Universidad de Ciencias Médicas de La Habana
Facultad de Ciencias Médicas “Finlay-Albarrán”
“Autoestima y estrés en madres de niños con discapacidad mental en el municipio Marianao”
Autores:
Rosali Mullings Pérez 1
Carlos Acosta Batista 2

Javier Olmos Quintero 1
Tutor:
Lic. Magdalena Bravo Licourt 3
1 Estudiante de 3er año de Medicina
2 Estudiante de 4to año de Medicina
3 Licenciada en Psicología.

 

RESUMEN
Introducción: Las madres en nuestra sociedad son casi siempre las que desempeñan el papel del cuidado de los hijos y del hogar.
Objetivo general: Evaluar el nivel de autoestima y estrés en las madres de niños con retraso mental en el periodo de febrero-marzo del 2012 en el municipio de Marianao.
Diseño Metodológico: Se realizó un estudio observacional, descriptivo, de corte transversal en madres de niños con retraso mental en el período de febrero-marzo del 2012 en el municipio de Marianao. El universo estuvo constituido por 30 madres de niños con retraso mental. Se les aplicó 3 cuestionarios. Se aplicó el test de funcionamiento familiar F.F.-SIL, el inventario de autoestima de Coopersmith y la escala para valorar el nivel de estrés.
Resultados: El 60% de las madres estudiadas tenían un nivel de escolaridad con secundaria terminada o menos. Los síntomas de estrés más frecuentes referidos fueron el dolor de cabeza y los dolores musculares representando el 43,3% y el 36,6%. El 53,3% de las familias tenían algún grado de disfuncionalidad. En nuestro estudio existieron 18 madres con un nivel de autoestima bajo representando el 60% del total.
Conclusiones: Predominaron las familias disfuncionales. Aproximadamente dos tercios de las madres estudiadas presentaban bajo nivel de autoestima. La gran mayoría de las madres padecían estrés.
Palabras Clave: autoestima, estrés, madres, retraso mental.

 

