UNIVERSIDAD MÉDICA "MARIANA GRAJALES COELLO"

Policlínico: “René Ávila Reyes“

Los movimientos oculares sacádicos en las enfermedades degenerativas

 

Autor:

Frank Jesús Carrillo Rodes 1

Tutor:

Luis Velásquez Pérez 2

Estudiante de 2do año de Medicina. Alumno Ayudante de Fisiología 1

Especialista de 2do Grado en Fisiología Normal y Patológica. 2

  

RESUMEN

Las sacadas son movimientos rápidos, balísticos que le permiten al ser humano tener información sobre los objetos del medioambiente. Las lesiones en las estructuras que intervienen en los movimientos sacádicos producen sacadas inapropiadas Se realizó una revisión de 21 bibliografías con el objetivo de describir los aspectos fisiológicos sobre los movimientos oculares sacádicos en las enfermedades degenerativas. La velocidad sacádica es un marcador neurofisiológico que nos sirve como un instrumento para diagnosticar enfermedades degenerativas y constituye un signo con el cual podemos observar cuan avanzadas y progresivas se encuentran estas enfermedades en los pacientes con el fin de poder mejorar su estadio y tratamiento. Estos movimientos se encuentran más afectados en los pacientes con ataxia hereditaria espinocerebelosa tipo 2, las que comienzan desde estadios preclínicos. La progresión del daño funcional de los movimientos oculares sacádicos va en aumento con el avance y estadio de las enfermedades degenerativas.

Palabras clave: Movimientos oculares sacádicos, enfermedades degenerativas, sistema oculomotor.

 

INTRODUCCIÓN

En el ser humano la visión aporta el 80% de la información del medio ambiente. Esto se debe a la capacidad de procesamiento del cerebro humano. Gran parte de la neocorteza se relaciona con el procesamiento de la información visual. El sistema visual se compone de aproximadamente de 1500 000 fibras, mientras que en el auditivo sólo se forman por 200000 fibras. Los primeros estudios sobre los ojos y su relación con el cerebro se remontan a los trabajos de Alcméon de Crotona en el siglo VI a.C. Probablemente, Herófilo de Alejandría (300 a.C.) fue quien describió por primera vez la retina. A partir del Renacimiento surgen los grandes anatomistas y con ello el conocimiento del sistema visual se profundiza. Con la aparición de los microscopios en el Barroco, la estructura del sistema visual en general y del ojo en particular va cediendo paulatinamente sus secretos. (1)

El cerebro dedica una gran cantidad de áreas al análisis de la información visual. En la corteza cerebral existen más de 30 áreas dedicadas al procesamiento visual, además de otro grupo numeroso de regiones subcorticales. El análisis del campo visual es una tarea compleja; y en la actualidad no se conoce con exactitud todos los aspectos fisiológicos que intervienen en el procesamiento de la información visual. Se han identificado varios aspectos básicos del análisis visual que incluye la percepción de color, brillo, movimiento, profundidad, textura, y forma típicamente. Actualmente no se conoce si existen áreas del cerebro que aisladamente realicen el análisis de cada uno de estos atributos. La mayoría de las áreas visuales en la corteza coprocesan varios atributos visuales diferentes; sin embargo el por qué existen tantas áreas corticales para la visión todavía es una interrogante sin resolver en los momentos actuales Las células ganglionares de la mitad nasal de cada retina proyectan sus axones al hemisferio cerebral contralateral mientras que las células de la hemirretina temporal proyectan el hemisferio ipsilateral. Como resultado de esta organización el cerebro izquierdo recibe información del hemicampo visual derecho y el derecho del hemicampo izquierdo. Estas células ganglionares son las encargadas de la salida aferente hacia el cerebro. Hay más de un millón de ellas en cada ojo y conectan con varias estructuras del cerebro que incluyen el núcleo geniculado lateral del tálamo, el colículo superior y el núcleo del tracto óptico. El colículo superior juega un papel importante en el control de los movimientos oculares. El núcleo geniculado lateral es la estructura que da entrada a la corteza visual. El núcleo geniculado lateral recibe proyecciones desde las células ganglionares de la retina, la cual presenta 6 capas. Las capas 1, 4 y 6 reciben aferencias desde el ojo contralateral y el resto desde el ojo ipsilateral. (1-3)

