Artículo Original


Comportamiento epidemiológico de la Sífilis en el policlínico Cristóbal Labra en el período 2007-2010.


Autores
Giselle Herrera izquierdo 1
Yunier Angárica Aguilar 1


Tutor
Dr. Jorge Luis Oliva Sagrera 2
1 Estudiante de 6to año de Medicina
2 Especialista de 1er grado de Medicina Interna. Profesor Asistente.
Universidad de Ciencias Médicas de La Habana
Facultad Finlay-Albarrán

 

RESUMEN
Introducción: La Sífilis es una enfermedad de transmisión sexual provocada por una espiroqueta, Treponema pallidum, caracterizada por estadios sucesivos con un espectro clínico amplio.
Objetivo: Determinar el comportamiento epidemiológico de la Sífilis en el área de salud del Policlínico Cristóbal Labra en los años 2007- 2010.
Diseño metodológico: Se realizó un estudio observacional, descriptivo de corte transversal. El universo estuvo constituido por 34 pacientes diagnosticados de Sífilis. Se trabajó con todo el universo.
Resultados: Del total, 25 pacientes eran masculinos, predominando la edad de 20-24 años. El 61.8% eran trabajadores y el 52.9 % tenían nivel escolar medio. La Sífilis Reciente Adquirida Sintomática predominó junto con las lesiones cutáneas como manifestaciones clínicas. Las pruebas serológicas fueron superiores a 2 dil. Los casos contactos fueron 82, mayormente controlados y en menor porciento enfermos, con índice de contactos en 2.48. La tasa de incidencia de Sífilis general fue de 7.2 por cada 10 mil habitantes.
Conclusiones: Fueron más frecuentes los solteros, heterosexuales y promiscuos. La forma y manifestación clínicas más usuales fueron la SRAS con lesión cutánea. El índice de contactos fue menor al normado, registrándose mayoría de contactos no controlados. La tasa de incidencia decreció durante el período, sugiriendo posible subregistro de la enfermedad. El control de la Sífilis parece constituir un problema de salud en el área estudiada, hecho que requiere un reordenamiento de las actividades de prevención.
Palabras clave: Sífilis, transmisión, epidemiología, enfermedad de transmisión sexual

 