INTRODUCCIÓN
Los trastornos mentales constituyen uno de los problemas de salud más frecuentes que los profesionales de la atención primaria de salud (APS) atienden en la consulta. Su repercusión en la salud y la calidad de vida de los que los experimentan y sus familias, el coste económico y social, hacen necesaria una actuación integrada y coordinada que aborde el problema desde la promoción, la prevención, la detección precoz, la asistencia al proceso, la reinserción y el apoyo social a los enfermos y sus familias, desde una perspectiva multisectorial y necesariamente coordinada. (1)
El término clásico de oligofrenia fue establecido por Kraepelin y ha sido el más utilizado para nombrar a este cuadro. Procede del griego: oligos, poco, y frenein, mente. En las últimas décadas del siglo XX, se fue imponiendo en la literatura mundial la expresión retraso mental (RM). (2) El RM es un funcionamiento intelectual significativamente inferior al normal, que se manifiesta durante el desarrollo y se evidencia por falta de adecuación en la conducta adaptativa. (3)
El RM constituye un grupo de alteraciones psíquicas determinadas por un desarrollo intelectual insuficiente, de origen congénito o en períodos precoces de la vida y de acuerdo con la cuarta edición del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-IV), los 3 criterios diagnósticos (3-5) son:
A) Edad de comienzo previa a los 18 años. Este criterio permite diferenciarlo de procesos psiquiátricos o de patologías orgánicas degenerativas que aparecen en la vida adulta.
B) Cociente intelectual (CI) significativamente inferior al promedio. El CI se distribuye normalmente en la población general. Las personas con RM son parte del 2% con valores menores (CI menor que 70). Sólo una parte de ese 2% de la población tendrá RM, si cumple con el siguiente criterio. El CI es predictivo del grado de escolaridad que va a alcanzar una persona. Consecuentemente, es predictivo del nivel de empleo que va a tener la persona, pero no de las relaciones sociales que va a desarrollar.
C) Disminución concurrente de la capacidad adaptativa en, al menos, dos áreas de la vida cotidiana. Las áreas tenidas en cuenta varían de acuerdo con los instrumentos que uno utilice para ponderarlas, pero básicamente son: salud y seguridad, uso de la comunidad, autodeterminación (posibilidad de decidir por sí mismo sobre la propia vida), habilidades académicas-funcionales, autosuficiencia personal, habilidades sociales, capacidades comunicativas, trabajo, uso del tiempo libre. La comparación debe hacerse con respecto a los pares en edad y procedencia socio-cultural.
En la actualidad, el retraso mental ha adquirido una entidad importante en lo que respecta a su conceptualización, clasificación y posibilidades de diagnóstico. Propuestas educativas, políticas y sociales innovadoras, y cambios legislativos importantes, entre otros, han aumentado la sensibilidad social, modificado valores y principios éticos, y promovido un mayor acercamiento de los pacientes con retraso mental a la comunidad, que los percibe, siente y acepta de manera más natural, reconociéndolos como integrantes de la misma. (6)
El RM es uno de los trastornos que requiere de un mayor número de actuaciones profesionales de diversos órdenes en todos los aspectos de la intervención, representa un ejemplo vivo de acercamiento interdisciplinar y de avanzada en la búsqueda de servicios (educativos, médicos, psicológicos). Esta necesidad de establecer intervenciones desde diferentes y variados ámbitos y disciplinas para configurar el marco global de atención a este tipo de pacientes, supone un gran compromiso para los profesionales de la salud mental. (1)
La APS puede desempeñar un papel relevante en el nuevo concepto de abordaje de este problema, considerado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como una prioridad sanitaria, económica y social; la prevención y el abordaje precoz son retos necesarios en los que el primer ámbito de atención puede tener un papel clave; del mismo modo, la corresponsabilización de los profesionales de la salud mental y de atención primaria en el seguimiento de estos pacientes permitirán su tratamiento en contextos más integrados en la familia y la comunidad. (1)
Son muchos los factores que influyen en el funcionamiento de una familia al enterarse que su hijo es deficiente mental y que marcarán el modo de afrontar su paso por las distintas etapas. De hecho, el nacimiento de un niño con RM en la familia, hace que esta atraviese una serie de crisis que, de no enfrentarlas adecuadamente, influirá determinantemente en el desarrollo posterior de la familia. (7,8)