La vía visual está formada por los nervios que parten del ojo llevando la información visual a la corteza occipital del cerebro, encargada de decodificar la información y traducirla en una percepción visual. En todo este proceso los movimientos oculares desempeñan un importante papel que permiten mover los ojos para localizar, ver y seguir los objetos del campo visual, los que posteriormente serán procesados por los centros superiores. Las diferentes partes del cerebro y del tallo cerebral que controlan los movimientos oculares se denominan en su conjunto sistema oculomotor. (4)

Los movimientos oculares permiten definir una mejor calidad de la imagen de los diferentes objetos que existen en el campo visual del individuo ya que estabilizan la imagen de interés en la zona de máxima agudeza visual. Existen 5 tipos de movimientos oculares fundamentales, dentro de ellos tenemos: (4)

Estos movimientos se pueden agrupar según la clasificación funcional de Carpenter que se basa en la funcionalidad del movimiento e incluye tres tipos de movimientos: (4)

Movimientos para el mantenimiento de la mirada: son aquellos que compensan el movimiento de la cabeza o de los objetos para que permanezca la mirada fija sobre el blanco de interés. Estos agrupan a dos tipos de movimientos: vestíbulo-oculares (compensan los movimientos de la cabeza) y optoquinéticos (compensan los movimientos del objeto).

Movimientos para el desplazamiento de la mirada: permiten cambiar la atención de un objeto a otro e incluyen los sacádicos, de persecución o de seguimiento y vergencias.

Movimientos de fijación o micromovimientos: evitan el fenómeno del “fading”: tremors, microsacádicos y fluctuaciones.

Estructuras que forman el Aparato Oculomotor.

El aparato oculomotor está conformado por variadas estructuras intracraneales y extracraneales, tales como: (1,4)

a) Estructuras supranucleares: Las integran las vías corticonucleares de origen frontal y occipital y las áreas pretectal, comisural posterior y subtalámica, además de las cortezas en las que se originan las vías corticonucleares, el fascículo longitudinal medio (FLM), que es internuclear, y la formación reticular pontina paramediana (FRPP).

b) Estructuras nucleares: encontramos al núcleo oculomotor principal del III par, con sus componentes eferentes somático y visceral, al núcleo troclear del IV par y al núcleo abductor del VI par, siendo estos últimos sólo eferentes somáticos.

c) Nervios oculomotores: los pares craneanos III, IV y VI.

d) Músculos oculomotores: la musculatura extrínseca: rectos (superior e inferior, externo e interno), oblicuos (mayor y menor) y elevador del párpado superior e intrínseca, para el esfínter del iris y el músculo ciliar.

En los últimos años en nuestra provincia se ha observado los trastornos de los movimientos oculares sacádicos en los pacientes con enfermedades degenerativas,

principalmente en los pacientes con Ataxia Espinocerebelosa tipo 2 (SCA2) debido a la información que aportan los mismos para determinar cuan avanzados están los estados de los pacientes, por lo anterior se decidió realizar una revisión bibliográfica donde se expongan algunos aspectos fisiológicos de los movimientos oculares sacádicos en las enfermedades degenerativas.

 

OBJETIVO:

Describir los aspectos fisiológicos sobre los movimientos oculares sacádicos en las enfermedades degenerativas.

 

DESARROLLO:

Movimientos oculares sacádicos

Algunos autores le confieren a los movimientos una gran importancia para el examen del ambiente visual, los que permiten fijar el objeto de interés sobre la fóvea. Las sacadas pueden obtenerse indicándole a un sujeto que fije la vista sobre una mancha de luz y que siga los movimientos de este punto luminoso con sus ojos. Después que el blanco salta se produce un retardo de 200 a 300 ms. Durante este tiempo, el Sistema Nervioso Central debe identificar el blanco, y decidir si mueve los ojos hacia el mismo e iniciar una sacada. Una vez que la sacada se activa, los ojos aceleran rápidamente alcanzando velocidades máximas y luego disminuye la misma para llevar la fóvea con precisión hacia el blanco, normalmente sin rebasar el objeto de interés (overshsoot) ni oscilaciones. Así, las sacadas no sólo son los movimientos más rápidos sino también los más controlados. (1,4)