INTRODUCCIÓN:
Las enfermedades de transmisión sexual (ETS) son un gran grupo de enfermedades producidas por diferentes agentes etiológicos, cuya vía de transmisión son las relaciones sexuales (1,2) y entre las cuales las más comunes son el virus de inmunodeficiencia humana-síndrome de inmunodeficiencia adquirida (VIH-SIDA), la Blenorragia y la Sífilis o Lúes, que ha tenido efectos devastadores en la humanidad y aún constituye un problema de salud mundial. (3) La Sífilis endémica es una treponematosis producida por la espiroqueta Treponema pallidum subespecie pallidum, que se adquiere a través del contacto sexual con personas portadoras de lesiones contagiosas o a través de una transfusión de sangre contaminada, así como la infección intrauterina. (4)
El espectro clínico de esta infección es tan grande que se le ha denominado como “la gran simuladora en medicina clínica” y se caracteriza por fases de actividad separadas por períodos de latencia, dando lugar a la Sífilis primaria, la Sífilis secundaria y la Sífilis terciaria, cada una con un variado complejo de manifestaciones. (4,5) Para completar el diagnóstico de la Sífilis se requiere de métodos directos que muestren el agente causal, como el examen directo en campo oscuro, y de métodos indirectos que detecten anticuerpos séricos inespecíficos (pruebas “no treponémicas”) o específicos (pruebas treponémicas) contra este agente. (6,7,8)
La Sífilis constituye una de las enfermedades de transmisión sexual que mayores daños ha ocasionado a lo largo de su historia, solo comparable con el VIH/SIDA. En la Edad Media, la Sífilis causó estragos semejantes a los de la peste, y devastó pueblos y ciudades enteras. En el siglo XVI, Europa fue azotada por esta epidemia, afectando a alrededor del 15 % de la población europea. (9,10) Pero en la actualidad, ha reemergido en muchos países a nivel mundial, desarrollados y en vías de desarrollo. Estimaciones de la OMS plantean que anualmente se presentan cerca de 250 millones de casos nuevos de ETS en el mundo, y de ese total 3,5 millones son por Sífilis. En las Américas las tasas de incidencia de Sífilis en todas las formas que se detecta son de 2 a 5 veces más elevadas que en los países industrializados, diagnosticándose de 40 a 50 millones de casos anuales. (11) Cuba no se encuentra exenta de estos cambios, donde se notifican anualmente entre 40 y 50 mil casos solamente de Sífilis, Blenorragia y Condiloma acuminado, a pesar del subregistro que debe existir en alguna de ellas, (1) constituyendo así un problema de salud para nuestro país, donde se han reportado tasas de incidencia de Sífilis hasta 142,42 × 100 000 habitantes en los últimos años. Sin embargo, los canales de incidencia de las ETS en nuestro país revelan que cuantitativamente los casos de Sífilis y Blenorragia siguen estando por debajo de la notificación de casos con SIDA, que ha experimentado un acelerado y sostenido ascenso, fenómeno que llama fuertemente la atención puesto que estas entidades se transmiten por igual vía. Esta peculiaridad puede deberse como se habló anteriormente, entre otras causas, a dificultades existentes en la vigilancia activa y pasiva de la enfermedad que pudieran originar subregistros estadísticos. (6, 11,12)
En la Lisa, la tasa de incidencia también sufrió una disminución a lo largo de los últimos diez años, y en este último año 2010 tuvo un ascenso nuevamente a 3,5 con respecto al 3,1 del anterior año 2009. (12,13)
De cualquier forma resulta paradójico que, conociendo que una adecuada conducta sexual, y sobre todo, la práctica de una relación sexual responsable y segura pueden prevenir su ocurrencia, en pleno siglo XXI esta enfermedad, como otras de transmisión sexual, lejos de disminuir se encuentra en ascenso. (5) Estos hechos demuestran que para su control se necesita conocer y actuar sobre las relaciones y conductas sexuales de las personas, aspectos estos aún rodeados de prejuicios sociales. Posiblemente por estas mismas circunstancias la Sífilis, como otras ETS continúan siendo un serio problema de salud en el mundo entero. (1)
Por tanto, la importancia del estudio de las variables clínicas y epidemiológicas que rigen el comportamiento de este tipo de enfermedades resulta crucial, pudiendo investigarse profundamente en la atención primaria de salud, que a fin de cuentas es el escenario donde se deben lleva a cabo la prevención y control de las ETS.(13,14). Para ello, en nuestro país existen diversas estrategias, concentradas principalmente en el cumplimiento del Programa Nacional de Control y Prevención de Sífilis, que se encuentra incluido dentro del Programa de Prevención y Control de ETS, dentro del cual se establece un sistema de información estadística, que tiene como principal objetivo monitorear la evolución de la incidencia, así como obtener información sobre las características de los casos, todo con el fin de orientar las acciones preventivas hacia los grupos de mayor riesgo. (1)
Es entonces, a raíz de este análisis, que surge el problema científico de la presente investigación, ¿Cuál será el comportamiento epidemiológico de la Sífilis en el área de salud del Policlínico Universitario Cristóbal Labra en el período comprendido entre los años 2007- 2010?

 

OBJETIVOS
Determinar el comportamiento epidemiológico de la Sífilis en el área de salud del Policlínico Cristóbal Labra en el periodo comprendido entre los años 2007- 2010.