El retraso mental en niños siempre ha sido un problemática en la sociedad ya que son casos que se ven frecuentemente en las diferentes familias y que meritan de un adecuado cuidado y un nivel de eficacia familiar mayor. En la familia, el impacto puede no influir de la misma manera en ambos padres del niño, las madres son las más afectadas, tienen períodos de euforia y crisis presentando una mayor tendencia a la aflicción, a sentir sentimientos de culpa y a necesitar exteriorizar sus sentimientos, lo que les ayuda a evitar su depresión. Muchos autores (9,10) afirman que son las madres las que experimentan sentimientos negativos con mayor frecuencia.
Uno de estos factores es el estrés o tensión que constituye una presión del medio externo (peligro físico, problemas sociales), o proveniente del propio organismo (procesos inflamatorios, trastornos psíquicos), que nos impone demandas físicas y también emocionales que requieren de reajustes fisiológicos y psicológicos (11); es decir cuando un individuo percibe las demandas de una situación que excede sus recursos. (12)
La respuesta al estrés engloba una serie de cambios fisiológicos y conductuales que permiten afrontar situaciones peligrosas o potencialmente peligrosas y es por lo tanto considerada como un proceso adaptativo que aumenta la probabilidad de supervivencia del individuo. Sin embargo, aunque una respuesta adecuada al estrés puede ser importante para la supervivencia, una respuesta exagerada o sostenida en el tiempo puede dar lugar a alteraciones fisiológicas o psicológicas como hipertensión y otros problemas cardiovasculares, inmunosupresión, patologías gastrointestinales, inhibición del sistema reproductor, envejecimiento prematuro, trastornos de ansiedad, depresión y facilitación del consumo de drogas de abuso, entre otras. El impacto negativo del estrés depende de diversos factores entre los que destacan las características de las situaciones estresantes, pero también las características de los sujetos. (13)
El texto básico de la asignatura de Psicología Médica de la carrera de medicina reconoce que la llamada respuesta de estrés es esencialmente adaptativa y funcional pues garantiza la vida en un entorno cambiante. Solo si la misma se produce fuera del contexto deseado, si rebasa los límites de intensidad permisibles, o si se prolonga en demasía (estrés crónico), el estrés favorece la aparición de estados disfuncionales o enfermedades. (14)
La autoestima es un proceso psicológico complejo que involucra la percepción, imagen, estima y concepto que cada uno tiene de sí mismo. (15)
Las madres en nuestra sociedad son casi siempre las que desempeñan el papel del cuidado de los hijos y del hogar manifestando aún más ese sentimiento de responsabilidad absoluta y sobreprotección sobre el niño, en numerosos casos olvidándose de sus vidas y poniendo por delante sólo la crianza de sus hijos. El médico y el psicólogo son la principal fuente de apoyo que encuentra un paciente cuando se ve con un problema, entonces debemos estar claros del apoyo que deben recibir estas madres para que toda esa carga negativa y depresiva la liberen y no influya negativamente tanto en el desarrollo como en el aprendizaje del niño, somos nosotros, los profesionales de la salud, los que de un modo u otro debemos aportar un granito de arena a través de distintas intervenciones educativas para así mejorar la calidad de vida de nuestra población.
En muchas ocasiones se aprecia a los padres de niños normales presumiendo de las cualidades de sus hijos, de su progresión en la escuela, que aprendieron a leer, a escribir, etc. Esto pudiera ser la expresión de una alta autoestima en estos padres. Sin embargo, se desconoce el nivel de autoestima en las madres de los niños con discapacidad mental, en el municipio Marianao.
Entonces nos surge la siguiente interrogante: ¿Cuál será el comportamiento de los niveles de autoestima y estrés en las madres de niños con retraso mental en el municipio Marianao?
Estudios sobre este tema en nuestro municipio no se han reportado por lo que la magnitud de esta situación se desconoce. El presente estudio se considera factible pues existen las condiciones y se cuenta con los recursos necesarios para su realización. Además, podría ser un punto de partida para otras investigaciones que den solución a los problemas identificados. Las conclusiones que del estudio se deriven, se podrían comparar con estudios similares en otros países, por lo que podría aportar elementos de utilidad para aumentar el conocimiento de los psicólogos y médicos sobre esta temática.