Las estructuras centrales implicadas en el control de los movimientos oculares sacádicos incluyen regiones del tálamo, corteza cerebral, ganglios basales, cerebelo y colículo superior. (5,6)

En los animales afoveados, los movimientos oculares están limitados a estabilizar las imágenes proyectadas sobre sus retinas mediante los reflejos vestíbulo-oculares y optoquinéticos, durante las rotaciones cefálicas breves o sostenidas, respectivamente. En los mamíferos superiores, con el desarrollo de la fóvea, se requiere un segundo tipo de movimiento ocular, el que permite proyectar el objeto de interés visual sobre esta zona retiniana de máxima visión, independientemente de los movimientos cefálicos. (7)

Estos movimientos son los únicos que la persona puede realizar de forma voluntaria y propositiva. Comúnmente se trata de movimientos rápidos, 500º/s de velocidad máxima para ángulos superiores a 20º y con una duración no superior a 100 ms. (7)

Funcionalmente, los movimientos sacádicos se dividen en: (7)

Evidentemente, existe una gradación jerárquica funcional, desde los sacádicos constituyentes de las fases rápidas del nistagmo, presentes ya en mamíferos afoveados, pasando por los sacádicos reflejos, hasta el nivel más "superior", los sacádicos predictivos o los memorizados. Esta gradación de complejidad implica, por supuesto, estructuras neurales filogenéticamente cada vez más desarrolladas, hasta el nivel del cerebro humano. (7)

Los movimientos oculares sacádicos en sujetos normales

Las sacadas son movimientos rápidos, balísticos que le permiten al ser humano tener información sobre los objetos del medioambiente. Al igual que otros sistemas fisiológicos estos se modifican por determinadas variables fisiológicas tales como la edad, el grado de desplazamiento de los objetos en el medio, la atención visual, el estado de conciencia entre otros. En los sujetos normales la velocidad sacádica disminuye con el incremento de la edad, mientras que la latencia aumenta. Estos cambios son fisiológicos y se relacionan con los procesos normales del individuo propios del envejecimiento. (8)

Por otra parte, la velocidad sacádica también aumenta a medida que se incrementan los grados de desplazamiento. Dentro de las variables electrofisiológicas que nos permiten caracterizar al sistema de movimientos oculares sacádicos se encuentran las siguientes: (9)

Velocidad sacádica: Expresa la velocidad del movimiento sacádico ante la aplicación de un estímulo visual o target, que se presenta a diferentes grados. Una de las características más significativas de los movimientos oculares sacádicos es la relación existente entre el tamaño del movimiento y la velocidad: a mayor amplitud del movimiento o ángulo de estimulación mayor velocidad.

Latencia sacádica: Se define como el tiempo que transcurre entre la aparición de un estímulo y el inicio del desplazamiento ocular hacia el mismo que oscila entre 170 y 200 ms, descubriéndose además entre sacádicos sucesivos un periodo refractario motor de unos 100 a 200 ms. Sin que seamos conscientes de ello alrededor de 230.000 sacádicos son ejecutados a lo largo de un día. Esta variable se incrementa con la amplitud del movimiento o ángulo de estimulación, es decir que a mayor ángulo, mayor latencia

Desviación: Representa el desplazamiento del ojo hacia la derecha o a la izquierda ante la aplicación del estímulo visual y se expresa el porcentaje. Por tanto, brinda información del nivel de enfasamiento entre el movimiento ocular y el estímulo que se presenta en la pantalla del monitor. Su valor normal es por encima de 94 %.

Estructuras implicadas en la génesis sacádica

Las estructuras neurales involucradas en la génesis y la regulación de los movimientos oculares, se localizan tanto a nivel cortical como subcortical. Dentro de estas estructuras se encuentran: (5,6)

Sacadas anormales

Las lesiones en las estructuras que intervienen en los movimientos sacádicos producen sacadas inapropiadas tales como hipométricas o hipermétricas, lentas o rápidas, o con dificultades en sus inicios. (1,5,9)

Sacadas inapropiadas o intrusiones sacádicas:

Interfieren con la fijación macular de un objeto de interés. Existen varios tipos:(1,5,9)