 

CONTROL SEMÁNTICO
Contactos sexuales controlados: Indicador que incluye los contactos sexuales que son localizados, examinados mediante examen clínico y estudios serológicos y/o bacteriológicos y que reciben tratamiento profiláctico. Se define como el cociente entre el total de contactos sexuales controlados y el total de contactos sexuales detectados, multiplicado por 100. Debe ser el 100%.
Casos tratados: Indicador que incluye los pacientes diagnosticados que han recibido el tratamiento completo de acuerdo a lo establecido en el Programa Nacional de Control y Prevención de Sífilis, que se define operacionalmente como el cociente entre el total de enfermos tratados y el total de enfermos notificados multiplicado por 100. Debe ser el 100%.
Casos entrevistados: Indicador que incluye los pacientes diagnosticados que han sido entrevistados y se define como el cociente entre el total de enfermos entrevistados y el total de enfermos notificados multiplicado por 100. Debe ser el 100%.
Índice de contactos: Es el promedio de contactos obtenidos en la entrevista de los casos. Se define como el cociente entre el total de contactos obtenidos entre el total de enfermos entrevistados. Su resultado debe ser como mínimo 3 en los casos de Sífilis.
Índice epidemiológico: Es el promedio de casos nuevos secundarios al caso índice que se detectan, entre los contactos sexuales, sospechosos y asociados controlados. Se acepta como adecuado 20% en los casos de Sífilis.
Índice de productividad: Es el promedio de contactos, sospechosos y asociados sumados, obtenidos en las entrevistas de los casos entre el total de enfermos entrevistados, cuyo resultado debe ser como mínimo 6 en los casos de Sífilis.
Tasa de incidencia: Es la relación definida como el cociente entre el número de casos nuevos de una enfermedad en una población y período determinados y la población estimada en igual lugar y período, multiplicado por un múltiplo de 10.

 

DISEÑO METODOLÓGICO
Tipo de estudio
Se realizó un estudio observacional descriptivo de corte transversal, con pacientes diagnosticados de Sífilis en el período comprendido entre enero de 2007 y diciembre de 2010 pertenecientes al área de salud del policlínico Cristóbal Labra.
Universo
El universo quedó constituido por 34 pacientes que cumplieron con los criterios de inclusión y exclusión. Se trabajó con todo el universo.
Criterios de inclusión
Estar diagnosticado como caso índice de Sífilis.
Ser atendido en el Departamento de ETS de dicha institución.
Criterios de exclusión
Mujeres embarazadas y recién nacidos con este diagnóstico.
Casos que fueron reportados en este servicio pero se remitieron hacia su área de atención de salud por no presentarse en el curso de las dos semanas subsiguientes.
Variables del estudio
Se estudiaron las siguientes variables: sexo, edad, ocupación, nivel de escolaridad, estado civil, hábito sexual, comportamiento sexual, formas clínicas y manifestaciones clínicas de Sífilis, primera prueba serológica y casos contactos obtenidos.
Procedimientos e Instrumentos de recolección de datos
Se trabajó con las fichas epidemiológicas e historias clínicas dermatológicas. Otras fuentes revisadas fueron los informes mensuales y anuales del Programa Nacional de Control y Prevención de Sífilis del Departamento de Enfermedades Transmisibles de la Unidad Municipal de Higiene y Epidemiología, a partir de las cuales se confeccionó una base de datos.
Procesamiento estadístico
Se utilizó métodos estadísticos descriptivos como: determinación de porcentaje y cálculo de algunos indicadores del Programa Nacional de Prevención y Control de la ETS como Casos tratados, Casos entrevistados, Índice de contactos, Contactos sexuales controlados y Tasa de Incidencia de Sífilis. Los resultados se presentaron en tablas. Se utilizaron las siguientes fórmulas para el cálculo de los indicadores de evaluación y control epidemiológico de Sífilis:


Aspectos éticos
Se trabajó siempre teniendo en cuenta los principios éticos básicos de respeto a la privacidad y confidencialidad que se les ofrece a estos pacientes en consultas de ETS. No se manejó información confidencial de los pacientes, ni se reveló nombre alguno, contándose con la autorización del Departamento de ETS y de la Vicedirección de Higiene y Epidemiología del centro.