 

OBJETIVO
Evaluar los niveles de autoestima y estrés en las madres de niños con retraso mental en el período de febrero-marzo del 2012 en el municipio de Marianao.

 

DISEÑO METODOLÓGICO
Contexto y clasificación del estudio
Se realizó un estudio observacional, descriptivo, de corte transversal en el período de febrero-marzo del 2012 en el municipio de Marianao.
Universo y muestra
El universo estuvo constituido por 30 madres de niños con retraso mental de 1er a 4to grados que pertenecen a la escuela Al Wali Mustafá en el municipio Marianao que accedieran a participar en el estudio mediante consentimiento informado y que cumplieran con los criterios de inclusión y no con los de exclusión. Se estudió a todo el universo.
Criterios de inclusión
Madres de niños con retraso mental
Madres dispuestas a colaborar con el estudio.
Madres que tuvieran contacto directo con el niño.
Criterios de exclusión
Madres que presentaran problemas mentales leves.
Madres con problemas de conducta o trastorno de la personalidad.
Técnica de recogida de la información
Se les aplicó 3 cuestionarios. Se aplicó el test de funcionamiento familiar F.F.-SIL donde, para la realización del mismo, se otorgaron los puntos de acuerdo a las categorías elegidas en:
Casi Siempre (5 puntos)
Muchas Veces (4 puntos)
A Veces (3 puntos)
Pocas Veces (2 puntos)
Casi Nunca (1 punto)
La puntuación total se obtuvo a través de la suma de los puntos obtenidos en cada ítem y se ubicó en el rango correspondiente, de 70-57 se clasificaron las familias en funcionales, de 56-43 en moderadamente funcionales, de 42-28 en disfuncionales y de 27-14 en altamente disfuncionales. En la clasificación de las familias se tuvieron en cuenta diferentes indicadores del funcionamiento familiar como la cohesión que respondía los ítems 1 y 8, la adaptabilidad que respondía a los ítems 6 y 10, la comunicación que respondía a los ítems 5 y 11. La permeabilidad que respondía a los ítems 7 y 12, los roles que respondía a los ítems 3 y 9, la armonía que respondía a los ítems 2 y 13 y la afectividad que respondía a los ítems 4 y 14.
Para evaluar autoestima se utilizó el inventario de autoestima de Coopersmith que constó de 25 proposiciones donde el sujeto debe responder de manera afirmativa o negativa. Se clasificó otorgando un punto a cada uno de los ítems que eran respondidos de manera afirmativa (ítems: 1, 4, 5, 8, 9, 14, 19, y 20) y los que eran respondidos de manera negativa no se les otorgó puntuación. El resultado se interpretó a partir de una norma de percentiles, confeccionada por Coopersmith a partir de estudios previos, para clasificar a los sujetos en cuanto a tres niveles:
1- Nivel alto de autoestima: Los sujetos que se clasifican en este nivel alcanzaran una puntuación entre 19-24 puntos, demostrando en su cuestionario la presencia de felicidad, estabilidad emocional, relaciones interpersonales favorables, expresando una conducta desinhibida en grupo, sin centrarse en sí mismo ni en sus propios problemas.
2- Nivel medio de autoestima: Los sujetos que se clasifican en este nivel alcanzan una puntuación de 13-18 puntos, presentando características de los niveles alto y bajo, sin que exista predominio de un nivel sobre otro.
3- Nivel bajo de autoestima: Los sujetos que se ubican en este grupo alcanzan un puntaje inferior o igual a 12 puntos. Obteniendo pocos puntos en los ítems que indican una adecuada autoestima. En este sentido los sujetos de este nivel se perciben infelices, inseguros, centrados en sí mismos y en sus problemas particulares, temerosos de expresarse en grupos, donde su estado emocional depende de los valores y exigencias externas.
Para evaluar estrés se utilizó la escala para valorar el nivel de estrés. Se clasificaron a los cuidadores asignando un punto a cada ítems positivo en:
• Normal (0-2 puntos)
• Ha pasado el límite (3-6 puntos)
• Excesivo estrés (7-10 puntos)
• Demasiado estrés (11-14 puntos).
Para la recolección de los datos se hicieron coordinaciones con la dirección de la escuela para que nos facilitara las direcciones de las madres, previo acuerdo con ellas. Se visitaron las casas, donde se les explicó la importancia del estudio, se les entregó el consentimiento informado y se les aplicó los cuestionarios (fuente primaria de información).
Variables del estudio
Las variables estudiadas fueron las siguientes: nivel de escolaridad, ocupación, síntomas de estrés, funcionamiento familiar, tamaño familiar, nivel de autoestima y nivel de estrés.
Parámetros éticos
El estudio fue realizado con el cumplimiento de los principios éticos básicos: autonomía, la beneficencia, la no maleficencia y el de justicia. A pesar de haber trabajado directamente con los familiares de los niños, no se tuvieron en cuenta los nombres para evitar violaciones éticas. Los resultados obtenidos solo se utilizaron con fines científicos.
Métodos e instrumentos de recolección de datos:
Los datos obtenidos fueron introducidos y procesados en una base de datos creada en el programa estadístico SPSS versión 18.0. Se utilizó estadística descriptiva por lo que se calcularon frecuencias absolutas y porcentuales. Los resultados se exponen en tablas y gráficos para su mejor comprensión.

 

RESULTADOS
Tabla No.1. Distribución de las madres según nivel de escolaridad. Marianao. Febrero-Marzo. 2012.
Nivel de escolaridad No. %

 

En la tabla 1 se aprecia que la mayor parte de las madres solo llevaron sus estudios hasta la secundaria básica representando el 40% del total. El 60% de las madres estudiadas tenían un nivel de escolaridad con secundaria terminada o menos.

