radicales libres. Así, un incremento en la concentración extracelular o intracelular de hierro, lo cual puede ser debido a una deficiencia de proteínas dietéticas, a la carga de hierro de la dieta, baja concentración de proteínas que fijan hierro, o al daño celular, promueven la producción de ERO, la peroxidación lipídica y el estrés oxidativo.(26) El incremento de la concentración extracelular de hierro no hemínico incrementa la expresión de la iNOS y la síntesis inducida de NO en varios tipos celulares con la exacerbación de los daños oxidativos por la vía de la generación del peroxinitrito.
Durante el embarazo se produce un incremento en las cantidades de hierro requerido para aumentar la masa eritrocitaria, expandir el volumen plasmático y para permitir el crecimiento de la unidad feto-placentaria. Es por ello que con la gestación aumenta el riesgo de deficiencia de hierro y de anemia por deficiencia de hierro. La suplementación con hierro es generalmente recomendada durante el embarazo para cubrir las necesidades del feto y de la madre. Sin embargo, la anemia y la anemia por deficiencia de hierro no son sinónimas. Además en la gestación avanzada es difícil distinguir entre la anemia fisiológica y la anemia por deficiencia de hierro.(47)
Se ha informado que tanto en las gestantes con anemia por deficiencia de hierro como en las gestantes con una sobrecarga de hierro se produce estrés oxidativo.(47- 49)
Tiwari et. al.,(49) al evaluar el estrés oxidativo y el estado antioxidante de gestantes anémicas encontraron que el conteo de glóbulos rojos, la concentración de hierro, ferritina y la actividad de las enzimas antioxidantes tales como la catalasa, la SOD, GPx, GRd y la concentración de GSH estaban disminuidas en todas las embarazadas. Además, el nivel de glutatión oxidado, de lipoperóxidos, carbonilos proteicos, dienos conjugados estuvieron significativamente incrementados, Las vitaminas antioxidantes, como la C, E y A se encontraron significativamente disminuidas en todas las pacientes.
La suplementación de hierro durante el embarazo incrementa el estado del hierro, incluyendo la hemoglobina, el hierro sérico, el volumen corpuscular medio, la saturación de la transferrina y la ferrritina sérica y el aumento del depósito de hierro se ha asociado con un incremento del estrés oxidativo. Además se plantea una asociación entre las concentraciones de ferritina sérica con la presencia de Diabetes Gestacional, al parecer porque la sobrecarga de hierro y su acumulación interfieren en la síntesis y secreción de la insulina.(47)
Anetor et. al.,(48) determinaron el estado antioxidante en gestante con y sin suplemento de hierro. Los resultados del estudio mostraron que los niveles de hierro sérico fueron significativamente mayores en el grupo suplementado, en contraste el nivel de los antioxidantes, tales como la vitamina C, el Cu, Zn y la bilirrubina fueron significativamente menores en este grupo. Los niveles más bajos de hierro en el segundo trimestre se mantuvieron en el tercero, aunque en menor grado y se asociaron con una disminución significativa en los niveles de ácido ascórbico, bilirrubina, Cu y Zn. Los autores sugieren que con anterioridad a la suplementación se debe evaluar el estado del hierro y el estado antioxidante, así como, durante la suplementación para prevenir o disminuir las patologías en el sistema feto-madre inducidas por el estrés oxidativo.
El Cu, Zn y Mn son indispensables para la actividad de las enzimas Cu, Zn SODs (SOD 1 y SOD3). Así, la deficiencia de estos minerales en la dieta decrece marcadamente la actividad de estas enzimas y como resultado se producen daños oxidativos y disfunción mitocondrial.(50, 51)
Por su parte el selenio ha sido identificado como un cofactor esencial para la selenoproteína P y otras selenoproteínas.(50) Una deficiencia dietética del mismo decrece marcadamente la actividad de la GPx en un 90%, provoca lipoperoxidación y disfunción mitocondrial.(26)
Hawkes et al.,(50) describen que durante la gestación los requerimientos de selenio aumentan, presumiblemente para el crecimiento fetal, lo cual se manifiesta en una disminución en la concentración del selenio en la sangre y los tejidos. Además, la disminución es menor en gestantes con diabetes gestacional o con diabetes preexistente.(51) Estos autores por su parte midieron el estado del selenio y la tolerancia a la glucosa entre las 12 y 34 semanas de gestación y encontraron que el incremento en las concentraciones de glucosa en respuesta a una carga de glucosa oral a las 12 semanas y el aumento en los niveles de glucosa en ayuno durante la gestación se correlacionaron inversamente con la concentración plasmática de selenio. Además encontraron que las gestantes con las más bajas actividades de la GPx también tendieron a tener más alta la glicemia en ayuno. Según los autores la relación inversa entre el estado del selenio y la tolerancia a la glucosa es consistente con la observación que sugiere la existencia de un vínculo entre el selenio y el metabolismo de la glucosa.

 


CONCLUSIONES
En el organismo humano existe un balance prooxidante/antioxidante y mecanismos para mantener la homeostasis redox. Los nutrientes tienen un papel importante en la protección de las células del daño oxidativo. Los antioxidantes dietéticos y los antioxidantes endógenos enzimáticos o no, al ser componentes que actúan de manera interrelacionada constituyen un verdadero sistema de defensas contra el estrés oxidativo. Los resultados confirman que las vitaminas y minerales son cruciales para las funciones del sistema reproductor femenino al participar en el control del balance redox. La variación del estado redox durante la gestación y específicamente hacia un estado reductor en el tercer trimestre puede ser una estrategia para proteger el peso del neonato.

 


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