 

RESULTADOS
En el estudio se encontró que 25 pacientes pertenecían al sexo masculino para un 73.5%. Además, se observó que el grupo más afectado según la ocupación fueron los trabajadores, con 21 pacientes de un total de 34, representando el 61.8% de la población estudiada; seguido por los pacientes desocupados con un 14.7%.
En cuanto al nivel de escolaridad, los pacientes con nivel medio fueron los más afectados, con 18 (52.9%), seguido por el nivel medio superior con 12 pacientes (35.2%).
El estado civil que prevaleció entre los pacientes fue el grupo de los solteros, con 26 de ellos, para un 76.5%; seguidos por los casados y aquellos que mantenían unión consensual con 5 y 3 pacientes para un 14.7 y 8.8% respectivamente.

 

Tabla No.1 Distribución de pacientes según la edad. Policlínico Cristóbal Labra. 2007-2010.

 


Fuente: Ficha epidemiológica.


En la tabla No.1, se puede observar que la mayor cantidad de pacientes se encontraron entre los 20 y 24 años de edad, con 11 de ellos en todo el período, lo que representó un 32.4% del total.

 

Tabla No2 Distribución de pacientes según hábito sexual.

 


Fuente: Ficha epidemiológica.


La distribución de pacientes por hábito sexual reveló que el grupo de los heterosexuales fue el más afectado con 28 pacientes de los 34 estudiados para un 82.4%.
Por su parte, el comportamiento sexual de los pacientes según los años analizados mostró que la mayoría de los pacientes tenían un comportamiento promiscuo, con 27 pacientes para un 79.5%, mientras que los no promiscuos fueron solo 7 (20.5%).


Tabla No3.
Distribución según las formas clínicas de Sífilis.

 


Fuente: Historia clínica


Nota: Sífilis Reciente Adquirida Sintomática (SRAS), Sífilis Reciente Adquirida Latente (SRAL), Sífilis Tardía Adquirida Latente.(STAL)

En la tabla No.3 se observan las formas clínicas de Sífilis, mostrando que el 58.8% lo conformaron los pacientes con Sífilis Reciente Adquirida Sintomática, seguido en frecuencia por los pacientes con Sífilis Reciente Adquirida Latente para un 35.3%. No se identificaron pacientes con la forma tardía sintomática.
Según los datos referidos en cuanto a la manifestación clínica de Sífilis Reciente, la que predominó fue la lesión cutánea, con 12 pacientes para un 60% del total, seguida por el chancro con 8 pacientes, que se encontró en un 40%. Además, no se recogieron datos de pacientes con lesión mucosa o síntomas generales.

 

Tabla No.4 Distribución de pacientes por años según la 1era prueba serológica.

 


Fuente: Ficha epidemiológica.


En la tabla No.4 se muestran los resultados de la primera prueba serológica realizada a los pacientes, la cual refleja que la mayoría tuvieron resultados entre 2-4 dil y 8-16 dil, con 11 y 10 pacientes respectivamente. La prueba fue no reactiva en 3 pacientes del total, representando solamente el 8,8%.

El número de casos contactos obtenidos a partir del caso índice en cada año, se muestra en la tabla No.5, identificándose un total de 82 casos contactos, de los cuales 49 estaban controlados, representando éstos sólo el 59.7% del total, en contraste con el 40.3% de casos no controlados. Del grupo de pacientes controlados sólo 13 resultaron estar enfermos.


Tabla No.5 Distribución de casos contactos obtenidos por año.

 


Fuente: Ficha epidemiológica


Finalmente, los resultados del cálculo de los distintos indicadores de evaluación y control de Sífilis en los años estudiados, mostraron que: los casos tratados y entrevistados fueron el 100%; el total de contactos sexuales controlados fue de 49 pacientes (59.75%), con la mayor cifra en el año 2009, que abarcó el 75%, disminuyendo luego a un 73,3% en el 2010; el índice de contactos en total fue de 2.48, con las mayores cifras en los años 2007 y 2009, de 2.5, cayendo a 2.1 en el año 2010. Por último, la Tasa de Incidencia de Sífilis en la población del Policlínico Cristóbal Labra en todo el período estudiado fue de 7.2 por cada 10 mil habitantes, registrándose la más alta cifra en el año 2007 (2 por cada 10 mil habitantes), la cual fue disminuyendo a 1.9 en el 2008; 1.6 en el 2007 y la más baja en el último año con 1.4 por cada 10 mil habitantes.