 

Tabla No.2. Distribución de las madres según la ocupación que realizan. Marianao. Febrero-Marzo. 2012

 


En la tabla 2 podemos observar que el 53,3 de las madres eran ama de casa.

 

Tabla N° 3: Distribución de las madres según síntomas. Marianao. Febrero-Marzo. 2012

 


N=30
Nota: puede existir más de un síntoma en una persona.


En la tabla 3 se aprecia que los síntomas de estrés más frecuentes referidos por las madres fueron el dolor de cabeza y los dolores musculares representando el 43,3% y el 36,6% del total respectivamente.

 

Tabla N° 4. Distribución según funcionamiento familiar. Marianao. Febrero-Marzo. 2012

 


En la tabla 4 podemos apreciar que 9 familias son Altamente disfuncionales, representando el 30% del total. Es interesante destacar que el 53,3% de las familias tenían algún grado de disfuncionalidad.

En cuanto al tamaño familiar, se encontraron 10 familias pequeñas, 15 familias medianas y 5 familias grandes para un 33,3%, 50 % y 16,7 % respectivamente.

 

Tabla N° 5: Distribución de las madres según nivel de autoestima. Marianao. Febrero-Marzo. 2012

 


En la tabla 5 se observa que 18 madres presentan un nivel de autoestima bajo representando el 60% del total.

 

Tabla N° 6: Distribución de las madres según nivel de estrés. Marianao.

 


En la tabla 6 se observa que 14 madres han pasado el límite de estrés normal para un 46,6% y 10 padecen demasiado estrés para un 33,3%. Es importante señalar que 93,3% de las madres padecen más estrés de lo normal.