DISCUSIÓN
En la distribución de los pacientes estudiados, según el sexo, se pudo observar que el sexo masculino fue el más afectado, lo que está en correspondencia con otros estudios realizados a escala internacional, nacional y en la propia área de salud del Cristóbal Labra, donde en un estudio realizado por la Dra. Escobar en el periodo comprendido entre septiembre 1997 y agosto 1998 se obtuvieron resultados similares.(15) Algunos autores plantean que esto ocurre, porque en estos pacientes suelen aparecer los síntomas en el 90 ó 97 % y, por tanto, acuden rápidamente al facultativo, en contraste con las mujeres que muchas veces son asintomáticas y es poco probable que se traten.(3)
La enfermedad fue más frecuente en aquellos pacientes que tenían menos de 30 años, afectándose más el grupo etáreo de 20-24 años, lo cual coincide totalmente con el estudio realizado en nuestra área de salud anteriormente citado y otros como los efectuados por los Dres. Centrich Arencibia, Larrondo Muguercia, Viqueira Fuentefría, (14,15), lo cual muestra que en las edades jóvenes es donde existe mayor peligro de contraer una infección de transmisión sexual, por tener una vida sexual mucho más activa, tener menos experiencia y mayores libertades de costumbres sexuales que se han ido modificando en los últimos años a favor de este tipo de fenómeno; de lo cual se deriva que el mayor peso del trabajo educativo debe estar sobre este grupo poblacional.
Entre los pacientes estudiados, el perfil ocupacional que predominó fue el grupo de los trabajadores, coincidiendo con Berdasquera Corcho y colaboradores en un trabajo realizado en el municipio Guanajay entre los años 2000- 2004 asi como con el estudio, ya citado, realizado en nuestra área de salud. (5,15)
Los niveles de escolaridad más frecuentes observados, fueron el medio (secundaria básica) y el medio superior (preuniversitario y técnico medio), no encontrando diferencia entre los niveles primario y universitario, resultado que está en correspondencia con lo descrito por otros autores, reflejando así que el nivel de escolaridad no es determinante, sino la educación sexual y la conducta que de ella se deriva. (3,16)
Los pacientes solteros predominaron ampliamente sobre los casados y con unión consensual, elemento que también se describe en los trabajos antes mencionados (14, 15,16); sin embargo, este resultado no coincide con el expuesto en el estudio realizado por los autores Betancourt Llópiz y colaboradores, en el cual los pacientes casados eran más frecuentes. (3)
Al analizar el hábito sexual, los heterosexuales fueron los que prevalecieron, concordando con lo presentado por la Dra. Escobar hace diez años en nuestra propia área de salud, (15) lo cual sugiere -contrario a lo que muchos piensan- que no tiene que existir necesariamente una relación directa entre homosexualidad y/o bisexualidad y contagio de Enfermedades de Transmisión Sexual, ya que esto depende, como bien se dijo antes, de la educación que el individuo haya adquirido en el proceso de formación de su conducta sexual y no de la identidad sexual de cada quien.
Con respecto al comportamiento sexual, es bien conocido el hecho de que existe una relación directa entre las ETS y la conducta sexual promiscua (3,15), pues esto implica mayor cantidad de contactos sexuales y así mayor probabilidad de infección, lo cual coincide con el presente estudio acerca del predominio de la enfermedad entre los pacientes promiscuos sobre los no promiscuos, a pesar que se observó una disminución en este aspecto en el transcurso del período evaluado.
En el estudio realizado se encontró que la forma SRAS fue la mayormente diagnosticada, lo que también se observó por los Dres. Centrich Arencibia, Larrondo Muguercia, Viqueira Fuentefría, y Berdasquera Corcho, D. y colaboradores (5,14); sin embargo, en el estudio realizado en nuestro policlínico en el año 1998 por la Dra.Escobar, la forma clínica más frecuente fue la SRAL. En dicho estudio, se explica que en el área de salud del Cristóbal Labra, en años anteriores había predominado la SRAS (como recientemente constatamos) de manera que se puede concluir que las formas clínicas se han invertido de forma periódica, lo cual puede deberse a la detección más temprana o no de la enfermedad. (15).
Dentro de la forma sintomática de la enfermedad predominó la forma cutánea coincidiendo también con otros autores (5,14) excepto con el estudio de la Dra. Escobar (15) donde predominó el chancro como manifestación clínica.
El comportamiento de la primera prueba serológica en nuestros pacientes mostró gran sensibilidad pues la mayoría de estos presentaron resultados de 2 a 16 diluciones, con un bajo porcentaje de resultados no reactivos y débil reactivos. Esto concuerda con los resultados serológicos mostrados por el estudio de la Dra. Escobar en nuestra área de salud en años anteriores. (15)
La distribución de casos contactos obtenidos por año evidenció que más de la mitad de los mismos estaban controlados y que de ellos sólo la minoría estaba enferma, siendo estos últimos entrevistados y tratados en su totalidad. No obstante, a pesar de la existencia de mecanismos bien establecidos por el Programa Nacional de Control y Prevención de Sífilis, el trabajo en la detección y el control de los casos contacto aún es deficiente, pues el valor de casos contacto no controlados continúa siendo muy elevado, de acuerdo a los objetivos que dicho programa persigue. Por otra parte, no pudo determinarse el índice epidemiológico ni el índice de productividad, por no existir el registro de los pacientes sospechosos y asociados a los casos índice a lo largo del período en estudio. Además, el índice de contactos tampoco fue adecuado, pues estuvo por debajo del valor establecido por el Programa Nacional de Control y Prevención de Sífilis (que el mismo establece como 3); indicadores estos de marcada importancia, pues establecen una medida del control de la enfermedad en el área de salud y del funcionamiento del programa, además de evaluar la efectividad del trabajo de la enfermera encuestadora dentro de este proceso.
Finalmente, los valores de la tasa de incidencia a lo largo del período se comportaron de forma decreciente, observándose correspondencia con el estudio realizado por Berdasquera Corcho, D. y colaboradores, lo cual se corresponde con la tendencia actual de esta enfermedad en el país.(5) Este es un resultado de gran interés, ya que durante los últimos 10 años se ha observado paralela a la disminución de los casos de sífilis y blenorragia, un aumento en el número de casos de VIH/SIDA, cuando se conoce bien que todas estas enfermedades se transmiten por la misma vía que es la sexual, lo cual puede resultar paradójico.(12) Estos valores obtenidos globalmente pueden deberse, entre otras causas, a dificultades existentes en la vigilancia activa y pasiva de la enfermedad que pudieran originar subregistros estadísticos, por lo cual se impone que se optimice el trabajo de los Departamentos de ETS o que se tomen estrategias en los niveles pertinentes, que permitan finalmente el cumplimiento de los objetivos del antes mencionado Programa de Prevención y Control de Enfermedades de Transmisión Sexual.


CONCLUSIONES
En el estudio predominaron los pacientes con edades comprendidas entre 20 y 24 años, del sexo masculino y con nivel de escolaridad medio. Además, fueron más frecuentes los pacientes solteros, heterosexuales y promiscuos. La forma clínica más usual fue la Sífilis reciente adquirida sintomática y la manifestación clínica más observada fue la lesión cutánea. Los casos contactos controlados resultaron ser la mayoría con muy baja frecuencia de enfermos, pero con un índice de contactos por debajo del valor de referencia establecido por el Programa Nacional de Prevención y Control de Enfermedades de Transmisión Sexual.

 

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