DISCUSIÓN
Ante el diagnóstico de RM en el niño, las emociones de los padres son confusas, surgen sentimientos de culpa, desapego o negación, lo cual conlleva a veces un rechazo de la situación. En lugar de ser un momento de alegría, los padres entran en estado de gran tensión, pudiendo sobrevenir una crisis psicológica. Esto se debe a que ningún padre está preparado con anticipación para afrontar la crianza de un hijo con RM, produciéndose un desequilibrio que afecta a todos los miembros del grupo familiar.20
La mayor parte de las madres solo llevaron sus estudios hasta la secundaria básica y más de la mitad tenían un nivel de escolaridad con secundaria terminada o menos. Más de la mitad de las madres eran ama de casa. Los síntomas de estrés más frecuentes referidos por las madres fueron el dolor de cabeza y los dolores musculares. En el estudio de Mary J. Weiss21 en 120 madres, 40 con hijos autistas, 40 hijos con retraso mental y 40 con hijos normales encontró diferencias de grupo significativas encontrando un predominio de las quejas somáticas en las madres de niños con retraso mental.
Respecto al funcionamiento familiar, predominaron las familias disfuncionales con niveles bajos de cohesión, adaptabilidad, comunicación, permeabilidad, armonía, y afectividad presentando así algún grado de disfuncionabilidad. Un tercio de las familias eran Altamente disfuncional. En estudios realizados por otros autores se plantea que la mayoría de las familias de niños con retraso mental se enfrentan a un cambio radical en sus vidas, en su manera de organizar sus tareas cotidianas, siendo esto un choque de impacto y una ardua tarea para todos. Se dice que un hijo deficiente mental genera una situación de crisis en la familia, provocando una serie de conflictos intra y extra familiares en su entorno, y que en el mayor de los casos la falta de aceptación del problema, o el querer huir de él, provoca situaciones delicadas en el seno familiar, que en ocasiones desemboca en rupturas matrimoniales y desestructuración familiar.7
Sin embargo existen otros autores que plantean al afirmar que en ocasiones puede ser positivo el nacimiento de un deficiente en la familia y que las relaciones que se establecen pueden llegar a ser muy enriquecedoras tanto con sus hermanos como con sus padres.14,22,23
Una elevada autoestima, vinculada a un concepto positivo de sí mismo, potenciará la capacidad de la persona para desarrollar sus habilidades y aumentara el nivel de seguridad personal, mientras que un bajo nivel de autoestima enfocará a la persona hacia la derrota y el fracaso, hacia el abismo. La autoestima es importante porque es nuestra manera de percibirnos y valorarnos, es la manera de enfrentarnos al mundo y asumir nuestras responsabilidades, moldea nuestras vida y le da sentido y color a todo lo que nos rodea.24
Aproximadamente dos tercios de las madres estudiadas presentaban bajo nivel de autoestima. Este grupo de madres se destacó por la infelicidad, la inseguridad, el centrarse en sí mismo y en sus problemas particulares, temerosas de expresarse en grupos, donde su estado emocional depende de los valores y exigencias externas. Sin embargo, es importante destacar que un tercio de las madres del estudio presentó un nivel de autoestima medio donde se caracterizaban por las relaciones interpersonales favorables, la autonomía, la confianza en si mismo, prevaleciendo un bajo nivel de estabilidad emocional lo que las inclinaba a centrarse en sus propios problemas y exigencias externas. Lo que coincide con autores como Carr25 que realizó un estudio longitudinal de casos y controles en familias con niños con retraso mental, nacidos en 1964. Este estudio fue publicado en 1992 y podemos destacar algunas conclusiones como que las madres de estos niños demostraron tener mayor índice de depresión y un bajo nivel de autoestima respecto a las madres del grupo control (madres con niños normales).
La gran mayoría de las madres estudiadas padecen más estrés de lo normal y casi la mitad de ellas han pasado el límite de estrés normal, así como un tercio padece demasiado estrés. Este resultado coincide con estudios como el de Hassal26 quien encontró asociación entre el estrés en las madres y la presencia de deterioro cognitivo en los niños por lo que propone intervenciones clínicas para promover estrategias de afrontamiento de las madres en la gestión de los niños con dificultades conductuales y deterioro intelectual. También en el estudio de Duarte y colaboradores 27 donde comparó 31 madres de niños sin problemas de salud mental con 31 madres con niños autistas, encontró que la presencia de estrés en las madres era principalmente asociada con tener un hijo con autismo. Incluso en su análisis estadístico predice que las madres con niños autistas tienen 13.27 (intervalo de confianza de 95%) más probabilidad de padecer estrés que las madres con niños normales. Este autor llegó a la conclusión que un grupo de madres de niños con autismo es más propenso a experimentar estrés, por lo que requiere especial atención de profesionales de la salud mental. Es interesante citar el estudio de Ong28 en Malasia en madres de niños con retraso mental, este autor empleó un estudio de caso y control, encontrando que una gran proporción de las madres de los niños con retraso mental experimentaba un considerable estrés durante su crianza, especialmente las madres chinas y desempleadas. Otro estudio realizado en Washington por Dyson29 encontró hallazgos que indican significativamente mayor estrés en las familias con niños discapacitados.
Teniendo en cuenta los resultados encontrados consideramos necesario la confección de una intervención educativa, así como la realización de psicoterapias de apoyo a estas madres para aumentar los niveles de afrontamiento al estrés y aumentar el autoestima o amor propio pues una buena autoestima implica ser conscientes de las virtudes y defectos propios, así como de lo que los demás realmente dicen de uno y sienten hacia uno, aceptando todo ello, sin amplificarlo ni reducirlo, sabiendo y afirmando que en cualquier caso uno es valioso y digno. Implica, por lo tanto, el respeto hacia uno mismo y consecuentemente hacia los demás. La autoestima es el requisito indispensable para las relaciones interpersonales y humanas sanas.

 

CONCLUSIONES
La mayor parte de las madres estudiadas se caracterizaron por tener un nivel de escolaridad de secundaria terminada o menos y ser amas de casa. Los síntomas de estrés más frecuentes referidos por ellas son el dolor de cabeza y los dolores musculares. Predominaron las familias altamente disfuncionales y de mediano tamaño. Predominaron las madres con bajos niveles de autoestima y con estrés donde casi la mitad de ellas ha pasado el límite y un tercio padece demasiado estrés.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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